Agricultura

La colonia de abejas puede entenderse como un solo organismo

Publicado el 07/10/2026 ·

Una revisión científica redefine el ciclo de vida de Apis mellifera y plantea que la enjambrazón, el reemplazo de reinas y el control de parásitos deberían interpretarse desde la biología del conjunto de la colonia


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Una colonia de abejas melíferas puede entenderse biológicamente no solo como una agrupación de miles de individuos, sino como un organismo integrado con nacimiento, desarrollo, reproducción, envejecimiento y muerte. Esa es la perspectiva desarrollada por Hannes A. Bonhoff, de la Universidad de Lund, en Suecia, y Heikki Helanterä, de la Universidad de Oulu, en Finlandia, en una revisión científica que replantea aspectos fundamentales del ciclo de vida de Apis mellifera y sus posibles implicaciones para la apicultura.

El trabajo, publicado en la revista Insectes Sociaux, lleva más lejos el concepto de “superorganismo”, utilizado desde hace décadas para describir a determinadas sociedades de insectos. Los autores sostienen que una reina y las miles de obreras asociadas a ella constituyen conjuntamente un individuo biológico de nivel superior, comparable conceptualmente con un animal multicelular en el que diferentes células y tejidos cumplen funciones especializadas.

Esta interpretación resulta especialmente relevante para la producción apícola porque modifica la forma de entender procesos como la enjambrazón, el reemplazo de la reina, la duración de una colonia y su relación con enfermedades y parásitos. En Mundo Agropecuario ya hemos explicado cómo la enjambrazón permite el nacimiento de nuevas colonias de abejas; la nueva revisión propone reconsiderar qué parte de ese proceso corresponde realmente al organismo progenitor y cuál constituye su descendencia.

Una reina y sus obreras forman el superorganismo

La imagen convencional de una colmena distingue individuos claramente reconocibles: una reina, decenas de miles de obreras y, durante determinados periodos, cientos de zánganos. Cada grupo desempeña funciones diferentes relacionadas con reproducción, alimentación, mantenimiento del nido, defensa, regulación térmica y recolección de recursos.

Bonhoff y Helanterä proponen analizar esa organización desde otro nivel biológico. Bajo su marco conceptual, las obreras pueden entenderse como una extensión somática de la reina y desempeñan funciones comparables, en términos organizativos, con tejidos especializados de un organismo multicelular.

La analogía no significa que cada abeja deje de ser un organismo individual. El planteamiento se refiere a un nivel adicional de organización biológica: la colonia funciona simultáneamente como una unidad evolutiva integrada cuyos componentes dependen estrechamente unos de otros.

Esta perspectiva también ayuda a interpretar la extraordinaria especialización existente dentro de la colmena. Investigaciones aplicadas han mostrado, por ejemplo, cómo la información sobre fuentes florales puede propagarse entre las abejas de una colonia mediante intercambios de alimento y aprendizaje olfativo, permitiendo coordinar la actividad de miles de recolectoras.

La colonia tendría un ciclo de vida propio

Uno de los argumentos centrales del estudio cuestiona la idea de que una colonia pueda considerarse potencialmente inmortal porque sus integrantes se renuevan continuamente. Los autores sostienen que esa interpretación confunde al organismo progenitor con su descendencia cuando ocurre el reemplazo de la reina.

Una nueva reina introduce un nuevo genotipo colonial. Por ello, Bonhoff y Helanterä consideran más apropiado interpretar la sucesión de reinas dentro de un mismo nido como una línea materna de superorganismos diferentes que ocupan sucesivamente ese espacio.

Desde esta perspectiva, el ciclo de vida colonial puede describirse mediante etapas comparables conceptualmente con las fases cigótica, embrionaria, fetal, juvenil y adulta observadas en otros animales. La comparación permite analizar procesos que tradicionalmente se habían estudiado desde el punto de vista de cada abeja individual.

La reina adquiere así una importancia todavía mayor para determinar la identidad biológica de la colonia. Esa función también está presente en el manejo productivo, donde la selección genética de las reinas influye en características sanitarias y productivas transmitidas a las obreras y a las siguientes generaciones.

La enjambrazón adquiere una interpretación diferente

Las abejas melíferas se preparan para reproducirse mediante un complejo proceso que incluye la producción de nuevas reinas y la salida de enjambres. En el denominado enjambre primario, la reina madre abandona el nido acompañada por una parte importante de las obreras y busca un nuevo lugar donde establecerse.

Mientras tanto, una reina hija permanece vinculada al nido original y, después del apareamiento, comienza a producir su propia generación de obreras. El estudio sostiene que interpretar correctamente cuál es el organismo progenitor y cuál es su descendencia cambia sustancialmente la explicación biológica de este proceso.

Los autores consideran que la salida del enjambre no representa por sí misma todo el proceso reproductivo, porque ocurre antes de que se complete la fecundación que dará origen al nuevo superorganismo. Bajo esta interpretación, el enjambre primario permite que el organismo materno sobreviva al proceso reproductivo trasladándose a otro nido.

La colonia hija recibe, en cambio, una infraestructura excepcional: el nido previamente construido, reservas de alimento y una población de obreras que contribuye a mantener las condiciones necesarias durante la transición. Los investigadores interpretan este proceso como una forma particularmente desarrollada de cuidado parental.

