Agricultura asegura que existe grano suficiente para cubrir la demanda durante 2026 y 2027, mientras el inicio de la cosecha primavera-verano debería contribuir a estabilizar el mercado
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
El Gobierno de México mantiene en 6.000 pesos mexicanos por tonelada el precio del maíz blanco destinado a las tortillerías adheridas al esquema oficial de abastecimiento y asegura que existen inventarios suficientes para atender las necesidades del mercado durante 2026 y 2027. La secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba Jazmín López Gutiérrez, comunicó la situación a representantes de la industria de la masa y la tortilla tras revisar las condiciones de suministro del grano.
La funcionaria sostuvo que el abastecimiento está garantizado y que el comienzo de la cosecha correspondiente al ciclo primavera-verano aportará nueva oferta al mercado. La Secretaría considera que esta disponibilidad, junto con los mecanismos de comercialización vigentes, permite mantener el suministro de un insumo esencial para la elaboración de tortilla.
El anuncio requiere distinguir el mercado del maíz blanco para alimentación humana de la situación general del cereal en México. El país mantiene una elevada dependencia de compras externas, pero una parte considerable corresponde a maíz amarillo utilizado por la ganadería y la industria. Las proyecciones que apuntan a importaciones mexicanas de maíz en niveles récord no implican necesariamente un déficit equivalente del grano blanco destinado a consumo humano.
Un aumento de 400 pesos tuvo impacto limitado sobre el costo de la tortilla
Durante el último mes, el precio de referencia del maíz registró un incremento de aproximadamente 6 %, equivalente a 400 pesos por tonelada, relacionado con factores estacionales de oferta y demanda. Agricultura calcula que ese movimiento representa un impacto directo de alrededor de 28 centavos mexicanos por kilogramo de tortilla.
La estimación parte del proceso tradicional de nixtamalización. De acuerdo con los cálculos presentados por la dependencia, una tonelada de maíz puede generar aproximadamente 1,8 toneladas de masa y alrededor de 1,45 toneladas de tortilla. Para producir una tonelada del alimento terminado se requieren, en promedio, unos 700 kilogramos de grano.
El maíz representa al menos 34 % del costo total estimado para producir un kilogramo de tortilla. Bajo ese cálculo, cada incremento de 100 pesos en el valor de una tonelada del cereal añadiría aproximadamente siete centavos al costo por kilogramo del producto elaborado.
La relación entre el precio pagado por el grano y la rentabilidad de los agricultores sigue siendo, sin embargo, uno de los principales desafíos del sector. En los últimos meses los productores han reclamado mecanismos que permitan cubrir sus costos, mientras el Gobierno ha desarrollado acuerdos para favorecer la compra de maíz mexicano a precios superiores a determinadas referencias internacionales.
El programa ofrece maíz blanco directamente a las tortillerías
El precio de 6.000 pesos por tonelada forma parte del Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla, una estrategia que vincula a productores, centros de acopio, molinos, tortillerías y diferentes instituciones públicas. El esquema permite que establecimientos adheridos accedan a maíz blanco nacional a través de los Centros de Acopio de Alimentación para el Bienestar.
En abril de 2026, Agricultura informó que la red había alcanzado 186 centros de distribución habilitados en el país. En ese momento, alrededor de 1.300 tortillerías se habían incorporado al acuerdo y podían adquirir el cereal al precio establecido de 6.000 pesos por tonelada.
El programa contempla hasta 25.000 toneladas de maíz blanco para las tortillerías participantes, además de mecanismos de financiamiento, descuentos en harina de maíz nixtamalizada ofrecidos por empresas adheridas y otras medidas destinadas a reducir costos de operación.
La Secretaría ha pedido a los propietarios de tortillerías interesados que se acerquen a los Centros de Apoyo al Desarrollo Rural para incorporarse al esquema. La disponibilidad a precio preferencial está vinculada a la adhesión al acuerdo y, por tanto, no equivale a establecer un precio único obligatorio para todas las operaciones privadas de maíz en México.
La cosecha primavera-verano amplía la oferta disponible
El comienzo de la recolección del ciclo primavera-verano constituye uno de los factores que Agricultura espera que contribuya a estabilizar las cotizaciones. La llegada progresiva del nuevo grano aumenta la disponibilidad física después del periodo estacional en el que los inventarios de la cosecha anterior van disminuyendo.
El Gobierno también trabaja desde 2026 con un Sistema de Ordenamiento para la Producción y Comercialización del Maíz Blanco. Dentro de ese mecanismo, en julio se alcanzó un acuerdo con comercializadores, harineros y empresas alimentarias para adquirir 1,2 millones de toneladas de la cosecha primavera-verano de Campeche, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Querétaro y Tlaxcala.
