Agricultura

La verticilosis del olivo podría extenderse por Andalucía

Publicado el 28/09/2026 ·

Un estudio del IAS-CSIC basado en 58.573 observaciones proyecta nuevas zonas favorables para Verticillium dahliae hacia el sur y sureste de la región española


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Las condiciones ambientales favorables para Verticillium dahliae, el hongo del suelo responsable de la verticilosis del olivo, podrían desplazarse y extenderse hacia nuevas áreas de Andalucía, España, a medida que cambien las temperaturas y las precipitaciones. Un estudio liderado por el Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC), en colaboración con la Universidad de Kansas, analizó decenas de miles de observaciones fitosanitarias para estimar cómo puede evolucionar la distribución potencial del patógeno durante las próximas décadas.

La investigación, publicada en la revista científica Plant Disease, utilizó 58.573 observaciones georreferenciadas de verticilosis en olivo y algodón recopiladas entre 2005 y 2021 por la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía. Los registros fueron combinados con variables de temperatura, precipitaciones, suelo, pendiente, radiación y otras características ambientales para estudiar el nicho ecológico del hongo.

Los modelos sitúan actualmente las condiciones más favorables para V. dahliae principalmente en el valle del Guadalquivir. Las proyecciones climáticas, sin embargo, anticipan un desplazamiento de la idoneidad ambiental hacia el sur y sureste de Andalucía, especialmente hacia Cádiz, Málaga y el litoral de Huelva. En los escenarios de mayores emisiones también aumentarían las áreas favorables en zonas de Granada, Jaén y Almería.

Los modelos no proyectan una reducción general del riesgo

Uno de los resultados más relevantes es que ninguno de los escenarios estudiados proyectó una reducción general de la superficie ambientalmente adecuada para el patógeno en Andalucía. Esto no significa que todos los olivares situados dentro de esas áreas vayan a enfermar, sino que las condiciones del ambiente podrían hacerse más favorables para la presencia de V. dahliae.

Los investigadores elaboraron proyecciones centradas en 2055 y 2085 utilizando dos aproximaciones complementarias de modelización. El análisis identificó a la temperatura y las precipitaciones entre los factores con mayor influencia, mientras que características como la textura del suelo, la pendiente y la radiación solar también contribuyeron a explicar la distribución potencial del hongo.

La relación entre clima, disponibilidad de agua y estado del olivar constituye ya una cuestión productiva central en España. Diferentes estrategias buscan reforzar la capacidad de las plantaciones para soportar condiciones adversas; entre ellas se ha estudiado incluso el uso de lana de oveja como enmienda para mejorar la retención de humedad en suelos de olivares españoles.

El hongo entra por las raíces y coloniza el sistema vascular

Verticillium dahliae es un patógeno transmitido por el suelo capaz de afectar a cientos de especies vegetales. En el olivo, la infección comienza generalmente cuando el hongo penetra a través de las raíces y alcanza los vasos del xilema, responsables del transporte de agua dentro de la planta.

La colonización vascular dificulta el movimiento del agua y genera síntomas semejantes a un estrés hídrico intenso. Los árboles afectados pueden presentar marchitez, clorosis, necrosis, pérdida de hojas y reducción del crecimiento. Las cepas más agresivas pueden provocar una defoliación intensa, disminución considerable de la biomasa y, en situaciones graves, la muerte del olivo.

La persistencia del patógeno complica especialmente su manejo. V. dahliae forma estructuras de resistencia denominadas microesclerocios que pueden permanecer viables durante años en el suelo aun cuando no exista temporalmente un cultivo susceptible. Por esa razón, una parcela infestada puede mantener el riesgo durante numerosas campañas.

La investigación española sobre este patógeno ha avanzado también en la comprensión de sus mecanismos de virulencia. Trabajos recientes han identificado elementos moleculares relacionados con la capacidad de determinadas cepas de provocar defoliación en olivo y algodón, reforzando la importancia de combinar diagnóstico, vigilancia y prevención en las explotaciones.

58.573 registros permitieron construir el mapa de riesgo

La magnitud de la base de datos utilizada constituye una de las fortalezas del nuevo estudio. Las 58.573 observaciones proceden de 15 años de vigilancia activa de la verticilosis en Andalucía y corresponden tanto a olivo como a algodón, dos cultivos susceptibles al patógeno y con una presencia histórica importante en la región.

Los investigadores utilizaron modelos lineales generalizados con registros de presencia y ausencia y modelos de máxima entropía para analizar la idoneidad ambiental. La combinación de ambas aproximaciones permitió contrastar patrones y proyectarlos bajo diferentes condiciones climáticas futuras.

El objetivo no fue predecir qué parcela concreta desarrollará verticilosis en una fecha determinada. Los mapas representan áreas donde el conjunto de condiciones ambientales podría resultar más adecuado para el patógeno. La presencia efectiva de enfermedad seguirá dependiendo de factores como la existencia de inóculo, el material vegetal utilizado, el historial de la parcela, el manejo del suelo, el agua de riego y la susceptibilidad de la variedad.

