Avicultura

Reino Unido revisa el bienestar de las gallinas libres de jaulas

Publicado el 24/10/2026 ·

Un informe independiente publicado el 23 de octubre de 2026 advierte que abandonar las jaulas no garantiza por sí solo mejores condiciones para las ponedoras y propone cambios en instalaciones, manejo y formación de los avicultores.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

El Reino Unido publicó el 23 de octubre de 2026 una nueva evaluación sobre el bienestar de las gallinas ponedoras criadas fuera de jaulas. El documento, elaborado por el Comité de Bienestar Animal (Animal Welfare Committee, AWC) y difundido por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Defra), examina las condiciones de producción en gallineros abiertos, sistemas camperos y explotaciones orgánicas, y propone medidas para evitar que la transición hacia estos modelos genere nuevos problemas sanitarios y de manejo.

La evaluación fue remitida al Gobierno británico el 10 de julio de 2026 y publicada oficialmente el 23 de octubre. Su principal conclusión es que los sistemas sin jaulas ofrecen mayores oportunidades para que las aves desarrollen comportamientos naturales, pero sus beneficios dependen de la calidad de las instalaciones, la preparación de las pollitas, la experiencia del personal y la prevención de lesiones y enfermedades.

El informe adquiere importancia en un momento en que la industria británica del huevo está modificando sus sistemas de alojamiento por las exigencias del mercado y las iniciativas gubernamentales relacionadas con el bienestar animal.

La producción de huevos británica se aleja de las jaulas

El documento recoge datos que muestran una transformación considerable del sector avícola durante las últimas décadas.

En 1999, aproximadamente el 77,8 % de los huevos comercializados a través de los centros de clasificación procedía de gallinas alojadas en jaulas. Los datos correspondientes al primer trimestre de 2026 presentan una distribución muy diferente: los huevos camperos representaron el 75,9 %, los procedentes de gallineros sin jaulas el 6,6 %, los de sistemas orgánicos el 3,4 % y los producidos en jaulas el 14,1 %.

Las cifras reflejan la pérdida de importancia de los sistemas de alojamiento en jaulas, aunque los cambios metodológicos introducidos en las estadísticas obligan a interpretar con cautela las comparaciones históricas.

El Comité de Bienestar Animal señala que esta transformación continuará planteando decisiones económicas y productivas a las explotaciones, especialmente si se establecen nuevas restricciones sobre las jaulas enriquecidas.

La transición también exige considerar las características de las aves. Investigaciones anteriores han demostrado que las distintas líneas de gallinas ponedoras no se adaptan de la misma manera a los alojamientos sin jaulas, por lo que la elección de las aves debe relacionarse con el diseño de las instalaciones y el sistema de manejo.

Más libertad de movimiento, pero también riesgo de lesiones

Una de las advertencias centrales del informe es que la ausencia de jaulas no elimina automáticamente los problemas de bienestar.

Los sistemas abiertos permiten que las gallinas caminen, exploren, utilicen perchas y desarrollen actividades como escarbar o darse baños de polvo. Sin embargo, también pueden aumentar determinados riesgos cuando las instalaciones están mal diseñadas.

En los gallineros de varios niveles, por ejemplo, las aves necesitan desplazarse entre plataformas, rampas y perchas. Si las distancias, alturas o superficies no son adecuadas, pueden producirse choques, caídas y lesiones óseas.

El comité presta especial atención a las fracturas del hueso de la quilla, situado en la región del pecho de las aves. Estas lesiones pueden comprometer el bienestar de las ponedoras y están relacionadas, entre otros factores, con las condiciones de desplazamiento dentro del alojamiento.

Los especialistas recomiendan distribuir estratégicamente rampas y perchas para facilitar los movimientos y reducir las posibilidades de accidentes.

La importancia del diseño de las instalaciones ya se ha señalado en trabajos sobre las características de las perchas y su relación con la comodidad y la salud de las gallinas. El nuevo informe amplía ese enfoque hacia los sistemas comerciales y las instalaciones de mayor complejidad.

Preparar a las pollitas antes de iniciar la puesta

El AWC identifica otro aspecto decisivo: las condiciones en que se crían las pollitas antes de trasladarlas a las instalaciones de producción de huevos.

Cuando las aves jóvenes pasan de un ambiente sencillo a un gallinero con varios niveles, pueden encontrar dificultades para utilizar rampas, acceder a las perchas o desplazarse entre las distintas zonas.

Por esa razón, el comité recomienda que las instalaciones de recría se parezcan, en la medida de lo posible, a aquellas donde las aves vivirán durante su etapa productiva.

Si las gallinas van a utilizar un sistema de varios niveles, deberían tener oportunidades de aprender a desplazarse por estructuras semejantes desde edades tempranas.

También se propone mejorar la comunicación entre los responsables de la recría y los productores de huevos. La información intercambiada debería incluir características del alojamiento, vacunación, iluminación, comportamiento y desarrollo de las aves.

El objetivo es reducir las dificultades asociadas al traslado y facilitar que las ponedoras aprovechen adecuadamente los recursos disponibles desde el comienzo de su ciclo productivo.

El picaje y la pérdida de plumaje requieren vigilancia permanente

La evaluación también aborda el picaje perjudicial, un comportamiento mediante el cual algunas gallinas arrancan plumas o lesionan a otras aves.

