John Deere, Valtra y New Holland incorporan asistentes conversacionales y sistemas automáticos para facilitar el análisis de datos, ajustar las cosechadoras y apoyar las decisiones productivas
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
La inteligencia artificial comienza a modificar la relación entre los productores y la maquinaria agrícola en Argentina. Fabricantes internacionales están incorporando asistentes conversacionales, telemetría y sistemas de regulación automática para transformar los datos generados por tractores y cosechadoras en información práctica sobre consumo de combustible, rendimiento, mantenimiento y eficiencia operativa.
Las propuestas presentadas por John Deere, Valtra y New Holland muestran distintas formas de aplicar esta tecnología. Algunas permiten consultar registros productivos mediante preguntas formuladas en lenguaje natural, mientras que otras intervienen directamente en la configuración de la máquina durante la cosecha.
Este avance ocurre en un sector que combina innovación tecnológica con cambios en la demanda de equipos. El comportamiento reciente de la maquinaria agrícola en Argentina refleja la importancia económica de un mercado en el que las plataformas digitales comienzan a convertirse en un componente central de los nuevos modelos.
Un asistente para consultar los datos de cada labor
John Deere presentó en Estados Unidos un asistente denominado JD, integrado en Operations Center, la plataforma utilizada para reunir información procedente de los lotes, las máquinas y las labores agrícolas. La herramienta permite que el usuario formule preguntas sin tener que localizar previamente cada dato en distintos tableros o informes.
El productor puede consultar cuánto combustible se empleó durante una labor de preparación del suelo, comparar ese consumo con campañas anteriores o examinar diferencias de rendimiento entre lotes. También puede revisar la productividad de los operadores de pulverizadoras, analizar la singulación durante la siembra e identificar tendencias históricas útiles para planificar la cosecha.
La novedad no consiste únicamente en generar más registros, sino en facilitar el acceso a la información ya almacenada. La inteligencia artificial funciona como una capa de interpretación que organiza los datos y entrega respuestas comprensibles en pocos segundos, aunque las decisiones finales continúan bajo responsabilidad del productor o del asesor.
John Deere habilitó un programa de acceso anticipado para clientes agrícolas seleccionados de Estados Unidos. La empresa prevé ampliar la disponibilidad de JD durante 2026 mediante la versión web de Operations Center y dispositivos móviles, con una futura incorporación a las pantallas instaladas en las cabinas.
El desarrollo forma parte de una tendencia más amplia en la que asesores agrícolas evalúan herramientas de inteligencia artificial para determinar su utilidad, sus limitaciones y la calidad de las recomendaciones que proporcionan.
Valtra propone conversar directamente con el tractor
Valtra mostró durante Agroactiva 2026 su concepto Talking Tractor, presentado internacionalmente en Agritechnica 2025. A diferencia de una consulta limitada a una plataforma web, la propuesta permite interactuar con la maquinaria mediante comandos de voz y texto.
El sistema se conecta con Valtra Coach y Valtra Connect, la plataforma de telemetría de la marca. Puede recuperar información sobre consumo de combustible, emisiones de carbono, mantenimiento, desempeño y eficiencia de las operaciones. Las respuestas se ofrecen en un formato conversacional y pueden complementarse con ilustraciones de manuales, listas de verificación e infografías elaboradas a partir de los datos disponibles.
El asistente fue entrenado con manuales operativos, guías de agricultura inteligente, registros de sesiones de trabajo e información telemétrica. Está preparado para responder en varios idiomas, entre ellos español, portugués, inglés, alemán y francés.
La compañía plantea que el operador pueda recibir indicaciones por Bluetooth y auriculares mientras trabaja, evitando apartar la atención de la tarea para recorrer menús o consultar documentación. Talking Tractor fue finalista del premio DLG-Agrifuture Concept Winner 2025, destinado a reconocer conceptos con capacidad potencial para transformar la producción agrícola.
La inteligencia artificial también ajusta las cosechadoras
New Holland aplica un enfoque diferente mediante IntelliSense, un sistema disponible en su oferta argentina de agricultura de precisión. En lugar de concentrarse en una conversación con el usuario, la herramienta utiliza inteligencia artificial para regular determinados parámetros de las cosechadoras.
En las máquinas de doble rotor, el sistema combina la información generada durante el trabajo con criterios operativos para efectuar ajustes preventivos frente a condiciones que podrían causar sobrecargas o pérdidas. Su finalidad es sostener la eficiencia y el rendimiento de cosecha ante los cambios que se producen dentro de un mismo lote.
La automatización no elimina la experiencia del operador, pero puede reducir la necesidad de realizar correcciones manuales constantes. Su utilidad depende de la calidad de los sensores, la calibración de los equipos, la conectividad y la capacidad del sistema para interpretar correctamente las condiciones de trabajo.
Empresas argentinas e INTA desarrollan soluciones propias
La incorporación de inteligencia artificial a la maquinaria no se limita a los fabricantes internacionales. En junio de 2024, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Talleres Metalúrgicos Crucianelli y Leaf Agrotronics firmaron un convenio para desarrollar soluciones de siembra directa y agricultura de precisión con inteligencia artificial y robótica.
El proyecto busca optimizar el uso de los recursos, elevar la productividad y generar tecnologías con posibilidades de comercialización fuera del país. Esta colaboración vincula la capacidad de investigación pública con la experiencia industrial de empresas relacionadas con la fabricación de equipos y componentes agrícolas.
Las aplicaciones de inteligencia artificial también alcanzan otras áreas del sistema productivo. El uso de algoritmos para interpretar grandes volúmenes de información ya se estudia en campos como el análisis y la protección de los suelos agrícolas, además del monitoreo satelital, la sanidad vegetal y la gestión de los cultivos.
El control de los datos se vuelve una cuestión central
La expansión de máquinas conectadas también plantea preguntas sobre la propiedad y la administración de la información. Los registros pueden revelar rendimientos, costos, prácticas de manejo, ubicación de los lotes y desempeño de los operadores, por lo que resulta relevante establecer quién puede consultarlos y con qué finalidad serán utilizados.
John Deere sostiene que la información pertenece a quienes la generan, que no vende esos datos y que los usuarios deben conservar el control sobre su utilización. La empresa también afirma que no los emplea para comercializar o especular con materias primas agrícolas.
Para los productores, la evaluación de estas plataformas requiere considerar no solo la rapidez de las respuestas, sino también la precisión de los resultados, la protección de la información, la compatibilidad entre equipos y el costo de mantener los servicios digitales. La inteligencia artificial puede simplificar el análisis, pero su valor productivo deberá medirse mediante resultados verificables en cada explotación.
Fuente referencial:
Bichos de Campo


