La nueva Encuesta Nacional Agropecuaria del INEGI revela que más de 16,5 millones de hectáreas se cultivan bajo condiciones de temporal y que el 58,2 % de las unidades productivas reportó pérdidas por factores climáticos.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
La agricultura mexicana mantiene una elevada dependencia de las precipitaciones naturales. Los resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) 2025, publicados el 7 de octubre de 2026 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), revelan que el 72,1 % de la superficie agrícola del país corresponde a terrenos de temporal, mientras solamente el 27,9 % dispone de riego. El estudio también identifica pérdidas relacionadas con fenómenos climáticos en el 58,2 % de las unidades de producción agropecuaria, lo que permite dimensionar los riesgos que enfrentan agricultores y ganaderos.
La encuesta constituye una de las principales actualizaciones estadísticas sobre las condiciones de producción del campo mexicano desde el Censo Agropecuario de 2022. Sus resultados incluyen información sobre cultivos, ganado, fertilización, empleo rural, características de las explotaciones y dificultades económicas que afectan las actividades agropecuarias.
Los datos permiten distinguir entre la extensión de los terrenos agrícolas que dependen de la lluvia y aquellos que cuentan con infraestructura para suministrar agua. Esta diferencia es especialmente importante en un país donde las condiciones climáticas varían considerablemente entre regiones y temporadas.
Más de 16,5 millones de hectáreas agrícolas son de temporal
Según el INEGI, México contaba en 2025 con aproximadamente 22,9 millones de hectáreas de superficie agrícola. De esa extensión, 16.529.668 hectáreas correspondían a agricultura de temporal y 6.393.123 hectáreas a terrenos de riego.
La agricultura de temporal depende fundamentalmente de las precipitaciones para cubrir las necesidades hídricas de los cultivos. Por ello, la distribución de las lluvias durante la siembra, el crecimiento y la formación de las cosechas influye directamente en los resultados productivos.
El contraste entre ambas modalidades no implica que toda la superficie de temporal sea improductiva o que los terrenos irrigados estén libres de riesgos. Existen regiones donde las precipitaciones permiten obtener cosechas satisfactorias, mientras que determinadas explotaciones con riego pueden enfrentar restricciones de agua, costos elevados de energía o deterioro de sus fuentes de abastecimiento.
La comparación con el Censo Agropecuario de 2022 muestra un cambio moderado en la distribución de la superficie. En aquel levantamiento, el 74 % de los terrenos agrícolas correspondía a temporal y el 26 % a riego. La nueva encuesta sitúa esas proporciones en 72,1 % y 27,9 %, respectivamente.
Sin embargo, las diferencias deben interpretarse considerando las características metodológicas de ambos ejercicios estadísticos. La ENA 2025 utiliza un diseño muestral, mientras que el Censo Agropecuario constituye una operación de cobertura censal.
El 58,2 % de las unidades productivas reportó pérdidas climáticas
Uno de los hallazgos más importantes de la encuesta corresponde a los daños relacionados con el clima. El 58,2 % de las unidades de producción agropecuaria declaró haber experimentado pérdidas asociadas con algún factor meteorológico.
La sequía fue el problema más mencionado, con una incidencia del 36,8 %. Le siguieron los vientos, reportados por el 19,1 % de las unidades, y las inundaciones, con el 14 %.
Otros fenómenos también provocaron afectaciones. Las heladas fueron señaladas por el 7,7 % de las unidades productivas; el granizo, por el 7,3 %; los huracanes, por el 3,9 %; y los incendios naturales, por el 0,9 %.
Estas proporciones corresponden a unidades que declararon afectaciones por cada fenómeno. Una misma explotación pudo enfrentar varios problemas, por lo que los porcentajes no deben sumarse como si representaran categorías excluyentes.
También es importante precisar que el 58,2 % no representa la proporción de la cosecha nacional perdida. El indicador identifica unidades productivas que reportaron daños, pero no cuantifica por sí solo el volumen total de alimentos afectado.
Los resultados aportan nueva evidencia estadística sobre las dificultades que enfrentan los agricultores mexicanos. La presión climática sobre el campo mexicano ya formaba parte de las preocupaciones del sector, especialmente por sus consecuencias sobre los costos y la estabilidad de las explotaciones.
Los altos costos de producción afectan a tres de cada cuatro unidades
La encuesta también identifica obstáculos económicos que limitan la actividad agropecuaria. El 76,1 % de las unidades de producción señaló los elevados costos de insumos y servicios como uno de sus principales problemas.
