Bovino

Venezuela detecta anaplasmosis oculta en el 41,85 % del ganado estudiado

Publicado el 21/10/2026 ·

Una investigación científica realizada en cuatro estados venezolanos identificó infecciones subclínicas por Anaplasma marginale y evaluó dos métodos moleculares para mejorar la vigilancia de esta enfermedad que afecta la productividad bovina.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Una investigación científica desarrollada con participación de universidades venezolanas e instituciones internacionales identificó una elevada presencia de infecciones subclínicas por la bacteria Anaplasma marginale en bovinos aparentemente sanos de la región central de Venezuela. El estudio encontró resultados positivos en el 41,85 % de un grupo de 184 animales sin manifestaciones clínicas evidentes, lo que pone de relieve la importancia de fortalecer el diagnóstico y la vigilancia sanitaria de los rebaños.

El trabajo fue publicado el 12 de octubre de 2026 en la revista científica Acta Parasitologica, bajo el título Molecular Detection of Anaplasma marginale in the Central Region of Venezuela: A PCR-based Assessment of the msp2 and msp5 Genes.

La investigación estuvo encabezada por Mariana Carolina Eleizalde, del Instituto de Estudios Científicos y Tecnológicos y el Centro de Estudios Biomédicos y Veterinarios de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, en Caracas.

El equipo también contó con especialistas vinculados con la Universidad de Oriente, en Venezuela, y centros académicos de Ecuador y España.

Los investigadores analizaron muestras de 208 bovinos procedentes de pequeñas explotaciones ganaderas de Aragua, Cojedes, Guárico y Miranda. Además de estudiar la presencia de la bacteria, compararon dos procedimientos de detección molecular para determinar cuál ofrecía mejores resultados en las condiciones evaluadas.

El hallazgo aporta información reciente sobre una enfermedad que puede perjudicar la producción de carne y leche y que, en determinadas circunstancias, permanece presente en animales sin síntomas reconocibles.

Una bacteria que puede permanecer en bovinos aparentemente sanos

La anaplasmosis bovina es una enfermedad infecciosa causada por Anaplasma marginale, una bacteria que afecta los glóbulos rojos del ganado.

La infección puede provocar anemia, debilidad, fiebre, pérdida de condición corporal y disminución de la productividad. En los casos graves, especialmente cuando afecta a animales susceptibles, puede ocasionar importantes pérdidas económicas.

Sin embargo, no todos los bovinos infectados desarrollan signos clínicos evidentes.

Algunos animales pueden mantener infecciones persistentes y continuar aparentemente sanos, una situación que dificulta reconocer la circulación del agente infeccioso mediante la observación cotidiana del rebaño.

Este comportamiento constituye uno de los principales desafíos para la vigilancia epidemiológica.

La ausencia de síntomas no permite descartar una infección y, por tanto, las pruebas diagnósticas adquieren especial importancia cuando se necesita conocer la situación sanitaria de una explotación.

El problema forma parte de los desafíos más amplios relacionados con las enfermedades transmitidas por parásitos y vectores que afectan la productividad ganadera, especialmente en regiones donde las condiciones ambientales favorecen la presencia de garrapatas.

En este contexto, la investigación venezolana aporta evidencia obtenida directamente de rebaños locales, en lugar de depender exclusivamente de resultados procedentes de otros países.

El estudio examinó ganado de cuatro estados venezolanos

Para realizar la investigación, los científicos trabajaron con 208 bovinos procedentes de pequeñas unidades productivas ubicadas en Aragua, Cojedes, Guárico y Miranda.

Los animales fueron organizados en dos grupos con características clínicas diferentes.

El primero estuvo integrado por 24 bovinos pertenecientes a un rebaño donde se había presentado un brote de anaplasmosis.

El segundo comprendió 184 animales clínicamente sanos, utilizados para evaluar la presencia de infecciones que no habían producido manifestaciones evidentes.

La investigación se concentró en identificar material genético de Anaplasma marginale mediante la reacción en cadena de la polimerasa, conocida como PCR.

Esta técnica permite amplificar regiones específicas del ADN para determinar si una muestra contiene material genético del microorganismo buscado.

En enfermedades que pueden mantenerse de manera persistente, la detección molecular constituye una herramienta útil para identificar animales infectados que no necesariamente presentan signos clínicos en el momento del muestreo.

Los investigadores utilizaron dos conjuntos de cebadores, es decir, pequeñas secuencias que permiten dirigir la amplificación hacia regiones concretas del ADN bacteriano.

La comparación buscaba determinar si una alternativa dirigida al gen msp2 podía ofrecer resultados adecuados frente a un procedimiento de referencia basado en el gen msp5.

