Investigadores del ICIPE y del instituto suizo FiBL evaluaron la fertilización de maíz, frijol y papa en fincas de pequeños agricultores. El preparado orgánico mostró resultados favorables en maíz, pero las dosis reducidas no bastaron para alcanzar el potencial productivo de los cultivos.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Una investigación agrícola desarrollada durante ocho años en Kenia encontró que el té de lombricultura puede contribuir a la producción de maíz, pero también identificó limitaciones importantes cuando se utiliza en cantidades reducidas. Los ensayos, realizados directamente en campos de pequeños agricultores, mostraron que los resultados dependen del cultivo, de la combinación de fertilizantes y de las condiciones de disponibilidad de nutrientes y agua.
El estudio fue publicado el 2 de julio de 2026 en la revista científica Frontiers in Sustainable Food Systems y estuvo a cargo de Felix Matheri, Edward Karanja, David Bautze y Milka Kiboi, investigadores vinculados al Centro Internacional de Fisiología y Ecología de los Insectos (ICIPE), con sede en Kenia, y al Instituto de Investigación de Agricultura Orgánica (FiBL), de Suiza.
La investigación examinó tres sistemas de fertilización basados en productos de lombricultura durante un período comprendido entre 2016 y 2023. El objetivo fue determinar cómo respondían los suelos y las cosechas cuando se aplicaban insumos en cantidades compatibles con los recursos limitados de numerosas explotaciones familiares.
Los resultados revelaron diferencias entre los cultivos. El tratamiento basado exclusivamente en té de lombricultura consiguió mayores rendimientos de grano de maíz en la mayoría de las campañas evaluadas, mientras que la combinación del preparado con fertilizantes minerales presentó los mejores resultados para la producción de tubérculos de papa.
Sin embargo, los investigadores comprobaron que los rendimientos generales continuaron siendo bajos, principalmente por las cantidades insuficientes de nutrientes aplicadas y por las limitaciones de precipitación durante etapas importantes del crecimiento vegetal.
Una investigación prolongada en campos de agricultores
El trabajo se desarrolló en una región subhúmeda del centro de Kenia, donde predominan explotaciones agrícolas familiares que dependen en gran medida de las precipitaciones y disponen de recursos limitados para adquirir fertilizantes.
En lugar de restringir las evaluaciones a instalaciones experimentales, los investigadores establecieron parcelas en campos agrícolas para observar el comportamiento de los tratamientos en condiciones de producción.
El experimento se prolongó durante ocho años y utilizó una rotación de cultivos de tres años basada en maíz, leguminosas y papa.
Esta organización permitió examinar la respuesta de diferentes especies a las fuentes de nutrientes y estudiar cómo evolucionaban las propiedades del suelo a lo largo de varias campañas.
La duración del ensayo constituye uno de sus principales aportes. Una aplicación de fertilizante puede producir efectos inmediatos sobre una cosecha, pero las consecuencias sobre la fertilidad del suelo requieren observaciones repetidas.
El estudio permitió comprobar que determinados tratamientos podían favorecer el rendimiento de un cultivo sin garantizar necesariamente una mejora sostenida de las reservas de nutrientes del terreno.
Tres formas de utilizar el té de lombricultura
Los investigadores compararon tres estrategias de fertilización que incorporaban preparados obtenidos mediante sistemas de lombricultura.
La primera, denominada Vermi, utilizó té de lombricultura como principal aporte del tratamiento.
La segunda, identificada como VermOrg, combinó el preparado con otras enmiendas orgánicas.
La tercera, denominada VermInt, integró el té de lombricultura con fertilizantes sintéticos.
Los tratamientos se aplicaron en cantidades reducidas, representativas de sistemas agrícolas de subsistencia donde los productores no siempre pueden utilizar las dosis necesarias para satisfacer completamente las necesidades nutricionales de los cultivos.
El té de lombricultura es un preparado líquido derivado de sistemas de transformación de materia orgánica mediante lombrices y otros organismos descomponedores.
Su composición puede variar según los materiales utilizados, las condiciones de elaboración y el procedimiento de extracción.
Por esta razón, los resultados obtenidos con un preparado específico no deben interpretarse como una garantía de comportamiento idéntico para cualquier producto comercial o elaboración artesanal.
El interés por estos materiales se relaciona con el aprovechamiento de residuos orgánicos y con la posibilidad de complementar la nutrición de los cultivos. En investigaciones anteriores, el lombricompost mostró efectos sobre el rendimiento y la calidad del tomate cultivado bajo condiciones de salinidad.
No obstante, el lombricompost sólido y los preparados líquidos de lombricultura son materiales diferentes, por lo que sus resultados no deben equipararse automáticamente.
El maíz respondió favorablemente al tratamiento orgánico
Uno de los hallazgos más destacados fue la respuesta del maíz al tratamiento que utilizó exclusivamente té de lombricultura.
