Agricultura

Estudio revela qué pesa más en el impacto ambiental del aguacate

Publicado el 05/11/2026 ·

Investigadores australianos compararon dos métodos de producción de portainjertos y evaluaron su impacto ambiental durante 30 años de cultivo. El riego y la fertilización resultaron más determinantes que la forma de obtener las plantas.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Una investigación de la Universidad de Queensland, en Australia, ha encontrado que el impacto ambiental de una plantación de aguacate depende principalmente de las prácticas utilizadas durante su producción, especialmente el riego y la fertilización, y no tanto del procedimiento empleado para obtener los árboles que se plantan en el huerto.

El estudio, difundido por la institución el 30 de octubre de 2026, comparó la propagación convencional mediante semillas con un procedimiento de multiplicación clonal de portainjertos mediante cultivo de tejidos vegetales. Los investigadores analizaron ambos sistemas desde la producción del material de siembra hasta un horizonte de 30 años de funcionamiento de una plantación.

El resultado cuestiona la idea de que obtener plantas en laboratorio necesariamente implica una mayor carga ambiental. Según los autores, las diferencias asociadas a la propagación fueron relativamente pequeñas frente a los impactos acumulados durante el manejo de los árboles en el campo.

La investigación fue dirigida por Cresha Gracy Nadar, junto con especialistas de la Queensland Alliance for Agriculture and Food Innovation (QAAFI), colaboradores de la industria y otros investigadores de la Universidad de Queensland.

Dos maneras de producir árboles de aguacate

El establecimiento de una plantación comercial de aguacate comienza mucho antes de trasladar los árboles al terreno definitivo. La selección del material vegetal y la producción de portainjertos influyen en el desarrollo posterior del cultivo.

El portainjerto constituye la parte de la planta que aporta el sistema radicular y sobre la cual se injerta la variedad destinada a producir los frutos.

En los sistemas convencionales, los portainjertos pueden obtenerse a partir de semillas. Este procedimiento genera plantas con variabilidad genética, una característica que puede traducirse en diferencias de comportamiento entre los árboles.

La multiplicación clonal, en cambio, busca reproducir materiales seleccionados conservando sus características. El cultivo de tejidos vegetales permite obtener numerosas plantas a partir de pequeñas cantidades de material inicial, bajo condiciones controladas.

Esta alternativa ofrece la posibilidad de producir portainjertos durante todo el año, con menor dependencia de la disponibilidad estacional de semillas.

El interés agronómico de disponer de árboles uniformes se relaciona con la necesidad de reducir diferencias de comportamiento dentro de los huertos. La importancia de comprender los procesos fisiológicos del cultivo quedó reflejada también en una investigación australiana sobre la caída prematura de los aguacates, que identificó mecanismos hormonales relacionados con la pérdida de frutos antes de la maduración.

El análisis abarcó tres décadas de producción agrícola

Para comparar los sistemas de propagación, los investigadores utilizaron una metodología conocida como análisis del ciclo de vida.

Este procedimiento permite examinar los impactos ambientales asociados a diferentes etapas de un sistema productivo, en lugar de considerar únicamente una operación aislada.

En el caso del aguacate, el equipo evaluó la producción inicial de plantas y las actividades agrícolas correspondientes a un período de 30 años de funcionamiento del huerto.

La investigación, publicada en la revista científica Environmental Technology & Innovation, lleva por título Life cycle assessment of plant tissue culture technology: A case study of avocado propagation methods in Australia.

El trabajo fue elaborado por Cresha Gracy Nadar, Chris O’Brien, Jayeni Hiti Bandaralage, Alice Hayward, Graham Anderson, Neena Mitter y Sudhir Yadav.

La comparación permitió distinguir los impactos vinculados directamente con la obtención de portainjertos de aquellos que se acumulan posteriormente durante el cultivo.

Este enfoque es importante porque un procedimiento de propagación puede requerir más recursos en su etapa inicial y, sin embargo, representar una proporción reducida del impacto ambiental total de una plantación que permanece en producción durante varias décadas.

La fertilización y el riego concentraron los mayores impactos

Los investigadores encontraron que la fabricación y aplicación de fertilizantes, junto con el consumo eléctrico necesario para el riego, constituían los principales factores de impacto ambiental del sistema analizado.

Estas actividades resultaron determinantes independientemente del método utilizado para producir los portainjertos.

El hallazgo sitúa el manejo agronómico del huerto en el centro de las posibilidades de mejora ambiental.

La fertilización requiere considerar tanto los recursos empleados para fabricar los productos como las consecuencias de su aplicación. Las cantidades utilizadas, el aprovechamiento de los nutrientes por los árboles y las posibles pérdidas hacia el ambiente pueden modificar el desempeño del sistema.

En cuanto al riego, su impacto depende de factores como el volumen de agua aplicado, la energía necesaria para distribuirla y la eficiencia de las instalaciones.

Estas cuestiones adquieren especial importancia en regiones productoras sometidas a restricciones hídricas. Una investigación sobre los riesgos climáticos para el aguacate colombiano examinó cómo las modificaciones de temperatura y precipitación podrían afectar la producción en distintas zonas del país.

El nuevo estudio australiano aborda una cuestión diferente: identificar qué operaciones agrícolas ofrecen mayores oportunidades para reducir el impacto ambiental de la producción.

