Un estudio internacional relaciona la escasez hídrica simultánea en grandes regiones productoras con el 74 % de las fluctuaciones anuales del precio mundial del cereal
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
La expansión simultánea de sequías severas en las principales regiones productoras podría multiplicar por tres el precio mundial del trigo bajo un calentamiento global cercano a 3 °C. Así lo concluye una investigación internacional publicada en la revista Earth’s Future, que combinó información climática, superficies cultivadas y precios internacionales para estudiar cómo la escasez de agua se transmite desde los campos hasta los mercados.
El análisis determinó que la extensión mundial de la escasez hídrica severa puede explicar alrededor del 74 % de las variaciones anuales registradas en el precio global del trigo entre 2000 y 2021. El resultado muestra que los mercados reaccionan especialmente cuando la falta de agua afecta al mismo tiempo, o en rápida sucesión, a varias zonas agrícolas decisivas.
Jørgen E. Olesen, profesor y director del Departamento de Agroecología de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, participó como coautor del trabajo. El investigador señaló que el aporte principal consiste en documentar una relación clara entre la sequía extendida a escala mundial y los precios que afrontan los mercados alimentarios y los consumidores.
Un indicador mide la sequía durante las fases críticas del cultivo
El equipo desarrolló un indicador denominado Escasez Hídrica Severa, o SWS por sus siglas en inglés. La herramienta calcula qué proporción de las tierras agrícolas mundiales atraviesa una sequía durante los meses en que cada cultivo presenta mayor sensibilidad a la falta de agua.
Este enfoque se diferencia de las evaluaciones centradas en una sola región. Los investigadores analizaron la coincidencia de condiciones adversas en diferentes áreas productoras, porque una pérdida local puede ser compensada por una cosecha favorable en otro país, mientras que varias sequías concurrentes reducen esa capacidad de equilibrio.
El problema también aparece cuando fenómenos climáticos de gran escala alteran las precipitaciones en varios continentes. Un escenario de El Niño severo puede amenazar simultáneamente al trigo, el maíz y el arroz, afectando la producción, las reservas y el comercio de alimentos básicos.
El indicador considera tanto la extensión espacial como la persistencia temporal de la sequía. De este modo, no trata por igual una falta de lluvia breve fuera del período crítico y un déficit hídrico que coincide con etapas determinantes para la formación y el llenado del grano.
El trigo muestra una sensibilidad mayor que el maíz y el arroz
La relación entre escasez hídrica y precios fue considerablemente más fuerte para el trigo que para el maíz. En el caso del arroz, los investigadores no encontraron una asociación comparable dentro del período examinado.
El trigo ocupa una posición central en la alimentación y el comercio agrícola mundial. Una parte sustancial de la producción atraviesa fronteras, por lo que las pérdidas en varios países exportadores pueden trasladarse con rapidez a las cotizaciones internacionales, los costos de molienda y el precio de alimentos como pan, pasta y cereales procesados.
El mapa elaborado para la investigación identifica las principales zonas productoras de arroz, maíz y trigo, junto con las fronteras de los diez mayores países exportadores. Los tres cultivos concentran una parte significativa de la superficie cultivable, del suministro mundial de calorías y del comercio internacional de productos agrícolas.
Los efectos climáticos sobre el mercado ya se observan a escala regional. Durante episodios recientes, el calor en Europa impulsó los precios del trigo, la cebada y el maíz ante las dudas sobre el rendimiento y la calidad de las cosechas en países productores.
Las áreas trigueras con déficit severo de agua están aumentando
Los datos históricos indican que, en un año promedio, aproximadamente el 5 % de la superficie mundial dedicada al trigo experimentó escasez hídrica severa. Sin embargo, esa proporción aumentó con el calentamiento y superó el 15 % durante años particularmente secos como 2000, 2010, 2012 y 2020.
Los modelos climáticos utilizados por el equipo proyectan que el déficit severo de agua abarcará una proporción creciente de las regiones trigueras conforme aumente la temperatura global. El riesgo económico no depende únicamente de la intensidad de cada sequía, sino también de que varias zonas exportadoras resulten afectadas durante la misma campaña.
La investigación estimó que, con aproximadamente 2 °C de calentamiento global, el precio medio del trigo podría situarse cerca de 273 dólares por tonelada. En un escenario próximo a 3 °C, alcanzaría unos 364 dólares por tonelada, alrededor de tres veces el precio mundial de 2010 después de ajustar el valor por inflación.
Estas cifras representan resultados de modelos y no precios garantizados para una campaña específica. Las cotizaciones agrícolas también dependen de las existencias disponibles, la demanda, los costos energéticos, los fertilizantes, las políticas comerciales, los movimientos monetarios, los conflictos y el funcionamiento de las rutas logísticas.
Las sequías simultáneas reducen la capacidad de compensación
El comercio internacional suele amortiguar una mala cosecha regional mediante suministros procedentes de territorios con mejores condiciones. Esa protección disminuye cuando la escasez hídrica alcanza simultáneamente a varios de los principales productores y exportadores.
En esas circunstancias, los compradores compiten por un volumen menor, los países importadores recurren a sus reservas y algunos gobiernos pueden modificar aranceles o imponer restricciones a las ventas externas. Estas respuestas pueden amplificar los movimientos de precios originados por una reducción de la oferta.
El estudio no afirma que cada sequía vaya a producir una subida equivalente. Su conclusión es que la proporción de tierras trigueras sometidas a escasez hídrica severa constituye una señal estadística relevante para anticipar presiones sobre el mercado mundial.
La vulnerabilidad también debe interpretarse junto con las perspectivas de productividad. Otro análisis sobre la reducción del rendimiento agrícola mundial por el cambio climático concluyó que las medidas de adaptación compensan solo una parte de las pérdidas proyectadas.
Productores y mercados necesitan gestionar un riesgo internacional
Para los agricultores, los resultados refuerzan la importancia de conservar humedad en el suelo, ajustar las fechas de siembra, utilizar variedades adaptadas, mejorar la eficiencia del riego y emplear pronósticos agroclimáticos. La utilidad de cada medida dependerá del ambiente productivo, la disponibilidad de agua y los costos de implementación.
El desarrollo de materiales más resistentes también puede contribuir a estabilizar las cosechas. En Europa, el interés por trigos híbridos con mayor tolerancia al calor y la sequía responde precisamente a la necesidad de sostener el rendimiento bajo condiciones cada vez más variables.
Para comercializadores y gobiernos, el seguimiento de la humedad del suelo en los grandes graneros debe complementarse con información sobre inventarios, exportaciones, calidad del cereal y rutas de abastecimiento. Una evaluación basada solamente en la producción de un país puede subestimar el riesgo de eventos simultáneos.
Los autores sostienen que la sequía debe entenderse como un desafío internacional y no como una sucesión de crisis locales independientes. Cuando el estrés hídrico coincide en Norteamérica, Europa, Asia u otras regiones esenciales, sus efectos pueden propagarse hacia países y hogares situados a miles de kilómetros de los campos afectados.
La investigación aporta una herramienta para relacionar de forma cuantitativa el clima de las regiones agrícolas con las señales del mercado. Su aplicación puede ayudar a mejorar las alertas tempranas, planificar reservas y reconocer campañas en las que la coincidencia de sequías eleve el riesgo para la seguridad alimentaria mundial.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Earth’s Future
Universidad de Aarhus

