Agricultura

Iowa impulsa 1.168 acres hacia la certificación orgánica

Publicado el 06/10/2026 ·

Un programa de mentoría de la Universidad Estatal de Iowa ya permitió certificar 43 acres y acompaña explotaciones agrícolas y ganaderas que prevén completar su transición antes de 2028


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Un programa de acompañamiento entre agricultores está ampliando la superficie en transición hacia la producción orgánica en Iowa, Estados Unidos. La iniciativa, coordinada por el Programa de Agricultura Orgánica de la Universidad Estatal de Iowa dentro del Transition to Organic Partnership Program (TOPP) del Departamento de Agricultura estadounidense, ya ayudó a participantes a certificar 43 acres —unas 17,4 hectáreas— y mantiene otros 1.168,5 acres, aproximadamente 473 hectáreas, encaminados hacia la certificación antes de 2028.

La experiencia abarca una gama poco habitual de explotaciones. Entre los participantes aparecen productores de cultivos extensivos, cereales pequeños, hortalizas, frutas y flores, junto con ganaderos que trabajan con bovinos, cabras, ovejas y aves de corral. También participa una operación dedicada al manejo de granos.

El resultado aporta un dato concreto sobre uno de los obstáculos menos visibles de la transición orgánica: además de modificar insumos y prácticas agrícolas, los productores necesitan aprender a reorganizar rotaciones, controlar malezas, manejar la fertilidad y adaptar la explotación durante el periodo previo a la certificación. Esa transformación puede resultar especialmente exigente cuando una finca procede de un sistema convencional especializado.

La mentoría conecta productores con experiencia práctica

TOPP utiliza relaciones entre mentores y agricultores en transición para trasladar conocimiento directamente entre explotaciones. En Iowa, la Universidad Estatal facilita esos vínculos con el objetivo de que quienes comienzan el proceso puedan apoyarse en productores que ya conocen las exigencias agronómicas y administrativas de la producción orgánica.

El modelo responde a una dificultad que aparece en diferentes regiones agrícolas: cambiar el sistema productivo no consiste únicamente en sustituir un insumo por otro. La transición puede requerir nuevas rotaciones, diferentes métodos de control de malezas, planificación de nutrientes, registros, adaptación comercial y aprendizaje durante varias campañas.

Experiencias internacionales muestran además que la conversión debe evaluarse como un proceso gradual. Un estudio sobre fincas en transición hacia la agricultura orgánica encontró que los efectos del cambio pueden variar durante los primeros años, reforzando la necesidad de estudiar lo que ocurre mientras una explotación modifica su sistema y no únicamente después de obtener la certificación.

Una finca incorporó cereales, coberturas y pastoreo

Uno de los casos presentados por la Universidad Estatal de Iowa es el de Zach y Blair Schmitt, quienes comenzaron a interesarse por la agricultura orgánica después de asistir a una proyección comunitaria relacionada con este modelo productivo. Posteriormente fueron vinculados como aprendices con el agricultor Drew Erickson.

Durante los dos años siguientes, Erickson ayudó a los Schmitt a replantear el funcionamiento de la finca. Entre los cambios introducidos estuvieron la incorporación de cereales pequeños y cultivos de cobertura dentro de una rotación de cuatro años, además del pastoreo de bovinos sobre esos terrenos.

La combinación de agricultura y ganadería permite utilizar los cultivos de una rotación para más de una función productiva. Los cultivos de cobertura, por ejemplo, pueden proteger el suelo, aportar biomasa o servir como recurso forrajero según las especies y el sistema de manejo. En otros contextos, investigaciones sobre los beneficios y posibles efectos productivos de los cultivos de cobertura han mostrado que su resultado depende de la especie utilizada, la disponibilidad de agua y nitrógeno y el momento en que se termina la cobertura.

La relación entre Erickson y los Schmitt continuó incluso después de finalizar formalmente la mentoría. La familia espera avanzar hacia la certificación orgánica en el otoño de 2027.

La transición exige más que cumplir una norma

El periodo de transición constituye una etapa particularmente sensible porque el productor debe aplicar las prácticas requeridas para avanzar hacia la certificación mientras reorganiza la economía de la explotación. El proceso puede exigir inversiones, cambios operativos y búsqueda de mercados capaces de reconocer posteriormente el valor de la producción certificada.

