Una investigación de la Universidad Queen’s de Belfast localizó tres grupos de virus en lesiones intestinales de pollos de engorde afectados por el síndrome de retraso del crecimiento. El hallazgo ofrece nuevas pistas sobre una enfermedad que perjudica la producción avícola, aunque todavía no demuestra qué microorganismos la causan.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo científico del Reino Unido ha identificado tres grupos de virus asociados con lesiones del aparato digestivo de pollos de engorde afectados por el síndrome de retraso del crecimiento, una enfermedad que puede provocar un desarrollo desigual de las aves, problemas de absorción de nutrientes y pérdidas económicas en las explotaciones avícolas. La investigación fue dirigida por especialistas de la Universidad Queen’s de Belfast, en colaboración con el Agri-Food and Biosciences Institute (AFBI) y la Animal and Plant Health Agency (APHA).
El estudio, publicado el 14 de octubre de 2026 en la revista científica Microbiome, encontró que determinados virus aparecían en mayor abundancia dentro de las lesiones gastrointestinales que en las regiones de tejido sin lesiones examinadas en las mismas aves.
Los microorganismos identificados pertenecen a tres grupos: Gallivirus, Avastrovirus galli y Rotavirus deltagastroenteritidis. Su presencia localizada constituye una pista sobre la posible participación de infecciones virales en el desarrollo del síndrome, aunque los investigadores advierten que todavía es necesario determinar si actúan como agentes causales principales, como factores que agravan la enfermedad o como acompañantes de otros procesos patológicos.
La novedad no consiste únicamente en identificar virus presentes en pollos enfermos. El equipo consiguió relacionar su distribución con zonas específicas de tejido lesionado, una diferencia importante respecto a los análisis que examinan muestras intestinales completas sin distinguir las regiones afectadas.
Una enfermedad que impide que los pollos crezcan normalmente
El síndrome de retraso del crecimiento, conocido internacionalmente como runting-stunting syndrome (RSS), afecta a pollos de engorde y se caracteriza por alteraciones en el desarrollo corporal que pueden aparecer durante las primeras etapas de vida.
En las parvadas afectadas, algunos animales crecen considerablemente menos que otros, lo que genera diferencias de tamaño y peso dentro de un mismo lote.
La enfermedad también puede acompañarse de problemas digestivos y dificultades para aprovechar los nutrientes contenidos en el alimento.
Estas alteraciones representan un desafío para la producción comercial porque el crecimiento uniforme es uno de los principales objetivos de la crianza de pollos destinados a carne.
Cuando una parte de los animales no alcanza el desarrollo esperado, pueden deteriorarse los indicadores productivos y aumentar las necesidades de atención sanitaria y manejo.
El problema está relacionado con la importancia de mantener una nutrición adecuada durante las enfermedades que afectan el crecimiento de los pollos, especialmente cuando el intestino pierde capacidad para absorber los nutrientes.
Sin embargo, el RSS no tiene una causa única plenamente establecida.
Durante años, diferentes investigaciones han encontrado virus en aves afectadas, pero identificar un microorganismo en una muestra digestiva no significa necesariamente que sea responsable de la enfermedad.
Los pollos pueden albergar diversos virus intestinales sin presentar todos los signos clínicos asociados con el retraso del crecimiento.
Esta dificultad ha complicado la identificación de los agentes que intervienen directamente en las lesiones.
Los científicos examinaron las zonas dañadas del intestino
Para abordar el problema, los investigadores desarrollaron un procedimiento que combina el análisis microscópico de tejidos con técnicas de identificación de material genético viral.
El método utiliza microdisección por captura láser, una técnica que permite seleccionar y separar regiones muy pequeñas de tejido previamente examinadas al microscopio.
En lugar de analizar indiscriminadamente una muestra intestinal completa, los científicos pudieron concentrarse en áreas que presentaban lesiones y compararlas con regiones sin alteraciones visibles.
El equipo estudió tejidos procedentes del duodeno, el yeyuno, el proventrículo y la molleja.
Estas estructuras cumplen funciones diferentes dentro del aparato digestivo de las aves.
El duodeno y el yeyuno forman parte del intestino delgado, donde se desarrollan procesos esenciales de digestión y absorción.
El proventrículo participa en la digestión glandular, mientras que la molleja interviene en el procesamiento mecánico del alimento.
Los científicos trabajaron con muestras conservadas en bloques de parafina y utilizaron secuenciación metatranscriptómica para examinar el material genético presente en las regiones seleccionadas.
Esta combinación permitió estudiar qué comunidades virales aparecían asociadas con las lesiones y cuáles se encontraban en zonas relativamente conservadas.
El enfoque representa una diferencia metodológica importante frente a los estudios que identifican virus en el contenido intestinal sin determinar su relación espacial con el daño tisular.
Tres grupos de virus aparecieron concentrados en las lesiones
En las muestras correspondientes al síndrome de retraso del crecimiento, los investigadores analizaron 71 regiones de tejido obtenidas mediante microdisección láser.
Los resultados mostraron una mayor presencia de tres grupos virales en las zonas gastrointestinales lesionadas.
