Enfermedades en ganadería

Nuevos casos de peste porcina retrasan las exportaciones de España

Publicado el 06/09/2026 · REDACCION

Cinco jabalíes infectados en Barcelona elevan a 384 los positivos y reinician el plazo sanitario necesario para recuperar mercados del cerdo


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.

España confirmó cinco nuevos casos de peste porcina africana (PPA) en jabalíes de la provincia de Barcelona, después de dos semanas sin detectar positivos. Los hallazgos mantienen activo el brote iniciado en noviembre de 2025 y reinician el período sin contagios requerido para recuperar plenamente el estatus sanitario y avanzar en el desbloqueo de las exportaciones de productos porcinos.

Los Servicios Veterinarios Oficiales de la Generalitat de Cataluña localizaron tres de los animales infectados en Sant Cugat del Vallès, uno en Molins de Rei y otro en Barcelona. Todos fueron encontrados dentro de la zona de alto riesgo, delimitada mediante vallados y otras barreras para contener el desplazamiento de los jabalíes.

La concentración de los nuevos casos dentro del área restringida constituye un elemento favorable para el dispositivo de contención, pues hasta el momento no se ha confirmado una propagación fuera del perímetro bajo control. Sin embargo, cada nuevo positivo prolonga el tiempo necesario para declarar nuevamente libre de la enfermedad a la zona afectada.

El brote alcanza 384 jabalíes positivos

Con la última notificación, el balance asciende a 68 focos —tres primarios y 65 secundarios— y 384 jabalíes positivos distribuidos en 13 municipios de la provincia de Barcelona. El primer caso fue detectado el 28 de noviembre de 2025, cuando la enfermedad reapareció en España después de más de tres décadas.

Desde entonces se han analizado 11.775 jabalíes. Además de los 384 positivos, otros 11.391 animales dieron negativo: 9.636 correspondieron a ejemplares capturados o abatidos sin síntomas y 1.755 a cadáveres, restos encontrados en el medio natural o animales investigados mediante vigilancia pasiva.

La aparición de nuevos contagios confirma la importancia de mantener una vigilancia prolongada sobre la fauna silvestre. Las claves epidemiológicas de la peste porcina africana muestran que los jabalíes y los restos contaminados pueden contribuir a la persistencia del virus, incluso cuando transcurren varias semanas sin nuevos diagnósticos.

Las granjas porcinas continúan libres del virus

Las autoridades sanitarias no han detectado casos de PPA en cerdos domésticos. Los controles se mantienen en las explotaciones y demás instalaciones porcinas ubicadas dentro de las zonas restringidas, con inspecciones de bioseguridad y una vigilancia pasiva reforzada conforme a la normativa comunitaria.

La mayoría de las granjas situadas en la zona restringida II permanecen vacías. Esta medida disminuye la exposición inmediata de la producción comercial, pero no elimina la necesidad de controlar vehículos, equipos, ropa, alimento y cualquier material capaz de trasladar restos contaminados desde el medio natural.

La peste porcina africana no es una zoonosis y, por tanto, no infecta a las personas por contacto con los animales ni por el consumo de productos porcinos. Su gravedad radica en las elevadas pérdidas que puede causar en los cerdos, los costos del control sanitario y las restricciones comerciales impuestas por los países compradores.

El control de jabalíes se intensifica en Barcelona

El operativo de erradicación movilizó durante la última semana a 1.179 efectivos. Las autoridades mantienen instaladas 36 trampas y 94 sistemas de captura colectiva, además de haber ejecutado 353 cierres destinados a impedir la entrada o salida de jabalíes de las áreas restringidas.

En una semana fueron capturados 438 ejemplares, con lo que el total dentro de la zona afectada alcanzó 11.142 animales. Las actuaciones incluyen la búsqueda de cadáveres, el refuerzo de vallados y barreras en corredores utilizados por la fauna y el control poblacional realizado por agentes rurales y cazadores específicamente capacitados.

La gestión del brote también requiere procedimientos rápidos para localizar ejemplares enfermos. Las tecnologías de detección de la peste porcina africana pueden complementar la vigilancia de campo y reducir el intervalo entre la toma de muestras y la adopción de medidas sanitarias.

La recuperación de mercados vuelve a aplazarse

La presencia de cinco nuevos positivos reinicia el cómputo epidemiológico de un año sin casos necesario para considerar libre de PPA a la zona afectada. El requisito retrasa las posibilidades de normalizar el comercio con los países que mantienen restricciones vinculadas al estatus sanitario español.

El impacto no es igual en todos los destinos. China aceptó aplicar un criterio de regionalización, por lo que suspendió las compras procedentes de establecimientos de la provincia de Barcelona, pero mantuvo abierto el comercio con otras zonas de España. Otros mercados han aplicado condiciones diferentes, lo que conserva una presión significativa sobre los productores, mataderos y exportadores.

La continuidad del brote obliga al sector porcino a combinar la defensa de sus mercados exteriores con medidas rigurosas de prevención. Aunque la infección permanece limitada a jabalíes, una entrada del virus en las granjas tendría consecuencias sanitarias y económicas considerablemente mayores.

Investigación y bioseguridad frente a la PPA

La contención inmediata depende de la vigilancia, el control de movimientos y la eliminación segura de cadáveres, mientras la ciencia busca soluciones de mayor alcance. Una plataforma de células porcinas para investigar la resistencia a la PPA permite estudiar cómo responden distintas especies de suidos ante la infección.

También se investigan posibles objetivos farmacológicos en las enzimas del virus. Estos avances todavía no sustituyen las medidas aplicadas en las explotaciones, pero amplían el conocimiento necesario para desarrollar herramientas de control, vacunas o tratamientos en el futuro.

Mientras continúen apareciendo positivos en la fauna silvestre, las autoridades españolas mantendrán el nivel elevado de alerta, las inspecciones en granjas y la obligación de comunicar cualquier sospecha en cerdos o jabalíes. Evitar que el virus salga del área delimitada será decisivo para proteger la producción porcina y limitar nuevos cierres comerciales.

Fuentes referenciales:
elEconomista.es
ASAJA Castilla y León
La Vanguardia



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