Un estudio en Greater Lincolnshire concluye que todos los grandes cultivos pierden rentabilidad al aumentar la sal del suelo, aunque el trigo de invierno conserva una ventaja relativa
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
El avance del agua salada sobre tierras agrícolas del este de Inglaterra amenaza con modificar los ingresos de las explotaciones y la selección de cultivos. Un estudio centrado en Greater Lincolnshire, una de las principales zonas productoras del Reino Unido, concluyó que el incremento de la salinidad reduce la rentabilidad de todos los cultivos analizados y eleva el riesgo económico para los agricultores.
La investigación, desarrollada por Saul Ngarava, Daniel Magnone y Eric Ruto, integró mapas de cultivos, calidad de las tierras y riesgo de inundación con información financiera de las explotaciones. A partir de esos datos, los autores simularon cómo cambian los rendimientos económicos cuando aumenta la concentración de sales en el suelo.
La papa registra las mayores pérdidas económicas
Los resultados muestran que la papa es el cultivo más perjudicado. Sus elevados costos de producción hacen que una reducción del rendimiento se traduzca rápidamente en una caída pronunciada de los beneficios. La remolacha y las oleaginosas también presentan pérdidas importantes, mientras que los cereales resisten mejor, pero tampoco quedan protegidos.
El efecto económico no se limita a reducir los márgenes de cada producto. En condiciones normales, los agricultores pueden combinar cultivos con diferentes niveles de rentabilidad y riesgo. La salinidad comprime esas diferencias y concentra las alternativas en un escenario de menores retornos y mayor incertidumbre.
Esta presión se suma a otros procesos que afectan la productividad del suelo. La relación entre las propiedades físicas, químicas y biológicas del terreno también aparece en investigaciones sobre los cambios del carbono en los suelos agrícolas, un componente decisivo para conservar su estructura y funcionamiento.
El trigo de invierno conserva una ventaja relativa
Entre los cultivos estudiados, el trigo de invierno mostró el comportamiento económico más estable a medida que empeoraban las condiciones salinas. También pierde rentabilidad, pero mantiene una posición comparativamente más favorable que la papa, la remolacha y las oleaginosas.
Los investigadores advierten que esta ventaja podría impulsar una mayor concentración de la superficie agrícola en unos pocos cultivos tolerantes. Esa adaptación ayudaría a reducir pérdidas inmediatas, aunque también disminuiría la diversidad productiva y aumentaría la dependencia regional de un número limitado de opciones comerciales.
La cebada posee asimismo una tolerancia relativamente mayor a la sal, mientras algunas variedades de trigo responden mejor que otras. Sin embargo, elegir una especie más resistente no elimina el deterioro acumulativo del suelo ni garantiza resultados uniformes en todas las explotaciones.
La búsqueda de cultivos adaptados deberá acompañarse con prácticas que protejan el funcionamiento del terreno. El análisis de las relaciones entre plantas y suelo en la agricultura muestra que las decisiones de manejo pueden producir efectos persistentes sobre los ciclos productivos posteriores.
Las inundaciones dejan sales durante varios años
El riesgo es especialmente relevante en los Fenlands, extensas tierras bajas que forman parte del corazón agrícola británico. El aumento del nivel del mar y las inundaciones fluviales o provocadas por las mareas pueden transportar agua salada hacia parcelas de alta productividad.
Cuando el agua se retira, las sales no desaparecen necesariamente con ella. Pueden acumularse y permanecer durante años, reduciendo gradualmente la capacidad productiva. Por esta razón, una inundación breve puede generar consecuencias económicas que se extienden más allá de la campaña en la que ocurrió.
La degradación también puede alcanzar a los microorganismos responsables del reciclaje de nutrientes y otras funciones del suelo. Estudios sobre la vulnerabilidad de los microbios beneficiosos ante el manejo agrícola refuerzan la necesidad de evaluar el terreno como un sistema biológico, además de medir su rendimiento comercial.
Cultivos halófitos ofrecen una alternativa todavía limitada
A más largo plazo, las plantas halófitas, capaces de desarrollarse en condiciones salinas, podrían abrir nuevas opciones productivas. Entre ellas figura la salicornia, cultivada actualmente en el Reino Unido como alimento especializado de alto valor, pero no como producto agrícola de gran escala.
Su expansión requeriría inversiones, mercados estables, técnicas de manejo específicas y cadenas comerciales diferentes de las utilizadas por la agricultura convencional. Por ello, los autores consideran que el sector británico todavía no dispone de cultivos capaces de sustituir ampliamente a los sistemas actuales en terrenos afectados por agua salada.
El estudio no predice que toda la agricultura inglesa experimentará el mismo impacto. Sus conclusiones corresponden a Greater Lincolnshire y dependen de los escenarios de salinidad, inundación, calidad de la tierra, costos y precios incorporados al modelo. No obstante, ofrece una herramienta para identificar qué cultivos podrían conservar mejores márgenes y dónde sería necesario reconsiderar el uso agrícola del suelo.
Los resultados, publicados anticipadamente en 2026 y asignados a una edición de 2027 de la revista Land Use Policy, plantean que la salinización debe analizarse como un riesgo económico estructural. Además de reducir rendimientos, puede alterar las rotaciones, el valor productivo de las parcelas y las decisiones de inversión de las explotaciones costeras.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Land Use Policy