La experiencia de otros países muestra que la certificación puede adoptar modelos diferentes. En Brasil, por ejemplo, una investigación comparó explotaciones sometidas a certificación convencional con granjas orgánicas que utilizan sistemas participativos de garantía, destacando que la organización entre productores también puede influir sobre la diversidad productiva y las relaciones entre agricultores y consumidores.

En Iowa, el programa pone el énfasis precisamente en la transferencia de experiencia. Ortrude Dial, otra participante presentada por la universidad, recibió acompañamiento de un productor experimentado cuando inició su propia transición y posteriormente pasó a desempeñarse como mentora de nuevos agricultores.

Su trayectoria ilustra un efecto multiplicador buscado por el programa: el conocimiento adquirido durante una conversión puede permanecer dentro de la comunidad agrícola y posteriormente servir a otras explotaciones que afrontan problemas semejantes.

El programa encontró límites para emparejar las explotaciones

La evaluación difundida por la Universidad Estatal de Iowa también identifica dificultades. El número limitado de agricultores inscritos como aprendices complicó algunos emparejamientos, especialmente cuando el tamaño o el tipo de explotación no coincidían con la experiencia disponible entre los mentores.

Otra limitación fue el acortamiento del periodo disponible para desarrollar las relaciones de acompañamiento debido a la reducción de la duración de la subvención. El programa contemplaba hasta 40 horas de mentoría, pero los propios participantes señalaron que las necesidades pueden variar considerablemente de una finca a otra.

Una explotación que modifica una rotación extensiva no enfrenta necesariamente los mismos problemas que una finca hortícola, una explotación ganadera o un productor que comercializa directamente al consumidor. La diversidad de sistemas explica por qué una duración uniforme de acompañamiento puede resultar insuficiente para algunos agricultores y excesiva para otros.

La transición orgánica tampoco garantiza por sí sola mejores resultados productivos o económicos. En Alemania, el análisis de las posibilidades y limitaciones de ampliar la agricultura ecológica muestra que el modelo debe considerar rendimientos, costos, disponibilidad de insumos, mercados y estructura de las explotaciones, además de los objetivos ambientales.

Más de 470 hectáreas permanecen en proceso

El balance disponible permite diferenciar entre la superficie que ya completó el proceso y aquella que todavía debe hacerlo. Los participantes del programa han certificado hasta ahora 43 acres, equivalentes a unas 17,4 hectáreas, mientras otros 1.168,5 acres —alrededor de 473 hectáreas— están encaminados hacia la certificación para 2028.

La diferencia es relevante porque una superficie en transición todavía no debe contabilizarse como superficie orgánica certificada. Su incorporación definitiva dependerá de que cada explotación complete los requisitos correspondientes y continúe con el proceso previsto.

El acompañamiento también se desarrolla en un contexto de costos agrícolas elevados. La Universidad Estatal de Iowa considera que el encarecimiento de los insumos convencionales podría aumentar el interés de otros agricultores por evaluar alternativas orgánicas, aunque la decisión depende de las características económicas y productivas de cada finca.

La experiencia de Iowa coincide con iniciativas de otras regiones que intentan acompañar a los agricultores durante cambios de manejo. En Argentina, por ejemplo, productores y técnicos trabajan en la transición hacia prácticas regenerativas en sistemas tan diferentes como fruticultura, yerba mate, viñedos y horticultura, lo que muestra la importancia de adaptar el asesoramiento al rubro y al territorio.

Las relaciones continúan después de terminar la ayuda

Uno de los resultados destacados por los responsables del programa es que varias parejas de mentores y aprendices decidieron mantener el contacto de manera independiente después de finalizar el periodo formal de acompañamiento. Para la Universidad Estatal de Iowa, esa continuidad indica que la red creada puede conservar parte de su utilidad incluso cuando deja de existir el incentivo inicial.

El siguiente desafío es ampliar la cantidad de productores interesados para disponer de una base mayor de explotaciones y conocimientos con los que realizar emparejamientos. La universidad plantea continuar difundiendo información sobre producción orgánica y oportunidades de capacitación para aumentar esa participación.

Los datos disponibles todavía no permiten afirmar que las 1.168,5 acres en transición conseguirán finalmente la certificación ni medir cuánto cambiarán sus rendimientos, costos o ingresos. Lo que sí documenta el programa es un avance verificable: 43 acres ya completaron la certificación y una superficie más de 27 veces superior permanece en proceso, apoyada por relaciones directas entre agricultores con diferentes niveles de experiencia.

Fuente referencial:
Iowa State University Extension and Outreach