El objetivo declarado del sistema es proporcionar mayor certidumbre a los productores y coordinar con anticipación la producción y la demanda. Este enfoque resulta especialmente relevante en un mercado donde los agricultores deben decidir superficies de siembra y asumir costos varios meses antes de conocer el valor final que recibirán por su cosecha.
El desafío productivo también está condicionado por el costo de los insumos. Durante 2026, los precios de fertilizantes y combustibles mantuvieron presión sobre los márgenes agrícolas, uno de los factores que explican por qué algunos productores mexicanos evalúan reducir superficie de maíz o sustituirla por otros cultivos cuando los precios esperados no compensan los gastos de producción.
Sinaloa mantiene el debate sobre rentabilidad y comercialización
Sinaloa, uno de los principales estados productores de maíz blanco del país, ha ocupado un lugar central en las negociaciones entre agricultores y autoridades. Para la cosecha reciente se instrumentaron apoyos específicos dirigidos a compensar parte de la diferencia entre los precios comerciales y los costos asumidos por los productores.
El 18 de septiembre, Agricultura informó que destinaría 2.800 millones de pesos para garantizar los incentivos a más de 24.000 productores sinaloenses inscritos. El apoyo directo a la comercialización fue fijado en 800 pesos por tonelada, mientras que otro incentivo relacionado con el financiamiento agrícola asciende a 500 pesos por tonelada para quienes cumplen los requisitos establecidos.
Las discusiones en Sinaloa muestran que asegurar maíz a un precio determinado para las tortillerías y garantizar rentabilidad a los agricultores son dos componentes diferentes de la cadena. Los productores han reclamado valores que cubran costos de semillas, fertilizantes, energía, maquinaria, financiamiento y riego, mientras las políticas públicas intentan evitar que esos ajustes terminen trasladándose íntegramente al consumidor.
La presión económica sobre el cultivo no es reciente. El mercado mexicano viene registrando un aumento de las compras internacionales y en 2025 México alcanzó un nuevo récord anual de importaciones de maíz, con 24,59 millones de toneladas entre grano blanco y amarillo.
Maíz blanco y amarillo responden a mercados diferentes
La disponibilidad anunciada para las tortillerías se refiere específicamente al maíz blanco destinado al consumo humano. Esta precisión es importante porque las cifras agregadas de producción, consumo e importación incluyen diferentes tipos de grano y pueden ofrecer una imagen incompleta cuando se utilizan sin distinguir su destino.
El maíz blanco ocupa un lugar central en la alimentación mexicana y en la producción de masa y tortilla. El maíz amarillo importado se dirige principalmente a la alimentación pecuaria y a diferentes procesos industriales. El crecimiento de la avicultura y otras actividades ganaderas mantiene elevada la demanda de este último.
La política agrícola mexicana ha colocado la autosuficiencia en maíz blanco entre sus objetivos estratégicos. Al mismo tiempo, el país continúa dependiendo de grandes volúmenes de cereal importado para atender su demanda total, una situación que refleja la diferencia entre la seguridad de suministro para tortilla y el balance general del mercado maicero.
El país también mantiene programas destinados a preservar y mejorar sus variedades locales. En Michoacán, por ejemplo, se han desarrollado iniciativas para trabajar con agricultores en el mejoramiento de maíces nativos, buscando combinar conservación genética, adaptación local y mayor productividad.
El precio al consumidor depende de más factores que el grano
Mantener estable el costo del maíz para las tortillerías no determina por sí solo el precio final de la tortilla. La estructura de costos incluye electricidad, gas, agua, salarios, alquileres, transporte, mantenimiento de equipos y otros gastos operativos que varían entre establecimientos y regiones.
Por esa razón, el Gobierno centra parte de su estrategia en disminuir costos mediante acceso directo al grano, financiamiento para modernizar maquinaria y descuentos en harina nixtamalizada. La incorporación de más establecimientos al acuerdo busca ampliar el alcance de estos mecanismos sin confundir el precio preferencial del insumo con un precio uniforme de venta al consumidor.
La cadena también genera oportunidades para mejorar el aprovechamiento de sus residuos. Investigaciones desarrolladas en México han estudiado el uso de desechos de tortillerías y molinos para producir fertilizantes orgánicos, incluido el aprovechamiento del nejayote procedente de la nixtamalización.
La disponibilidad de maíz blanco para 2026 y 2027 reduce, de acuerdo con Agricultura, el riesgo inmediato de escasez para la industria de la tortilla. El comportamiento de los precios durante los próximos meses dependerá también del avance de la cosecha primavera-verano, de la comercialización del grano nacional y de la capacidad de los distintos mecanismos de apoyo para equilibrar los intereses de agricultores, molinos, tortillerías y consumidores.
Fuentes referenciales:
El Sol de México
Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México
Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México: comercialización primavera-verano 2026
Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México: incentivos al maíz blanco en Sinaloa