El nido funciona como una herencia para la colonia hija

La interpretación propuesta invierte una percepción habitual de la enjambrazón. A simple vista podría parecer que las abejas que permanecen en la colmena constituyen la colonia original y que las que parten forman la nueva colonia. El estudio sostiene que, siguiendo la identidad de la reina, ocurre conceptualmente lo contrario.

La reina madre abandona el emplazamiento con parte de sus obreras, mientras una hija puede heredar el nido. Esa infraestructura contiene panales, reservas y recursos acumulados durante el desarrollo de la colonia materna.

Los autores consideran que esta transferencia puede entenderse como una inversión parental: la descendencia comienza su existencia en un ambiente construido y aprovisionado previamente por el organismo progenitor, mientras la reina madre y su enjambre asumen el riesgo de buscar y establecer un nuevo refugio.

Este planteamiento añade otra dimensión a las investigaciones sobre la producción de reinas. Estudios recientes han mostrado que el desarrollo de una abeja reina también depende de las celdas especiales construidas por las obreras, evidenciando hasta qué punto la reproducción colonial depende de acciones coordinadas de numerosos miembros de la colmena.

El concepto puede cambiar la interpretación de Varroa

Las implicaciones de esta perspectiva no se limitan a explicar la reproducción. Bonhoff y Helanterä señalan que identificar correctamente al superorganismo también puede influir en estudios sobre parásitos, patógenos, supervivencia y dinámica demográfica de las colonias.

Uno de los ejemplos más relevantes para la apicultura es Varroa destructor. Este ácaro parasita a las abejas, se reproduce dentro de las celdas de cría y contribuye a la transmisión de virus capaces de debilitar gravemente las colonias.

Desde la perspectiva del superorganismo, el problema sanitario puede analizarse no únicamente como una infestación de numerosos insectos individuales, sino como una presión parasitaria ejercida sobre una unidad biológica integrada. Esto puede modificar las preguntas utilizadas para estudiar la resistencia, la reproducción del parásito y las consecuencias de determinadas intervenciones del apicultor.

La amenaza tiene consecuencias productivas directas. Diferentes programas sanitarios buscan reducir el impacto del ácaro y Mundo Agropecuario ha documentado cómo los apicultores afrontan el control de Varroa para proteger las colonias y la producción apícola.

El reemplazo de reinas entra en el debate

La revisión plantea además interrogantes sobre prácticas habituales de la apicultura moderna. Entre ellas se encuentran el reemplazo deliberado de reinas y las técnicas destinadas a impedir o reducir la enjambrazón para mantener colonias productivas dentro de las colmenas gestionadas.

Bonhoff sostiene que mantener una colonia artificialmente joven durante periodos prolongados puede entrar en conflicto con la estrategia reproductiva natural que surge cuando se interpreta la colonia como un organismo mortal. Los autores no presentan esta idea como un protocolo productivo ya validado para sustituir los métodos actuales, sino como una consecuencia conceptual que debería impulsar nuevas investigaciones sobre manejo.

La distinción es importante. La sustitución de reinas se utiliza en apicultura por diferentes razones, entre ellas edad, rendimiento, temperamento, características genéticas y sanidad. Programas de selección continúan evaluando precisamente estas variables; un ejemplo es la evaluación de reinas realizada en Baviera para mejorar características de las colonias.

El nuevo trabajo no demuestra experimentalmente que esas prácticas deban abandonarse. Se trata de una revisión conceptual de la historia de vida de las abejas melíferas. Su aportación consiste en proponer un marco diferente para estudiar los efectos que las intervenciones humanas producen sobre la reproducción y supervivencia del conjunto colonial.

Una nueva unidad para estudiar la salud de las colmenas

Considerar la colonia como un organismo también tiene implicaciones para la forma en que se registran las pérdidas apícolas. Si un reemplazo de reina implica el nacimiento de un nuevo superorganismo, la edad y supervivencia colonial podrían requerir definiciones distintas de las utilizadas cuando se considera que una colmena continúa siendo el mismo individuo mientras permanezca ocupada.

La cuestión resulta relevante en un momento de elevada preocupación por la mortalidad de abejas manejadas. Investigaciones recientes han documentado pérdidas extraordinarias de colonias y esfuerzos científicos para determinar sus causas, entre las que intervienen parásitos, patógenos, exposición química, nutrición y otros factores.

La revisión de Bonhoff y Helanterä propone que la unidad utilizada para estudiar estos procesos importa tanto como las variables que se miden. Confundir una sucesión de organismos coloniales con una única colonia potencialmente inmortal podría distorsionar estimaciones relacionadas con longevidad, reproducción, dispersión, heredabilidad y cuidado parental.

El concepto de superorganismo no es nuevo, pero los autores buscan aplicarlo de manera más rigurosa al ciclo completo de Apis mellifera. El resultado abre una línea de discusión que conecta biología evolutiva y apicultura: comprender exactamente qué constituye una colonia puede modificar la manera de estudiar su reproducción, su salud y las intervenciones destinadas a mantenerla productiva.

Fuentes referenciales:
Insectes Sociaux
Lund University