Agricultura

Tanzania incorpora una prueba rápida contra una grave enfermedad del trigo

Publicado el 21/10/2026 ·

Investigadores del Reino Unido capacitaron a científicos tanzanos para detectar el añublo del trigo mediante una prueba molecular de bajo costo que ofrece resultados en 30 a 60 minutos, antes de que la enfermedad llegue al país.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Tanzania ha reforzado su capacidad de vigilancia fitosanitaria mediante la incorporación de una nueva herramienta de diagnóstico rápido para detectar el añublo del trigo, una enfermedad fúngica capaz de provocar pérdidas devastadoras en las cosechas. Investigadores del John Innes Centre, del Reino Unido, capacitaron a especialistas del Instituto de Investigación Agrícola de Tanzania (TARI) en el uso de pruebas moleculares que permiten identificar al patógeno sin necesidad de disponer de equipos complejos de laboratorio.

La iniciativa, presentada el 19 de octubre de 2026, responde a la amenaza que representa la expansión del hongo Magnaporthe oryzae patotipo Triticum, responsable del añublo del trigo. Aunque la enfermedad todavía no ha sido detectada en Tanzania, su presencia confirmada en Zambia, país vecino, ha llevado a las autoridades científicas a fortalecer los mecanismos de prevención.

El objetivo es disponer de una herramienta que permita reconocer rápidamente una posible infección y facilitar la adopción de medidas de control antes de que el patógeno se propague por las principales zonas productoras de trigo.

Una prueba molecular que funciona con equipos sencillos

La nueva tecnología utiliza un procedimiento denominado amplificación isotérmica mediada por bucle, conocido internacionalmente como LAMP. Se trata de una técnica molecular capaz de detectar cantidades pequeñas de material genético asociado con un microorganismo específico.

A diferencia de las pruebas convencionales de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que requieren equipos capaces de modificar repetidamente la temperatura durante el análisis, las pruebas LAMP funcionan manteniendo una temperatura constante.

Para realizar el procedimiento basta con disponer de una fuente sencilla de calentamiento, como una placa térmica. El análisis necesita entre 30 minutos y una hora para proporcionar un resultado.

Los ensayos desarrollados por el John Innes Centre incorporan además un sistema visual de identificación. Cuando el patógeno está presente en la muestra analizada, la reacción produce un cambio de color de rosa a amarillo.

Esta característica facilita la interpretación inicial de los resultados por parte del personal de los laboratorios agrícolas. Si se obtiene una señal positiva, los investigadores pueden recurrir posteriormente a métodos más avanzados para confirmar el diagnóstico y obtener información adicional sobre la infección.

La rapidez y el menor requerimiento de equipamiento representan ventajas importantes para regiones rurales donde los servicios especializados de diagnóstico fitopatológico pueden encontrarse lejos de las explotaciones agrícolas.

Veintiún especialistas recibieron capacitación en Tanzania

La formación se desarrolló en las instalaciones de TARI-Selian, pertenecientes al Instituto de Investigación Agrícola de Tanzania, y reunió a 21 representantes de cinco instituciones del país.

Durante las sesiones, los participantes aprendieron a utilizar los nuevos ensayos moleculares y recibieron recursos suficientes para analizar muestras sospechosas durante la próxima campaña agrícola.

La doctora Caresma Chuwa, directora de TARI-Selian, destacó la importancia de contar con herramientas que permitan identificar rápidamente el hongo si llega a los campos tanzanos. La capacidad de respuesta, explicó, depende directamente de la rapidez con la que pueda reconocerse una infección.

La científica Salome Munissi, investigadora de TARI-Selian, también subrayó que la colaboración internacional fortalece las capacidades locales para detectar la propagación del añublo y proteger las cosechas y los medios de vida de las comunidades agrícolas.

Los resultados de las actividades de vigilancia se encuentran vinculados con la red internacional DEWAS, dedicada al seguimiento de enfermedades del trigo y al intercambio de información para orientar las medidas de protección de los cultivos.

Esta cooperación complementa otros esfuerzos desarrollados en África para fortalecer la resistencia del trigo frente a enfermedades mediante programas de mejoramiento, ensayos de campo y colaboración entre instituciones científicas.

Una enfermedad que puede destruir prácticamente toda la cosecha

El añublo del trigo es una enfermedad causada por un hongo que prospera especialmente en condiciones cálidas y húmedas. Fue identificado por primera vez en Brasil en 1985 y posteriormente se extendió a otros países de América del Sur y a regiones productoras de Asia y África.

La infección puede provocar lesiones características en las hojas, decoloración de las espigas y formación de granos arrugados o insuficientemente desarrollados.

En situaciones de elevada presión de la enfermedad, los brotes pueden ocasionar pérdidas de rendimiento de entre el 50 % y el 100 %, dependiendo de las condiciones de infección y la susceptibilidad de los cultivos.

La propagación del patógeno puede producirse mediante esporas transportadas con granos infectados, animales y actividades humanas relacionadas con el movimiento de materiales agrícolas y el comercio.

La capacidad reproductiva del hongo aumenta el riesgo de expansión. Las plantas infectadas pueden producir miles de esporas diariamente, favoreciendo la aparición de nuevos focos cuando las condiciones ambientales resultan adecuadas.

