Ambos pertenecen a la especie Prunus persica, pero una variación hereditaria permite que la nectarina produzca frutos sin la vellosidad característica del durazno
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
La piel lisa de la nectarina suele hacer pensar que se trata de una fruta de origen distinto al durazno. Sin embargo, ambos pertenecen a la misma especie, Prunus persica. La nectarina es una variante del duraznero o melocotonero cuya superficie carece de la fina vellosidad que caracteriza a los duraznos.
Esta relación ayuda a entender tanto su parecido como las prácticas utilizadas para cultivarlos. Comparten numerosos aspectos de manejo, aunque cada variedad presenta características propias de adaptación, maduración y calidad comercial.
Una variación natural, no un cruce con ciruela
La nectarina no procede de cruzar un durazno con una ciruela. La Universidad de California explica que es una variación genética del melocotón que produce frutos sin vellosidad. Su aspecto diferente no la convierte en una especie independiente.
La expresión de la piel lisa se relaciona con un carácter hereditario recesivo, mientras que la presencia de vellosidad corresponde al dominante. Esta diferencia explica el rasgo más reconocible del fruto, pero no significa que todas las demás características de duraznos y nectarinas sean idénticas.
El origen de la especie se sitúa en China, donde el duraznero tiene una larga historia de cultivo. Ese antecedente debe distinguirse de la aparición de las nectarinas y del desarrollo posterior de sus variedades comerciales.
La pulpa y el sabor también cambian entre variedades
Las nectarinas pueden tener pulpa blanca o amarilla. Como ocurre con los duraznos, existen frutos cuya pulpa se separa fácilmente del hueso y otros en los que permanece adherida. Son diferencias importantes para el consumo fresco y para determinadas preparaciones.
La piel lisa tampoco permite afirmar que una nectarina será siempre más dulce que un durazno. El sabor depende de la variedad y del estado de maduración, entre otros factores. El color rojo de la superficie, por sí solo, no describe todas las cualidades del fruto.
El injerto conserva las características de la variedad
En la producción frutícola, el injerto permite reproducir una variedad seleccionada sobre un portainjerto. La elección de plantas identificadas resulta importante para mantener las características buscadas en el huerto, en lugar de confiar en que una planta obtenida de semilla reproduzca exactamente el fruto de origen.
El material vegetal también puede estar sujeto a derechos de obtentor. La investigación sobre la reproducción presuntamente no autorizada de nectarinos Nectadiva en Lleida muestra que algunas variedades comerciales requieren licencias específicas.
Compartir especie no elimina las necesidades del cultivo
La Universidad de Illinois señala que el establecimiento de nectarinos exige considerar variedad, ubicación, drenaje del suelo, formación del árbol y manejo sanitario. La mayoría de las variedades son autofértiles, aunque su adaptación debe evaluarse según las condiciones locales.
Los durazneros y nectarinos producen sobre brotes de un año, por lo que la renovación de madera productiva tiene importancia en su manejo. Los criterios de poda de frutales para favorecer árboles sanos y fruta de calidad aportan contexto sobre esa relación entre estructura y producción.
Ambos pueden sufrir enfermedades como la podredumbre parda y la abolladura de las hojas. La ausencia de vellosidad no equivale a resistencia sanitaria ni sustituye la vigilancia del huerto.
La cosecha debe responder al destino de la fruta
Las nectarinas de un árbol pueden madurar en momentos diferentes y requerir varias pasadas de recolección. La firmeza y el color de fondo ayudan a valorar cuándo cosechar, considerando si la fruta se consumirá pronto o deberá conservarse y transportarse.
Como sucede en otras frutas de hueso, las operaciones posteriores a la cosecha influyen en la calidad que llega al comprador. La importancia de esa organización también aparece en el análisis de la producción y comercialización de cerezas de California.
Para distinguir una nectarina de un durazno, la superficie del fruto ofrece la señal inmediata. Para producirla, en cambio, hacen falta una variedad adecuada, material vegetal fiable y un manejo que acompañe todo el ciclo del árbol.
Fuentes referenciales:
El Espectador: características de la nectarina y su relación con el durazno
Universidad de California: producción y características de duraznos y nectarinas
Universidad de Illinois: características y cultivo del nectarino
Universidad de Illinois: formación y poda de durazneros y nectarinos
Universidad de Illinois: enfermedades de los frutales
Universidad Estatal de Utah: origen del durazno


