Ganadería

Panamá busca exportar carne de cerdo tras récord productivo

Publicado el 18/06/2026 · REDACCION

La industria porcina panameña superó el ritmo de consumo local y ahora apunta a nuevos mercados en Asia, el Caribe y Sudamérica para absorber sus excedentes


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.

La industria porcina de Panamá atraviesa un cambio profundo. Después de años de presión por las importaciones, inversiones en genética, bioseguridad y productividad permitieron que el sector alcanzara niveles récord de producción. El nuevo problema ya no es producir más, sino encontrar mercados capaces de absorber una oferta que supera el consumo interno.

Entre enero y abril de 2026 fueron sacrificados 236.964 cerdos en Panamá, un aumento de 21,2% frente al mismo período de 2025, cuando se registraron 195.533 animales. La diferencia equivale a 41.431 cerdos adicionales en apenas cuatro meses, una señal clara del salto productivo del sector.

Este crecimiento coloca a la porcicultura panameña en una situación paradójica: logró fortalecerse frente a la competencia internacional, pero ahora enfrenta excedentes que presionan el mercado local. Los productores reportan más de 4.000 animales sin salida comercial inmediata.

De competir con importaciones a producir más de lo que consume el mercado

Una de las claves del cambio fue la estabilización del mercado tras la aprobación, en enero de 2024, de un decreto que fijó límites a determinados volúmenes de importación de carne de cerdo. El sector sostiene que durante años ingresaron al país cantidades muy superiores a las previstas dentro del Tratado de Promoción Comercial entre Panamá y Estados Unidos.

Los porcicultores recuerdan que el acuerdo comercial contemplaba cuotas crecientes que en ciertos años rondaban las 4.000 toneladas. Sin embargo, aseguran que en algunos períodos entraron más de 20.000 toneladas anuales de carne porcina importada y, en algunos años, cerca de 25.000 toneladas.

Frente a esa presión, la industria respondió con mejoras productivas. Juan Guevara, presidente de la Asociación de Porcinocultores Unidos de Panamá, explicó que los productores tuvieron que mejorar genética, calidad de canal, bioseguridad y productividad para competir en un mercado más abierto.

La situación de Panamá se suma a otros procesos regionales donde la producción porcina crece por inversión, mayor faena y cambios en la estructura de mercado.

Más puestos productivos y empleo rural

La expansión también se observa en la cantidad de puestos de producción. En 2024 existían alrededor de 7.500, mientras que actualmente operan cerca de 10.500. La cadena porcina genera unos 40.000 empleos directos e indirectos, principalmente en provincias del interior del país.

Parte del crecimiento está vinculado a cambios económicos y sociales posteriores a la pandemia. El desempleo y la migración desde las ciudades hacia áreas rurales impulsaron a nuevas personas a buscar alternativas de ingreso dentro del sector agropecuario.

La porcicultura ofreció una oportunidad de negocio más estable para productores que encontraron en esta actividad una vía de empleo e inversión. Esa entrada de nuevos actores fortaleció la oferta, pero también aceleró la llegada de excedentes al mercado.

El mercado interno llegó a un punto de saturación

Panamá cuenta con una producción nacional estimada en 65.000 toneladas anuales de carne de cerdo, suficiente para abastecer gran parte del consumo local. El consumo interno ronda los 20,9 kilogramos por habitante al año.

El problema es que el crecimiento de la actividad avanza más rápido que la demanda. Los productores advierten que la acumulación de animales podría aumentar durante los próximos meses si no se abren nuevos canales comerciales.

Este fenómeno recuerda situaciones observadas en otros países, donde un mercado saturado de cerdos puede generar presión sobre precios, mataderos, inventarios y rentabilidad de las granjas.

Importaciones, tratados y licencias bajo revisión

Desde enero de 2026 entró en vigencia una nueva etapa del Tratado de Promoción Comercial entre Panamá y Estados Unidos. A partir de este año, las partidas de carne de cerdo contempladas dentro del acuerdo ingresan libres de aranceles.