Entre los gastos que deben afrontar los agricultores figuran semillas, fertilizantes, combustibles, maquinaria, mantenimiento, transporte y servicios necesarios para mantener las operaciones productivas.
En los terrenos de riego, la disponibilidad de agua también puede representar costos relacionados con bombeo, electricidad, conservación de canales y funcionamiento de equipos.
El encarecimiento de estos componentes reduce los márgenes económicos cuando los precios recibidos por las cosechas no aumentan en la misma proporción.
La información del INEGI muestra que los problemas productivos no pueden explicarse exclusivamente por el comportamiento del clima. Una explotación puede disponer de condiciones meteorológicas favorables y, aun así, enfrentar dificultades para cubrir sus gastos.
Las diferencias entre costos y precios de venta también condicionan las decisiones sobre qué cultivos sembrar, cuánta superficie trabajar y qué inversiones realizar durante el siguiente ciclo agrícola.
La pérdida de fertilidad del suelo preocupa al sector agrícola
Otro resultado relevante es que el 32,1 % de las unidades de producción identificó problemas relacionados con la pérdida de fertilidad del suelo.
La fertilidad agrícola depende de las propiedades físicas, químicas y biológicas del terreno. Su deterioro puede dificultar la disponibilidad de nutrientes, limitar el desarrollo de las raíces y reducir la capacidad de los cultivos para aprovechar el agua.
Los problemas de suelo adquieren especial importancia cuando coinciden con períodos de sequía o lluvias intensas, porque la estructura y cobertura del terreno influyen en la infiltración, retención y escorrentía del agua.
En México se han desarrollado iniciativas de restauración y manejo sostenible de los suelos agrícolas mediante formación técnica, análisis de terrenos y prácticas destinadas a conservar su capacidad productiva.
La identificación de este problema en la ENA 2025 no significa que todas las explotaciones afectadas presenten el mismo grado de degradación. Para determinar sus causas y posibles soluciones se requieren diagnósticos específicos, considerando el tipo de suelo, los cultivos y el historial de manejo.
Los intermediarios representan otra dificultad para comercializar las cosechas
El 28,7 % de las unidades de producción señaló dificultades de comercialización relacionadas con la presencia de intermediarios.
Este resultado refleja las preocupaciones de agricultores que necesitan colocar sus productos en mercados donde los precios, las condiciones de compra y los costos de transporte pueden variar considerablemente.
Los intermediarios cumplen funciones de acopio, clasificación, financiamiento, transporte y distribución, pero la dependencia de un número reducido de compradores puede limitar la capacidad de negociación de determinados productores.
La disponibilidad de infraestructura de almacenamiento, información comercial y organizaciones de productores influye en las posibilidades de vender las cosechas en condiciones más favorables.
La situación resulta especialmente importante para agricultores que deben comercializar rápidamente productos perecederos o que carecen de instalaciones propias para conservar sus cosechas.
Los problemas de comercialización también pueden coincidir con los de producción. Un agricultor que afronta gastos elevados y pérdidas climáticas dispone de menos margen económico para esperar mejores precios.
Los fertilizantes químicos siguen presentes en la mayoría de las explotaciones
La Encuesta Nacional Agropecuaria también ofrece información sobre el uso de insumos agrícolas. El INEGI determinó que el 77,5 % de las unidades de producción con agricultura a cielo abierto utilizó fertilizantes químicos.
Este indicador muestra la importancia de la fertilización mineral dentro de los sistemas agrícolas mexicanos, aunque no permite conocer por sí solo si las dosis aplicadas fueron adecuadas para cada cultivo.
La eficiencia de la fertilización depende de las necesidades nutricionales de las plantas, las características del suelo, las condiciones de humedad y el momento de aplicación.
En sistemas de temporal, la disponibilidad de agua puede modificar la absorción de nutrientes y la respuesta de los cultivos a los fertilizantes.
Por esa razón, la planificación de la nutrición vegetal requiere considerar conjuntamente el estado del terreno, las expectativas de lluvia y los costos de los productos utilizados.
La relación entre fertilización y productividad también aparece en experiencias de manejo agrícola orientado a conservar humedad y mejorar los suelos, donde la reducción de pérdidas de agua y el uso eficiente de insumos forman parte de las estrategias productivas.
El maíz blanco mantiene su importancia en la producción nacional
El informe del INEGI identifica al maíz grano blanco como el principal cultivo de México por volumen de producción dentro de los resultados difundidos. Durante 2025 se obtuvieron aproximadamente 20,4 millones de toneladas.
