La red científica AMAST desarrollará durante cinco años estrategias de sanidad animal, diagnóstico y manejo para explotaciones porcinas y de rumiantes, dentro de una inversión pública británica de 54 millones de libras destinada a 18 proyectos de bioseguridad
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario Editor: Eduardo Schmitz
El Reino Unido ha anunciado una nueva etapa de investigación aplicada para mejorar el uso de antibióticos en la producción ganadera. La iniciativa, presentada el 7 de octubre de 2026 por la Universidad de Leicester, permitirá que agricultores, veterinarios y científicos trabajen conjuntamente durante los próximos cinco años para desarrollar y probar soluciones frente a la resistencia antimicrobiana en los sistemas agroalimentarios.
El programa estará coordinado por la red AMAST, dedicada al estudio transdisciplinario de la resistencia a los antimicrobianos en la agricultura y la producción de alimentos. Su propósito consiste en identificar las condiciones sanitarias, productivas y económicas que llevan a las explotaciones a utilizar antibióticos y desarrollar intervenciones que permitan mejorar las decisiones veterinarias sin comprometer la salud de los animales.
La iniciativa forma parte de un conjunto de 18 proyectos de investigación e innovación que compartirán una inversión pública de 54 millones de libras esterlinas. Esta financiación está destinada a diferentes amenazas de bioseguridad, por lo que no corresponde exclusivamente al programa AMAST.
Un programa que llevará la investigación directamente a las explotaciones
La nueva fase pretende trasladar los conocimientos científicos a situaciones concretas de producción. En lugar de limitarse a recomendar una reducción general del consumo de antibióticos, los investigadores estudiarán por qué determinados establecimientos siguen necesitando tratamientos frecuentes y qué medidas pueden ayudar a prevenir enfermedades.
Desde su creación en 2024, AMAST ha reunido a más de 250 participantes procedentes de la ganadería, la medicina veterinaria, la investigación, la industria y las administraciones públicas. Este trabajo permitió identificar dificultades relacionadas con el diagnóstico, la disponibilidad de tratamientos alternativos, la gestión de información sanitaria y las decisiones económicas de las explotaciones.
El nuevo programa buscará transformar esas observaciones en medidas que puedan ponerse a prueba en condiciones reales. La prevención de enfermedades, el diagnóstico oportuno y la coordinación entre ganaderos y veterinarios serán componentes centrales de esta estrategia.
La importancia de combinar diferentes herramientas sanitarias también se refleja en un ensayo británico sobre la prevención de neumonía en terneros, donde los investigadores evalúan distintas pautas de tratamiento y su relación con la salud respiratoria y el uso posterior de antibióticos.
La disentería porcina será uno de los principales modelos de trabajo
Una de las líneas de investigación se concentrará en explotaciones porcinas que presentan problemas sanitarios persistentes y dificultades para controlar el uso de antimicrobianos.
Los científicos utilizarán la disentería porcina como modelo para examinar cómo pueden combinarse mejores diagnósticos, medidas de bioseguridad, prácticas de manejo y decisiones terapéuticas. La enfermedad representa un desafío para la producción porque afecta al sistema digestivo de los animales y puede ocasionar pérdidas económicas.
La estrategia no consiste en retirar tratamientos necesarios, sino en comprender qué factores favorecen la persistencia de los problemas sanitarios y cómo intervenir antes de que se conviertan en situaciones recurrentes.
Este enfoque complementa otras investigaciones sobre alternativas frente a las infecciones porcinas. Entre ellas figura el estudio de péptidos antimicrobianos naturales en cerdos, que examinó moléculas relacionadas con la respuesta inmunitaria y su posible utilidad frente a enfermedades como la disentería.
En el caso de AMAST, el objetivo inmediato será desarrollar estrategias de manejo y prevención aplicables a las granjas, sin presentar todavía resultados de reducción de antibióticos que el nuevo programa aún no ha demostrado.
Bovinos y ovinos tendrán nuevas herramientas para controlar los tratamientos
La segunda línea principal estará dedicada a los rumiantes, especialmente bovinos y ovinos. Los investigadores trabajarán en sistemas que permitan registrar, analizar y comparar el uso de antibióticos entre explotaciones.