El comité considera necesario proporcionar materiales que estimulen la exploración y el picoteo natural, además de mantener una vigilancia periódica del estado del plumaje.

Entre las recomendaciones figuran objetos apropiados para picotear, materiales de enriquecimiento ambiental y recursos que puedan renovarse o sustituirse para conservar su interés para las aves.

El manejo nutricional también forma parte del contexto productivo. Un ensayo realizado en Suecia con 1.600 gallinas ponedoras encontró que aumentar la fibra insoluble de la dieta mejoró determinados indicadores del plumaje y redujo algunas lesiones relacionadas con el picaje.

Ese resultado experimental no sustituye las recomendaciones del informe británico, pero ilustra la necesidad de abordar estos problemas mediante una combinación de alimentación, ambiente y manejo.

El AWC recomienda utilizar procedimientos de evaluación del bienestar basados en indicadores observables en las propias aves, en lugar de considerar suficiente el cumplimiento formal de las características de las instalaciones.

La gripe aviar introduce dificultades en los sistemas camperos

Uno de los apartados más relevantes del documento examina qué ocurre cuando las gallinas camperas deben permanecer dentro de las instalaciones debido a restricciones sanitarias.

Durante episodios de gripe aviar, las autoridades pueden ordenar el confinamiento de aves que normalmente tienen acceso al exterior para reducir el riesgo de contacto con fuentes de infección.

El comité advierte que estas medidas, aunque respondan a necesidades de bioseguridad, pueden provocar cambios bruscos en el ambiente habitual de las gallinas y generar frustración, estrés y dificultades de manejo.

Para reducir estos efectos, recomienda preparar planes de contingencia, mantener una buena calidad del aire y proporcionar suficientes materiales de enriquecimiento dentro de los gallineros.

También propone fomentar las terrazas o verandas cubiertas y protegidas frente al contacto con aves silvestres, ya que pueden ofrecer espacio adicional, iluminación natural y mayores posibilidades de movimiento durante los periodos de confinamiento obligatorio.

La bioseguridad continúa siendo fundamental. Investigaciones anteriores sobre la protección de gallinas ponedoras mediante vacunas experimentales contra la gripe aviar han mostrado que las medidas sanitarias requieren evaluaciones específicas y que la reducción de determinados efectos de la infección no equivale necesariamente a impedir toda transmisión.

El nuevo documento británico no anuncia una modificación inmediata de las restricciones por gripe aviar, sino recomendaciones para proteger mejor a las aves cuando deban aplicarse.

La transición también tendrá consecuencias económicas

El informe reconoce que sustituir instalaciones con jaulas puede exigir inversiones importantes y modificar los costos de producción.

Una evaluación sectorial citada por el comité estima que, si se eliminara la producción en jaulas enriquecidas, podrían necesitarse entre cuatro y 5,9 millones de plazas adicionales para gallinas en sistemas de gallinero abierto, dependiendo de la evolución del mercado.

El mismo análisis calcula que los huevos producidos en estos gallineros podrían costar entre cinco y ocho peniques más por docena que los procedentes de jaulas, aunque las diferencias dependerían de las condiciones futuras de producción y comercialización.

Estas cantidades son estimaciones utilizadas para examinar posibles escenarios de transición. No representan inversiones ya realizadas ni un aumento de precios aprobado por las autoridades.

El comité advierte, además, sobre las dificultades que podrían enfrentar los productores británicos si se restringe la producción nacional en jaulas mientras continúan comercializándose huevos o productos derivados procedentes de sistemas equivalentes en otros países.

La competencia de las importaciones, la disponibilidad de terrenos, los permisos de construcción y la financiación de nuevas instalaciones aparecen entre los factores que deberán considerarse.

Recomendaciones para productores y autoridades

El Comité de Bienestar Animal propone reforzar la formación práctica de los trabajadores, mejorar la evaluación veterinaria y adaptar las instalaciones a las necesidades de las aves.

También recomienda que los sistemas camperos dispongan de suficientes zonas de cobertura vegetal o artificial para favorecer una utilización más equilibrada de los espacios exteriores.

El documento plantea prestar mayor atención a los efectos del calor extremo y las inundaciones sobre las explotaciones avícolas, incorporando medidas de adaptación al diseño de nuevos alojamientos.

Entre sus propuestas figura solicitar una revisión científica sobre la utilización de luz natural en los gallineros, con el propósito de determinar cómo aprovechar sus posibles beneficios sin introducir nuevos riesgos.

El informe también destaca la necesidad de que los productores evalúen regularmente el estado físico y el comportamiento de sus aves mediante métodos reconocidos.

La publicación constituye una evaluación técnica independiente dirigida a los gobiernos británicos. Sus recomendaciones no equivalen automáticamente a nuevas obligaciones legales ni confirman que se haya aprobado una prohibición adicional de las jaulas.

Para la industria del huevo, el documento establece una orientación concreta: la mejora del bienestar animal debe acompañar cada etapa de la transformación productiva, desde la recría de las pollitas hasta el diseño de los gallineros y la gestión sanitaria de las explotaciones.

Fuente referencial:
Animal Welfare Committee — Evaluación del bienestar de gallinas ponedoras en sistemas sin jaulas, publicada por Defra el 23 de octubre de 2026