Agricultura

En Argentina prueban mostazas para reducir patógenos del suelo

Publicado el 11/10/2026 ·

Los ensayos en Tucumán, Argentina, comparan cultivares y formas de manejo para integrar la biofumigación en horticultura y cultivos extensivos.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Especialistas del INTA Famaillá evalúan mostazas como cultivos de servicio para manejar organismos perjudiciales del suelo en Tucumán, Argentina. El informe publicado el 9 de octubre de 2026 describe ensayos con Delfina INTA y Santa Catalina UNLP, y distintas formas de aprovechar su biomasa antes del cultivo comercial.

María de los Ángeles Quinteros, investigadora del organismo, explica que la descomposición del material vegetal libera isotiocianatos con actividad contra diversos fitopatógenos. Los antecedentes en tomate registraron disminuciones de nematodos y hongos.

Dos formas de manejar la biomasa

Para frutilla, el procedimiento combina incorporación de mostaza, riego abundante y cobertura con plástico transparente. Esta biosolarización reúne descomposición y calentamiento del suelo.

En los ensayos extensivos de primavera-verano se prescinde del plástico: la mostaza se corta y queda sobre la superficie 40 días antes de sembrar el cultivo de renta. Son manejos diferentes cuya respuesta requiere evaluación.

El interés por estos procesos tiene antecedentes en el uso de crucíferas como coberturas para el manejo de malezas. La producción de biomasa y su posterior descomposición permiten estudiar funciones que van más allá de mantener el terreno cubierto.

Un ensayo anterior muestra que la respuesta depende del tratamiento

Una investigación del INTA Famaillá y la Universidad Nacional de Tucumán, difundida en agosto de 2025, aporta un antecedente directamente relacionado. En un lote con larga historia de producción de frutillas se compararon tres tratamientos: mostaza incorporada a los 60 días desde la siembra, material picado y dejado en superficie a esa misma edad, y plantas mantenidas hasta completar su ciclo.

El trabajo utilizó tres repeticiones y analizó muestras de suelo de los primeros 20 centímetros. La población de hongos totales disminuyó con la incorporación, mientras que permaneció estable en las otras dos modalidades.

También se observaron reducciones de Trichoderma en los tres tratamientos y cambios en Bacillus. Estos resultados muestran que no basta con registrar una caída de microorganismos: es necesario identificar cuáles disminuyen y cómo responde la comunidad del suelo.

La humedad se conservó en los tratamientos de corte e incorporación o permanencia del material picado en superficie; bajó cuando la mostaza completó su ciclo. Ese antecedente refuerza la importancia de elegir el momento de terminación según el cultivo siguiente.

La sanidad debe evaluarse junto con la biología del suelo

La necesidad de observar ambos aspectos también aparece en las investigaciones sobre fumigación, nutrición y salud radicular de la papa. Reducir organismos perjudiciales y conservar funciones microbianas útiles son objetivos que deben considerarse conjuntamente.

La selección de abonos verdes según el problema sanitario y las condiciones del lote ofrece otro punto de comparación: distintas especies y manejos pueden producir respuestas diferentes, por lo que una práctica eficaz en un sistema no constituye una recomendación universal.

Una herramienta en evaluación, sin porcentajes de eficacia publicados

El comunicado reciente no presenta porcentajes de control, aumentos de rendimiento ni ahorros cuantificados. La investigación busca precisar el aporte de estas mostazas al manejo integrado, junto con sus efectos sobre materia orgánica y condiciones físicas y biológicas del suelo.

Fuentes referenciales:
INTA — Evaluación de mostazas para el manejo de patógenos del suelo, 9 de octubre de 2026
INTA Famaillá y Universidad Nacional de Tucumán — Ensayo sobre biofumigación y humedad del suelo, difundido el 27 de agosto de 2025