Los productores reconocen que se trata de un compromiso de Estado, pero piden una administración más estricta del mercado mientras exista producto nacional disponible. Uno de los planteamientos presentados al Ministerio de Desarrollo Agropecuario y al Instituto de Mercadeo Agropecuario consiste en limitar temporalmente nuevas licencias de importación durante el período de excedente.

Según Guevara, durante conversaciones recientes con las autoridades agropecuarias se logró el compromiso de revisar la situación de las licencias de importación otorgadas para el resto del año.

La exportación aparece como salida estructural

La principal apuesta del sector es abrir mercados internacionales. República Dominicana aparece como una posibilidad atractiva por los problemas sanitarios vinculados a la peste porcina africana, enfermedad que ha afectado parte de su producción local.

Venezuela también es observada como mercado potencial porque no alcanza niveles de autosuficiencia en carne de cerdo. Sin embargo, el mayor interés se concentra en Asia, donde algunos países demandan cortes específicos y subproductos porcinos con mayor valor comercial que en Panamá.

Guevara señaló que Asia reúne condiciones atractivas por frecuencia de compra, volúmenes y precios. También ve oportunidades en el Caribe, aunque para llegar a esos destinos se requieren certificaciones sanitarias, evaluaciones de mataderos y acuerdos de exportación sostenibles.

La experiencia internacional muestra que el acceso sanitario es decisivo para sostener el comercio. Casos como la recuperación de mercados para el porcino español reflejan cómo las condiciones sanitarias pueden abrir o cerrar destinos clave para la carne de cerdo.

Soluciones inmediatas para reducir excedentes

Mientras avanzan las gestiones de exportación, el Gobierno y los productores buscan respuestas de corto plazo. Esta semana, el Instituto de Mercadeo Agropecuario y el Ministerio de Desarrollo Agropecuario facilitaron un acuerdo comercial entre porcicultores y empresas agroindustriales para la compra inicial de 3.000 cerdos excedentes.

La primera fase contempla la adquisición de 2.000 animales, mientras que el resto será incorporado progresivamente al mercado. El objetivo del sector es elevar la venta de 300 a 400 animales semanales para reducir el inventario acumulado en unas seis semanas.

Los porcicultores también consideran necesario modificar la estrategia de compras gubernamentales para los programas navideños. Las Naviferias del IMA contemplan la adquisición de 500.000 piezas de jamón picnic de producción nacional, pero ese corte representa apenas alrededor del 10% del peso comercial de un cerdo.

Un animal listo para procesamiento puede aportar entre 180 y 200 libras de carne, mientras que la pieza usada en esos programas ronda las 20 libras. Por eso, el sector propondrá ampliar las compras públicas hacia otros cortes y productos procesados derivados del cerdo.

Regiones donde se concentra la actividad

Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo muestran que, en el primer cuatrimestre de 2026, el distrito de Panamá encabezó el sacrificio porcino con 59.880 animales. Le siguieron Las Tablas, con 48.985; Arraiján, con 36.842; Santa María, con 19.221; Santiago, con 16.845; y David, con 15.291.

La actividad se concentra principalmente en Panamá, Los Santos, Panamá Oeste, Herrera, Veraguas y Chiriquí. En estas zonas, la porcicultura se ha convertido en una fuente importante de empleo rural, inversión y movimiento económico.

El desafío panameño también confirma que una granja o una cadena porcina no dependen solo de producir más. La rentabilidad exige equilibrio entre costos, precios, canales comerciales y valor final, como ocurre en cualquier granja porcina sometida a cambios de mercado.

Un sector que quiere pasar a la etapa exportadora

Para los porcicultores panameños, el excedente actual puede verse como una crisis coyuntural, pero también como una señal de madurez productiva. La industria logró fortalecerse frente a años de competencia externa y ahora busca convertirse en un exportador regional de carne de cerdo.

El reto inmediato consiste en ordenar el mercado interno, revisar las licencias de importación, ampliar compras públicas hacia más cortes y acelerar la apertura sanitaria de destinos externos. Si esas piezas avanzan, Panamá podría transformar su sobreoferta actual en una plataforma de exportación porcina hacia el Caribe, Sudamérica y Asia.

Fuente(s) referenciales

La Prensa Panamá: De sobrevivir a las importaciones a buscar mercados para exportar: el giro de la industria porcina panameña