Ciencia y Tecnología

Perú protege sus olivares ante El Niño con manejo orgánico

Publicado el 04/10/2026 ·

El INIA transfirió en Moquegua un paquete de prácticas con microorganismos benéficos, materia orgánica, plantones élite y manejo de plagas para reducir el impacto del calor sobre el cultivo


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Productores de olivo de Moquegua, en el sur de Perú, comenzaron a recibir un paquete de tecnologías agrarias desarrollado por el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) para preparar sus cultivos frente a altas temperaturas y otros efectos asociados al fenómeno El Niño. La estrategia combina microorganismos benéficos, manejo de materia orgánica, plantones de alta calidad, vigilancia de plagas y enfermedades, análisis de fertilidad del suelo y elaboración de abonos orgánicos.

La transferencia tecnológica fue realizada por la Estación Experimental Agraria Moquegua del INIA y está dirigida a productores de la Comisión de Usuarios de la región. Según las estimaciones comunicadas por el instituto, la aplicación integrada de estas prácticas podría reducir aproximadamente en un 50 % el impacto de las altas temperaturas sobre las plantas y contribuir a incrementos de cosecha superiores al 40 % bajo las condiciones consideradas por el programa.

Estas cifras corresponden a las proyecciones difundidas por el INIA para el paquete tecnológico y no deben interpretarse como un resultado garantizado para cualquier olivar. La respuesta final depende de las condiciones del suelo, disponibilidad de agua, presión de plagas y enfermedades, manejo agronómico y características particulares de cada explotación.

Microorganismos benéficos y materia orgánica para fortalecer el suelo

Uno de los componentes centrales es el manejo biológico del suelo. El INIA promueve el uso de microorganismos benéficos junto con una selección adecuada de materia orgánica y la producción de abonos orgánicos, buscando conservar la fertilidad y mejorar las condiciones en las que se desarrollan las raíces.

La importancia de esta estrategia radica en que el suelo no funciona únicamente como soporte físico para las plantas. Bacterias y hongos intervienen en la transformación de la materia orgánica, disponibilidad de nutrientes y diferentes interacciones con las raíces. Esta función ha impulsado numerosas investigaciones sobre los microorganismos que sostienen la fertilidad y el funcionamiento biológico de los suelos agrícolas.

El planteamiento aplicado en Moquegua resulta especialmente relevante porque el calor intenso y la escasez de agua pueden someter simultáneamente al olivo y al suelo a condiciones de estrés. Mantener materia orgánica, actividad biológica y una nutrición equilibrada forma parte de la estrategia para reducir esa vulnerabilidad.

El uso agrícola de microorganismos también se está extendiendo a otros sistemas productivos. Experiencias recientes han evaluado rizobios, micorrizas y otros microorganismos benéficos para mejorar el establecimiento de cultivos bajo condiciones adversas como sequía y salinidad.

Plantones élite y vigilancia sanitaria del olivar

El paquete peruano incorpora además la producción de plantones élite de olivo. Disponer de material vegetal de calidad permite establecer plantaciones más uniformes y constituye un punto de partida para combinar posteriormente nutrición, riego y manejo sanitario.

La sanidad ocupa otra parte importante de la intervención. Los productores reciben capacitación para monitorear plagas y enfermedades y utilizar de manera más eficiente los agroquímicos cuando sean necesarios. El objetivo es identificar oportunamente los problemas y evitar aplicaciones que no respondan a una necesidad concreta del cultivo.

La posibilidad de utilizar microorganismos como aliados del olivar cuenta con antecedentes científicos en otros países. Investigadores de la Universidad de Jaén estudiaron bacterias presentes en hojas y suelos de olivares con propiedades potencialmente beneficiosas, entre ellas la disponibilidad de nutrientes, promoción del desarrollo radicular y antagonismo frente a determinados patógenos.

El INIA no plantea en Moquegua un único producto capaz de proteger por sí solo al cultivo, sino una combinación de prácticas. Esa diferencia es relevante porque la respuesta frente al estrés térmico y sanitario depende de varios factores que actúan simultáneamente sobre las plantas.

El análisis del suelo orienta la fertilización del olivo

La evaluación de la fertilidad del suelo es otro componente del programa. Conocer sus características permite determinar las necesidades del cultivo y ajustar el uso de abonos y otros insumos en lugar de aplicar tratamientos de manera uniforme.

El INIA busca que los productores conserven la calidad nutritiva del suelo mientras enfrentan posibles episodios de altas temperaturas. En ese contexto, la incorporación de materia orgánica puede contribuir a mejorar determinadas propiedades físicas y biológicas, aunque las dosis deben definirse de acuerdo con las condiciones de cada parcela.

La fertilización biológica y orgánica puede complementar la nutrición convencional. El uso de abonos orgánicos y microorganismos dentro de programas de fertilización agrícola busca aprovechar procesos biológicos sin asumir que estos recursos sustituyen automáticamente todos los nutrientes requeridos por el cultivo.

También es importante vigilar la historia de manejo de cada terreno. Los residuos de determinados productos pueden permanecer en el suelo e interactuar con su microbiota, una razón por la que el análisis de suelos y de posibles residuos de pesticidas constituye una herramienta útil para tomar decisiones agronómicas más precisas.

El olivo frente al calor y la disponibilidad de agua

El programa se desarrolla en un escenario de preparación frente al fenómeno El Niño. Las temperaturas elevadas y los cambios en la disponibilidad hídrica pueden alterar el desarrollo de los cultivos, mientras que los periodos secos incrementan la importancia de conservar humedad y mantener un sistema radicular funcional.

La experiencia internacional muestra que los olivares también están siendo objeto de nuevas estrategias para soportar sequías. En España, por ejemplo, se ha investigado el aprovechamiento de lana ovina como material para mejorar el suelo de los olivares y aumentar su capacidad de afrontar periodos con menor disponibilidad de agua.

En Moquegua, la actuación forma parte de una estrategia más amplia del sector agrario peruano frente a escenarios de déficit hídrico y temperaturas extremas. Entre las medidas impulsadas por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego se encuentran reservorios, cochas y zanjas de infiltración, además de tecnologías para alimentación ganadera y semillas de cultivos andinos adaptadas al estrés hídrico.

Capacitación directa para los productores de Moquegua

La transferencia de las tecnologías se desarrolló durante una jornada en la que participaron también especialistas del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), Agro Rural y la Autoridad Local del Agua de Moquegua. Los contenidos abarcaron manejo integrado de plagas, elaboración y utilización de abonos orgánicos e identificación de puntos críticos frente a posibles efectos de El Niño.

El INIA mantiene en la región actividades de capacitación y transferencia tecnológica centradas en calidad del suelo, sanidad del olivar y uso eficiente de insumos. El valor práctico de la iniciativa reside precisamente en integrar esas herramientas en el manejo de las parcelas, en vez de abordar por separado el estrés térmico, la fertilidad y los problemas sanitarios.

La estimación de reducir alrededor del 50 % del impacto de las altas temperaturas y elevar en más del 40 % los niveles de cosecha constituye la expectativa técnica comunicada por el INIA. Su materialización en las explotaciones dependerá de cómo se implementen las prácticas y de las condiciones que enfrente cada productor durante la campaña.

Fuente referencial:
Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) de Perú