Según los resultados publicados, esta estrategia consiguió rendimientos de grano significativamente superiores en la mayoría de las temporadas experimentales.
La diferencia estadística registrada fue importante, con valores de significación inferiores a 0,01 en las comparaciones señaladas por los investigadores.
Este resultado indica que el preparado puede contribuir a la productividad del maíz en determinadas condiciones de cultivo.
Sin embargo, no demuestra que el té de lombricultura sea siempre superior a otras formas de fertilización ni que permita alcanzar por sí solo rendimientos elevados.
De hecho, los autores destacan que la producción general de los cultivos permaneció limitada durante el experimento.
La distinción es fundamental: un tratamiento puede superar a otros dentro de un ensayo y, aun así, proporcionar una cosecha inferior al potencial productivo de la especie.
Para los agricultores, esto significa que una respuesta favorable debe analizarse junto con la cantidad total de nutrientes aportados, el estado inicial del suelo y la disponibilidad de agua.
La papa obtuvo mejores resultados con fertilización combinada
La respuesta de la papa fue diferente a la observada en el maíz.
Durante todas las temporadas en las que se cultivó este tubérculo, el tratamiento que combinó té de lombricultura con fertilizantes minerales registró rendimientos significativamente superiores.
El resultado sugiere que la integración de diferentes fuentes de nutrientes puede ser más favorable para la papa que la utilización exclusiva del preparado líquido en las condiciones estudiadas.
La papa presenta necesidades nutricionales particulares, especialmente durante el crecimiento vegetativo y la formación de los tubérculos.
La disponibilidad de nutrientes influye sobre el número, el tamaño y el peso de las estructuras cosechadas.
Por eso, el manejo de la fertilización constituye una decisión importante para este cultivo. Estudios desarrollados en Argentina también han encontrado respuestas favorables cuando determinados insumos biológicos complementan la fertilización convencional, aunque se trata de productos y mecanismos diferentes de los examinados en Kenia.
El ensayo africano no permite concluir que cualquier mezcla de fertilizantes orgánicos y minerales producirá mejores cosechas.
La respuesta dependerá de las características del suelo, de las dosis utilizadas y de las necesidades específicas de cada explotación.
Las dosis reducidas limitaron la productividad
El resultado más importante para interpretar el conjunto de la investigación es que los tratamientos se aplicaron en cantidades bajas.
Los investigadores comprobaron que esas dosis permitieron mantener algunos niveles de nutrientes del suelo, pero en otros casos se produjo una disminución de sus reservas.
Esto significa que las aplicaciones no siempre compensaron las cantidades de nutrientes retiradas por las cosechas.
Cuando una explotación extrae repetidamente nutrientes mediante la producción agrícola sin reponerlos en cantidades suficientes, puede producirse un agotamiento progresivo de la fertilidad.
El problema puede mantenerse incluso cuando se utilizan materiales orgánicos.
La procedencia natural de un fertilizante no garantiza que contenga suficiente nitrógeno, fósforo, potasio y otros elementos para cubrir las necesidades del cultivo.
Por ello, los autores consideran necesario estudiar dosis óptimas de té de lombricultura que permitan mejorar la productividad sin comprometer el mantenimiento de los nutrientes del terreno.
El hallazgo cuestiona una interpretación frecuente de la fertilización orgánica: que cualquier cantidad de abono natural resulta suficiente para sostener la producción agrícola.
Los resultados indican que la cantidad y disponibilidad efectiva de nutrientes siguen siendo determinantes, independientemente de su procedencia.
La falta de lluvias también afectó las cosechas
Además de la fertilización, la disponibilidad de agua influyó en los resultados del experimento.
Los investigadores identificaron precipitaciones insuficientes durante determinadas etapas de crecimiento, especialmente en fases vegetativas de los cultivos.
Estas condiciones contribuyeron a que los rendimientos generales permanecieran por debajo del potencial productivo.
La relación entre agua y nutrientes es especialmente importante en explotaciones de secano.
Las plantas necesitan humedad suficiente para desarrollar sus raíces, absorber nutrientes y sostener los procesos fisiológicos asociados con la formación de granos y tubérculos.
Cuando las precipitaciones son escasas, incluso una fertilización adecuada puede producir resultados inferiores a los esperados.
De igual manera, disponer de agua no compensa completamente una deficiencia nutricional importante.
En el centro de Kenia, donde se realizó el estudio, la agricultura de pequeña escala enfrenta simultáneamente dificultades relacionadas con la fertilidad del suelo y la variabilidad de las lluvias.
Los resultados muestran que las alternativas de fertilización deben evaluarse dentro de esas condiciones y no únicamente mediante comparaciones entre productos.
El mantenimiento de la fertilidad exige observar varios ciclos
La duración del experimento permitió estudiar el comportamiento de los tratamientos durante sucesivas campañas de maíz, leguminosas y papa.
Esta perspectiva resulta importante porque los cultivos no utilizan los nutrientes del suelo de la misma manera.
