Ciencia y Tecnología

Rusia digitaliza almacenes de grano con sensores móviles

Publicado el 17/08/2026 · REDACCION

Una modernización de bajo costo combina monitoreo desde el teléfono y ventilación nocturna automática para proteger cosechas en depósitos convencionales


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz

Productores agrícolas de Rusia disponen de una alternativa para convertir antiguos almacenes arqueados en depósitos de grano con vigilancia digital sin reconstruir completamente sus instalaciones. La solución incorpora sensores móviles dentro de la masa almacenada, comunicación con teléfonos inteligentes y ventiladores que se activan según las condiciones detectadas.

La propuesta responde a uno de los principales riesgos de la poscosecha: el deterioro puede comenzar en puntos localizados del depósito antes de ser visible desde el exterior. Un aumento de temperatura o humedad dentro del granel puede favorecer condensación, actividad biológica, proliferación de hongos, insectos y pérdida progresiva de calidad comercial.

La modernización descrita por AgroXXI se apoya en equipos desarrollados en Rusia y concebidos para adaptarse a almacenes ya existentes. En lugar de sustituir paredes, pisos o cubiertas, el sistema concentra la inversión en medir el estado real del producto y controlar la aireación en los momentos más convenientes.

Sensores móviles dentro de la masa de grano

El esquema comienza con la instalación de sensores o sondas móviles en diferentes puntos y profundidades del montón. Estos dispositivos registran variables que permiten identificar sectores donde las condiciones se apartan de los parámetros definidos para una conservación segura.

La movilidad de las sondas facilita ajustar su distribución de acuerdo con el volumen, la forma y la ubicación de cada nueva partida. Esta característica resulta especialmente útil en almacenes horizontales, donde el grano se deposita a granel y la masa puede presentar diferencias internas que una sola medición superficial no revela.

Los datos se transmiten a un teléfono inteligente, lo que permite al responsable consultar las condiciones del almacenamiento sin depender exclusivamente de recorridos e inspecciones manuales. El sistema puede generar avisos cuando detecta valores que requieren atención, reduciendo el riesgo de que una anomalía permanezca inadvertida durante horas o días.

El monitoreo remoto no reemplaza el muestreo ni las inspecciones sanitarias. Complementa esas tareas con información continua y ayuda a dirigir las revisiones hacia los puntos de mayor riesgo. Las recomendaciones sobre conservación segura de trigo almacenado también subrayan que humedad, temperatura e insectos deben vigilarse de manera conjunta.

Ventilación nocturna activada según las mediciones

El segundo componente es un sistema de ventilación que utiliza las señales de los sensores para decidir cuándo impulsar aire a través del grano. La prioridad se concede a las horas nocturnas, cuando el aire exterior suele ser más fresco y puede resultar más favorable para retirar calor acumulado en la masa.

Esta operación selectiva se diferencia de mantener los ventiladores encendidos durante periodos rígidos, independientemente de las condiciones internas y externas. Al funcionar cuando existe una necesidad detectada y una ventana ambiental apropiada, el sistema busca reducir horas innecesarias de operación y, con ello, el consumo de electricidad.

La ventilación tampoco debe activarse únicamente porque sea de noche. Su conveniencia depende de la temperatura y humedad del aire exterior, del estado del grano, de la capacidad del equipo y de los objetivos de conservación. Introducir aire inadecuado podría aumentar la humedad del producto en lugar de mejorarla.

El principio coincide con el funcionamiento general de los silos y sistemas de almacenamiento agrícola, donde el control ambiental ayuda a preservar la calidad, limitar pérdidas y mantener el grano en condiciones comerciales hasta su salida.

La automatización reduce la dependencia de la vigilancia manual

En un depósito convencional, el resultado depende en buena medida de que una persona realice las mediciones, interprete los valores y encienda la ventilación a tiempo. Las jornadas extensas, los cambios de turno o una anomalía localizada fuera de los puntos revisados pueden retrasar la respuesta.

La conexión entre sensores y ventiladores permite automatizar parte de ese proceso. Cuando los parámetros programados lo indican, el sistema puede iniciar el flujo de aire y detenerlo cuando deja de ser necesario. El responsable mantiene la supervisión, pero dispone de datos y alertas para decidir con mayor precisión.

Experiencias en otras instalaciones agropecuarias muestran que el seguimiento remoto mediante sensores puede mejorar la gestión de existencias y reducir ineficiencias. En el almacenamiento de cosechas, la utilidad inmediata está en detectar cambios antes de que se conviertan en pérdidas amplias o afecten la clasificación comercial del lote.

Una inversión menor que construir un nuevo depósito

El atractivo económico de la propuesta radica en conservar la estructura disponible. Para explotaciones que trabajan con almacenes arqueados o naves horizontales, instalar sondas, conectividad, controladores y ventiladores puede representar una inversión considerablemente menor que construir un elevador o silo tecnificado desde cero.

Según la información difundida, el ahorro eléctrico y la reducción de pérdidas pueden permitir recuperar la inversión en pocas semanas. Ese plazo debe entenderse como una estimación asociada a los casos y configuraciones descritos, no como una garantía universal. La amortización real dependerá del volumen almacenado, el precio de la energía, el estado inicial del depósito, el valor del grano y la magnitud de las pérdidas evitadas.

Antes de instalar el sistema, cada explotación necesita evaluar la distribución de los conductos, la capacidad de los ventiladores, la potencia eléctrica disponible y la uniformidad del flujo de aire. Si existen filtraciones de agua, pisos deficientes, contaminación previa o zonas donde el aire no circula, los sensores podrán advertir el problema, pero no corregirán por sí solos las deficiencias estructurales.

Condiciones necesarias para proteger la cosecha

La digitalización debe integrarse con la limpieza del almacén, el acondicionamiento del grano, el control de impurezas y la revisión de plagas. También es necesario calibrar los sensores, comprobar su conectividad y establecer umbrales diferenciados según el cereal y el tiempo previsto de almacenamiento.

La ubicación de las sondas merece especial atención. Una cantidad insuficiente o una distribución poco representativa puede dejar puntos calientes fuera del monitoreo. La instalación debe contemplar las zonas centrales, los bordes, las proximidades de paredes y aquellos sectores donde la ventilación pueda ser menos uniforme.

La propuesta rusa muestra que la modernización poscosecha no siempre exige reemplazar toda la infraestructura. Una red de medición bien situada, comunicación remota y ventilación regulada puede elevar la capacidad de control de un depósito tradicional, siempre que la tecnología se acompañe de manejo agronómico, mantenimiento y protocolos de respuesta claros.

Fuente referencial:
AgroXXI



Mundo Agropecuario
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