Un ensayo científico con 28 toros Nelore alimentados en pasturas tropicales encontró que un suplemento con bacterias Bacillus redujo el consumo de forraje y la ganancia diaria de peso, sin mejorar la digestibilidad ni la eficiencia alimentaria.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Una investigación realizada en Brasil ha encontrado que la incorporación de determinadas bacterias probióticas a la alimentación de bovinos de carne no siempre produce los beneficios esperados. En un ensayo con 28 toros de la raza Nelore mantenidos en pasturas tropicales, los animales que recibieron un suplemento con Bacillus licheniformis y Bacillus subtilis consumieron menos alimento y registraron una menor ganancia diaria de peso que aquellos que no recibieron el aditivo.
El estudio, publicado el 18 de octubre de 2026 en la revista científica Tropical Animal Health and Production, fue desarrollado por un equipo encabezado por Rodrigo J. Oliveira y Danilo Domingues Millen, con participación de investigadores de la Universidad Estatal Paulista (UNESP).
Los resultados cuestionan la idea de que los probióticos mejoran necesariamente el aprovechamiento de los nutrientes y el crecimiento del ganado. Aunque estos microorganismos se investigan como posibles alternativas a determinados aditivos utilizados en la producción bovina, su eficacia depende de las condiciones de alimentación, las cepas administradas y las características de los animales.
Los investigadores evaluaron el probiótico durante 112 días
El experimento se desarrolló entre diciembre de 2023 y abril de 2024, durante la temporada húmeda, en instalaciones experimentales de Jaboticabal, estado de São Paulo, Brasil.
Los investigadores utilizaron 28 toros Nelore con un peso corporal inicial promedio de 502,6 kilogramos. Los animales fueron distribuidos en cuatro potreros de 2,5 hectáreas cada uno, sembrados con Urochloa brizantha, variedad Marandu, una gramínea ampliamente utilizada en los sistemas ganaderos tropicales.
Todos los bovinos permanecieron en pastoreo y recibieron diariamente un suplemento energético-proteico equivalente al 0,3 % de su peso corporal.
La mitad de los animales recibió únicamente el suplemento convencional, mientras que los otros 14 recibieron el mismo alimento acompañado de dos gramos diarios de un preparado probiótico basado en Bacillus licheniformis y Bacillus subtilis.
Para evitar que los bovinos consumieran suplementos destinados a otros animales, el equipo utilizó un sistema de alimentación individual que permitía controlar la administración de cada tratamiento.
Durante los 112 días de evaluación se registraron el consumo de pasto, la ingestión total de materia seca, la digestibilidad de los nutrientes, el crecimiento corporal y diferentes características relacionadas con la composición de la canal.
La investigación se inscribe en una línea de trabajo sobre la influencia de la microbiota ruminal en la productividad bovina, particularmente en la capacidad de los microorganismos del aparato digestivo para transformar los componentes de los forrajes en nutrientes aprovechables.
Los toros que recibieron probióticos comieron menos pasto
Uno de los primeros resultados observados fue una reducción significativa del consumo de alimento entre los animales suplementados con el preparado bacteriano.
Los toros del grupo que recibió probióticos consumieron aproximadamente 6,32 kilogramos diarios de materia seca procedente de las pasturas, frente a los 7,18 kilogramos registrados en el grupo de control.
La diferencia equivale a una disminución aproximada del 12 % en la ingestión de forraje.
El consumo total de materia seca, considerando tanto el pasto como el suplemento, también fue inferior. Los animales tratados ingirieron 8,23 kilogramos diarios, mientras que los del grupo de control alcanzaron 9,25 kilogramos.
Los investigadores identificaron además reducciones en el consumo de proteína bruta y fibra detergente neutro, dos indicadores importantes para evaluar el aporte nutricional de las dietas ganaderas.
La ingestión diaria de proteína bruta pasó de 0,92 a 0,83 kilogramos, mientras que el consumo de fibra detergente neutro disminuyó de 5,04 a 4,40 kilogramos.
Estas diferencias resultan relevantes porque los probióticos se investigan precisamente por su posible capacidad para favorecer la utilización de los nutrientes presentes en los alimentos.
