Ciencia y Tecnología

Atlas microscópico revela cómo el HLB daña los cítricos

Publicado el 28/07/2026 · REDACCION

Investigadores de la Universidad de Florida reconstruyeron la progresión de la enfermedad en hojas, raíces, corteza, frutos y semillas para comprender por qué los árboles pierden vigor y terminan muriendo


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz

Un equipo del Centro de Investigación y Educación de Cítricos de la Universidad de Florida elaboró un atlas microscópico que muestra, tejido por tejido, cómo avanza el huanglongbing, conocido también como HLB, enverdecimiento de los cítricos o dragón amarillo, antes de que el árbol manifieste los síntomas externos más evidentes.

La investigación fue desarrollada por Diann S. Achor, Camila Ribeiro, Jinyun Li y Nian Wang, quienes analizaron árboles sanos e infectados para establecer la secuencia de daños celulares que conduce al amarillamiento de las hojas, el deterioro de las raíces, la pérdida de calidad de los frutos y, finalmente, el declive de la planta.

El trabajo ofrece una visión detallada de una de las enfermedades más destructivas para la citricultura mundial. El HLB ya ha provocado fuertes pérdidas productivas en regiones como Florida y continúa obligando a productores, viveros y autoridades fitosanitarias a reforzar la vigilancia, el control de vectores y el manejo de los árboles afectados.

Un seguimiento microscópico de hojas, raíces, corteza y frutos

Los investigadores estudiaron tejidos obtenidos de árboles cultivados tanto en plantaciones comerciales como en condiciones de invernadero. Durante un año recolectaron muestras en cuatro momentos diferentes y las examinaron mediante microscopía óptica y microscopía electrónica de transmisión.

El análisis comprendió hojas, raíces, corteza de tallos y troncos, albedo de los frutos, pedicelos, tejidos de la columela y cubiertas de las semillas. Esta amplitud permitió comparar cómo responde cada parte del árbol a la infección causada por la bacteria Candidatus Liberibacter asiaticus, asociada al desarrollo del HLB.

El patógeno se aloja principalmente en el floema, el tejido vegetal encargado de transportar azúcares y otros nutrientes desde las hojas hacia los órganos que los necesitan. Aunque se sabía que la enfermedad afecta las estructuras que contienen floema, todavía no se comprendía con suficiente detalle por qué el daño presenta características diferentes según el tejido infectado.

El transporte de nutrientes queda progresivamente bloqueado

Las imágenes revelaron un aumento importante de la muerte de células del floema y de la acumulación de calosa en hojas, tejidos de los frutos y cortezas de ramas y troncos. La calosa es una sustancia que la planta deposita como respuesta defensiva, pero su acumulación puede obstruir los conductos internos y restringir el movimiento de nutrientes.

Este bloqueo provoca que el almidón se acumule en las hojas y en la corteza de las ramas. Con el tiempo, esa alteración contribuye a la degeneración de los cloroplastos y a la aparición del moteado irregular y el amarillamiento característicos del HLB.

El hallazgo ayuda a explicar por qué los síntomas visibles representan una etapa avanzada de un proceso que comenzó mucho antes dentro del árbol. Cuando el productor observa hojas amarillas, ramas debilitadas o frutos deformados, el sistema de distribución de nutrientes ya puede presentar daños considerables.

La información complementa otros trabajos sobre estrategias experimentales para proteger los cítricos del enverdecimiento y sobre nuevas técnicas orientadas a activar las defensas de las plantas.

Las raíces sufren escasez de carbono antes de deteriorarse

Una de las diferencias más relevantes apareció en las raíces. A diferencia de las hojas y la corteza, estos tejidos presentaron poca muerte celular asociada al floema y escasa acumulación de calosa. Sin embargo, mostraron una reducción marcada de sus reservas de almidón.

Los autores interpretan este agotamiento como una señal de falta de carbono. Al quedar alterado el transporte de azúcares desde las hojas, las raíces reciben menos energía para mantener sus funciones, absorber agua y nutrientes y sostener el crecimiento del árbol.

La pérdida progresiva del sistema radicular agrava las deficiencias nutricionales y reduce la capacidad de la planta para enfrentar condiciones adversas. De esta forma se establece un ciclo de deterioro: las hojas no distribuyen adecuadamente los carbohidratos, las raíces pierden funcionalidad y el árbol dispone cada vez de menos recursos para mantenerse productivo.

El comportamiento desigual entre tejidos fotosintéticos y no fotosintéticos constituye uno de los aportes centrales del atlas. También puede orientar futuras investigaciones para diseñar tratamientos dirigidos a etapas o estructuras específicas de la enfermedad, en lugar de considerar al árbol infectado como un sistema afectado de manera uniforme.

Una herramienta para mejorar la investigación fitosanitaria

Los científicos consideran que el atlas servirá como referencia para estudiar la evolución del HLB y reconocer con mayor precisión los elementos celulares del floema. Su utilidad inmediata se concentra en la investigación, ya que no representa por sí mismo una cura ni una nueva medida de control disponible para los agricultores.

El conocimiento de la secuencia del daño puede, sin embargo, ayudar a identificar momentos críticos para evaluar tratamientos, seleccionar materiales tolerantes o determinar si una intervención está protegiendo realmente el transporte de nutrientes y la salud de las raíces.

La búsqueda de resistencia genética continúa siendo otra línea prioritaria. Investigaciones anteriores han evaluado especies australianas de cítricos con posible resistencia al HLB, mientras los productores deben mantener programas integrados de sanidad vegetal y manejo agronómico.

En regiones citrícolas expuestas a la enfermedad, la detección temprana sigue siendo fundamental. La experiencia de Uruguay ante la aparición del dragón amarillo muestra la importancia de eliminar focos, vigilar plantas domésticas y comerciales y contener al insecto vector antes de que la bacteria se extienda hacia las principales áreas productivas.

Implicaciones para la producción de naranjas y otros cítricos

El HLB afecta el rendimiento, la longevidad de los árboles y las características comerciales del fruto. Las plantas enfermas producen naranjas más pequeñas, deformadas o con maduración irregular, mientras el deterioro de las raíces incrementa la dificultad de sostener el cultivo mediante fertilización y riego.

La enfermedad también repercute en los costos de las explotaciones, debido a la necesidad de monitorear los lotes, controlar al psílido transmisor, retirar árboles improductivos y reemplazar plantas. Los efectos acumulados del HLB han influido incluso en las decisiones de la industria estadounidense relacionadas con la producción y comercialización del jugo de naranja.

El nuevo atlas no elimina estas dificultades, pero proporciona una base anatómica y celular más precisa para comprenderlas. Al ordenar cronológicamente los cambios que ocurren dentro del árbol, el estudio permite relacionar el bloqueo del floema, la acumulación de almidón en las hojas, el agotamiento energético de las raíces y la posterior pérdida de productividad.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Phytopathology
Universidad de Florida, Instituto de Ciencias Alimentarias y Agrícolas



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