Fertilización y Riego

Lodo de piscicultura muestra límites como fertilizante directo

Publicado el 07/10/2026 ·

Un ensayo de NIBIO en Noruega encontró que tres de cuatro lodos de peces alcanzaron alrededor del 45 % de la eficacia del fósforo mineral, pero su aporte de nitrógeno fue prácticamente nulo o incluso negativo


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Investigadores del Instituto Noruego de Investigación en Bioeconomía (NIBIO) han comprobado que el lodo generado por pisciculturas terrestres puede aportar fósforo a los cultivos, pero su utilización directa como fertilizante presenta importantes limitaciones. En un ensayo con raigrás anual, tres de los cuatro tipos de lodo evaluados alcanzaron aproximadamente el 45 % de la eficacia fertilizante del fósforo mineral, mientras que el cuarto se situó en 26 %. El efecto del nitrógeno, en cambio, fue estimado como inexistente o incluso negativo.

Los resultados, publicados por NIBIO el 30 de septiembre de 2026, proceden de un experimento desarrollado por los investigadores Åsmund Mikalsen Kvifte y Synnøve Rivedal. El estudio analizó cuatro lodos procedentes de una instalación terrestre de producción de peces y comparó su capacidad para nutrir las plantas con tratamientos sin fertilización y con fertilizante mineral.

El trabajo aborda una cuestión que conecta dos sectores productivos: la acuicultura genera residuos ricos en nutrientes, mientras la agricultura necesita nitrógeno y fósforo para mantener la fertilidad de los suelos. Recuperar esos elementos podría disminuir pérdidas de recursos y sustituir parcialmente fertilizantes convencionales, pero los resultados noruegos muestran que el material no debe considerarse automáticamente un fertilizante terminado.

El fósforo resulta especialmente relevante porque procede fundamentalmente de recursos minerales finitos y geográficamente concentrados. Investigaciones anteriores han calculado que alrededor de la mitad del fósforo disponible en los suelos agrícolas mundiales tiene origen en fertilizantes minerales, lo que ha incrementado el interés por recuperar este nutriente desde corrientes residuales.

Cuatro lodos de peces fueron probados con raigrás

El material utilizado en el experimento procedía de la instalación terrestre de Bue Salmon en Bulandet, municipio de Askvoll, en el oeste de Noruega. Las muestras fueron recogidas en agosto de 2023 en un sistema que utiliza agua marina extraída aproximadamente a entre 35 y 40 metros de profundidad.

Los investigadores evaluaron cuatro tipos diferentes de lodo. Todos procedían de la misma instalación, pero se habían generado utilizando dos tipos de alimento para los peces y habían sido separados mediante agua dulce o agua salada. Esta combinación produjo cuatro materiales con características diferentes para evaluar su comportamiento agronómico.

Los lodos se aplicaron en un experimento en macetas realizado en invernadero con raigrás de Westerwold, una gramínea anual de crecimiento rápido utilizada para estudiar la respuesta de las plantas a los nutrientes.

Cada tipo de lodo se dosificó en una cantidad equivalente a tres kilogramos de fósforo por decárea, es decir, aproximadamente 30 kilogramos de fósforo por hectárea. Los tratamientos se compararon tanto con plantas sin fertilización como con plantas que recibieron fertilizante mineral.

La reutilización agrícola de materiales derivados del pescado ya se investiga mediante procesos diferentes. Mundo Agropecuario ha documentado cómo residuos de peces pueden transformarse mediante procesos controlados en materias primas para biofertilizantes. El ensayo noruego introduce una cuestión distinta: qué ocurre cuando el lodo procedente directamente de una piscicultura terrestre se utiliza para proporcionar nutrientes a las plantas.

El fósforo alcanzó hasta 45 % de la eficacia mineral

Los resultados mostraron diferencias claras entre los nutrientes. En tres de los cuatro tipos de lodo, la eficacia fertilizante del fósforo fue aproximadamente del 45 % en comparación con el fósforo aportado mediante fertilizante mineral.

En el cuarto material, esa eficacia descendió hasta aproximadamente 26 %. NIBIO señala, no obstante, que el resultado pudo verse perjudicado por un pH indeseadamente alto en la mezcla de suelo utilizada durante el experimento, circunstancia que puede reducir la disponibilidad de fósforo para las plantas.

Los investigadores consideran que el resultado confirma que el lodo contiene fósforo aprovechable, aunque su disponibilidad inmediata es inferior a la obtenida con la fuente mineral utilizada como referencia.

La recuperación de este nutriente es un objetivo cada vez más estudiado en agricultura. Otros ensayos han mostrado que determinados fertilizantes de fósforo reciclado pueden mantener rendimientos agrícolas y reducir pérdidas de nutrientes, aunque su comportamiento depende del material recuperado, del suelo y de la forma química en la que se encuentre el fósforo.

El nitrógeno no produjo el efecto esperado

El comportamiento del nitrógeno fue considerablemente menos favorable. La evaluación realizada por NIBIO estimó que su efecto fertilizante fue inexistente o incluso negativo en las condiciones del experimento.

Los investigadores esperaban una disponibilidad limitada del nitrógeno presente en el lodo, pero el resultado fue inferior incluso a esas previsiones. El equipo advierte que parte de este comportamiento también puede estar relacionado con las condiciones específicas del ensayo.

