Animales y Aves

Países Bajos confirma virus del Nilo Occidental en un caballo

Publicado el 19/08/2026 · REDACCION

El caso fue detectado en la provincia de Holanda Meridional tras la aparición de signos clínicos compatibles; una muestra también fue enviada al laboratorio europeo de referencia ANSES


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

Las autoridades sanitarias de Países Bajos confirmaron una infección por el virus del Nilo Occidental en un caballo de la provincia de Holanda Meridional. La investigación comenzó después de que el animal presentara signos clínicos compatibles con la fiebre del Nilo Occidental y el caso fuera comunicado al servicio neerlandés de sanidad animal Royal GD.

Royal GD confirmó inicialmente la infección viral. Posteriormente, la Autoridad Neerlandesa de Seguridad Alimentaria y de Productos de Consumo (NVWA) tomó una muestra oficial, que fue examinada por Wageningen Bioveterinary Research, el laboratorio nacional de referencia para este virus.

El laboratorio de Wageningen confirmó la presencia del agente infeccioso y remitió la muestra a ANSES, institución que desempeña la función de laboratorio europeo de referencia. Al momento de difundirse el caso, el resultado de ese análisis adicional todavía no estaba disponible.

La mayoría de los caballos no muestra síntomas

La infección por el virus del Nilo Occidental suele transcurrir sin señales clínicas visibles en la mayoría de los caballos. Cuando aparecen síntomas, estos pueden incluir fiebre, letargo, pérdida de apetito y disminución de la actividad habitual.

Algunos animales desarrollan manifestaciones neurológicas, como problemas de coordinación, rigidez o dificultad para controlar los movimientos. En un número reducido de casos, la afectación puede avanzar hasta la parálisis y alcanzar una gravedad que obligue a practicar la eutanasia.

La confirmación requiere pruebas de laboratorio porque los primeros signos pueden confundirse con los de otras enfermedades equinas. La notificación rápida de fiebre acompañada por descoordinación, debilidad o alteraciones neurológicas permite activar la investigación veterinaria y descartar otros diagnósticos.

En Países Bajos, la infección está clasificada como enfermedad de notificación obligatoria de categoría E. Según la información de Wageningen, la comunicación oficial del caso no genera consecuencias directas para el caballo ni para su propietario.

Un zorzal joven también dio positivo en Utrecht

La detección en el caballo coincidió con el hallazgo del virus en un zorzal común capturado a finales de julio en la provincia de Utrecht. El ave fue analizada dentro del programa de vigilancia de fauna silvestre desarrollado por el Centro Médico Erasmus.

Los investigadores destacaron que se trataba de un ejemplar joven que no podía haber adquirido la infección durante una migración de larga distancia. Este dato apunta a que el virus estaba circulando localmente en el territorio neerlandés.

El análisis genético mostró una relación estrecha con el virus detectado en mosquitos y aves muertas de Países Bajos durante 2025. La información conecta el caso equino con una circulación previamente identificada y refuerza la importancia de mantener la vigilancia conjunta de caballos, aves y vectores.

La expansión europea del agente ya ha sido vinculada con múltiples factores ambientales y territoriales. Un estudio anterior sobre la propagación del virus del Nilo Occidental en Europa encontró asociaciones con las actividades agrícolas, la urbanización y los movimientos de aves.

Las aves y los mosquitos sostienen el ciclo de transmisión

El virus circula principalmente entre aves y mosquitos. Las aves infectadas pueden desarrollar concentraciones virales que permiten a un mosquito adquirir el agente al alimentarse y transmitirlo posteriormente mediante nuevas picaduras.

Los caballos y los seres humanos pueden infectarse a través de mosquitos portadores, pero se consideran huéspedes terminales. Esto significa que normalmente no desarrollan una carga viral suficiente para continuar el ciclo de transmisión.

Por esa razón, un caballo infectado no transmite directamente el virus a otros caballos ni a las personas. Tampoco existe contagio directo entre seres humanos y equinos dentro del ciclo epidemiológico descrito por las autoridades neerlandesas.

El papel de los insectos como transmisores exige integrar la salud animal con la vigilancia ambiental. Las investigaciones sobre los mecanismos utilizados por los virus dentro de sus insectos vectores buscan comprender mejor cómo los agentes infecciosos alcanzan los tejidos necesarios para pasar a un nuevo huésped.

La vacunación anual protege a los caballos

Wageningen Bioveterinary Research indicó que los caballos pueden protegerse mediante vacunación anual. La inmunización adquiere especial relevancia en territorios donde el virus ya ha sido encontrado en mosquitos, aves o equinos.

La vacunación debe complementarse con medidas destinadas a reducir las picaduras. Entre las acciones aplicables en instalaciones ecuestres figuran eliminar recipientes con agua estancada, mantener limpios los bebederos, revisar los sistemas de drenaje y utilizar barreras físicas adecuadas en establos.

Las poblaciones de mosquitos pueden aprovechar pequeñas acumulaciones de agua para completar sus fases inmaduras. La vigilancia de depósitos, canaletas, cubos, neumáticos y zonas con drenaje deficiente ayuda a disminuir los lugares disponibles para la reproducción cerca de los animales.

El control debe apoyarse en métodos cuya eficacia y seguridad estén demostradas. La investigación internacional también explora nuevas estrategias para combatir enfermedades transmitidas por mosquitos, aunque estos desarrollos no sustituyen la vacunación equina ni las medidas veterinarias establecidas.

La vigilancia temprana delimita la circulación viral

La coincidencia temporal de una infección equina en Holanda Meridional y un ave positiva en Utrecht aporta información sobre la actividad del virus durante el verano de 2026. Sin embargo, estos hallazgos no permiten determinar por sí solos la extensión geográfica completa de la circulación.

El seguimiento de aves silvestres actúa como una herramienta de alerta, mientras el diagnóstico de caballos con síntomas neurológicos permite detectar infecciones que tienen relevancia directa para la sanidad equina. El análisis de mosquitos completa la evaluación al identificar los vectores presentes y caracterizar el virus que transportan.

Los responsables de caballos deben consultar con un veterinario ante la aparición de fiebre, apatía, pérdida de apetito, rigidez o problemas de coordinación. La detección del caso neerlandés muestra que la comunicación clínica, el muestreo oficial y la confirmación entre laboratorios son componentes esenciales para seguir una enfermedad transmitida por vectores.

Fuente referencial:
Universidad e Investigación de Wageningen



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