Impacto Ambiental

El clima devuelve una prima de riesgo al mercado de granos

Publicado el 10/07/2026 · REDACCION

El maíz concentra las mejores perspectivas ante menores existencias en Estados Unidos, deterioro de cultivos y estrés térmico en Europa y la región del Mar Negro.


Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.

El mercado internacional de granos comenzó a mostrar un cambio de tendencia durante la primera semana de julio de 2026. Después de un periodo dominado por el comportamiento del dólar, el petróleo y otras variables financieras, los operadores volvieron a concentrarse en el clima y en los fundamentos productivos de los principales cultivos.

La recuperación de los precios estuvo vinculada con la preocupación por las condiciones meteorológicas en Estados Unidos, Europa y la región del Mar Negro. La combinación de altas temperaturas, pronósticos cambiantes y señales de deterioro productivo empezó a incorporar nuevamente una prima climática en las cotizaciones.

Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, sostuvo que el mercado está dejando de observar exclusivamente las variables financieras para volver a poner el foco en la oferta, la demanda y el estado de los cultivos.

El clima vuelve a ordenar las cotizaciones

El dólar se estabilizó después de haber alcanzado máximos de 13 meses, mientras que el petróleo perdió parte del protagonismo que había mantenido como factor de influencia sobre las materias primas. Este cambio permitió que los riesgos agrícolas recuperaran peso en la formación de precios.

La atención ya no está concentrada únicamente en Estados Unidos. La ola de calor que afecta a Europa y el estrés térmico observado en la región del Mar Negro generan incertidumbre sobre la producción mundial de maíz y girasol.

El comportamiento reciente contrasta con el escenario de junio, cuando el buen clima, la presión vendedora y unas perspectivas de oferta más cómodas habían provocado que los precios del trigo, la cebada y el maíz retrocedieran antes del ingreso de la nueva cosecha.

La posibilidad de que se desarrolle el fenómeno de El Niño también aparece entre las variables que sigue el mercado. Sus efectos pueden ser diferentes en cada región productiva y modificar las condiciones de cultivos importantes durante los próximos meses.

El maíz recibe las señales más favorables

Dentro de los principales granos, el maíz fue el cultivo que recibió las noticias más favorables. El informe trimestral de existencias del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, USDA, ubicó los stocks estadounidenses 2,9 millones de toneladas por debajo de lo que esperaba el mercado.

La diferencia reflejó una demanda forrajera más activa de la estimada. Este dato debía incorporarse al informe mundial de oferta y demanda agrícola, conocido como WASDE, programado por el USDA para el 9 de julio de 2026.

Las menores existencias modifican parcialmente el escenario de abundancia que había presionado al cereal durante los meses anteriores. A comienzos de 2026, las proyecciones de grandes cosechas mundiales habían llevado a especialistas a recomendar coberturas de precios para el maíz ante el riesgo de nuevas caídas.

La condición de los cultivos estadounidenses también descendió un punto porcentual. Al mismo tiempo, aumentaron las temperaturas y los pronósticos de precipitaciones continuaron cambiando, lo que elevó la sensibilidad de las cotizaciones ante cada actualización meteorológica.

Europa y Ucrania enfrentan estrés térmico

En Europa, Francia atravesaba la peor ola de calor para el maíz en 26 años. La producción francesa fue estimada en apenas 9,5 millones de toneladas, dentro de un contexto de temperaturas elevadas que aumentó las dudas sobre el rendimiento y la calidad de los cultivos.

El impacto del calor ya había comenzado a trasladarse a los mercados europeos. Las temperaturas cercanas a los 40 grados centígrados impulsaron los precios del trigo, la cebada y el maíz, con especial atención sobre las condiciones agrícolas de Alemania, Polonia y otras zonas productoras.

Ucrania también enfrentaba estrés térmico durante la floración del maíz, una etapa especialmente sensible para la definición del rendimiento. Las condiciones adversas ya habían motivado recortes en las previsiones de cosecha.

Para Romano, la combinación de menores existencias estadounidenses, deterioro de los cultivos y problemas meteorológicos en diferentes regiones está generando un escenario más favorable para los precios del maíz.

La cosecha argentina avanza con demoras

En Argentina, la cosecha de maíz había alcanzado el 52,9 % del área, con avances lentos debido al exceso de humedad. A pesar de las dificultades para ingresar en los lotes, el rendimiento promedio se mantenía en 81,5 quintales por hectárea.

Ese nivel de productividad permitía sostener una estimación nacional de 64 millones de toneladas, ampliamente superior a los 49 millones obtenidos durante la campaña anterior.

