El sector ecológico español crece en valor, superficie y empleo, aunque el consumo interno sigue siendo bajo frente al peso de las exportaciones
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
España ha duplicado en la última década el valor de su producción ecológica y alcanzó los 3.250 millones de euros entre agricultura y ganadería. El crecimiento también se refleja en la superficie: el país pasó de dos millones de hectáreas ecológicas hace diez años a tres millones en la actualidad, lo que representa alrededor del 12% de su superficie agraria, incluyendo tierras labradas y pastos permanentes.
El avance confirma el peso de España como uno de los principales referentes europeos en producción ecológica. Sin embargo, el desarrollo del sector mantiene una paradoja clara: se produce cada vez más, se exporta con fuerza y se generan empleos, pero el consumo interno todavía avanza con lentitud.
Fertilizantes orgánicos frente a la incertidumbre geopolítica
Uno de los elementos que refuerza el interés por la producción ecológica es su menor exposición a los vaivenes internacionales vinculados a insumos externos. El uso de fertilizantes orgánicos reduce parcialmente la dependencia de abonos sintéticos y de cadenas globales afectadas por crisis geopolíticas, energéticas o logísticas.
En un contexto internacional marcado por tensiones como la crisis de Ormuz, esta menor dependencia adquiere valor estratégico. Los sistemas ecológicos no quedan completamente aislados de los problemas globales, pero pueden amortiguar mejor ciertos impactos cuando apoyan su fertilidad en materia orgánica, humus de lombriz, biodiversidad funcional y circuitos más cortos de suministro.
Este enfoque conecta con el debate sobre fertilización orgánica, biológica y sintética, donde la elección de insumos no solo afecta al rendimiento, sino también a la resiliencia económica de las explotaciones.
Bioalverde: biodiversidad, empleo y producción en Sevilla
Un ejemplo citado dentro del sector es Bioalverde, una finca ecológica ubicada en Dos Hermanas, Sevilla, vinculada a Cáritas. Allí se cultivan tomates, pimientos y pepinos junto con flores, arbustos y árboles que contribuyen a crear un entorno más diverso que el monocultivo convencional.
Fernando Rodríguez, director gerente de Bioalverde, defiende que la agricultura ecológica no es una moda reciente, sino una forma de reducir fitosanitarios mediante control biológico, trabajo en red y manejo de la biodiversidad. En su caso, el uso de humus de lombriz como fertilizante líquido forma parte de la estrategia productiva.
La finca también tiene una dimensión social. Bioalverde mantiene 40 empleados, organiza plantaciones escalonadas durante el año para sostener trabajo estable y factura 1,4 millones de euros anuales con solo 7.000 euros de subvenciones directas. Además, impulsa investigación mediante convenios con tres universidades.
Un sector que genera empleo, pero depende de la exportación
La producción ecológica española genera alrededor de 122.000 empleos directos. Pese a ello, la mayor parte del producto se orienta hacia mercados exteriores. Dentro de España, las compras ecológicas representan apenas el 3,5% del consumo agroalimentario total.
El gasto medio anual por persona se sitúa en 66 euros, una cifra baja en comparación con otros países europeos. Además, solo el 36% de la población consume productos ecológicos más de una vez por semana, de acuerdo con los datos difundidos por Ecovalia, la organización representativa del sector.
El precio sigue siendo uno de los principales frenos para el consumidor. No obstante, algunos productores sostienen que la diferencia puede reducirse cuando se eliminan intermediarios. En Santiponce, Sevilla, la empresa ganadera ecológica El Cerco de la Era vende directamente carne de vacuno criada en su finca, con precios que buscan acercarse a los del mercado convencional.
Ganadería ecológica y venta directa
El Cerco de la Era trabaja con unas 250 vacas que pastan en 500 hectáreas. Cada semana selecciona cuatro animales de 600 kilos para sacrificio en matadero ecológico, despiece y distribución posterior a hostelería y clientes de distintas zonas del país mediante envíos refrigerados.
Su responsable, Juan Ignacio Artillo, defiende que la ausencia de intermediarios permite ajustar precios y mantener una relación más directa entre finca y consumidor. La empresa también comercializa otros productos como aceites, vinos, zanahorias y remolacha.
Este tipo de modelos refuerza una de las claves del sector: la producción ecológica no depende únicamente de la certificación, sino también de la organización comercial. La venta directa, la historia del producto y la trazabilidad pueden convertirse en factores decisivos para competir en un mercado donde el precio todavía pesa mucho.
Qué exige la producción ecológica
La normativa europea de producción ecológica comenzó en 1991 y establece restricciones claras. En agricultura, limita el uso de productos químicos, abonos sintéticos, pesticidas y organismos transgénicos. En ganadería, restringe el uso de antibióticos, exige alimentación natural y refuerza criterios de bienestar animal.
También impone prácticas orientadas al mantenimiento de la fertilidad del suelo. Este punto es especialmente relevante porque la salud del suelo influye en la retención de agua, la disponibilidad de nutrientes y la captación de carbono. En esa línea, investigaciones recientes han destacado que una mayor presencia de agricultura ecológica puede revitalizar los suelos y mejorar funciones ecosistémicas dentro del paisaje agrario.
La fertilización orgánica también está impulsando nuevas soluciones técnicas. En España, por ejemplo, se desarrollan sistemas capaces de transformar purines y residuos agroindustriales en biofertilizantes, una vía que permite avanzar hacia modelos de biofertilizantes y economía circular.
Andalucía, Murcia y Cataluña concentran el liderazgo
Por cultivos, los frutos secos, el olivar y los cereales concentran buena parte de la superficie ecológica española. Por regiones, las comunidades mediterráneas tienen un peso destacado. Andalucía y Murcia superan el 30% de producción ecológica, mientras Cataluña alcanza el 23%. En cambio, Castilla y León no llega al 3%.
El liderazgo andaluz confirma el papel del sur español en este modelo productivo, tanto por superficie como por experiencias empresariales y sociales. La evolución regional del sector ya venía mostrando el peso de Andalucía en la agricultura ecológica española, con una estructura productiva especialmente relevante para el conjunto del país.
La PAC vuelve al centro del debate
El sector ecológico español mira ahora hacia la futura Política Agraria Común. El próximo reparto de fondos europeos tiene una primera cita clave los días 18 y 19 de junio, cuando los países de la Unión Europea comiencen a perfilar los criterios de distribución.
Álvaro Barrera, presidente de Ecovalia, considera que la PAC 2023-2027 fue una oportunidad perdida por no ofrecer un apoyo suficientemente contundente al sector agroalimentario ecológico. Para el periodo 2028-2034, la organización reclama un mínimo de 1.000 millones de euros para el sector ecológico en España, frente a los 870 millones del ciclo anterior.
La comparación europea muestra otro desafío. España cuenta con una enorme superficie ecológica, pero países como Francia, Alemania y Dinamarca tienen mayores niveles de consumo. En esos mercados, las políticas públicas han impulsado compras para comedores escolares, hospitales, cuarteles y otros servicios colectivos.
España dio un paso limitado al aprobar un real decreto para que el 5% de las compras públicas proceda de producción ecológica. Para el sector, el reto sigue siendo convertir ese avance en una política más ambiciosa que conecte producción, consumo, empleo rural y sostenibilidad.
Fuente(s) referenciales
El País: España duplica en una década su producción ecológica y alcanza 3.250 millones de euros
