Transporte ganadero expone fallas de bienestar animal


Un estudio en Nueva Gales del Sur documenta muertes de bovinos y ovinos en camiones y mercados ganaderos de Australia


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz

El incendio de un semirremolque en una autopista del norte de Nueva Gales del Sur dejó una escena que resume un problema poco visible del transporte ganadero. El conductor logró escapar, pero en la parte trasera viajaban unas 60 vacas. Con ayuda de automovilistas que pasaban por el lugar, se detuvo el tráfico e intentaron salvar a los animales. Sin rampa de descarga disponible, el ganado tuvo que saltar directamente desde el camión en llamas hacia la carretera. Algunos animales cayeron, otros resultaron heridos y varios murieron.

El caso no fue un hecho aislado. En Australia, bovinos y ovinos son trasladados de forma rutinaria desde granjas hacia mercados ganaderos, entre propiedades o hacia mataderos. Para los animales, el transporte implica estrés, riesgo de lesiones, exposición a temperaturas extremas y cambios bruscos de manejo. Algunos mueren durante el viaje; otros llegan tan enfermos, débiles o lesionados que deben ser sacrificados en el mercado ganadero.

Una investigación sobre muertes poco estudiadas

Barbara Padalino, investigadora especializada en comportamiento animal, publicó un estudio en la revista Animal Welfare para cubrir un vacío importante: en Australia existía poca investigación científica sobre lo que ocurre con el ganado después de llegar a los mercados ganaderos. El trabajo es el primero en documentar tasas de mortalidad de bovinos y ovinos en mercados de Nueva Gales del Sur.

El estudio fue posible mediante colaboración con veterinarios del Departamento de Industrias Primarias de Nueva Gales del Sur, encargados de monitorear bienestar animal en esos puntos de venta. Los datos provinieron del National Livestock Identification System, donde los administradores de mercados deben reportar animales que mueren durante o poco después de las jornadas de venta.

La investigación analizó datos de mortalidad de bovinos y ovinos vendidos en una muestra de mercados ganaderos de Nueva Gales del Sur entre enero de 2021 y diciembre de 2024. También evaluó factores que podían aumentar el riesgo de muerte, como condiciones meteorológicas, tamaño del mercado y ubicación.

Una muerte por cada 6.000 bovinos vendidos

Las tasas de mortalidad durante los días de venta incluyeron animales encontrados muertos al llegar en camiones, animales tan enfermos o lesionados durante el transporte que debieron ser sacrificados y animales que murieron mientras permanecían retenidos en el mercado ganadero.

El promedio de mortalidad por jornada fue de 0,016 % en bovinos y 0,096 % en ovinos. Traducido a una lectura práctica, esto equivale aproximadamente a una muerte por cada 6.000 bovinos y una muerte por cada 1.000 ovejas. Aunque el porcentaje parece bajo, el impacto crece cuando se considera la escala del comercio ganadero.

En lo que va de 2026, más de medio millón de bovinos han sido vendidos a través de mercados ganaderos en Nueva Gales del Sur. Con esos volúmenes, incluso porcentajes pequeños pueden representar miles de animales afectados, además de pérdidas económicas y daños a la confianza pública en la cadena ganadera.

Calor, frío y ubicación elevan el riesgo

El estudio detectó factores diferentes según la especie. En bovinos, la mortalidad estuvo asociada con temperaturas diarias altas, así como con el tamaño y la ubicación del mercado ganadero. En ovinos, el riesgo aumentó con temperaturas mínimas más frías y también con la ubicación del mercado.

La causa y el resultado son claros: cuando los animales ya llegan estresados por el viaje, el calor, el frío, la falta de descanso, la espera y el manejo posterior pueden agravar lesiones, debilidad o agotamiento. En esos casos, el mercado ganadero no es solo un punto comercial, sino una fase crítica para el bienestar animal.

El bienestar durante el transporte forma parte de una discusión más amplia sobre manejo ganadero. En Mundo Agropecuario ya se ha abordado por qué el bienestar animal en bovinos de carne no es solo una cuestión ética, sino también productiva, sanitaria y comercial.

Normas que no siempre se aplican igual

Australia cuenta con estándares y directrices para proteger el bienestar del ganado en mercados y durante el transporte. El problema señalado por el análisis es que las leyes de bienestar animal son gestionadas por estados y territorios, por lo que su aplicación y fiscalización pueden variar dentro del país.

La comparación con la Unión Europea muestra otra vía regulatoria. En la UE, los países miembros siguen normas comunes para el transporte de animales. Esas reglas suelen permitir trayectos más cortos y exigen alimentación y agua durante viajes prolongados. El estudio plantea que reformas de ese tipo deberían implementarse en Australia con fiscalización regular y homogénea.

La regulación del transporte no solo se relaciona con bienestar. También puede cruzarse con sanidad animal y trazabilidad. Casos como la prohibición del transporte de ovejas en Grecia muestran cómo las autoridades pueden restringir movimientos ganaderos cuando aparecen riesgos sanitarios o fallas de control.