El primero correspondió a Gallivirus, un grupo de virus entéricos que incluye diferentes variantes identificadas en aves.
El segundo fue Avastrovirus galli, relacionado con los astrovirus aviares.
El tercero fue Rotavirus deltagastroenteritidis, perteneciente a los rotavirus.
Los tres grupos se detectaron en muestras procedentes de distintas granjas afectadas por el síndrome.
Los científicos observaron además que algunos aparecían simultáneamente en una misma lesión, lo que plantea la posibilidad de que determinadas coinfecciones participen en el desarrollo de la enfermedad.
Sin embargo, esta coincidencia no demuestra que los virus actúen conjuntamente para provocar las lesiones.
También es posible que determinados cambios en el tejido favorezcan la presencia de varios microorganismos o que las infecciones formen parte de un proceso patológico más complejo.
El estudio proporciona evidencia de asociación espacial entre los virus y el daño intestinal, pero no establece todavía una relación causal definitiva.
La investigación distinguió dos enfermedades digestivas
El equipo también examinó otra enfermedad avícola conocida como proventriculitis viral transmisible, identificada por las siglas TVP.
A diferencia del síndrome de retraso del crecimiento asociado con malabsorción, esta enfermedad se relaciona con alteraciones digestivas que afectan especialmente al proventrículo.
Los investigadores analizaron 49 muestras obtenidas mediante microdisección de tejidos procedentes de aves con proventriculitis viral transmisible.
Al comparar los resultados, encontraron diferencias en la composición de las comunidades virales presentes en las lesiones de ambos síndromes.
En las muestras correspondientes a TVP también detectaron una mayor representación de determinadas variantes virales semejantes a cepas utilizadas en vacunas.
Este resultado no demuestra que las vacunas hayan causado las lesiones. La semejanza genética con cepas vacunales requiere una interpretación específica y no constituye, por sí misma, evidencia de enfermedad provocada por una vacuna.
La diferencia entre los perfiles virales permitió comprobar que el procedimiento podía distinguir señales asociadas con dos cuadros digestivos que presentan características clínicas y patológicas diferentes.
Esto es importante porque los problemas de crecimiento en pollos pueden tener múltiples orígenes y no todas las enfermedades gastrointestinales deben considerarse equivalentes.
Los hallazgos fueron comprobados con muestras adicionales
Después de identificar los virus mediante secuenciación, los científicos realizaron pruebas complementarias para comprobar los resultados.
Utilizaron muestras de tejido fresco congelado procedentes de las mismas aves, lo que permitió verificar la presencia de los microorganismos mediante procedimientos independientes.
Entre las técnicas empleadas figuraron la reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa, la PCR cuantitativa, la secuenciación de fragmentos genéticos y el aislamiento viral.
Los tres grupos identificados en las lesiones de RSS fueron confirmados mediante análisis de las muestras correspondientes.
Además, el equipo consiguió recuperar un astrovirus de pollo en cultivo celular.
Este último resultado aporta una confirmación experimental adicional de la presencia de un virus viable en el material estudiado.
Sin embargo, recuperar un virus en cultivo tampoco equivale a demostrar que sea capaz de reproducir por sí solo el síndrome completo.
Para establecer causalidad serían necesarios experimentos adicionales que examinen la capacidad de los agentes candidatos para provocar lesiones y alteraciones del crecimiento bajo condiciones controladas.
Por qué es importante localizar los virus dentro de las lesiones
El aparato digestivo de las aves alberga comunidades complejas de microorganismos que pueden incluir bacterias, virus y otros agentes biológicos.
Algunos participan en procesos normales del ecosistema intestinal, mientras que otros pueden asociarse con enfermedades.
La simple detección de material genético viral no permite distinguir siempre entre una infección relevante y la presencia incidental de un microorganismo.
Por esta razón, los investigadores buscaron una evidencia más específica: determinar si determinados virus se concentraban precisamente en las regiones donde los patólogos habían identificado daño.
La comparación entre tejidos lesionados y no lesionados de las mismas aves reduce algunas de las dificultades que aparecen cuando se comparan animales diferentes, cuyas condiciones de crianza y exposición pueden variar.
Este enfoque también permite orientar las investigaciones posteriores hacia los microorganismos con asociaciones más consistentes con el daño observado.
La importancia del intestino para el desarrollo de las aves se refleja en investigaciones sobre la inflamación y la integridad intestinal de los pollos de engorde, donde se examinan factores que pueden influir en el aprovechamiento de los nutrientes.
El nuevo trabajo, sin embargo, aborda una cuestión diferente: la identificación de posibles agentes infecciosos vinculados con lesiones digestivas ya existentes.
Las coinfecciones podrían complicar el diagnóstico
La detección simultánea de varios grupos virales en algunas lesiones plantea una pregunta relevante para la sanidad avícola.
¿El síndrome de retraso del crecimiento puede surgir de la interacción entre diferentes microorganismos en lugar de depender de un único agente?
Los resultados son compatibles con esa posibilidad, pero todavía no permiten confirmarla.
