La estrategia busca detectar y tratar rápidamente los focos antes de que los enjambres destruyan cultivos y pastizales en el norte de África
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Raúl Méndez C.
Marruecos está reforzando su estrategia contra la langosta del desierto mediante el uso de drones de pulverización, sistemas de posicionamiento de alta precisión y biopesticidas. La modernización de las operaciones responde a la reaparición de una de las plagas migratorias más destructivas para la agricultura y la seguridad alimentaria del norte de África.
La amenaza adquiere especial relevancia por la capacidad de consumo de los enjambres. Una agrupación de aproximadamente 40 millones de langostas puede devorar hasta 80 toneladas de vegetación en una sola jornada, con efectos directos sobre cultivos, pastizales y medios de vida rurales.
Cada ejemplar adulto puede ingerir diariamente una cantidad de alimento equivalente a su propio peso. Cuando los insectos pasan de una fase dispersa a un comportamiento gregario, forman grupos capaces de desplazarse con el viento y afectar amplias extensiones agrícolas en poco tiempo.
La situación se integra en un escenario regional donde el clima errático puede agravar los brotes de langostas, debido a que las lluvias y la aparición de vegetación favorecen la reproducción y posterior concentración de los insectos.
Formación especializada en Agadir
El giro tecnológico fue reforzado mediante una capacitación celebrada en Agadir entre el 1 y el 7 de junio de 2026. Especialistas en control de langostas participaron en sesiones teóricas y ejercicios de campo orientados al uso de nuevas herramientas para vigilancia y tratamiento.
La actividad fue organizada por la Comisión de Lucha contra la Langosta del Desierto en la Región Occidental, un organismo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Participaron expertos procedentes de países vinculados a las comisiones regionales occidental y central.
El programa incluyó el empleo de drones para pulverización, sistemas GPS diferenciales destinados a localizar con precisión las zonas infestadas y biopesticidas compatibles con las normas ambientales nacionales. También se abordaron procedimientos de aplicación a volumen ultrabajo y calibración de equipos terrestres.
La capacitación no se limitó al funcionamiento de los dispositivos. Los participantes fueron preparados para reproducir posteriormente los conocimientos en sus respectivos países, con el objetivo de formar una red regional de especialistas que pueda movilizarse con rapidez ante nuevos brotes.
Una estrategia basada en la prevención
El objetivo no consiste únicamente en ampliar la fumigación, sino en localizar los focos mientras todavía tienen dimensiones manejables. La intervención temprana puede impedir que grupos dispersos evolucionen hasta formar bandas de ninfas y grandes enjambres capaces de recorrer largas distancias.
Los drones permiten observar terrenos extensos, identificar concentraciones de insectos y aplicar tratamientos en sectores específicos. También pueden operar en áreas de difícil acceso para vehículos y equipos terrestres, reduciendo el tiempo necesario para responder ante una infestación.
La experiencia acumulada en la aplicación agrícola mediante drones rociadores muestra que estas aeronaves pueden ajustar las operaciones a puntos concretos del terreno y evitar intervenciones uniformes sobre superficies que no requieren tratamiento.
Su incorporación no supone la sustitución total de los aviones ni de las unidades terrestres. La propuesta marroquí combina distintas plataformas de vigilancia y pulverización para seleccionar el método más adecuado en función de la extensión del foco, la topografía y la evolución de la plaga.
Biopesticidas para reducir el impacto ambiental
Otra parte de la estrategia se concentra en los biopesticidas, formulaciones basadas en organismos o compuestos naturales capaces de actuar sobre determinadas plagas. Su uso busca disminuir la dependencia de insecticidas químicos convencionales y reducir los riesgos para otros organismos, el ganado y los ecosistemas.
Los tratamientos biológicos suelen necesitar más tiempo para actuar que algunos productos químicos. Por esa razón, su eficacia depende especialmente de la detección temprana, antes de que los insectos alcancen la fase adulta o formen enjambres de grandes dimensiones.
Investigaciones sobre el momento óptimo para aplicar biopesticidas contra las langostas han señalado la importancia de intervenir durante las fases juveniles, cuando las poblaciones todavía permanecen concentradas y su movilidad es menor.