La iniciativa estará vinculada a una hoja de ruta británica para el uso responsable de antimicrobianos en rumiantes, cuya presentación está prevista para el 15 de octubre de 2026 durante el congreso de la Asociación Británica de Veterinarios de Ganado Bovino.
En esta línea participarán el Royal Veterinary College, Royal Holloway University of London y la Royal Agricultural University. Su trabajo consistirá en diseñar procedimientos de recopilación y utilización de datos que resulten fiables y útiles tanto para los productores como para los profesionales veterinarios.
La comparación de registros podría ayudar a identificar diferencias entre explotaciones, evaluar avances y orientar medidas preventivas. Sin embargo, la interpretación deberá considerar las condiciones sanitarias y productivas particulares de cada establecimiento.
En la producción lechera ya existen experiencias relacionadas con decisiones individualizadas de tratamiento. Un ejemplo es el manejo selectivo de antibióticos durante el secado de las vacas, que utiliza información sanitaria de cada animal para evitar intervenciones innecesarias.
La resistencia antimicrobiana también se estudiará en suelos y estiércol
El programa no se limitará a observar lo que ocurre dentro de los animales. También examinará aspectos ambientales relacionados con los residuos antimicrobianos presentes en estiércol, suelos agrícolas y agua.
Esta dimensión resulta importante para las explotaciones mixtas, donde los subproductos ganaderos pueden utilizarse como fertilizantes y conectar directamente la producción animal con el manejo agrícola.
Los investigadores buscarán comprender mejor cómo se relacionan las prácticas productivas con la presencia y circulación de sustancias y microorganismos asociados a la resistencia antimicrobiana.
La iniciativa incorporará además experiencias de otros sectores agroalimentarios, incluidos la acuicultura, las aves de caza y los cultivos, con el propósito de identificar medidas que puedan adaptarse a diferentes sistemas productivos.
Universidades y centros científicos coordinarán las investigaciones
AMAST está dirigida por Matthew Gilmour, investigador del Quadram Institute, con la participación de Marie McIntyre y Alex Hughes, de la Universidad de Newcastle, como codirectores.
La Universidad de Leicester también participa mediante investigadores como John Pearl, cuyo trabajo contribuye al estudio de enfermedades aviares complejas que pueden requerir tratamientos antimicrobianos.
La nueva financiación permitirá avanzar desde la identificación de obstáculos hacia el desarrollo y la evaluación de soluciones. Entre los problemas señalados por los responsables del programa figuran la presión de las enfermedades, la incertidumbre diagnóstica, las dificultades económicas, las limitaciones de información y la disponibilidad de alternativas terapéuticas.
El proyecto también contempla la formación de investigadores en etapas iniciales de sus carreras y la creación de un panel internacional de expertos para intercambiar experiencias sobre el uso responsable de antimicrobianos.
Una inversión pública vinculada a la seguridad de la producción ganadera
La financiación general de 54 millones de libras está coordinada por UK Research and Innovation, con participación de organismos gubernamentales británicos, entre ellos el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales.
Además de la resistencia antimicrobiana, el conjunto de proyectos financiados abordará la preparación frente a futuras epidemias y el desarrollo de nuevas vacunas para animales de producción.
La estrategia responde a la necesidad de mantener la eficacia de los medicamentos disponibles y fortalecer la capacidad de los sistemas agropecuarios para prevenir, detectar y controlar enfermedades.
Para los productores, uno de los aspectos más relevantes será comprobar si las nuevas medidas pueden integrarse en las rutinas habituales de las explotaciones. La utilidad práctica dependerá de que los procedimientos sean viables desde el punto de vista sanitario, económico y operativo.
El programa británico inicia ahora una etapa de aplicación y evaluación. Sus resultados deberán determinar qué combinaciones de diagnóstico, prevención, registro de tratamientos y manejo permiten mejorar el uso de antibióticos sin perjudicar el bienestar animal ni la productividad ganadera.
Fuente referencial: Universidad de Leicester — New investment to tackle antimicrobial resistance in farming and food production, 7 de octubre de 2026


