Acuicultura

Reino Unido estudia subsidiar la acuicultura terrestre

Publicado el 10/09/2026 · REDACCION

Un modelo de la Universidad de Exeter indica que criar mariscos en sistemas de recirculación ayudaría a compensar la pérdida de alimentos asociada con la expansión forestal


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz

Investigadores de la Universidad de Exeter propusieron que el Reino Unido apoye con subsidios la construcción de sistemas terrestres de acuicultura para reforzar la producción nacional de alimentos y complementar sus objetivos climáticos. La tecnología permitiría criar productos del mar en tanques con agua recirculada mientras el país destina una mayor superficie a nuevos bosques.

El estudio, publicado en el Journal of Cleaner Production, analizó mediante conjuntos de datos y herramientas de modelización cómo podría combinarse la acuicultura terrestre con el plan británico de establecer 30.000 hectáreas de bosque. Los autores sostienen que esta expansión forestal reduciría la tierra disponible para producir alimentos y afectaría especialmente la oferta de proteínas animales.

Según los resultados, la producción acuícola en tanques podría compensar alrededor del 80 % de esa pérdida de proteína utilizando menos del 1 % del terreno reservado para la plantación de árboles. La investigación presenta esta opción como una forma de evitar que la política forestal aumente la dependencia británica de alimentos importados.

Los sistemas RAS producen alimentos lejos del litoral

La propuesta se basa en sistemas de acuicultura de recirculación, conocidos como RAS por sus siglas en inglés. Estas instalaciones controlan parámetros como temperatura, oxígeno y calidad del agua, que se filtra y reutiliza dentro del circuito productivo.

Al funcionar en recintos cerrados, las granjas pueden instalarse en lugares alejados del mar y utilizar superficies relativamente pequeñas. Esta característica también permite acercar la producción a los centros de consumo y reducir algunas distancias de transporte.

La cría en ambientes controlados ya despierta interés por sus posibilidades comerciales. Entre los antecedentes disponibles se encuentran distintas especies de pescados y mariscos considerados aptos para el cultivo en tanques, aunque la rentabilidad depende del mercado, la escala y los costos operativos.

Los camarones concentraron el análisis británico

El modelo de Exeter evaluó específicamente la producción terrestre de camarones. Los investigadores estimaron que estos sistemas podrían sustituir aproximadamente un tercio de las importaciones británicas del producto.

De acuerdo con el estudio, ese reemplazo permitiría evitar siete millones de toneladas de dióxido de carbono asociadas con el transporte de larga distancia. La cifra corresponde al escenario modelizado por los autores y dependería de que la producción nacional desplazara efectivamente las importaciones consideradas.

El profesor Ian Bateman, del Instituto de Política sobre Tierra, Medioambiente y Economía de la Escuela de Negocios de Exeter, explicó que la elevada producción de alimentos por hectárea permitiría liberar superficie para restaurar el ambiente sin incrementar la dependencia exterior.

La investigación conecta así dos objetivos que pueden entrar en competencia: ampliar los bosques para capturar carbono y mantener suficiente producción alimentaria. Otros análisis sobre acuicultura, seguridad alimentaria y sostenibilidad también muestran que los beneficios dependen de integrar las condiciones ambientales y productivas de cada territorio.

Un subsidio moderado ofreció el mejor resultado

Los autores solicitaron apoyo gubernamental para financiar el costo inicial de las nuevas instalaciones RAS, pero advirtieron que el nivel de ayuda debe calcularse cuidadosamente. Una subvención demasiado alta elevaría la rentabilidad del sistema hasta el punto de hacerlo competir con la agricultura por el uso de la tierra.

En los escenarios evaluados, el mayor aumento combinado de producción alimentaria y mitigación de carbono por cada libra de fondos públicos se obtuvo mediante un subsidio moderado. Este cubría el 100 % del costo inicial de una sola instalación RAS, en lugar de financiar de forma amplia un número elevado de proyectos.

El planteamiento no equivale a una decisión ya adoptada por el Gobierno británico. Se trata de una recomendación derivada de un modelo económico y territorial que deberá compararse con costos reales, disponibilidad energética, demanda del mercado y resultados de instalaciones comerciales.

La energía y el alimento condicionan la huella ambiental

Los sistemas de recirculación necesitan electricidad para bombear, oxigenar, filtrar y acondicionar el agua. Por ello, su balance climático puede variar según la fuente energética utilizada, la especie criada, la eficiencia de los equipos y la ubicación de la planta.

La gestión del agua constituye otro elemento central. El circuito reduce la necesidad de renovarla constantemente, pero genera corrientes residuales con nutrientes y materia orgánica que deben manejarse adecuadamente. Existen investigaciones que evalúan métodos para tratar las aguas residuales de la acuicultura y limitar su impacto ambiental.

La alimentación de los animales también influye en la sostenibilidad. Si las dietas dependen en gran medida de harina y aceite obtenidos de peces silvestres, parte de la presión puede trasladarse nuevamente a los ecosistemas marinos. Por ese motivo se investigan ingredientes alternativos para alimentar especies acuícolas.

La expansión requeriría inversión y personal especializado

La doctora Diana Tingley, de la Escuela de Negocios de Exeter, indicó que la acuicultura de recirculación aplicada a los camarones podría contribuir al objetivo británico de neutralidad de carbono para 2050 y sustituir importaciones por producción nacional con menores emisiones.

La adopción de estos sistemas exigiría agricultores e inversionistas dispuestos a incorporar la tecnología, además de trabajadores capacitados para vigilar continuamente la calidad del agua. Los consumidores también tendrían que aumentar su demanda de productos acuáticos en sustitución de una parte de las proteínas ganaderas previstas en el escenario.

Antes de ampliar los subsidios sería necesario comprobar el rendimiento productivo, el consumo energético, la mortalidad, el bienestar animal y los costos de cada instalación. La propuesta de Exeter señala una posible complementariedad entre acuicultura y reforestación, pero su aplicación dependerá del diseño de la política pública y de la capacidad del sector para operar sistemas técnicamente exigentes.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Universidad de Exeter



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