La empresa surgida de la Universidad de Stanford captó 5,4 millones de dólares para producir 1.000 toneladas de un silicato de calcio y magnesio destinado a ensayos agrícolas en Estados Unidos
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
La startup estadounidense Mafix obtuvo 5,4 millones de dólares en una ronda de financiación presemilla para ampliar una tecnología que transforma rocas de silicato en un fertilizante de rápida disolución. La empresa sostiene que el producto puede aportar silicio a los cultivos y retirar dióxido de carbono de la atmósfera mediante su reacción en el suelo.
El proceso fue desarrollado en la Universidad de Stanford por el profesor de química Matthew Kanan y la investigadora Jade Marcus, cofundadores de Mafix. Los recursos permitirán producir 1.000 toneladas del material y avanzar desde parcelas pequeñas hacia pruebas agrícolas de mayor escala en distintas regiones de Estados Unidos.
La ronda fue liderada por Azolla Ventures y contó con la participación de Counteract VC, Astera Institute, Plug and Play Ventures, Impact Science Ventures y una oficina de inversión familiar de Países Bajos.
La tecnología acelera la meteorización natural de las rocas
La meteorización mejorada consiste en esparcir minerales de silicato, como basalto u olivino, sobre suelos agrícolas. Al reaccionar con el agua y el dióxido de carbono, estos materiales pueden transformar el carbono en bicarbonatos estables y liberar elementos minerales.
El principal obstáculo es la velocidad. Muchos silicatos naturales tardan años en disolverse, lo que retrasa tanto sus posibles efectos agronómicos como la medición del carbono retirado. Esa lentitud dificulta separar la señal generada por el tratamiento de las variaciones químicas normales del suelo y el agua.
Mafix busca acelerar la reacción mediante un proceso de intercambio iónico en estado sólido. La empresa calienta una combinación de minerales de silicato y piedra caliza para obtener silicatos de calcio y magnesio más reactivos que la roca original.
Según la compañía, el material resultante puede meteorizarse durante una sola temporada de cultivo. La propuesta intenta avanzar sobre experiencias anteriores en las que la aplicación de roca volcánica triturada retiró dióxido de carbono del aire, pero con un producto diseñado para reaccionar en menos tiempo.
El dióxido de carbono se transforma en bicarbonato
Cuando los silicatos reactivos se disuelven en el terreno, su alcalinidad interviene en reacciones que consumen dióxido de carbono. El carbono termina convertido en bicarbonato, una forma disuelta que puede permanecer almacenada durante periodos prolongados y desplazarse posteriormente a través de las aguas.
La meteorización es un proceso natural que ocurre continuamente, pero la trituración y modificación de los minerales aumenta la superficie reactiva y acelera su química. Mafix afirma que la mayor velocidad permitiría detectar con más claridad la cantidad de carbono retirada y reducir los costos de medición, información y verificación.
Estas variables son decisivas para cualquier proyecto que pretenda generar créditos de eliminación de carbono. No basta con calcular cuánto material fue aplicado: se necesita demostrar cuánto reaccionó, durante qué periodo y qué cantidad neta de dióxido de carbono quedó almacenada después de contabilizar las emisiones del procesamiento y transporte.
La eficacia climática dependerá además del tipo de suelo, régimen de lluvias, tamaño de las partículas, composición mineral y distancia entre el lugar de fabricación y la finca. Investigaciones sobre las condiciones necesarias para capturar carbono con piedra triturada han destacado la importancia de evaluar toda la cadena de suministro.
El silicio aporta una posible ventaja para el arroz
Además de su función en la meteorización, el producto libera silicio disponible para las plantas. Este elemento no sustituye a los nutrientes primarios nitrógeno, fósforo y potasio, pero puede favorecer determinados procesos fisiológicos y ayudar a algunos cultivos a responder frente a condiciones de estrés.
El arroz es uno de los principales acumuladores de silicio y figura entre los cultivos con mayor interés para esta clase de fertilización. La planta absorbe el elemento desde la solución del suelo y lo deposita en sus tejidos, donde puede contribuir a su rigidez y respuesta frente a factores bióticos y ambientales.
La importancia del elemento para este cereal también se observa en el mecanismo que regula la absorción y distribución del silicio en el arroz y otras gramíneas. Alteraciones en ese sistema pueden disminuir la acumulación del mineral y afectar el rendimiento.
Los arrozales reciclan parte del silicio cuando la paja y otros residuos regresan al terreno. Sin embargo, la extracción continuada del grano y la biomasa puede reducir con el tiempo la fracción disponible, especialmente en sistemas intensivos que retiran los restos después de cada cosecha.
Estudios realizados en campos arroceros han evaluado diferentes fuentes de silicio y sus efectos sobre productividad, enfermedades y composición del grano. Esos antecedentes justifican nuevos ensayos, pero no demuestran automáticamente que el producto de Mafix ofrecerá la misma respuesta en todas las regiones o variedades.
La empresa aprovechará hornos cementeros ociosos
El tratamiento mineral fue concebido como un proceso adaptable a hornos de cemento existentes. Mafix estima que aproximadamente el 30 % de la capacidad mundial de estos hornos permanece sin utilizar debido a la reducción de la demanda de clínker, la estacionalidad y diferencias regionales.
La empresa pretende asociarse con productores cementeros para utilizar parte de esa infraestructura, en lugar de construir plantas industriales completamente nuevas. Esta estrategia podría reducir la inversión inicial y aprovechar centros que ya cuentan con energía, manejo de minerales y conexiones logísticas.
El uso de hornos también implica consumo energético y emisiones que deberán incorporarse al balance climático. Para que el fertilizante represente una retirada neta de carbono, el dióxido de carbono capturado durante la meteorización tendrá que superar las emisiones generadas por extracción, trituración, calentamiento, transporte y aplicación.
Mafix estudia varias presentaciones comerciales, entre ellas productos para modificar el pH del suelo, materiales vinculados con la eliminación de carbono y mezclas con fertilizantes convencionales destinadas a mejorar la eficiencia de los nutrientes.
Los ensayos deberán validar rendimiento, costos y seguridad
La empresa atribuye a su silicato la capacidad de mejorar el suelo, aumentar rendimientos, reforzar la resiliencia de los cultivos y reducir parcialmente la necesidad de fertilizantes tradicionales. Sin embargo, sus responsables reconocen que serán necesarias pruebas de mayor escala para validar estos beneficios agronómicos.
Los ensayos tendrán que establecer dosis, frecuencia de aplicación, velocidad real de disolución y respuesta para cada combinación de cultivo y suelo. También deberán controlar la composición del material, incluidos elementos traza que puedan estar presentes en las materias primas minerales.
Experimentos independientes con otros productos de roca han encontrado beneficios iniciales. Un estudio en clima templado informó que la meteorización mejorada con basalto elevó rendimientos y modificó propiedades del suelo. No obstante, los resultados de una fuente mineral no pueden trasladarse directamente a otra.
La economía será igualmente decisiva. El fertilizante tendrá que competir con silicatos disponibles y demostrar que el valor obtenido por productividad, manejo del suelo o créditos de carbono compensa los costos industriales y logísticos.
La financiación permitirá a Mafix probar esa propuesta a una escala más cercana al uso comercial. Las 1.000 toneladas previstas servirán para ampliar los ensayos, comparar materias primas y comprobar si el proceso mantiene una calidad uniforme cuando pasa del laboratorio a la producción industrial.
Fuentes referenciales:
AgroXXI
Mafix
Universidad de Stanford
AgFunderNews

