Avicultura

Inglaterra confirma su primer brote de gripe aviar H5N1 del otoño

Publicado el 25/10/2026 ·

Las autoridades británicas detectaron el virus en una explotación avícola comercial de Northumberland el 19 de octubre de 2026. Se establecieron zonas de protección y vigilancia alrededor de la granja, mientras los productores refuerzan la bioseguridad ante el regreso de las aves migratorias.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Inglaterra confirmó el 19 de octubre de 2026 su primer brote de influenza aviar altamente patógena H5N1 de la temporada 2026-2027. La infección fue detectada en una explotación avícola comercial situada cerca de Belford, en Northumberland, al noreste del país. Las autoridades sanitarias británicas establecieron inmediatamente una zona de protección de tres kilómetros y otra de vigilancia de diez kilómetros alrededor del establecimiento afectado.

La confirmación fue comunicada por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (Defra) y la Agencia de Sanidad Animal y Vegetal (APHA), que identificaron oficialmente el episodio con la referencia AIV 2026/21.

Las autoridades dispusieron el sacrificio sanitario de todas las aves de la explotación para impedir que el virus continúe circulando dentro del establecimiento y reducir el riesgo de propagación hacia otras granjas.

El brote ocurre en un momento especialmente sensible para la avicultura británica. Durante el otoño, numerosas aves acuáticas migratorias regresan a las islas británicas para pasar el invierno, aumentando las oportunidades de contacto indirecto entre fauna silvestre y explotaciones domésticas.

La nueva detección constituye un acontecimiento sanitario distinto de los avisos preventivos publicados anteriormente en otros países europeos: se trata de una infección confirmada en una explotación comercial inglesa, con ubicación, fecha y medidas de control específicas.

Una explotación comercial de Northumberland bajo control sanitario

La granja afectada se encuentra cerca de Belford, una localidad del condado de Northumberland, en el noreste de Inglaterra, relativamente próxima a la frontera con Escocia.

La confirmación del subtipo H5N1 motivó la aplicación de las medidas previstas para la influenza aviar altamente patógena, una enfermedad que puede causar mortalidad elevada entre las aves de corral.

La zona de protección de tres kilómetros establece controles sanitarios especialmente estrictos en el entorno inmediato del establecimiento infectado.

La zona de vigilancia de diez kilómetros amplía el seguimiento epidemiológico y permite controlar los movimientos que podrían facilitar la dispersión del virus.

Las restricciones pueden afectar el traslado de aves vivas, huevos, subproductos avícolas y determinados materiales, dependiendo de las condiciones y autorizaciones aplicables a cada movimiento.

El objetivo es impedir que la infección alcance otras explotaciones mientras las autoridades investigan y controlan el episodio.

La información oficial consultada no especifica el número de aves presentes en la granja afectada. Por tanto, no es posible establecer una cifra verificada de animales destinados al sacrificio sanitario.

Tampoco se ha comunicado en esa actualización una estimación económica de las pérdidas ocasionadas por el brote.

Escocia había registrado el primer foco de la temporada

El episodio de Northumberland es el primer brote confirmado en Inglaterra durante la temporada epidemiológica 2026-2027, pero no el primero registrado en el conjunto del Reino Unido.

El 2 de octubre, las autoridades escocesas confirmaron una infección por influenza aviar altamente patógena H5N5 en aves de corral mantenidas en una explotación doméstica de Ness, en la isla de Lewis.

Ese episodio fue identificado con la referencia AIV 2026/20 y también motivó la creación de zonas de protección y vigilancia de tres y diez kilómetros, respectivamente.

La confirmación escocesa supuso la pérdida del estatus de Gran Bretaña como territorio libre de influenza aviar altamente patógena.

Con el brote inglés del 19 de octubre, el balance oficial de la nueva temporada ascendió a dos focos confirmados: uno de H5N5 en Escocia y otro de H5N1 en Inglaterra.

Hasta la actualización oficial del 21 de octubre, Gales e Irlanda del Norte no registraban brotes confirmados correspondientes a esa temporada.

La diferencia entre H5N1 y H5N5 es relevante porque identifica subtipos virales distintos. Ambos pertenecen al grupo de virus de influenza aviar que requieren vigilancia veterinaria, pero no deben contabilizarse como si fueran una misma variante.

Las aves migratorias aumentan la necesidad de prevención

El regreso otoñal de patos, gansos y otras aves acuáticas migratorias constituye uno de los factores considerados por las autoridades británicas en su vigilancia epidemiológica.

Las aves silvestres pueden transportar virus de influenza aviar y contaminar espacios mediante sus secreciones o excrementos.

