La EPA concedió el registro incondicional a un tratamiento desarrollado por Texas A&M AgriLife y Silvec Biologics que utiliza defensinas de espinaca para proteger los cítricos
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos concedió el registro incondicional a una nueva terapia contra el huanglongbing, enfermedad conocida también como HLB o enverdecimiento de los cítricos. La autorización permite avanzar hacia la comercialización de una tecnología basada en péptidos antimicrobianos presentes naturalmente en la espinaca.
El producto fue registrado por Silvec Biologics, empresa con sede en Maryland, después de más de una década de investigación encabezada por Texas A&M AgriLife Research. En su desarrollo también participaron la Universidad de Florida, Southern Gardens Citrus y organizaciones públicas y privadas vinculadas con la citricultura estadounidense.
El registro bajo la Ley Federal de Insecticidas, Fungicidas y Rodenticidas permite comercializar la terapia en Estados Unidos sin establecer un límite de tolerancia para residuos. La decisión regulatoria se apoyó en los datos de seguridad, eficacia y evaluación ambiental reunidos durante el proceso de investigación y desarrollo.
Defensinas de espinaca protegen los tejidos del cítrico
La base científica de la terapia se encuentra en las defensinas, pequeños péptidos antimicrobianos que forman parte del sistema natural de protección de las plantas. El equipo dirigido por Kranthi K. Mandadi, investigador del Centro de Investigación y Extensión Texas A&M AgriLife en Weslaco, identificó defensinas de espinaca capaces de actuar contra los procesos asociados con el HLB.
El huanglongbing está relacionado con la bacteria Candidatus Liberibacter asiaticus, que coloniza el floema y altera el transporte de azúcares y otros compuestos dentro del árbol. La infección puede ocasionar hojas con manchas irregulares, deterioro de las raíces, frutos pequeños o deformados y una reducción progresiva de la productividad.
Un reciente atlas microscópico del daño causado por el HLB mostró cómo la enfermedad altera diferentes tejidos del árbol. Esas modificaciones ayudan a explicar por qué la fertilización, el riego y otras medidas de apoyo pueden mantener temporalmente las plantas, pero no eliminan la bacteria.
Las defensinas utilizadas en la nueva terapia permiten que el propio cítrico produzca de forma sostenida una molécula antimicrobiana. La estrategia busca reducir la actividad del patógeno dentro de la planta en lugar de depender exclusivamente de aplicaciones externas.
Un virus modificado funciona como sistema de entrega
Para introducir las instrucciones necesarias, la tecnología emplea una cepa modificada y no transmisible del virus de la tristeza de los cítricos. Este vector biológico transporta la información que permite a las células del árbol producir la defensina SoD2 derivada de la espinaca.
La aplicación se realiza mediante el injerto de una pequeña porción de material vegetal procedente de una planta fuente desarrollada para el tratamiento. Una vez establecido el injerto, el vector se desplaza por los tejidos y mantiene la producción del péptido protector.
El procedimiento no modifica permanentemente el genoma del árbol. El virus actúa como plataforma de entrega y permanece dentro de la planta tratada, mientras la defensina cumple su función antimicrobiana. La característica no transmisible del vector fue diseñada para limitar su propagación fuera de los cítricos intervenidos.
Esta aproximación se suma a otras líneas de investigación, como los péptidos antimicrobianos diseñados para combatir el enverdecimiento de los cítricos. En ambos casos, el objetivo consiste en reforzar la capacidad de la planta para enfrentar al agente asociado con la enfermedad.
Más de una década desde el laboratorio hasta el registro
La investigación comenzó en el centro de Texas A&M AgriLife en Weslaco y dio continuidad a trabajos desarrollados con el fitopatólogo Erik Mirkov. Mandadi y sus colaboradores estudiaron las propiedades de las defensinas vegetales y evaluaron su capacidad para proteger los tejidos cítricos.
El desarrollo del sistema de entrega incluyó la colaboración de Bill Dawson, profesor emérito de la Universidad de Florida, y Choaa El-Mohtar, investigadora del Centro de Investigación y Educación de Cítricos de esa universidad. Southern Gardens Citrus contribuyó mediante investigación patrocinada, pruebas de campo y actividades de comercialización.
El Sistema de la Universidad Texas A&M posee derechos sobre la tecnología de las defensinas, mientras la Universidad de Florida mantiene los correspondientes a la plataforma basada en el virus de la tristeza. Los derechos fueron licenciados para permitir el desarrollo comercial y posteriormente transferidos a Silvec Biologics.
La trayectoria muestra la cantidad de etapas necesarias para llevar una herramienta fitosanitaria al campo: selección de la molécula, confirmación de su actividad, diseño del vector, ensayos en plantas, evaluación ambiental, análisis de seguridad alimentaria, protección de la propiedad intelectual y revisión federal.
Los productores de Florida serían los primeros en utilizarla
Silvec Biologics prevé comenzar a trabajar con citricultores hacia finales de 2026 mediante programas de desarrollo en campo de Florida CRAFT, iniciativa dedicada a evaluar tratamientos y estrategias contra el HLB bajo condiciones comerciales.
La introducción permitirá reunir información adicional sobre el desempeño de la terapia en diferentes variedades, edades de los árboles, huertos y niveles de presión de la enfermedad. También será necesario determinar durante cuánto tiempo se mantiene la producción efectiva de la defensina después del injerto.
El registro federal abre el camino legal para la comercialización, pero no significa que la tecnología elimine por completo el HLB ni que sustituya todas las medidas existentes. Los productores deberán continuar vigilando al psílido asiático de los cítricos, mantener la sanidad del huerto y aplicar estrategias integradas según las condiciones locales.
La enfermedad también interfiere con la nutrición de las plantas. Estudios sobre la absorción de nutrientes en portainjertos infectados con HLB han evidenciado que la respuesta puede variar entre materiales vegetales, un factor relevante para combinar tratamientos biológicos con manejo agronómico.
Una nueva herramienta para una citricultura golpeada por el HLB
El enverdecimiento de los cítricos ha ocasionado pérdidas de rendimiento, calidad y longevidad de los árboles, especialmente en Florida. Su control resulta difícil porque la bacteria permanece dentro del sistema vascular y es propagada entre plantas por el psílido asiático de los cítricos.
Las estrategias disponibles incluyen control del insecto vector, eliminación de árboles gravemente afectados, manejo nutricional y selección de materiales con mayor tolerancia. La búsqueda de una defensa genética frente al huanglongbing constituye otra de las vías estudiadas para reducir el impacto de la enfermedad.
La terapia de Silvec aporta un mecanismo distinto: emplea una molécula defensiva de otra planta y un vector biológico para producirla directamente dentro del cítrico. Su disponibilidad permitirá comprobar si los resultados obtenidos durante el desarrollo pueden mantenerse de manera consistente en huertos comerciales.
Los investigadores también analizan la posible aplicación de las defensinas de espinaca frente a otras amenazas agrícolas, incluida la enfermedad de la papa conocida como zebra chip. Cualquier ampliación a nuevos cultivos o patógenos necesitará ensayos específicos y las autorizaciones regulatorias correspondientes.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Texas A&M AgriLife
Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos

