Animales y Aves

Microorganismo “caballo de Troya” mata chinches plaga desde el intestino

Publicado el 04/07/2026 · REDACCION

Investigadores de AIST, la Universidad de Electrocomunicaciones y la Universidad Prefectural de Akita descubrieron un patógeno que imita bacterias simbióticas para invadir órganos intestinales de chinches y causar casi 100 % de mortalidad en diez días.


Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.

Investigadores del National Institute of Advanced Industrial Science and Technology (AIST), en colaboración con la University of Electro-Communications (UEC) y la Akita Prefectural University, descubrieron un nuevo patógeno de insectos que invade el órgano simbiótico intestinal de las chinches apestosas al imitar a sus microorganismos simbióticos.

El hallazgo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), describe un mecanismo tipo “caballo de Troya”: el microorganismo entra desde el suelo al intestino, utiliza el mismo modo de desplazamiento que las bacterias simbióticas, coloniza el órgano especializado y finalmente mata al insecto hospedador.

Chinches difíciles de controlar

Las chinches apestosas son plagas agrícolas difíciles de manejar porque dañan numerosos cultivos al succionar savia. Hasta ahora, el control químico había sido la herramienta más eficaz para enfrentarlas, aunque su uso plantea preocupaciones por el impacto sobre la biodiversidad y por la aparición de resistencia en poblaciones de plagas.

La presión de estas plagas sobre cultivos básicos se observa en distintos sistemas agrícolas, como ocurre con las chinches apestosas del arroz, cuyo estudio genético busca mejorar las estrategias de control en campo.

Una simbiosis que puede ser explotada

Muchas plagas albergan microorganismos simbióticos dentro de su cuerpo. Esos microorganismos cumplen funciones esenciales, como aportar nutrientes que el insecto no obtiene solo con su alimento o ayudar a descomponer compuestos difíciles de digerir.

En las chinches, esos simbiontes se alojan en un órgano especializado con forma de saco, desarrollado en la parte posterior del intestino. El insecto adquiere los microorganismos desde el ambiente, especialmente desde el suelo, y los mantiene en ese órgano para complementar su nutrición.

La investigación muestra que esa relación beneficiosa también puede convertirse en una vía de entrada para un patógeno. El microorganismo descubierto imita a los simbiontes, aprovecha la ruta intestinal y atraviesa las barreras de selección del hospedador.

El patógeno entra desde el suelo

El microorganismo patógeno utiliza el mismo modo de movilidad envolvente que las bacterias simbióticas para alcanzar el órgano intestinal. Una vez establecido allí, prolifera de forma anormal, rompe el órgano y se disemina hacia la hemolinfa del insecto.

La infección provoca sepsis y mata a la chinche con una certeza cercana al 100 % en un plazo de diez días. Los autores presentan este caso como el primero reportado de un patógeno de insectos que mata a su hospedador colonizando el órgano simbiótico mientras se hace pasar por un microorganismo beneficioso.

Este enfoque amplía el horizonte de los métodos de control biológico de plagas, especialmente aquellos que buscan reducir la dependencia de insecticidas químicos mediante agentes más específicos.

Burkholderia sp. SJ1 y la simbiosis intestinal

El artículo científico identifica al patógeno como Burkholderia sp. SJ1, capaz de explotar la simbiosis intestinal entre chinches y bacterias del grupo Caballeronia. Su capacidad para parecerse funcionalmente al simbionte le permite atravesar el sistema de selección del insecto.

La colonización del órgano simbiótico es esencial para su letalidad. A diferencia de los microorganismos mutualistas, que contribuyen a la nutrición del hospedador, este patógeno resiste la digestión, invade tejidos y desencadena una infección sistémica.

Posible base para biopesticidas más específicos

Los investigadores plantean que este tipo de microorganismo podría abrir una vía hacia nuevos biopesticidas con alta especificidad y bajo impacto ambiental. La ventaja potencial está en atacar una relación biológica precisa, propia de determinadas plagas, en lugar de actuar de manera amplia sobre múltiples organismos.

El interés por alternativas más selectivas aparece también en otros desarrollos sobre control biológico de plagas, un campo que gana peso ante la necesidad de proteger cultivos con menor presión química.

Aun así, el hallazgo corresponde a una fase de investigación. Su aplicación agrícola requerirá evaluar seguridad, especificidad, estabilidad en campo, efectos sobre organismos no objetivo y condiciones de uso antes de pensar en productos comerciales.

Una nueva estrategia contra plagas agrícolas

El descubrimiento muestra que los sistemas simbióticos de los insectos pueden ser puntos vulnerables para el manejo de plagas. En vez de actuar solo desde fuera del insecto, la estrategia aprovecha una dependencia interna: la necesidad de mantener microorganismos asociados para sobrevivir, crecer y reproducirse.

En agricultura, las chinches siguen siendo un grupo de interés por su capacidad de dañar granos, frutas y hortalizas. Investigaciones recientes sobre el pH del suelo y los brotes de chinches del arroz también muestran que el ambiente puede influir en la relación entre estos insectos y sus bacterias intestinales.

El hallazgo de AIST, UEC y la Universidad Prefectural de Akita aporta una línea nueva: usar el conocimiento de la simbiosis microbiana para imaginar herramientas de control más dirigidas. La promesa está en convertir una puerta biológica del insecto en un punto de intervención contra plagas agrícolas difíciles.

Fuente(s) referenciales

Phys.org



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