Las leguminosas pueden participar en procesos de fijación biológica de nitrógeno mediante asociaciones con microorganismos, mientras que los cereales y los tubérculos presentan patrones diferentes de extracción y demanda nutricional.
Sin embargo, la presencia de leguminosas en una rotación no elimina automáticamente la necesidad de reponer otros nutrientes.
El fósforo, el potasio y otros elementos pueden continuar disminuyendo cuando las cosechas retiran más nutrientes de los que regresan al suelo.
En ese contexto, el seguimiento de las propiedades químicas del terreno es indispensable para distinguir entre un aumento temporal del rendimiento y una mejora duradera de la fertilidad.
La necesidad de equilibrar la nutrición también se observa en investigaciones sobre el papel del potasio en la producción de papa, donde las características del suelo condicionan la disponibilidad del nutriente y la respuesta del cultivo.
El trabajo realizado en Kenia aporta una evaluación prolongada que permite examinar precisamente esas diferencias entre producción inmediata y conservación de recursos.
Una alternativa para agricultores con acceso limitado a insumos
Los autores consideran que los preparados de lombricultura merecen continuar investigándose como una opción de fertilización para pequeños agricultores.
Una de sus posibles ventajas es que pueden producirse a partir de materiales orgánicos disponibles localmente, dependiendo de las condiciones y recursos de cada explotación.
La investigación destaca que la elaboración del té de lombricultura puede ser relativamente rápida y adaptable a diferentes escalas de producción.
Sin embargo, la posibilidad de preparar un fertilizante en la finca no garantiza que su utilización resulte económicamente conveniente en todos los casos.
Para determinarlo sería necesario considerar la disponibilidad de materias primas, los requerimientos de trabajo, el manejo del sistema de lombricultura y el costo de otros fertilizantes.
El estudio se concentró en la respuesta agronómica y en las propiedades del suelo, por lo que sus resultados no deben interpretarse como una demostración general de rentabilidad económica.
La importancia de los costos de fertilización ya se ha puesto de manifiesto en las dificultades de acceso a fertilizantes en países africanos, donde el precio de los insumos puede limitar las cantidades aplicadas por los agricultores.
En esas circunstancias, disponer de alternativas locales puede ampliar las opciones de manejo, siempre que su composición y dosificación permitan satisfacer las necesidades reales de los cultivos.
Por qué no puede recomendarse una sustitución completa
Los resultados de Kenia no respaldan la sustitución indiscriminada de todos los fertilizantes minerales por té de lombricultura.
La respuesta del maíz fue favorable con el preparado utilizado de manera individual, pero la papa mostró mejores resultados cuando se integró con fuentes minerales.
Además, la aplicación de cantidades reducidas limitó la productividad y, en algunos tratamientos, no consiguió mantener completamente las reservas de nutrientes del suelo.
Estas observaciones indican que una estrategia de fertilización debe adaptarse al cultivo y a las condiciones de la explotación.
También es necesario diferenciar entre la presencia de nutrientes en un material y la cantidad que efectivamente puede aprovechar la planta durante su ciclo de crecimiento.
Un preparado puede contener elementos beneficiosos y, aun así, resultar insuficiente cuando se utiliza en dosis demasiado pequeñas.
Por esta razón, los investigadores proponen continuar evaluando cantidades de aplicación que permitan mejorar los rendimientos y conservar la fertilidad.
El objetivo no es únicamente identificar qué tratamiento produce una cosecha mayor, sino determinar cómo mantener la productividad durante varios años.
Qué aporta el estudio a la fertilización de pequeños cultivos
La investigación proporciona una evaluación de largo plazo de tres sistemas de fertilización basados en productos de lombricultura bajo condiciones reales de agricultura familiar.
Sus resultados permiten distinguir tres aspectos relevantes.
En primer lugar, el té de lombricultura mostró capacidad para favorecer el rendimiento del maíz en la mayoría de las temporadas estudiadas.
En segundo lugar, la combinación del preparado con fertilizantes minerales ofreció mejores resultados en la producción de papa.
Finalmente, las cantidades reducidas de insumos y las limitaciones de lluvia impidieron alcanzar rendimientos elevados en el conjunto de los cultivos.
Estas conclusiones deben interpretarse dentro de las condiciones específicas de los campos estudiados en Kenia.
No constituyen una recomendación universal de dosis ni permiten garantizar respuestas equivalentes en otros suelos, climas o sistemas de producción.
El siguiente desafío señalado por los investigadores consiste en establecer cantidades de aplicación más adecuadas y comprobar si permiten aprovechar mejor el potencial de los cultivos sin agotar las reservas de nutrientes del terreno.
Para los pequeños agricultores, el resultado central es que los preparados de lombricultura pueden formar parte de las opciones de fertilización, pero su eficacia depende de suministrar nutrientes suficientes y de considerar las necesidades particulares de cada cultivo.