Sin embargo, en este ensayo, la menor ingestión no estuvo acompañada de una mejora compensatoria en la digestibilidad.
La ganancia diaria de peso cayó de 0,91 a 0,75 kilogramos
El resultado productivo más importante apareció al comparar el crecimiento de los animales.
Los toros que no recibieron el preparado probiótico registraron una ganancia diaria de peso promedio de 0,91 kilogramos.
En cambio, los bovinos suplementados con las bacterias Bacillus alcanzaron una ganancia promedio de 0,75 kilogramos diarios.
La diferencia representa una reducción aproximada del 17,6 % en el crecimiento diario del grupo tratado.
Desde el punto de vista productivo, se trata de un resultado significativo porque la velocidad de engorde influye directamente en el tiempo necesario para que los animales alcancen las condiciones de comercialización.
Una reducción sostenida de la ganancia diaria puede prolongar la permanencia del ganado en la explotación y modificar las necesidades de alimentación y manejo.
No obstante, el estudio no realizó una evaluación económica integral que permita determinar cuánto cambiarían los costos de producción en explotaciones comerciales.
Los científicos también comprobaron que la eficiencia alimentaria no presentó diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos.
Esto significa que la reducción del consumo de alimento no se tradujo en una mejora demostrable de la cantidad de peso ganado por unidad de materia seca ingerida.
La investigación pone de relieve la importancia de analizar conjuntamente la suplementación nutricional del ganado durante el pastoreo y el rendimiento animal, en lugar de considerar únicamente el consumo de alimento como indicador de eficiencia.
La digestibilidad de los nutrientes tampoco mejoró
Los probióticos utilizados en el experimento pertenecen a dos especies bacterianas capaces de producir enzimas relacionadas con la degradación de componentes de los alimentos.
Bacillus subtilis y Bacillus licheniformis han despertado interés científico porque determinadas cepas pueden producir enzimas que participan en la descomposición de carbohidratos, proteínas y otros compuestos presentes en las dietas animales.
Por esta razón, los investigadores plantearon inicialmente que su incorporación al suplemento podría favorecer el aprovechamiento del forraje y mejorar el desempeño de los toros Nelore.
Sin embargo, los análisis no encontraron diferencias estadísticamente significativas en la digestibilidad aparente de los nutrientes entre los animales tratados y los del grupo de control.
Los resultados indican que, bajo las condiciones específicas del ensayo, el preparado bacteriano no incrementó de manera demostrable la proporción de nutrientes aprovechados durante la digestión.
Este hallazgo es importante porque la eficacia de un probiótico no puede determinarse únicamente por las propiedades que muestran sus microorganismos en estudios de laboratorio.
Su funcionamiento dentro del aparato digestivo de un rumiante depende de interacciones complejas con las poblaciones microbianas existentes, el tipo de alimento consumido y las condiciones fisiológicas del animal.
Las dietas basadas principalmente en pasturas tropicales presentan características diferentes de las utilizadas en sistemas intensivos de engorde con elevadas proporciones de concentrados.
Por ello, los resultados obtenidos en un sistema de alimentación no necesariamente pueden trasladarse a otro.
El peso de la canal se mantuvo prácticamente igual
Además del crecimiento corporal, los investigadores examinaron determinadas características de las canales de los animales.
El peso de la canal caliente fue de aproximadamente 318,61 kilogramos en el grupo tratado con probióticos y de 320,32 kilogramos en el grupo de control.
La diferencia no resultó estadísticamente significativa.
Tampoco se identificaron cambios significativos en el rendimiento de la canal, que alcanzó el 53,88 % en los animales suplementados y el 52,65 % en los bovinos sin el preparado bacteriano.
Sin embargo, una de las mediciones de grasa corporal sí mostró una diferencia relevante.
El espesor de grasa en la región P8 fue de 6,47 milímetros en los toros tratados, frente a 7,49 milímetros en el grupo de control.
Los investigadores observaron así una reducción de este indicador de engrasamiento, aunque no encontraron mejoras generales en las principales características productivas evaluadas.
Los análisis anatómicos del rumen y del ciego tampoco revelaron diferencias significativas atribuibles al tratamiento.