Las demoras en la recolección coincidieron con una fila de buques que superaba los tres millones de toneladas a la espera de mercadería. La necesidad de completar las cargas impulsó subidas puntuales de los precios disponibles para estimular las entregas.

El aumento del ingreso de camiones durante los días posteriores comenzó a normalizar la situación. Romano advirtió que nuevas lluvias podrían interrumpir otra vez la cosecha y provocar picos temporales de precios si los barcos continúan llegando a los puertos.

Sin embargo, una vez superados los problemas logísticos, la presión estacional de la cosecha podría volver a empujar hacia abajo los valores disponibles en el mercado argentino.

La soja enfrenta dudas sobre la demanda

El panorama de la soja es menos favorable. El informe del USDA mostró una superficie sembrada y unas existencias ligeramente superiores a las previstas, aunque la proporción de cultivos estadounidenses calificados entre buenos y excelentes descendió al 65 %.

El retroceso se produjo cuando la oleaginosa comenzaba una etapa crítica para la definición de los rendimientos. Aun así, la principal preocupación del mercado no estaba centrada en la oferta, sino en la demanda.

Las exportaciones semanales de Estados Unidos quedaron muy por debajo de las expectativas, lo que generó dudas sobre el ritmo de las compras de China. La evolución de la demanda asiática sigue siendo decisiva para determinar si la soja puede sostener una recuperación después de movimientos como la reciente subida de la soja en Chicago y el mercado argentino.

La industria aceitera estadounidense continuaba procesando grandes volúmenes, pero las plantas de biodiésel operaban al 77 % de su capacidad. Ese porcentaje se encontraba lejos del 90 % considerado necesario para cumplir con los niveles de mezcla anunciados por la administración estadounidense.

Si esa situación se mantiene, existe el riesgo de que se reduzca el porcentaje obligatorio de biodiésel, una decisión que afectaría la demanda de aceite de soja y limitaría el respaldo para los precios de la oleaginosa.

Argentina conserva un elevado volumen de soja

La cosecha argentina de soja estaba prácticamente finalizada, pero la comercialización mostraba un retraso considerable. Los productores habían vendido solamente el 25 % de la producción, frente a un promedio histórico del 29 %.

El volumen comercializado también se ubicaba por debajo del 37 % registrado en el mismo periodo del año anterior, cuando una reducción temporal de los derechos de exportación había incentivado las ventas.

Romano señaló que una gran cantidad de soja continúa almacenada en manos de los productores. Conseguir que ese volumen llegue a las fábricas y que encuentre valores capaces de activar las operaciones será uno de los principales desafíos del mercado durante los próximos meses.

El trigo sigue presionado por una oferta abundante

El trigo mantiene un escenario distinto al del maíz. La cosecha del hemisferio norte continúa incorporando grandes volúmenes al mercado: Estados Unidos ya había superado el 50 % de la recolección, Europa aceleraba los trabajos y la región del Mar Negro comenzaba a sumar su producción a la oferta mundial.

Aunque Estados Unidos y Canadá informaron superficies sembradas inferiores a las esperadas, la consultora Argus elevó la previsión de producción de trigo de Rusia a 91,2 millones de toneladas. Esa cifra se acercaría al segundo mayor registro histórico del país.

Australia redujo su perspectiva de producción debido a unas condiciones excesivamente cálidas y secas. No obstante, el mercado consideraba que sería necesario un agravamiento importante del clima para modificar el panorama de abundante oferta mundial.

La sensibilidad de los precios a las actualizaciones de producción ya se había observado cuando un informe del USDA provocó fuertes movimientos en el maíz y la soja, confirmando la rapidez con la que las nuevas estimaciones alteran las posiciones de los operadores.

La siembra argentina de trigo alcanza el 80,9 %

En Argentina, la siembra de trigo había cubierto el 80,9 % de la superficie proyectada. Las buenas condiciones de humedad y una disminución de los costos de fertilización favorecieron la implantación.

Todos los lotes sembrados presentaban una condición calificada entre normal y excelente. Este buen comienzo sostiene las expectativas productivas, pero también puede aumentar la disponibilidad futura del cereal.

Romano advirtió que la combinación de una implantación favorable y un ritmo lento de ventas del remanente de la campaña anterior podría generar una elevada oferta argentina durante el ciclo 2026/27.

El mercado descuenta actualmente una cosecha mundial abundante. La principal posibilidad de que cambie este escenario estaría vinculada con problemas productivos importantes en Australia asociados al desarrollo de El Niño.

Fuente(s) referenciales

Infocampo: ¿Cambio de tendencia en los granos?: “El mercado empieza a incorporar nuevamente una prima climática”



Mundo Agropecuario
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