La enfermedad llegó a Bangladesh en 2016, donde provocó daños agrícolas importantes en pocas semanas. En África fue confirmada en 2018 en el distrito de Mpika, en Zambia, desde donde se extendió posteriormente a otros distritos cercanos.

La proximidad de algunos focos identificados en Zambia con la frontera tanzana explica la preocupación de los investigadores por establecer mecanismos de detección temprana.

La similitud con la fusariosis dificulta reconocer el patógeno

Uno de los mayores problemas para detectar el añublo del trigo es que sus síntomas pueden confundirse con los de la fusariosis de la espiga, otra enfermedad fúngica importante de los cereales.

La fusariosis, asociada principalmente con hongos como Fusarium graminearum, también provoca decoloración de espigas y desarrollo deficiente de los granos. Por esta razón, incluso especialistas experimentados pueden encontrar dificultades para distinguir ambas enfermedades mediante una inspección visual.

La confusión puede retrasar la identificación de un nuevo brote de añublo y permitir que el patógeno continúe propagándose sin ser reconocido.

Los investigadores señalan que las pérdidas ocasionadas por la fusariosis pueden situarse aproximadamente entre el 10 % y el 50 % del rendimiento en determinadas situaciones. Además, algunos hongos responsables de esta enfermedad producen micotoxinas que afectan la seguridad de los granos destinados al consumo humano y animal.

Las diferencias entre ambas enfermedades son relevantes para determinar las estrategias de vigilancia y control. En investigaciones anteriores se han identificado fuentes de resistencia genética frente a la fusariosis del trigo, una línea de trabajo orientada a disminuir los daños provocados por esta enfermedad.

Los ensayos LAMP utilizados en Tanzania permiten distinguir molecularmente los patógenos asociados con el añublo y la fusariosis, reduciendo la dependencia de la identificación basada exclusivamente en los síntomas visibles.

La vigilancia temprana resulta decisiva para proteger las cosechas

La profesora Diane Saunders, responsable de un grupo de investigación del John Innes Centre, explicó que el añublo representa una amenaza importante para la producción de trigo africana y que resulta necesario disponer de herramientas capaces de seguir su propagación con rapidez y precisión.

Su laboratorio desarrolló los ensayos dentro del proyecto Global Surveillance Advisory System (GSAS), orientado a mejorar la vigilancia internacional de enfermedades agrícolas.

El asistente de investigación Liam Butler destacó que la elección de la tecnología LAMP responde a su precisión y accesibilidad para laboratorios de campo, donde resulta especialmente útil disponer de pruebas que no requieran equipamiento costoso.

La detección temprana permite orientar la inspección de parcelas, la identificación de posibles focos y la aplicación de medidas fitosanitarias apropiadas.

Entre las estrategias disponibles para disminuir los daños se encuentran el cultivo de variedades resistentes y el empleo de fungicidas cuando corresponde. Ambas opciones buscan reducir el número de plantas infectadas capaces de producir nuevas esporas.

Sin embargo, el manejo químico requiere una planificación cuidadosa. La resistencia a fungicidas en los cereales constituye una preocupación creciente que obliga a combinar herramientas de protección y evitar una dependencia excesiva de determinados tratamientos.

El siguiente objetivo es llevar las pruebas a zonas rurales

Los investigadores trabajan ahora en nuevas mejoras que permitirían utilizar los ensayos sin una etapa de calentamiento y sin necesidad de mantener refrigerados los reactivos.

Estas modificaciones facilitarían su transporte y utilización en regiones agrícolas donde el suministro eléctrico y las instalaciones de conservación pueden ser limitados.

La disponibilidad de pruebas sencillas también permitiría ampliar la vigilancia más allá de los laboratorios centrales, acercando la capacidad de diagnóstico a los equipos que trabajan directamente con agricultores.

La iniciativa se suma a los esfuerzos internacionales para fortalecer la sanidad de los cereales. Investigaciones recientes han demostrado que las enfermedades del trigo pueden generar pérdidas económicas importantes y que su impacto cambia considerablemente según las condiciones ambientales y los patógenos presentes.

En Estados Unidos, por ejemplo, un análisis plurianual documentó pérdidas económicas millonarias asociadas con enfermedades del trigo, lo que evidencia la importancia productiva de mejorar la vigilancia fitosanitaria.

Para Tanzania, la incorporación de los nuevos ensayos representa una medida preventiva frente a una enfermedad que todavía no se ha establecido oficialmente en su territorio.

La capacitación de los especialistas nacionales y su conexión con redes internacionales de vigilancia permitirán examinar muestras sospechosas durante las próximas campañas y fortalecer la respuesta ante una eventual introducción del patógeno.

El proyecto también demuestra cómo una tecnología molecular desarrollada en centros científicos especializados puede adaptarse a laboratorios agrícolas con recursos limitados, proporcionando herramientas prácticas para proteger la producción de trigo y la seguridad alimentaria de las comunidades rurales.

Fuentes referenciales:
John Innes Centre — New wheat disease detection tool established in Tanzania
Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) — Red de vigilancia de enfermedades del trigo