La concentración repentina de miles de abejas en estructuras, árboles o espacios urbanos corresponde a la reproducción colectiva de una colonia y no necesariamente a una reacción directa frente al calor
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Santiago Duarte
La aparición de numerosos grupos de abejas en sombrillas, ramas, persianas y otros lugares inesperados durante los meses cálidos puede generar alarma entre quienes interpretan la escena como una invasión. Sin embargo, estas concentraciones suelen responder a la enjambrazón, el proceso natural mediante el cual una colonia se divide para formar otra.
Durante este fenómeno, una parte de las abejas abandona la colmena original acompañando a la reina. El grupo inicia entonces la búsqueda de una nueva ubicación donde establecerse, mientras la colonia que permanece en el nido continúa su desarrollo con otra reina.
La acumulación visible de insectos no constituye por sí misma una plaga ni un comportamiento anómalo. Se trata de una etapa esencial de la reproducción de las abejas melíferas y del nacimiento potencial de una nueva colonia, tal como ocurre en el proceso mediante el cual los enjambres originan nuevas colonias.
En esta fase, las abejas pueden concentrarse temporalmente en lugares que ofrecen soporte o protección, incluidas sombrillas, árboles, muros, mobiliario urbano y estructuras cercanas a viviendas. El sitio elegido no siempre será el destino definitivo del enjambre.
La colonia se divide para asegurar su reproducción
La enjambrazón se produce cuando una colonia alcanza determinadas condiciones de desarrollo y una parte de sus integrantes sale junto con la reina. Esta división permite que el grupo original continúe funcionando y que otro conjunto de abejas tenga la posibilidad de establecer una colonia independiente.
El desplazamiento ocurre como una conducta coordinada. Las abejas vuelan en grupo y después se concentran alrededor de la reina mientras algunas exploradoras buscan cavidades o refugios adecuados para instalar el nuevo nido.
Durante la espera, el enjambre puede permanecer agrupado durante varias horas o días. Su aspecto compacto y la cantidad de ejemplares pueden resultar intimidantes, pero la agrupación tiene una función protectora y mantiene cohesionada a la colonia mientras se define el siguiente desplazamiento.
La enjambrazón también puede detectarse mediante cambios en la actividad, el sonido y las vibraciones de una colmena. Estas señales forman parte de las variables observadas en la apicultura de precisión mediante sensores, que permite anticipar determinados comportamientos colectivos.
Los enjambres suelen mostrar poca agresividad
Las abejas reunidas en un enjambre temporal no suelen presentar el mismo comportamiento defensivo que mantienen alrededor de una colmena establecida. En esta etapa no disponen de un nido permanente, reservas de miel ni crías que proteger en el lugar donde se han agrupado.
Además, las abejas salen de la colonia original con alimento almacenado en su organismo para afrontar el desplazamiento y los primeros momentos de instalación. Esta condición contribuye a que el grupo permanezca concentrado en proteger a la reina y encontrar un refugio, en lugar de buscar un enfrentamiento.
La baja agresividad no significa que el enjambre pueda tocarse, sacudirse o manipularse sin precauciones. Las abejas pueden defenderse si perciben movimientos bruscos, golpes, humo, productos químicos o intentos de retirar a la reina.
La picadura representa una respuesta defensiva extrema para la abeja melífera, debido a que las obreras mueren después de picar a una persona u otro mamífero. Por este motivo, suelen recurrir al aguijón cuando interpretan que existe una amenaza directa.
El calor no es la causa principal de la enjambrazón
La frecuente observación de enjambres durante jornadas cálidas puede llevar a relacionar ambos fenómenos de manera directa. Sin embargo, la enjambrazón responde principalmente al ciclo biológico y reproductivo de la colonia, aunque las condiciones ambientales influyen en la actividad de las abejas.
Las temperaturas favorables, la disponibilidad de flores y el desarrollo de la población dentro de la colmena pueden coincidir con los periodos en los que los enjambres se vuelven más visibles. El calor también puede favorecer la búsqueda de lugares sombreados durante una parada temporal.
Una sombrilla abierta ofrece una superficie protegida del sol y un punto donde el grupo puede reunirse alrededor de la reina. Esa elección no significa necesariamente que las abejas estén fundando allí una colmena permanente ni que hayan sido expulsadas exclusivamente por las altas temperaturas.
El calor extremo sí constituye un factor de estrés para las colonias. Las abejas regulan la temperatura de sus nidos mediante ventilación, evaporación de agua y otros comportamientos colectivos, pero las olas prolongadas pueden desestabilizar la refrigeración de las colmenas.
También se ha observado que la exposición a temperaturas extremas puede reducir la tolerancia térmica y modificar la actividad de estos insectos, especialmente cuando existen otros factores de estrés, como sucede con las abejas expuestas simultáneamente a calor y patógenos.
Cómo actuar ante un enjambre de abejas
Ante una concentración de abejas, la recomendación principal es mantener la distancia y evitar cualquier acción que perturbe al grupo. No se debe golpear la superficie donde se encuentra, lanzar agua, aplicar insecticidas ni tratar de dispersarlo.
También conviene apartar a niños y animales domésticos, limitar el tránsito cercano y esperar la intervención de una persona capacitada. Un apicultor puede evaluar si se trata de un enjambre temporal y trasladarlo a una colmena adecuada sin destruir la colonia.
La retirada suele centrarse en localizar y asegurar a la reina. Cuando esta queda dentro de una caja o colmena de transporte, las demás abejas tienden a seguirla guiadas por las señales químicas que mantienen unido al grupo.
Si el enjambre se encuentra en una zona pública, un acceso, una vivienda o un lugar donde pueda producirse contacto accidental, corresponde comunicar la situación a los servicios municipales, de emergencia o a una asociación local de apicultores.
Una fase clave para la apicultura y la polinización
La enjambrazón es fundamental para la expansión natural de las poblaciones de abejas, aunque puede representar una pérdida productiva para el apicultor cuando una parte importante de la colonia abandona una colmena manejada.
El seguimiento del espacio disponible, la edad de la reina, la cantidad de cría y el crecimiento de la población permite adoptar medidas de manejo para reducir enjambrazones no deseadas dentro de los colmenares.
La captura controlada de enjambres también ofrece la posibilidad de establecer nuevas colmenas. El procedimiento debe ser realizado por personas con experiencia, equipo de protección y conocimientos sobre la conducta de las abejas.
Estos insectos desempeñan una función esencial en la polinización de cultivos y plantas silvestres. Por ello, la respuesta ante un enjambre debe priorizar la seguridad de las personas y la conservación de la colonia, evitando actuaciones que provoquen la muerte innecesaria de miles de polinizadores.
La presencia temporal de abejas en una sombrilla u otra estructura es, en la mayoría de estos casos, una parada dentro de un proceso de reproducción colectiva. Mientras las exploradoras localizan un refugio adecuado, el resto del enjambre permanece agrupado alrededor de la reina y puede abandonar el lugar una vez seleccionado su nuevo hogar.
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