Agricultura

El pH del suelo puede influir en brotes de chinches del arroz

Publicado el 26/06/2026 · REDACCION

Un estudio en Japón muestra que la acidez del suelo regula la relación entre estos insectos y bacterias simbióticas clave para su crecimiento y reproducción.


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz

Investigadores del National Institute of Advanced Industrial Science and Technology (AIST), junto con científicos de la University of the Ryukyus y la University of Electro-Communications, identificaron al pH del suelo como un factor clave en la relación simbiótica entre plagas agrícolas y bacterias del suelo. El hallazgo fue publicado en la revista Microbiome y aporta una nueva mirada sobre el manejo de plagas en arrozales.

El trabajo se centró en las chinches del arroz, un grupo de insectos considerado relevante en el cultivo porque puede reducir la calidad del grano y afectar el valor comercial de la cosecha. Estas plagas se alimentan de los granos en desarrollo y pueden provocar daños conocidos como arroz manchado, incluso cuando las infestaciones son moderadas.

La bacteria Burkholderia, una aliada para la plaga

Los investigadores analizaron cómo estas chinches adquieren del suelo bacterias simbióticas del género Burkholderia, esenciales para su crecimiento y reproducción. En experimentos de cría, los insectos que no lograron incorporar esa bacteria mostraron un deterioro severo en su desarrollo y en su capacidad reproductiva.

El resultado confirma que la plaga no depende solo de la planta hospedera o del ambiente externo visible. También está vinculada a procesos microscópicos del suelo, una dimensión que coincide con el creciente interés por el microbioma del suelo como componente decisivo en la salud y la productividad agrícola.

Los suelos ácidos favorecieron la presencia de la plaga

Los estudios de campo mostraron que las agregaciones de alta densidad de chinches del arroz aparecían con mayor frecuencia en campos con pH inferior a 7,0. En cambio, esas concentraciones no se observaron en suelos neutros o alcalinos.

En ensayos con suelos ligeramente ácidos, el equipo modificó el pH y observó que la abundancia de Burkholderia disminuía gradualmente unos 120 días después del aumento del pH. Las chinches adquirían fácilmente la bacteria en suelos levemente ácidos, pero esa adquisición quedaba fuertemente limitada cuando el suelo alcanzaba condiciones neutras o alcalinas.

Una posible vía para reducir la dependencia de insecticidas

El estudio plantea que ajustar el pH del suelo con materiales como la cal podría contribuir a estrategias de control más sostenibles, siempre dentro de un manejo agronómico cuidadoso. No se trata de una receta inmediata para todos los arrozales, sino de una línea de investigación que conecta la química del suelo, la microbiología y la ecología de plagas.

La observación es relevante porque el control químico sigue siendo ampliamente usado contra plagas agrícolas, pero su uso intensivo puede generar impactos ambientales y favorecer resistencia en insectos. En ese contexto, comprender cómo el suelo regula la disponibilidad de bacterias clave para una plaga abre una alternativa complementaria al manejo convencional.

La investigación también se relaciona con otros avances sobre bacterias del suelo y su papel en la protección o el riesgo sanitario de los cultivos. La misma lógica aparece en estudios recientes sobre suelos capaces de frenar enfermedades, donde las propiedades químicas y las comunidades microbianas actúan de forma conjunta.

El manejo del pH gana peso agronómico

El pH del suelo ya es un indicador central para la disponibilidad de nutrientes, la actividad microbiana y la respuesta de los cultivos. En sistemas agrícolas, su alteración puede modificar la absorción mineral, la fertilidad y la dinámica biológica del terreno, como ocurre en la nutrición mineral del suelo.

El nuevo estudio añade otra capa: el pH también puede actuar como filtro ambiental para bacterias que favorecen a determinadas plagas. En arrozales, esa relación podría ser especialmente importante porque la producción requiere un manejo intensivo frente a insectos y enfermedades.

El trabajo no plantea sustituir las herramientas actuales de protección de cultivos, sino ampliar el enfoque. Medir, corregir y entender el pH podría formar parte de programas integrados donde la fertilidad, la biología del suelo y el control de plagas se gestionen de manera conectada.

Fuente(s) referenciales

Phys.org: How soil pH shapes rice stink bug outbreaks by controlling key bacteria