En determinadas enfermedades animales, la presencia de varios agentes infecciosos puede modificar la gravedad del cuadro clínico o la respuesta del organismo.
Sin embargo, demostrar ese mecanismo requiere identificar qué ocurre cuando los microorganismos están presentes individualmente y cuando aparecen combinados.
Los investigadores consideran que los tres grupos virales identificados merecen una evaluación más profunda como posibles participantes en la patogenia del RSS.
La investigación también muestra por qué los diagnósticos basados únicamente en detectar un virus pueden resultar insuficientes cuando se estudian enfermedades de origen multifactorial.
En la producción avícola, distinguir entre problemas nutricionales, infecciones y alteraciones del ambiente de crianza es fundamental para evitar interpretaciones equivocadas.
La relación entre alimentación, microbiota y salud digestiva también ha sido examinada mediante ensayos nutricionales destinados a mejorar el equilibrio microbiano intestinal de los pollos.
Estas investigaciones abordan estrategias complementarias, pero no sustituyen la necesidad de identificar correctamente los agentes que participan en una enfermedad.
Qué significa el hallazgo para los productores avícolas
El síndrome de retraso del crecimiento representa un problema económico porque afecta una de las principales variables de la producción de carne de pollo: la capacidad de los animales para alcanzar el peso esperado durante un período de crianza relativamente corto.
Cuando aparecen aves con desarrollo insuficiente, los productores pueden enfrentar mayores diferencias de peso dentro de los lotes y dificultades para mantener un desempeño productivo uniforme.
La investigación británica no presenta una estimación económica nueva de las pérdidas asociadas con los tres virus identificados.
Tampoco demuestra que exista actualmente un tratamiento específico capaz de controlar el síndrome mediante la eliminación de esos microorganismos.
Su contribución es principalmente diagnóstica y científica.
Al identificar candidatos virales relacionados con lesiones concretas, el estudio proporciona objetivos más definidos para futuras investigaciones sobre prevención y control.
Si trabajos posteriores confirman que uno o varios de estos agentes desempeñan un papel causal, los resultados podrían contribuir al desarrollo de procedimientos diagnósticos más precisos.
También podrían orientar investigaciones sobre inmunidad y prevención de enfermedades digestivas.
Por ahora, sería prematuro recomendar cambios específicos en los programas sanitarios de las granjas basándose exclusivamente en estos resultados.
Las decisiones de diagnóstico, bioseguridad y tratamiento deben continuar apoyándose en la evaluación veterinaria y en las enfermedades efectivamente identificadas en cada explotación.
Una colaboración entre tres instituciones británicas
El trabajo fue desarrollado por científicos de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Queen’s de Belfast, el Agri-Food and Biosciences Institute y la Animal and Plant Health Agency.
Entre los autores figuran Shen-Yuan Hsieh, Christopher J. Creevey, Pauline M. Sheridan, Christopher G. Poulos, Victoria J. Smyth e Ilias Kyriazakis.
La investigación recibió financiación del Biotechnology and Biological Sciences Research Council, organismo británico que apoya proyectos científicos relacionados con las ciencias biológicas.
La participación de instituciones especializadas en biología, patología veterinaria y sanidad animal permitió combinar el examen de lesiones con técnicas de identificación viral.
Los resultados fueron aceptados por la revista Microbiome el 16 de septiembre de 2026 y publicados el 14 de octubre del mismo año.
La versión difundida corresponde a un artículo científico revisado por pares, disponible anticipadamente antes de su edición definitiva.
El siguiente desafío será demostrar cuáles virus causan la enfermedad
Los investigadores consideran que la identificación de Gallivirus, Avastrovirus galli y Rotavirus deltagastroenteritidis constituye un punto de partida para comprender mejor el síndrome de retraso del crecimiento.
El siguiente paso científico será determinar si estos microorganismos pueden iniciar las lesiones, si necesitan actuar junto con otros agentes o si su presencia aumenta como consecuencia de cambios intestinales provocados por la enfermedad.
También será importante establecer si las asociaciones observadas se reproducen en otras poblaciones de pollos, regiones y sistemas de producción.
El método utilizado podría aplicarse al estudio de otras enfermedades en las que diferentes microorganismos aparecen simultáneamente y resulta difícil identificar cuál participa directamente en el daño.
La investigación demuestra que estudiar la ubicación de los virus dentro de los tejidos puede aportar información que no se obtiene mediante un análisis general del contenido intestinal.
Para la avicultura, el hallazgo abre una vía de investigación sobre un síndrome que continúa afectando el crecimiento y la uniformidad de los pollos de engorde, sin anticipar todavía soluciones comerciales ni medidas sanitarias que no hayan sido probadas.
El artículo científico original se titula Lesion-anchored viromics identifies candidate viral agents of broiler stunting diseases y fue publicado en Microbiome con el identificador DOI 10.1186/s40168-026-02556-w.
Fuentes referenciales:
Microbiome — Investigación original de Shen-Yuan Hsieh y colaboradores, 14 de octubre de 2026
Universidad Queen’s de Belfast — New research sheds light on viruses linked to stunting diseases in broiler chickens, 20 de octubre de 2026