Capacitación para reducir estrés y lesiones

El estudio propone que todos los actores de la cadena de producción de bovinos y ovinos reciban formación en manejo de bajo estrés, reconocimiento de miedo y estrés en animales, y estándares mínimos de bienestar. Esa formación debería alcanzar a transportistas, operarios de mercados, productores y personal involucrado en carga, descarga y manejo.

La necesidad es concreta. Un animal agotado, lesionado o asustado puede sufrir más durante la descarga y el encierro. También puede representar riesgo para las personas que lo manejan. La capacitación permite anticipar señales de estrés, reducir movimientos bruscos, evitar golpes y tomar decisiones antes de que el deterioro sea irreversible.

La formación obligatoria ya forma parte de debates regulatorios en otros países. Mundo Agropecuario informó sobre una propuesta en España para exigir formación específica en bienestar animal para quienes manejen ganado, una medida orientada a mejorar prácticas desde la producción hasta el transporte.

El costo económico de perder animales

La muerte de bovinos y ovinos durante el transporte o en mercados ganaderos también representa un problema económico. Una sola vaca puede venderse por aproximadamente entre 1.800 y 2.000 dólares australianos. Cada animal perdido significa pérdida directa para la cadena, además de costos asociados a atención veterinaria, eutanasia, gestión de cadáveres y posibles daños reputacionales.

El estrés durante transporte y manejo también puede reducir la calidad de la carne. Por eso, mejorar bienestar no favorece únicamente al animal, sino también al productor, al mercado y al consumidor. Menos estrés puede significar menos pérdidas, mejor calidad del producto y mayor confianza en la industria.

Los incidentes de alto impacto, como el incendio del camión en Nueva Gales del Sur, dañan la licencia social de la ganadería. La opinión pública observa cada vez con más atención cómo se mueven, manejan y sacrifican los animales de producción. Una cadena que no controla bien esos momentos críticos puede perder legitimidad aunque cumpla con otros indicadores productivos.

Transporte, comercio y responsabilidad ganadera

El transporte de animales vivos es una de las fases más sensibles de la producción ganadera. Reúne logística, sanidad, bienestar, manejo humano, clima, infraestructura y fiscalización. Cuando una de esas piezas falla, el riesgo se traslada directamente al animal.

El comercio de animales vivos también expone tensiones económicas y éticas. En América del Sur, Mundo Agropecuario ha analizado cómo la exportación de ganado en pie implica exigencias sanitarias, certificaciones oficiales, bienestar animal y coordinación entre instituciones.

El caso australiano aporta datos para una discusión más precisa. No basta con reaccionar ante accidentes visibles. También hay que medir lo que ocurre de manera cotidiana en camiones, patios de espera, corrales de mercado y puntos de descarga. Sin datos, las muertes pueden quedar diluidas dentro del volumen total del comercio ganadero.

Mejores datos para mejores decisiones

La investigación de Padalino muestra que los mercados ganaderos pueden convertirse en fuentes valiosas de información para mejorar el sistema. Registrar muertes, analizar condiciones meteorológicas, identificar ubicaciones de mayor riesgo y estudiar el tamaño de los mercados permite diseñar medidas más ajustadas.

Las soluciones posibles incluyen inspecciones más consistentes, protocolos de descarga, disponibilidad de rampas, reducción de tiempos de espera, manejo de bajo estrés, revisión de animales antes de viajar, mejores condiciones durante trayectos largos y capacitación obligatoria del personal involucrado.

La mejora no depende de una sola norma. Requiere coordinación entre productores, transportistas, administradores de mercados, veterinarios, autoridades estatales y compradores. El objetivo no es detener el comercio ganadero, sino reducir muertes evitables, lesiones y sufrimiento en una etapa de alta vulnerabilidad para los animales.

Una advertencia para toda la cadena

El incendio del camión en Nueva Gales del Sur mostró el extremo más dramático del problema. Pero los datos de mortalidad en mercados revelan una realidad más amplia: miles de animales pueden morir o llegar en condiciones críticas dentro de un sistema que necesita mejores estándares, más investigación y aplicación uniforme de reglas.

Para la ganadería, el mensaje es operativo y económico. Si el transporte se gestiona mal, aumentan las pérdidas, cae la calidad, se compromete el bienestar animal y se deteriora la confianza pública. Si se mejora la prevención, el manejo y la fiscalización, la cadena puede reducir daños y sostener su actividad con mayor legitimidad.

La protección del ganado durante el transporte y en mercados no es un asunto secundario. Es una parte esencial de la producción responsable, especialmente en países con grandes distancias, altos volúmenes comerciales y creciente presión social sobre el trato que reciben los animales de granja.

Fuente(s) referenciales

Phys.org – Thousands of sheep and cows die in trucks and saleyards every year. They need better protection