Las nuevas plantaciones podrían incorporar el riesgo fitosanitario

Una aplicación práctica de estos resultados está relacionada con la ubicación de nuevos olivares. Antes de establecer una plantación, los investigadores consideran útil evaluar el estado fitosanitario del suelo y el riesgo asociado con la presencia de V. dahliae, especialmente en territorios donde los modelos proyectan condiciones ambientales crecientemente favorables.

También resulta fundamental utilizar plantas certificadas y libres del patógeno. Introducir material contaminado en una parcela sin antecedentes de verticilosis puede establecer una fuente de inóculo difícil de eliminar posteriormente.

La planificación adquiere especial importancia en una olivicultura que combina explotaciones tradicionales con sistemas intensivos y superintensivos. Andalucía mantiene, por ejemplo, regulaciones específicas sobre la recolección mecanizada nocturna en los olivares en seto, una muestra de cómo las decisiones productivas actuales deben integrar simultáneamente rendimiento, sanidad, manejo y condiciones ambientales.

La prevención sigue siendo decisiva frente a la verticilosis

La ausencia de un tratamiento curativo capaz de eliminar de forma fiable la enfermedad una vez establecida convierte la prevención en el principal componente del manejo. La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía señala que la gestión integrada debe orientarse a evitar la introducción del patógeno y reducir su propagación dentro de las parcelas.

Entre las medidas preventivas se encuentran conocer los antecedentes sanitarios del terreno, utilizar material vegetal certificado, evitar el traslado de suelo contaminado mediante maquinaria y herramientas, vigilar la calidad fitosanitaria del agua y considerar variedades con mayor resistencia cuando las condiciones de la explotación lo permitan.

El agua merece particular atención porque puede actuar como vía de dispersión. Investigaciones realizadas en Andalucía han estudiado la infección de olivos mediante riego con agua infestada por V. dahliae y han comprobado que factores como la concentración de inóculo, las heridas en las raíces y la repetición de campañas de riego pueden influir en el desarrollo de la enfermedad.

Ensayos del IFAPA también han evaluado compost elaborado con alperujo como herramienta para reducir la introducción del hongo cuando el agua de riego contiene inóculo. Los resultados mostraron que la eficacia dependía de la forma de aplicación, la dosis y la procedencia del compost, lo que confirma que el manejo preventivo requiere estrategias adaptadas a cada explotación y no una solución única.

El cambio climático modifica también la geografía de las enfermedades

El nuevo trabajo pone de relieve una dimensión del cambio climático que va más allá de la sequía o las pérdidas directas de rendimiento. Las variaciones sostenidas de temperatura y precipitación pueden alterar las áreas donde los patógenos encuentran condiciones adecuadas, modificando gradualmente el mapa fitosanitario de los cultivos.

En el caso de V. dahliae, las proyecciones apuntan a una mayor idoneidad hacia zonas meridionales y sudorientales de Andalucía. Esto puede obligar a reforzar la vigilancia en territorios donde históricamente la presión del patógeno ha sido diferente a la registrada en el valle del Guadalquivir.

El impacto económico potencial es relevante porque Andalucía concentra una parte fundamental de la producción española de aceituna y aceite de oliva. La sanidad del cultivo repercute directamente en la productividad de las explotaciones y, por extensión, en un mercado donde las cotizaciones del aceite de oliva siguen siendo una referencia estratégica para productores y almazaras.

Los mapas permiten orientar vigilancia y decisiones de manejo

Los investigadores destacan que los modelos de nicho ecológico pueden utilizarse como una herramienta de apoyo para priorizar la vigilancia. Si una zona presenta condiciones cada vez más favorables para el patógeno, productores y servicios fitosanitarios pueden intensificar el seguimiento antes de que aparezcan problemas generalizados.

Esta información también puede incorporarse a decisiones de largo plazo, especialmente cuando se proyectan nuevas plantaciones cuya vida productiva se extenderá durante décadas. Elegir un terreno sin considerar su historial sanitario o la evolución probable de las condiciones ambientales puede incrementar posteriormente los costos de manejo.

La adaptación del olivar español no depende exclusivamente de controlar enfermedades. Sequía, disponibilidad de agua, costes de producción, mecanización y mercado actúan simultáneamente sobre la rentabilidad. En Andalucía, incluso cuestiones operativas como las condiciones de cosecha en olivares superintensivos han obligado al sector a adaptar sus prácticas productivas.

El estudio del IAS-CSIC aporta así una herramienta preventiva: no determina dónde aparecerá inevitablemente la verticilosis, pero permite identificar territorios donde el ambiente podría favorecer más al patógeno en las próximas décadas. Para el productor, esa diferencia es esencial, porque transforma una proyección climática en información que puede incorporarse a la elección de parcelas, la selección del material vegetal y los programas de vigilancia sanitaria.

Fuentes referenciales:
Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC)
Plant Disease – Modeling the Ecological Niche of Verticillium dahliae in Southern Spain
Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía



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