La presencia de un nutriente en un residuo orgánico no significa necesariamente que esté disponible inmediatamente para las plantas. Su aprovechamiento depende de la forma química, los procesos de mineralización, la actividad microbiana, el pH y otras propiedades tanto del material como del suelo.

Este punto es decisivo al comparar materiales reciclados con fertilizantes minerales, formulados precisamente para proporcionar nutrientes en formas y concentraciones conocidas. Mundo Agropecuario ha analizado cómo los fertilizantes minerales siguen siendo fundamentales para la productividad agrícola pese a su dependencia de energía y materias primas concentradas geográficamente.

El lodo no mostró niveles problemáticos de metales pesados

Además de medir el crecimiento de las plantas y la respuesta a los nutrientes, los investigadores analizaron posibles elementos indeseados presentes en los materiales procedentes de la piscicultura.

Los resultados no detectaron concentraciones problemáticas de arsénico, cadmio, cromo, cobre, mercurio, níquel, plomo o zinc para el crecimiento vegetal. Tampoco se observaron problemas derivados de concentraciones indeseadas de sal u otros elementos tóxicos en las condiciones estudiadas.

Esta comprobación es importante porque cualquier residuo destinado a incorporarse al suelo agrícola debe evaluarse no solo por la cantidad de nutrientes que contiene, sino también por sustancias capaces de acumularse en el terreno o afectar a los cultivos.

Los resultados no implican que todos los lodos generados por la acuicultura posean automáticamente las mismas características. El estudio evaluó cuatro materiales concretos procedentes de una instalación específica y producidos bajo determinadas condiciones de alimentación, separación y manejo.

Noruega pierde grandes cantidades de fósforo desde la acuicultura

El interés por recuperar los nutrientes está relacionado con la dimensión de la industria acuícola noruega. NIBIO señala que el sector libera anualmente al medio marino más de 60.000 toneladas de nitrógeno y unas 10.000 toneladas de fósforo.

Según los datos recogidos por el instituto, las emisiones asociadas a la acuicultura representan aproximadamente entre 70 % y 75 % de las emisiones nacionales de fósforo y alrededor de un tercio de las correspondientes al nitrógeno.

Aunque el fósforo tiene un comportamiento diferente en ambientes marinos y su contribución a la eutrofización del agua salada es menor que en muchos sistemas de agua dulce, su pérdida continúa representando un problema desde el punto de vista del aprovechamiento de recursos.

Recuperarlo permitiría mantener dentro de los sistemas productivos un nutriente que posteriormente debe ser adquirido por la agricultura. Esa lógica forma parte de una tendencia más amplia que busca recuperar nitrógeno y fósforo de residuos locales para producir fertilizantes y disminuir la dependencia de materias primas externas.

El tratamiento previo puede ser la clave

La principal conclusión práctica del estudio es que el lodo de peces debería considerarse una materia prima susceptible de transformación y no un fertilizante completamente preparado para aplicarse directamente al campo.

El fósforo presente en los materiales mostró un valor agronómico medible, pero su eficacia fue inferior a la del fertilizante mineral. El nitrógeno, por su parte, no proporcionó la respuesta esperada. Para NIBIO, el desafío consiste ahora en desarrollar métodos que permitan aumentar la disponibilidad de ambos nutrientes.

Ese procesamiento podría convertir un residuo problemático para las instalaciones acuícolas en un insumo de mayor valor para la agricultura. Sin embargo, el estudio no establece todavía un proceso industrial definitivo ni demuestra que el material pueda sustituir completamente a los fertilizantes minerales.

Experiencias con otras corrientes residuales muestran precisamente la importancia del tratamiento. Por ejemplo, nutrientes recuperados mediante procesos específicos a partir de residuos humanos lograron rendimientos comparables a la fertilización mineral en un ensayo con colinabo. La forma en que los nutrientes son recuperados y acondicionados puede determinar su posterior eficacia agronómica.

De residuo acuícola a materia prima agrícola

El trabajo de NIBIO fue desarrollado por Åsmund Mikalsen Kvifte y Synnøve Rivedal y publicado como el informe de investigación Plantevekstforsøk med slam fra landbasert gjennomstrømmingsanlegg for matfisk, correspondiente a NIBIO Rapport 12(103), 2026.

El proyecto contó con apoyo del Fondo Regional de Investigación de Vestland y estuvo vinculado a la evaluación del lodo generado por una instalación terrestre de producción de peces. Los resultados permiten separar dos cuestiones que frecuentemente se confunden al evaluar residuos ricos en nutrientes: cuánto nitrógeno o fósforo contiene el material y cuánto de ese nutriente puede utilizar realmente la planta.

En este caso, el fósforo mostró un potencial aprovechable, especialmente en tres de los cuatro materiales estudiados, mientras que el nitrógeno reveló la principal limitación. El ensayo también confirmó que los lodos evaluados no presentaron niveles problemáticos de los elementos tóxicos analizados.

Para los investigadores, mejorar la disponibilidad de los nutrientes mediante procesamiento posterior podría permitir recuperar una parte mayor del fósforo y nitrógeno generado por la piscicultura y, al mismo tiempo, disminuir parcialmente la necesidad de fertilizantes minerales. Las pruebas disponibles todavía corresponden a un experimento en macetas, por lo que la transformación del lodo en un insumo agrícola competitivo requerirá nuevas etapas de investigación y validación.

Fuentes referenciales:
Instituto Noruego de Investigación en Bioeconomía (NIBIO)
NIBIO Rapport 12(103), 2026