El contacto directo con aves domésticas no es la única vía de introducción del patógeno. También existe riesgo cuando el alimento, el agua, el calzado, los equipos o determinadas superficies entran en contacto con material contaminado.

Por esa razón, la prevención depende tanto de las condiciones de alojamiento de las aves como de los procedimientos cotidianos de manejo.

La importancia de esta vigilancia también se observa en las evaluaciones sanitarias de Alemania ante la migración otoñal y la circulación de gripe aviar, donde el Instituto Friedrich-Loeffler ha diferenciado los riesgos procedentes de aves silvestres y los asociados con la transmisión entre establecimientos.

En el Reino Unido, Defra había recordado el 9 de octubre la necesidad de reforzar la bioseguridad de todas las explotaciones, incluidas las pequeñas crianzas domésticas.

La confirmación posterior del foco de Northumberland demuestra que la vigilancia preventiva continúa siendo necesaria durante el inicio de la temporada fría.

El riesgo para las granjas depende de las medidas de bioseguridad

La actualización oficial del 21 de octubre distingue entre el riesgo de circulación de influenza aviar en aves silvestres y el riesgo de exposición de las explotaciones comerciales.

Para las aves silvestres de Gran Bretaña, las autoridades mantienen una evaluación de riesgo medio, una categoría que indica que el fenómeno puede presentarse regularmente.

En cambio, el riesgo de exposición de las aves de corral se considera bajo cuando la bioseguridad es deficiente o insuficiente y muy bajo cuando se aplican de forma constante medidas estrictas.

Defra advierte que estas valoraciones están acompañadas de un nivel elevado de incertidumbre, por lo que no deben interpretarse como una garantía de ausencia de infecciones.

La diferencia entre categorías demuestra la importancia de impedir que los virus presentes en el ambiente alcancen las instalaciones de producción.

Entre las medidas recomendadas se encuentran la limpieza y desinfección de superficies, el control de roedores, la higiene del calzado y la protección del alimento y del agua frente a las aves silvestres.

Las autoridades también aconsejan limitar el acceso de las aves domésticas a estanques y lugares frecuentados por aves acuáticas migratorias.

Cuando sea posible, recomiendan evitar la convivencia de patos y gansos con otras especies de aves de corral, especialmente si existen oportunidades de contacto con fauna silvestre.

La detección temprana es decisiva para las explotaciones avícolas

La influenza aviar altamente patógena puede manifestarse mediante mortalidad repentina, alteraciones respiratorias, disminución del consumo de alimento y cambios en el comportamiento de las aves.

En las gallinas ponedoras también pueden observarse reducciones importantes de la producción de huevos, aunque estos signos no son exclusivos de la influenza aviar.

La presencia de síntomas compatibles requiere una evaluación veterinaria y los procedimientos de notificación establecidos por la autoridad competente.

La confirmación del agente infeccioso depende de pruebas diagnósticas adecuadas. No es posible identificar con certeza el subtipo viral únicamente mediante la observación de signos clínicos.

El seguimiento de enfermedades respiratorias en avicultura también ha permitido identificar nuevos genotipos de influenza aviar en explotaciones europeas, como el H9N2 G5.5 documentado en Hungría durante 2026.

Aquel episodio correspondía a influenza aviar de baja patogenicidad, una situación diferente de la infección altamente patógena H5N1 confirmada ahora en Inglaterra.

La distinción resulta importante porque las medidas sanitarias y la gravedad esperada de los brotes dependen de las características del virus y de las disposiciones oficiales aplicables.

Inglaterra ofrece apoyo veterinario para mejorar la bioseguridad

Como parte de su estrategia preventiva, el Gobierno británico mantiene un programa de revisión de bioseguridad destinado a determinados productores avícolas de Inglaterra.

Los establecimientos elegibles pueden acceder a una revisión financiada por un valor de 430 libras esterlinas.

El servicio incluye una visita veterinaria, un informe escrito y recomendaciones adaptadas a las características de cada explotación.

Los productores pueden elegir al veterinario que realizará la evaluación, de acuerdo con las condiciones del programa.

La iniciativa forma parte del Animal Health and Welfare Pathway, un conjunto de medidas orientadas a mejorar la sanidad y el bienestar de los animales de producción.

Su finalidad es identificar debilidades antes de que se conviertan en vías de entrada de enfermedades.

Para una explotación avícola, esta evaluación puede incluir la revisión de accesos, instalaciones, limpieza, abastecimiento de agua, almacenamiento de alimento y procedimientos utilizados por trabajadores y visitantes.

