Científicos de la Universidad Nacional de Singapur y Temasek Life Sciences Laboratory lograron reducir unas 300 veces la carga viral cerebral causada por el virus de la necrosis nerviosa
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Científicos de la Universidad Nacional de Singapur desarrollaron una vacuna oral para peces que puede protegerlos frente al virus de la necrosis nerviosa, conocido como NNV. Esta enfermedad representa una de las amenazas más graves para la acuicultura porque puede eliminar grandes poblaciones de peces de cultivo y provocar pérdidas económicas importantes.
El trabajo fue realizado por investigadores de la Universidad Nacional de Singapur, NUS, junto con el Temasek Life Sciences Laboratory. El equipo fue dirigido por el profesor Yang Daiwen, del Departamento de Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias de NUS, y los resultados fueron publicados en la revista Fish & Shellfish Immunology.
Una enfermedad crítica para la acuicultura
El manejo de enfermedades es uno de los puntos más sensibles de la acuicultura, una actividad clave para la producción mundial de alimentos. El virus de la necrosis nerviosa afecta especialmente a peces en etapas tempranas de desarrollo y puede causar mortalidades muy elevadas.
Yang Daiwen explicó que los peces son particularmente vulnerables en fases larvarias y juveniles. En la etapa larvaria, la enfermedad puede alcanzar una mortalidad cercana al 100%, y los peces que sobreviven pueden presentar reducción del crecimiento.
Por qué una vacuna oral cambia el manejo sanitario
La vacunación tradicional en peces suele realizarse mediante inyecciones individuales. Ese método puede estresar a los animales, requiere mucha mano de obra y resulta poco práctico cuando se trabaja con grandes cantidades de peces, larvas o alevines.
La vacuna oral ofrece una ventaja operativa clara: puede mezclarse directamente con el alimento. Esto permite inmunizar grandes poblaciones de manera más eficiente, con menor estrés y con mejores posibilidades de adopción en sistemas productivos intensivos. En Mundo Agropecuario ya se ha abordado cómo las vacunas para peces forman parte de la seguridad sanitaria y alimentaria en la producción acuícola.
Partículas parecidas al virus
La nueva vacuna utiliza dos componentes biológicos principales. El primero son partículas similares al virus, conocidas como VLPs, construidas a partir de la proteína de la cápside externa del NNV. Estas partículas imitan la apariencia del virus, pero son huecas y no contienen material genético.
Al no llevar material genético viral, las VLPs no pueden causar la enfermedad. Su función es entrenar al sistema inmunitario del pez para reconocer al patógeno real y responder con mayor rapidez cuando se produzca una exposición.
Una bacteria como cápsula protectora
El segundo componente es Lactococcus lactis, una bacteria segura y bien conocida que actúa como vehículo de transporte. Los investigadores encapsularon las partículas similares al virus dentro de células bacterianas para protegerlas durante el paso por el sistema digestivo del pez.
Este punto era decisivo porque una vacuna oral debe llegar al intestino en condiciones adecuadas para estimular la respuesta inmune. Después de probar bacterias vivas y tratadas con calor, el equipo encontró que la inactivación con hipoclorito de sodio protegía mejor la estructura y solubilidad de las VLPs dentro de la bacteria.
Más anticuerpos y menor carga viral
La formulación produjo resultados destacados. La vacuna oral indujo el doble de niveles de anticuerpos totales y anticuerpos neutralizantes en comparación con la alimentación directa con VLPs purificadas, un método mucho más costoso.
Después de exponer los peces al NNV durante siete días, la vacuna redujo la carga viral en el cerebro unas 300 veces. Esto indica que el virus replicó mucho menos en los peces vacunados y que la formulación logró protegerlos frente a los efectos letales de la enfermedad.
Aplicaciones en especies de valor comercial
La vacuna puede aplicarse a especies económicamente importantes como el mero y la lubina europea y asiática. El equipo de investigación ya presentó tres patentes relacionadas con esta tecnología y planea colaborar con socios industriales para realizar ensayos de campo en mero y otros tipos de peces.
El avance se suma a una línea más amplia de investigación sobre sanidad acuícola. Otros trabajos han explorado estrategias para reducir enfermedades en peces de cultivo, desde resistencia genética frente a virus hasta mejoras en inmunidad, microbiota y alimentación. En ese marco se ubican estudios sobre carpas resistentes al virus del herpes koi y alternativas para reducir pérdidas en producción.
Prevención antes que tratamiento
En la actualidad no existen tratamientos simples y eficaces frente a la infección por NNV. Por eso, la prevención mediante vacunación aparece como la estrategia más prometedora para proteger poblaciones de peces vulnerables.
La posibilidad de incorporar la vacuna al alimento puede ser especialmente relevante en criaderos y etapas tempranas de producción, donde la manipulación individual de peces es difícil o imposible. También puede reducir costos laborales y mejorar la viabilidad sanitaria de sistemas con alta densidad de animales.
Un avance para la seguridad alimentaria acuícola
La acuicultura aporta una parte creciente del pescado consumido en el mundo, pero su expansión depende de controlar brotes infecciosos sin comprometer bienestar animal, productividad ni seguridad alimentaria. Las vacunas orales pueden convertirse en herramientas estratégicas si logran combinar eficacia, bajo costo y facilidad de uso.
El caso del NNV muestra por qué la innovación sanitaria es tan importante como la genética, la alimentación o la calidad del agua. En sistemas acuícolas modernos, proteger la salud de los peces es proteger también la estabilidad productiva, la rentabilidad y el suministro de proteína de origen acuático.
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