Ciencia y Tecnología

Microbios anticipan cambios en el carbono de los suelos agrícolas

Publicado el 04/09/2026 · REDACCION

Un estudio identificó indicadores biológicos capaces de revelar con varios años de anticipación los efectos de distintas prácticas regenerativas sobre la salud del suelo


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.

La actividad de los microorganismos vivos y los restos de aquellos que mueren puede ofrecer señales tempranas sobre la formación y la pérdida de carbono en los suelos agrícolas. Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, la Universidad Estatal Técnica y Agrícola de Carolina del Norte y la Universidad Emory evaluaron una serie de parámetros biológicos que permitirían observar los efectos de las prácticas regenerativas años antes de que las variaciones puedan detectarse mediante mediciones directas del carbono.

El trabajo, divulgado el 3 de septiembre de 2026, analizó la actividad de enzimas, la biomasa microbiana —correspondiente a los microorganismos vivos— y la necromasa microbiana, formada por sus restos después de morir. Estos componentes funcionan como indicadores indirectos del almacenamiento de carbono y de los cambios que ocurren en la dinámica de nutrientes del suelo.

La propuesta busca responder a una dificultad habitual en el seguimiento de los sistemas agrícolas: los cambios en las reservas totales de carbono pueden necesitar numerosos años para alcanzar una magnitud que resulte medible. Los indicadores biológicos, en cambio, reaccionan con mayor rapidez ante las modificaciones en el manejo.

La actividad microbiana revela el destino del carbono

Los microorganismos intervienen directamente en la transformación de la materia orgánica. Para consumir el carbono disponible liberan enzimas que descomponen los compuestos del suelo; una parte de ese carbono se incorpora a su biomasa y otra vuelve a la atmósfera mediante la respiración microbiana.

Cuando esos organismos mueren, sus restos forman la denominada necromasa microbiana. De acuerdo con Debjani Sihi, autora correspondiente del estudio y profesora asistente de biología vegetal y microbiana y ciencias de cultivos y suelos en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, ese material puede establecer enlaces químicos fuertes con los minerales.

Esta interacción favorece la creación de una reserva de carbono más persistente. Por ese motivo, medir la biomasa, la necromasa, la respiración y determinadas enzimas permite aproximarse tanto a la capacidad de almacenamiento como al funcionamiento biológico del suelo.

El carbono edáfico contribuye al ciclo de nutrientes, la estructura física, la actividad de los organismos y el funcionamiento prolongado de los ecosistemas productivos. Su conservación también forma parte de las estrategias destinadas a mantener la fertilidad durante periodos extensos, una prioridad relacionada con el manejo sostenible y la recuperación de suelos agrícolas.

Cultivos de cobertura, labranza y sistemas agroforestales

El ensayo se desarrolló en la granja de investigación de la Universidad Estatal Técnica y Agrícola de Carolina del Norte. Allí se combinaron distintos grados de labranza y diversas mezclas de cultivos de cobertura dentro de sistemas agroforestales establecidos con nogales pecaneros y pinos taeda.

Los investigadores compararon cultivos de cobertura individuales y mezclas de especies, además de sistemas sin labranza y con labranza mínima. Las evaluaciones también permitieron distinguir las respuestas de los microorganismos bajo los dos tipos de árboles.

Los sistemas con pecaneros registraron una mayor biomasa total e influyeron de manera diferente sobre la respiración microbiana. El estudio relacionó esta respuesta con las hojas anchas del pecanero, que pueden ser degradadas por los microorganismos con mayor facilidad que las acículas del pino.

Las actividades enzimáticas variaron según la especie arbórea y el tratamiento de cobertura. Este comportamiento mostró que las pruebas biológicas pueden detectar tempranamente modificaciones en el ciclo de los nutrientes, aun cuando las reservas totales de carbono todavía no exhiban diferencias claras.

Las mezclas de especies modificaron las respuestas del suelo

Los resultados publicados indican que el carbono total del suelo, los flujos asociados y la beta-glucosidasa —una enzima vinculada con la degradación del carbono— tendieron a ser mayores en las coberturas basadas en cereales y leguminosas que en las formadas por brásicas. Las enzimas relacionadas con la degradación del nitrógeno mostraron el patrón contrario.

Los beneficios sobre el carbono fueron más pronunciados en las mezclas de cultivos de cobertura que en los tratamientos con una sola especie. El hallazgo refuerza la necesidad de evaluar las prácticas como componentes de un sistema y no asumir que cualquier cobertura produce la misma respuesta biológica.

Durante aproximadamente ocho a diez temporadas de crecimiento, los sistemas agroforestales con pecaneros presentaron mayores reservas y flujos microbianos de carbono que aquellos establecidos con pinos. Sin embargo, la sensibilidad de la necromasa dependió del contexto: respondió a los cambios de manejo dentro del sistema con pecaneros, mientras que la necromasa bacteriana reaccionó específicamente a los tipos de cultivos de cobertura.

La labranza mínima no frenó la acumulación de carbono

Los científicos no encontraron diferencias significativas en el carbono total entre las parcelas con labranza mínima y aquellas manejadas sin labranza. Sihi consideró que este resultado respalda la continuidad de la labranza mínima cuando resulte conveniente, debido a que puede reducir la presión de las malezas sin impedir la acumulación de carbono.

La biomasa microbiana, no obstante, sí funcionó como un indicador confiable del aumento de la actividad biológica asociado con la reducción de la labranza durante un periodo corto, estimado en unas dos temporadas de crecimiento.

Esta distinción es importante para los productores: la ausencia de cambios inmediatos en el carbono total no significa necesariamente que el manejo carezca de efectos. Los microorganismos pueden responder primero y aportar información útil antes de que se modifiquen las reservas generales del suelo.

La medición de estos parámetros tampoco sustituye automáticamente las evaluaciones directas del carbono. Su valor radica en complementar el seguimiento y ofrecer señales anticipadas para comparar tratamientos, orientar decisiones agronómicas y seleccionar las prácticas que merecen mantenerse bajo observación durante más tiempo.

Indicadores tempranos para decisiones de manejo

El estudio propone una vía para acortar la espera entre la aplicación de una práctica regenerativa y la obtención de evidencias sobre su funcionamiento. Para agricultores, asesores e investigadores, disponer de indicadores tempranos puede facilitar la comparación entre cultivos de cobertura, grados de labranza y configuraciones agroforestales.

La respuesta varía según la vegetación, las especies utilizadas y las condiciones del sistema. Por ello, los resultados no establecen una receta universal, sino un conjunto de pruebas biológicas que podría aplicarse para interpretar el comportamiento de cada suelo y seguir su evolución.

El enfoque también ayuda a observar procesos que están vinculados con la estabilidad de la materia orgánica. El aprovechamiento de residuos vegetales, incluido el uso productivo del rastrojo de maíz, forma parte de una discusión agrícola más amplia sobre el destino de la biomasa y el mantenimiento del carbono en los sistemas rurales.

La investigación fue publicada el 26 de agosto de 2026 en la revista Journal of Natural Resources and Agricultural Ecosystems bajo el título Soil Carbon Cycle Proxies in a Regenerative Land Management System. Sus autores sostienen que la biomasa y la necromasa microbianas pueden proporcionar indicadores tempranos, informativos y consistentes de los cambios en los ciclos del carbono y los nutrientes, con utilidad potencial para las decisiones de uso y manejo de la tierra.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Universidad Estatal de Carolina del Norte
Journal of Natural Resources and Agricultural Ecosystems



Mundo Agropecuario
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