La reapertura por Agua Prieta avanza con trazabilidad individual, inspecciones y vigilancia contra el gusano barrenador en Sonora y Chihuahua
Redactor: Luis Ortega
Editor: Eduardo Schmitz
México prevé elevar gradualmente hasta 1.500 cabezas diarias sus exportaciones de ganado bovino en pie hacia Estados Unidos, después de reactivar el corredor fronterizo entre Agua Prieta, Sonora, y Douglas, Arizona. La operación comenzó el 24 de agosto de 2026 con un primer envío de 750 animales y permanece condicionada al cumplimiento de controles destinados a impedir la dispersión del gusano barrenador.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informó que la reapertura fue posible mediante la coordinación de autoridades mexicanas y estadounidenses con asociaciones y uniones ganaderas. El restablecimiento del comercio se produce después de aproximadamente 14 meses de restricciones sanitarias que afectaron una salida esencial para los productores del norte de México.
El incremento hasta 1.500 bovinos por día no será inmediato. La dependencia plantea ampliar el flujo de forma escalonada mientras se comprueba la capacidad operativa del cruce, la trazabilidad de los animales y la eficacia de las medidas zoosanitarias aplicadas en la región fronteriza.
Trazabilidad completa desde el nacimiento hasta la frontera
Cada animal destinado al mercado estadounidense deberá conservar una trazabilidad completa desde su nacimiento, durante los movimientos realizados dentro de México y hasta su ingreso en territorio de Estados Unidos. El procedimiento busca demostrar el origen del bovino, reconstruir su historial y facilitar una respuesta rápida ante cualquier irregularidad sanitaria.
Los ejemplares también serán inspeccionados antes de atravesar la frontera para descartar heridas, larvas u otros signos compatibles con el gusano barrenador. La continuidad de los embarques dependerá de que productores, centros de concentración, transportistas y autoridades mantengan los protocolos acordados.
La operación amplía el proceso mediante el cual México reactivó sus exportaciones bovinas hacia Estados Unidos. Además de Agua Prieta–Douglas, el sector ganadero busca recuperar otros cruces, especialmente los vinculados con Chihuahua, aunque cualquier apertura adicional dependerá de la evolución epidemiológica.
Durante el cierre, los productores orientados a la exportación tuvieron que mantener los animales más tiempo en ranchos y corrales o dirigirlos al mercado nacional. Esa situación aumentó los gastos de alimentación, manejo y financiamiento, además de alterar los calendarios productivos de las explotaciones fronterizas.
Un perímetro de vigilancia de 200 kilómetros
Como parte de la estrategia sanitaria, el Gobierno mexicano verificará la dispersión de moscas estériles en Chihuahua y Sonora. También mantendrá controles de seguridad dentro de un perímetro de 200 kilómetros, realizará barridos sanitarios mediante brigadas y revisará permanentemente los centros ganaderos.
La vigilancia adquiere especial importancia porque Sonora confirmó su primer caso de gusano barrenador desde el comienzo de la emergencia zoosanitaria declarada en noviembre de 2024. Después de la detección, las autoridades y organizaciones ganaderas establecieron un cerco sanitario de 20 kilómetros, liberaron 360.000 moscas estériles y aplicaron tratamientos preventivos a bovinos adultos y becerros.
Chihuahua también permanece bajo observación debido a su importancia productiva y exportadora. La detección de la plaga en territorio chihuahuense elevó las exigencias de inspección, vigilancia epidemiológica y movilización segura antes de considerar la reactivación de sus cruces fronterizos.
Sonora y Chihuahua fueron seleccionados inicialmente por presentar condiciones de menor riesgo que otras zonas mexicanas. Sin embargo, las detecciones recientes obligan a mantener un esquema dinámico, capaz de reforzar o modificar las medidas según la ubicación de los focos y los resultados de la vigilancia.
Las moscas estériles buscan interrumpir la reproducción
El gusano barrenador del Nuevo Mundo corresponde a la fase larvaria de la mosca Cochliomyia hominivorax. Las hembras depositan sus huevos en heridas abiertas, mucosas o zonas vulnerables de animales recién nacidos. Después de la eclosión, las larvas penetran en el tejido vivo y agrandan la lesión, con riesgo de infecciones, pérdida de peso y muerte cuando no existe tratamiento oportuno.
La técnica del insecto estéril utiliza ejemplares de la misma especie criados masivamente y sometidos a irradiación para impedir que generen descendencia. Cuando los machos liberados se aparean con hembras silvestres, los huevos no producen nuevas larvas, lo que puede reducir progresivamente la población si la dispersión se mantiene en cantidad y frecuencia suficientes.
México ya había reforzado esta estrategia mediante la liberación de 2,5 millones de moscas estériles en Chihuahua. Ese operativo utilizó el primer lote producido recientemente en la planta de Metapa de Domínguez, Chiapas, tras la recuperación de una capacidad nacional que permaneció inactiva durante 14 años.
La dispersión de insectos estériles no sustituye la revisión de los animales, el tratamiento de heridas ni los controles de movilización. Su eficacia depende de que las liberaciones sean acompañadas por vigilancia en los establecimientos, notificación inmediata de sospechas y atención veterinaria de los casos.
La plaga permanece extendida en gran parte de México
Hasta el 23 de agosto de 2026, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria había registrado 39.470 casos acumulados desde noviembre de 2024. De ese total, 1.937 permanecían activos, de acuerdo con los datos recogidos por la fuente inicial.
La presencia del parásito había sido reportada en 30 de las 32 entidades mexicanas. Baja California y Baja California Sur eran los únicos estados sin casos informados. Entre las entidades con mayor número de casos activos aparecían Zacatecas, con 182; Puebla, con 154; Oaxaca, con 150; Nayarit, con 125; Veracruz, con 110; Yucatán, con 105, y Chiapas, con 102.
La extensión territorial de la emergencia explica por qué la reapertura comercial está limitada inicialmente a corredores sometidos a controles reforzados. La prioridad no consiste solamente en detectar animales afectados en el punto fronterizo, sino en impedir que ejemplares infestados ingresen en las cadenas de concentración y transporte.
La respuesta regional también incorpora proyectos científicos y capacidad de producción de insectos. El programa impulsado por la FAO y el OIEA contra el gusano barrenador busca fortalecer el uso de la técnica del insecto estéril en Centroamérica, México y Estados Unidos.
Sanidad animal y comercio avanzan bajo el mismo protocolo
La meta de 1.500 animales diarios representa una previsión operativa y no un volumen garantizado. Su cumplimiento dependerá de que el corredor mantenga las condiciones sanitarias, supere las inspecciones y pueda procesar los embarques sin debilitar la trazabilidad individual.
La reapertura ofrece a los ganaderos mexicanos la posibilidad de recuperar progresivamente un mercado de alto valor, pero también expone la estrecha relación entre bioseguridad y comercio pecuario. Una nueva detección vinculada con animales exportados o una pérdida de control epidemiológico podría provocar ajustes en el ritmo de los envíos o nuevas restricciones.
Por esa razón, el aumento del flujo será evaluado junto con la dispersión de moscas estériles, los barridos de campo y las inspecciones de los centros ganaderos. El objetivo de México y Estados Unidos es restablecer el intercambio sin crear una vía de propagación para una plaga capaz de afectar bovinos, otros animales domésticos, fauna silvestre y, ocasionalmente, seres humanos.
Fuente referencial:
Forbes México