Estos resultados sugieren que la suplementación no produjo modificaciones detectables en las características morfológicas examinadas del aparato digestivo.
Por qué los probióticos pueden funcionar de manera diferente
Los autores explican que los resultados de investigaciones anteriores sobre probióticos en bovinos han sido variables.
Algunos trabajos han identificado mejoras en la digestión, la salud intestinal o determinados parámetros productivos, mientras que otros no han encontrado beneficios significativos.
Entre los factores que podrían explicar estas diferencias figuran las cepas bacterianas utilizadas, la cantidad administrada, la composición de la dieta y el estado fisiológico de los animales.
La microbiota del rumen también puede responder de manera diferente según la proporción de fibra y almidón presente en la alimentación.
En sistemas de engorde intensivo, las dietas con mayor contenido de concentrados pueden modificar considerablemente el ambiente ruminal.
En cambio, los animales mantenidos sobre pasturas tropicales dependen principalmente de la fermentación de los componentes fibrosos de los forrajes.
La actividad de las bacterias añadidas mediante un suplemento puede variar entre estos ambientes digestivos.
También es posible que los beneficios de determinados probióticos sean más evidentes durante etapas de estrés, cambios bruscos de alimentación o situaciones en las que la microbiota intestinal todavía se encuentra en desarrollo.
Esta variabilidad ayuda a contextualizar investigaciones anteriores que encontraron efectos favorables de bacterias probióticas en novillos alimentados en corrales de engorde.
Esos resultados no contradicen necesariamente el nuevo estudio brasileño, porque los microorganismos, las dietas y los sistemas productivos evaluados fueron diferentes.
El ensayo aporta información específica para la ganadería tropical
La raza Nelore tiene una presencia importante en la ganadería de carne de Brasil y de otros países tropicales.
Su adaptación a condiciones cálidas y su utilización en sistemas extensivos hacen que los estudios sobre alimentación en pasturas resulten especialmente relevantes para este tipo de producción.
En muchas explotaciones, los suplementos energético-proteicos se utilizan para complementar los nutrientes aportados por los forrajes y favorecer el crecimiento durante determinadas etapas del ciclo productivo.
La posibilidad de incorporar microorganismos beneficiosos a estos suplementos ha generado interés como estrategia para mejorar la utilización del alimento.
Sin embargo, los resultados del nuevo ensayo indican que la incorporación de un probiótico no garantiza automáticamente un mejor desempeño animal.
En este caso, la combinación de Bacillus licheniformis y Bacillus subtilis, administrada en la dosis estudiada, no mejoró la digestibilidad ni la eficiencia alimentaria y estuvo acompañada por una menor ganancia diaria de peso.
El trabajo también muestra la importancia de evaluar las intervenciones nutricionales en condiciones semejantes a las de las explotaciones donde podrían utilizarse.
Las respuestas obtenidas en bovinos de engorde mantenidos en corrales no siempre permiten anticipar el comportamiento de animales que consumen predominantemente pasturas.
Los resultados no descartan el uso de otros probióticos
Los investigadores advierten que sus conclusiones corresponden a un preparado bacteriano concreto, administrado a una dosis específica y durante un período determinado.
Por tanto, el estudio no demuestra que todos los probióticos sean ineficaces o perjudiciales para la ganadería.
Tampoco permite establecer que las mismas respuestas se producirían en vacas lecheras, terneros, animales de otras razas o bovinos sometidos a dietas diferentes.
La investigación sí demuestra que, en las condiciones examinadas, el suplemento no proporcionó las mejoras productivas que se esperaban.
Los autores consideran necesario profundizar en las interacciones entre las cepas bacterianas, la dosis administrada, la composición de la alimentación y la dinámica del rumen.
El trabajo ofrece así una referencia experimental para futuras investigaciones sobre nutrición bovina y para la evaluación crítica de aditivos destinados a sistemas de producción de carne basados en pasturas tropicales.
El estudio fue publicado en Tropical Animal Health and Production, volumen 58, artículo 609, con el identificador DOI 10.1007/s11250-026-05430-x.
Fuente referencial:
Tropical Animal Health and Production — Effects of feeding a Bacillus-based probiotic to grazing Nellore bulls finished on tropical pasture, 18 de octubre de 2026