La utilización de productos biológicos también exige protocolos precisos de preparación, dosificación y aplicación. La altura de vuelo de los drones, las condiciones del viento y la cobertura alcanzada sobre el terreno pueden determinar el resultado de la operación.
El interés por estas alternativas forma parte de un movimiento más amplio hacia métodos de control con menor impacto ambiental. Distintos estudios han propuesto priorizar biopesticidas frente a pesticidas químicos cuando su eficacia y las condiciones de aplicación permiten controlar la plaga objetivo.
El brote se mantuvo activo en el sur de Marruecos
La adopción de estas herramientas se produce después de que la vigilancia regional detectara actividad de la langosta en el Sáhara Occidental y el sur de Marruecos. Durante marzo se observaron grupos de adultos desplazándose hacia el norte y procesos de reproducción en varias zonas.
Las condiciones favorables se formaron tras periodos de lluvia que estimularon el crecimiento de vegetación en áreas habitualmente áridas. La disponibilidad de alimento y humedad creó espacios adecuados para la reproducción y el desarrollo de nuevas generaciones.
Las previsiones también advertían sobre la posible entrada de pequeños enjambres y grupos adultos en Marruecos y Argelia. Sin vigilancia constante, la reproducción podía originar nuevas concentraciones de ninfas y aumentar el riesgo de propagación transfronteriza.
Marruecos ya había desarrollado operaciones de control antes de ampliar la capacitación tecnológica. Durante enero fueron tratadas 39.042 hectáreas, una superficie superior a las 7.161 hectáreas intervenidas en Mauritania y las 1.155 hectáreas atendidas en Senegal durante el mismo periodo.
Una plaga que puede atravesar fronteras
La langosta del desierto no puede controlarse únicamente dentro de los límites de un país. Los enjambres se desplazan siguiendo los vientos y pueden cruzar rápidamente fronteras nacionales, lo que obliga a compartir información sobre reproducción, rutas de movimiento y zonas tratadas.
La cooperación regional permite coordinar alertas, armonizar protocolos y movilizar equipos especializados antes de que la infestación alcance una escala difícil de contener. Este enfoque resulta especialmente importante en el Magreb y el Sahel, donde las áreas de reproducción pueden extenderse por varios territorios.
La estrategia impulsada en Agadir busca que los países participantes cuenten con personal preparado para utilizar herramientas comunes y transmitir datos de forma rápida. Los protocolos compartidos facilitan la evaluación de los focos y la selección de tratamientos compatibles con las condiciones ambientales de cada zona.
El control preventivo también protege los medios de vida de agricultores y pastores. La pérdida de cultivos y pastizales puede reducir la disponibilidad de alimentos para las familias rurales y limitar las reservas destinadas al ganado, especialmente en zonas que ya soportan escasez de agua y variabilidad climática.
Drones para vigilar y tratar zonas específicas
Los drones ofrecen dos funciones principales en la respuesta: reconocimiento y pulverización. En la primera, recopilan imágenes y datos para identificar la distribución de los insectos; en la segunda, transportan pequeñas cantidades de producto y las aplican sobre sectores previamente delimitados.
La información aérea puede ayudar a diferenciar entre áreas con vegetación sana, focos incipientes y concentraciones que requieren una intervención inmediata. Esta precisión permite priorizar los recursos disponibles y evitar desplazamientos innecesarios de personal y maquinaria.
La incorporación de tecnología aérea al manejo de plagas ya incluye experiencias como el uso de drones contra insectos perjudiciales en cultivos, aunque el control de la langosta plantea desafíos particulares por la velocidad de desplazamiento y la extensión potencial de los enjambres.
La respuesta marroquí combina estas capacidades con la experiencia del Centro Nacional de Lucha contra la Langosta de Aït Melloul, cuyas instalaciones y equipos fueron utilizados durante las prácticas realizadas en Agadir.
El avance de la estrategia dependerá de la vigilancia continua, la disponibilidad de equipos y la capacidad para actuar cuando las poblaciones todavía están localizadas. La rapidez de intervención será decisiva para impedir que los focos presentes en el sur de Marruecos evolucionen hasta convertirse en invasiones capaces de afectar grandes extensiones agrícolas.
Fuente(s) referenciales