El 41,85 % de los animales sin síntomas resultó positivo

Uno de los resultados más relevantes apareció en el grupo de bovinos clínicamente sanos.

Entre los 184 animales analizados mediante la prueba dirigida al gen msp5, los investigadores encontraron una positividad del 41,85 %.

Este resultado significa que una proporción considerable de los animales incluidos en ese grupo presentaba evidencia molecular de infección por Anaplasma marginale, pese a no mostrar signos clínicos reconocibles.

La cifra debe interpretarse dentro del alcance del estudio.

No representa una estimación de la prevalencia nacional de anaplasmosis en Venezuela, ya que las muestras procedían de explotaciones específicas de cuatro estados y no de un muestreo representativo de toda la población bovina del país.

Tampoco significa que el 41,85 % del ganado venezolano padezca una enfermedad clínica activa.

Lo que demuestra es que, entre los animales examinados, existía una presencia importante de infecciones subclínicas detectables mediante PCR.

Desde el punto de vista productivo, este hallazgo resulta relevante porque los bovinos portadores pueden pasar inadvertidos durante las inspecciones basadas únicamente en la observación de síntomas.

La vigilancia sanitaria necesita considerar esta posibilidad al evaluar riesgos de transmisión, movimientos de animales y antecedentes de enfermedad dentro de los rebaños.

Dos pruebas moleculares mostraron resultados muy diferentes

La investigación también comparó la capacidad de dos procedimientos de PCR para detectar la bacteria.

Uno de ellos utilizó los cebadores denominados msp2A/B, diseñados para amplificar regiones conservadas del gen msp2.

El segundo empleó los cebadores de referencia 19A/19B, dirigidos al gen msp5.

En las pruebas de sensibilidad analítica, ambos procedimientos fueron capaces de detectar material genético bacteriano en concentraciones de hasta 0,01 nanogramos.

Sin embargo, la comparación realizada con muestras de campo mostró diferencias importantes.

En el rebaño de 24 bovinos donde se había presentado un brote de anaplasmosis, la prueba basada en msp2 identificó resultados positivos en el 12,5 % de los animales.

Por el contrario, el procedimiento dirigido al gen msp5 detectó la bacteria en el 66,67 % de ese mismo grupo.

La diferencia indica que un método capaz de detectar pequeñas cantidades de ADN en condiciones analíticas controladas no necesariamente mantiene el mismo rendimiento cuando se utiliza con muestras procedentes de animales infectados.

Los resultados favorecieron, dentro de las condiciones del estudio, la utilización del procedimiento basado en msp5 para el diagnóstico molecular y la vigilancia de campo.

La variabilidad genética puede dificultar la detección bacteriana

Los investigadores buscaron explicar por qué el procedimiento basado en msp2 había identificado menos animales positivos.

Para ello, clonaron y secuenciaron uno de los fragmentos de ADN obtenidos de una muestra positiva de campo.

El análisis confirmó la identidad bacteriana y encontró una coincidencia del 97 % con la secuencia de referencia de una cepa conocida como Florida.

Los científicos identificaron además diez sustituciones de nucleótidos en uno de los extremos de la región analizada y cinco en el otro.

Estas diferencias sugieren que la variabilidad genética de Anaplasma marginale puede afectar la capacidad de determinados cebadores para reconocer y amplificar el ADN de las bacterias presentes en muestras venezolanas.

Los autores consideran que esta heterogeneidad podría contribuir al menor rendimiento diagnóstico observado con msp2A/B.

El trabajo constituye también el primer reporte de una secuencia del gen msp2 obtenida de un aislamiento venezolano de Anaplasma marginale.

Este resultado aporta información inicial sobre la diversidad genética del microorganismo en el país.

Sin embargo, una sola secuencia no permite describir toda la variabilidad bacteriana existente en Venezuela. Para ello serían necesarios estudios con un mayor número de muestras y procedencias geográficas.

Qué implica el hallazgo para la producción de carne y leche

La anaplasmosis puede afectar la eficiencia de los sistemas ganaderos cuando provoca enfermedad clínica, disminución de la condición corporal o alteraciones en el desempeño productivo de los animales.

En explotaciones orientadas a la producción de leche, cualquier enfermedad que reduzca el bienestar o la capacidad alimentaria de las vacas puede comprometer los resultados económicos.

En la ganadería de carne, los cuadros clínicos también pueden perjudicar el crecimiento y aumentar los gastos asociados con atención veterinaria y manejo sanitario.

La importancia económica de estas enfermedades debe analizarse junto con otros componentes de la producción bovina venezolana y sus indicadores de comercialización de leche, queso y ganado.

El estudio no cuantificó pérdidas monetarias ni midió directamente reducciones de producción en los 208 animales examinados.