Sus resultados sugieren que optimizar el uso de fertilizantes y mejorar la eficiencia del riego puede tener mayor relevancia ambiental que concentrar los esfuerzos exclusivamente en modificar la forma de obtener los árboles.

La propagación en laboratorio no mostró una desventaja ambiental general

Una de las preguntas que motivaron la investigación fue si el cultivo de tejidos vegetales implicaba necesariamente una mayor carga ambiental que la propagación convencional.

Los laboratorios requieren instalaciones, electricidad, materiales y condiciones controladas para multiplicar las plantas. Por esa razón, podía suponerse que este procedimiento tendría un impacto ambiental superior.

Sin embargo, al incorporar las actividades desarrolladas durante toda la vida productiva del huerto, el equipo no encontró que la propagación mediante cultivo de tejidos representara una carga ambiental necesariamente mayor.

La investigadora Cresha Gracy Nadar explicó que el desempeño del sistema estaba condicionado principalmente por el manejo de la plantación.

Por su parte, Alice Hayward destacó que la multiplicación mediante cultivo de tejidos permite producir numerosas plantas seleccionadas durante todo el año, una ventaja potencial para especies perennes cuya propagación convencional puede resultar lenta o difícil.

La conclusión no significa que cualquier instalación de cultivo de tejidos sea ambientalmente equivalente a cualquier vivero convencional. El resultado corresponde a los sistemas y supuestos evaluados en la investigación.

Tampoco demuestra que los árboles obtenidos mediante propagación clonal produzcan necesariamente más fruta o requieran menos agua y fertilizantes.

Los beneficios productivos de los portainjertos clonales aún necesitan comprobarse

Los investigadores señalaron que la propagación clonal podría adquirir una ventaja ambiental adicional si los portainjertos obtenidos mediante este procedimiento proporcionaran una producción más estable que los procedentes de semillas.

La hipótesis se relaciona con la posibilidad de seleccionar materiales vegetales con características agronómicas deseables y reproducirlos con mayor uniformidad.

No obstante, el equipo advirtió que todavía faltan ensayos comparativos de larga duración que permitan demostrar esos beneficios en diferentes materiales genéticos de aguacate.

Para establecer una ventaja productiva real sería necesario comparar árboles obtenidos por ambos procedimientos durante varios ciclos agrícolas y bajo condiciones de campo representativas.

Entre las variables relevantes se encuentran la supervivencia de las plantas, el crecimiento radicular, la producción de frutos, la estabilidad de las cosechas y la respuesta frente a condiciones ambientales desfavorables.

La investigación actual no sustituye esas pruebas. Su aportación principal consiste en evaluar los impactos ambientales de dos sistemas de propagación dentro de un ciclo productivo prolongado.

Las mejoras ambientales deben concentrarse en el manejo del huerto

El investigador Sudhir Yadav señaló que las oportunidades más importantes para reducir la carga ambiental del aguacate se encuentran en la etapa de producción agrícola.

Entre las posibilidades identificadas figuran la optimización de la fertilización, el aumento de la eficiencia del riego y la reducción de las emisiones asociadas al suministro eléctrico.

La transición de los laboratorios de propagación hacia fuentes de electricidad con menores emisiones también podría reducir su impacto particular.

Sin embargo, el estudio encontró que esa mejora tendría un efecto relativamente limitado sobre el balance total de una plantación, precisamente porque la etapa de propagación representa una parte menor del sistema completo.

La necesidad de evaluar conjuntamente distintas prácticas agrícolas también aparece en investigaciones sobre el manejo del suelo mediante mezclas de cultivos de cobertura, donde los resultados dependen de la combinación de especies, las condiciones locales y los objetivos agronómicos.

Aunque se trata de sistemas productivos diferentes, ambos enfoques muestran la importancia de analizar el funcionamiento integral de una explotación antes de atribuir sus impactos a una sola práctica.

Qué aporta la investigación a los productores de aguacate

El estudio proporciona una referencia para evaluar decisiones relacionadas con la producción de plantas y el establecimiento de nuevas explotaciones de aguacate.

Su principal conclusión es que la elección entre portainjertos convencionales y clonales no debe basarse únicamente en la presunción de que uno de los procedimientos resulta ambientalmente más perjudicial.

La comparación debe considerar el comportamiento de los árboles, las necesidades de manejo y los recursos utilizados durante toda la vida productiva de la plantación.

Para los agricultores, esto significa que las decisiones sobre fertilización y riego pueden representar oportunidades importantes de mejora, independientemente de la procedencia del material de siembra.

El trabajo también ofrece una base para futuras investigaciones destinadas a comparar la productividad y la estabilidad de árboles obtenidos mediante diferentes métodos de propagación.

La investigación fue publicada en 2026 en Environmental Technology & Innovation, volumen 44, artículo 105257, con el identificador DOI 10.1016/j.eti.2026.105257.

Los resultados no constituyen una recomendación universal para sustituir los portainjertos convencionales por materiales clonales. Establecen, en cambio, que el impacto ambiental debe examinarse a escala de toda la plantación y que las mayores oportunidades de reducción se encuentran en las actividades agrícolas que se repiten durante sus años de producción.

Fuentes referenciales:
Universidad de Queensland — New cultivation methods not environmentally costly, 30 de octubre de 2026
Environmental Technology & Innovation — Life cycle assessment of plant tissue culture technology: A case study of avocado propagation methods in Australia (2026)