La revisión no equivale a una certificación de que una granja esté completamente libre de riesgo. Constituye una herramienta preventiva para mejorar los procedimientos de manejo.

La veterinaria jefe del Reino Unido, Christine Middlemiss, ha insistido en que los criadores deben mantener una vigilancia constante y comunicar rápidamente cualquier sospecha a la APHA.

Las temporadas anteriores muestran la magnitud del riesgo

El Reino Unido dispone de una serie oficial que permite comparar la incidencia de la influenza aviar altamente patógena durante distintas temporadas.

Entre octubre de 2025 y septiembre de 2026 se confirmaron 100 brotes de alta patogenicidad.

La temporada 2024-2025 había registrado 82, mientras que en 2023-2024 se contabilizaron seis.

El mayor balance de los últimos años corresponde a 2022-2023, cuando las autoridades registraron 207 brotes.

Estas cifras reflejan una considerable variabilidad entre temporadas, relacionada con factores como la circulación viral, las condiciones ambientales, las rutas migratorias y las oportunidades de introducción del patógeno.

No permiten predecir cuántos brotes se producirán durante el invierno de 2026-2027.

Sin embargo, muestran que la detección de un foco al comienzo del otoño requiere una respuesta rápida y un seguimiento continuado.

La experiencia europea también ha demostrado la importancia de aplicar restricciones de movimiento cuando aparecen infecciones en granjas. En Alemania, por ejemplo, un brote de H5N1 en explotaciones de pavos obligó a adoptar medidas sanitarias de contención para proteger a otras instalaciones productivas.

El caso de Northumberland se encuentra todavía en una fase inicial de control y no debe equipararse automáticamente con episodios anteriores de mayor magnitud.

El impacto comercial dependerá de la evolución sanitaria

La influenza aviar altamente patógena puede ocasionar pérdidas económicas importantes en explotaciones afectadas por el sacrificio sanitario de aves, la interrupción de operaciones y las restricciones de movimiento.

También puede generar costos adicionales de limpieza, desinfección, vigilancia veterinaria y reorganización de los ciclos productivos.

La magnitud del impacto depende del tamaño de la explotación, del número de animales afectados, de las medidas oficiales y de la posible aparición de otros focos.

En el caso de Northumberland, las autoridades han confirmado la infección y las zonas de control, pero la información disponible no permite cuantificar las pérdidas comerciales.

La experiencia de otros países muestra que los brotes en establecimientos productivos pueden afectar las relaciones comerciales internacionales. En Argentina, la confirmación de influenza aviar en una granja comercial provocó restricciones a las exportaciones avícolas durante 2023.

Ese antecedente ilustra la importancia del estatus sanitario para los mercados, aunque no significa que Inglaterra haya adoptado actualmente las mismas medidas comerciales.

Por ahora, el hecho confirmado es la aplicación de controles veterinarios alrededor de la explotación afectada y el mantenimiento de la vigilancia nacional.

La situación sanitaria requiere seguimiento durante el invierno

El brote del 19 de octubre representa la primera confirmación de H5N1 en una explotación avícola comercial inglesa durante la temporada 2026-2027.

Su aparición después del foco escocés de H5N5 demuestra que diferentes subtipos de influenza aviar altamente patógena pueden estar presentes durante una misma temporada epidemiológica.

Las autoridades británicas mantienen la vigilancia de aves silvestres y domésticas, además de las medidas de control en los establecimientos afectados.

El sistema oficial también contempla la notificación obligatoria de sospechas de enfermedad y el seguimiento de los movimientos de animales y materiales dentro de las zonas restringidas.

Para los productores, la principal prioridad es reducir las oportunidades de contacto con fuentes potenciales de infección y actuar rápidamente ante cualquier signo compatible.

La detección de Northumberland no demuestra por sí sola que se esté produciendo una expansión generalizada de la enfermedad en Inglaterra. Hasta la actualización del 21 de octubre, el balance nacional de la nueva temporada comprendía un foco confirmado de H5N1.

La evolución de los próximos meses dependerá de la circulación viral en aves silvestres, de las condiciones ambientales y de la eficacia de las medidas preventivas aplicadas por las explotaciones.

La respuesta sanitaria inmediata, combinada con la vigilancia y la bioseguridad cotidiana, será determinante para limitar las consecuencias del brote sobre la producción avícola británica.

Fuentes referenciales:
Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales y Agencia de Sanidad Animal y Vegetal — Situación oficial de la influenza aviar en Inglaterra, actualización del 21 de octubre de 2026
Gobierno del Reino Unido — Recomendaciones de bioseguridad para criadores de aves, 9 de octubre de 2026