Por tanto, no sería correcto atribuir al porcentaje de infecciones detectadas una pérdida específica de litros de leche, kilogramos de carne o ingresos para los productores.

Su principal contribución económica es indirecta: demuestra la necesidad de contar con información sanitaria más precisa para identificar infecciones que podrían pasar inadvertidas.

La detección oportuna permite a los veterinarios evaluar las condiciones de cada rebaño y establecer medidas de manejo acordes con los resultados diagnósticos.

La vigilancia debe considerar los animales portadores

Las infecciones persistentes representan un desafío particular para la sanidad animal porque un bovino puede continuar infectado después de superar la fase clínica.

La presencia de animales portadores obliga a considerar la circulación del microorganismo más allá de los brotes visibles.

En el caso de Anaplasma marginale, la transmisión puede producirse mediante garrapatas y también por mecanismos que trasladan sangre infectada entre animales.

Por esa razón, las estrategias sanitarias deben contemplar tanto el manejo de vectores como las prácticas utilizadas durante procedimientos veterinarios y productivos.

La utilización de instrumentos contaminados con sangre puede representar un riesgo si no se aplican medidas adecuadas de higiene y bioseguridad.

Las decisiones de diagnóstico y tratamiento deben quedar bajo supervisión veterinaria, considerando las condiciones del rebaño y las normas sanitarias aplicables.

El control de la anaplasmosis es diferente de la prevención de otras enfermedades bovinas, como la fiebre aftosa. No obstante, ambas requieren organización sanitaria y coordinación entre productores y profesionales.

La importancia de esa cooperación se refleja en las iniciativas venezolanas para fortalecer el control de enfermedades ganaderas mediante acuerdos sanitarios.

En el caso específico de la anaplasmosis, los resultados del nuevo estudio respaldan la necesidad de incorporar herramientas diagnósticas adecuadas para reconocer infecciones subclínicas.

La investigación reunió a instituciones de Venezuela, Ecuador y España

El artículo científico fue firmado por Mariana Carolina Eleizalde, Marta Mendoza, Armando Reyna-Bello, Lucinda Tavares-Marques, Miguel Martínez-Fresneda, Ely Gómez-Piñeres y José Rubén Ramírez-Iglesias.

Además de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, participaron investigadores vinculados con la Universidad de Oriente, la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE y la Universidad Internacional SEK, en Ecuador, y la Universidad Alfonso X el Sabio, en España.

La colaboración permitió abordar el problema desde la microbiología veterinaria, el diagnóstico molecular y la epidemiología.

El trabajo responde a una necesidad identificada por sus autores: la disponibilidad limitada de informes moleculares recientes sobre Anaplasma marginale en Venezuela.

Esta carencia dificulta conocer con precisión la circulación de la bacteria y las características genéticas de los microorganismos presentes en diferentes regiones ganaderas.

Los investigadores consideran que los resultados obtenidos pueden contribuir al diseño de futuras investigaciones epidemiológicas y a la selección de métodos diagnósticos para la vigilancia sanitaria.

Los resultados requieren nuevas evaluaciones en otras regiones ganaderas

Aunque la investigación ofrece datos relevantes, sus conclusiones deben interpretarse teniendo en cuenta el tamaño y las características de la muestra.

Los 208 animales estudiados procedían de pequeñas explotaciones de cuatro estados del centro de Venezuela.

La distribución de infecciones podría ser diferente en otras regiones, especialmente donde cambian las condiciones climáticas, la presencia de vectores y las prácticas de manejo ganadero.

Además, el estudio no evaluó la totalidad de los métodos diagnósticos disponibles ni estableció un programa nacional de vigilancia.

Sus resultados indican que, entre los procedimientos comparados, la PCR dirigida al gen msp5 ofreció un mejor desempeño en las muestras de campo analizadas.

La investigación también muestra que la diversidad genética bacteriana debe considerarse al diseñar herramientas de detección.

Ampliar el número de rebaños y estudiar muestras de otras zonas productivas permitiría conocer mejor la distribución de la infección y evaluar la utilidad de los métodos moleculares en diferentes condiciones.

Para la ganadería venezolana, el dato central es la identificación de una proporción importante de animales aparentemente sanos con resultados positivos a Anaplasma marginale. Este hallazgo refuerza la necesidad de que la vigilancia sanitaria no dependa exclusivamente de la aparición de síntomas, sino que incorpore procedimientos diagnósticos validados cuando las condiciones epidemiológicas lo justifiquen.

Fuentes referenciales:
Acta Parasitologica — Molecular Detection of Anaplasma marginale in the Central Region of Venezuela: A PCR-based Assessment of the msp2 and msp5 Genes
PubMed — Registro científico de la investigación publicada el 12 de octubre de 2026