Este cultivo constituye una de las bases del abastecimiento alimentario nacional y mantiene una estrecha relación con la economía de numerosas comunidades rurales.
La producción de maíz también está condicionada por la disponibilidad de agua, los costos de fertilización, la sanidad vegetal y los precios que reciben los agricultores.
La importancia económica y alimentaria del grano explica la atención que reciben las medidas destinadas a mejorar su comercialización. Durante 2026, las autoridades mexicanas han impulsado mecanismos relacionados con el precio del maíz blanco y el abastecimiento de la cadena de la tortilla.
Sin embargo, los datos nacionales de producción deben interpretarse junto con las diferencias regionales. Los rendimientos y las condiciones de cultivo no son iguales en los sistemas irrigados del norte que en las explotaciones de temporal de otras regiones.
La ganadería mexicana reúne 24 millones de bovinos
La encuesta no se limita a los cultivos. Entre los resultados pecuarios, el INEGI estimó una existencia de aproximadamente 24 millones de cabezas de ganado bovino durante 2025.
De ese total, alrededor de 2,3 millones correspondían a vacas en ordeña, con una producción estimada de 32,9 millones de litros de leche diarios.
Estos datos permiten dimensionar la importancia de la ganadería bovina dentro de la economía agropecuaria mexicana y su relación con el abastecimiento de productos lácteos.
La disponibilidad de forrajes, pasturas y agua constituye un componente esencial para sostener los sistemas ganaderos. Por ello, los problemas climáticos que afectan la agricultura también pueden trasladarse a las explotaciones pecuarias.
Las sequías prolongadas pueden reducir la producción de alimento para el ganado y obligar a los productores a modificar sus estrategias de alimentación, mientras las inundaciones pueden dificultar el acceso a determinadas instalaciones y terrenos.
Más de 13 millones de personas participan en el trabajo agropecuario permanente
La ENA 2025 también presenta resultados sobre la mano de obra utilizada en las actividades agrícolas y ganaderas.
Según el INEGI, 13.311.924 personas formaron parte de la mano de obra permanente del sector agropecuario, mientras se registraron 17.780.345 puestos de trabajo correspondientes a personas jornaleras.
Es importante distinguir entre personas y puestos de trabajo. Las cifras de jornaleros no deben interpretarse automáticamente como un número equivalente de trabajadores distintos, ya que una misma persona puede participar en diferentes actividades o contrataciones.
El estudio también identifica diferencias en la participación laboral de hombres y mujeres, así como en las condiciones de remuneración y trabajo familiar.
Esta información permite examinar la estructura laboral del campo y comprender cómo las dificultades productivas pueden afectar no solamente a los propietarios de las explotaciones, sino también a las familias y trabajadores que dependen de la actividad agropecuaria.
Una nueva base estadística para las decisiones del campo mexicano
La Encuesta Nacional Agropecuaria 2025 constituye la quinta edición de este ejercicio estadístico, después de los levantamientos de 2012, 2014, 2017 y 2019.
Su diseño incorpora información sobre agricultura a cielo abierto, ganadería, características de las unidades productivas, empleo, gastos, ingresos y problemas que afectan las explotaciones.
El levantamiento se realizó entre el 13 de octubre y el 28 de noviembre de 2025, mediante visitas a las unidades seleccionadas. La información publicada en octubre de 2026 corresponde, por tanto, a resultados estadísticos de referencia anterior y no a una medición de las condiciones meteorológicas de la semana de publicación.
La principal aportación de la encuesta consiste en proporcionar datos actualizados para evaluar las necesidades del sector. La elevada participación de la agricultura de temporal, la frecuencia de pérdidas climáticas y la importancia de los costos de producción permiten identificar áreas donde las decisiones de manejo y las políticas agrícolas pueden tener efectos relevantes.
Los resultados también muestran que la productividad depende de varios factores simultáneos: acceso al agua, fertilidad del terreno, disponibilidad de insumos, condiciones sanitarias y posibilidades de comercialización.
Para los agricultores y ganaderos mexicanos, la nueva información ofrece una referencia cuantitativa sobre los problemas más frecuentes del sector y permite comparar las condiciones de producción entre diferentes regiones y tipos de explotación.
Fuentes referenciales:
INEGI — Comunicado de resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria 2025, 7 de octubre de 2026
INEGI — Encuesta Nacional Agropecuaria 2025: metodología, resultados y materiales estadísticos


