La nueva aprobación se aplicará en España desde el 1 de octubre de 2026 y exigirá medidas para proteger aguas, abejas y organismos del suelo
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz
Los agricultores españoles podrán continuar utilizando productos fitosanitarios autorizados que contengan ácido pelargónico después de que la Comisión Europea renovara la aprobación de esta sustancia activa. La decisión comenzará a aplicarse el 1 de octubre de 2026 en todos los Estados miembros de la Unión Europea y permanecerá vigente hasta el 30 de septiembre de 2041.
La medida fue establecida mediante el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/1696, aprobado por la Comisión el 14 de julio de 2026. No se trata de la autorización inicial del compuesto, sino de una renovación por 15 años tras el procedimiento europeo de evaluación de su eficacia y sus posibles efectos sobre la salud y el medioambiente.
El ácido pelargónico, denominado también ácido nonanoico, es un ácido graso saturado de nueve átomos de carbono que aparece naturalmente en pequeñas cantidades en distintas fuentes vegetales y animales. Su nombre procede del género de plantas Pelargonium, en cuyos aceites esenciales puede encontrarse.
Un herbicida de contacto que deseca los tejidos vegetales
La sustancia funciona principalmente como un herbicida no selectivo de contacto. Cuando alcanza las partes verdes de una planta, altera su superficie y sus membranas celulares, acelera la pérdida de agua y provoca la desecación de los tejidos tratados.
Este mecanismo la diferencia de los herbicidas sistémicos, que son absorbidos y se desplazan por el interior de la planta. El ácido pelargónico actúa sobre las superficies alcanzadas durante la aplicación, por lo que la cobertura, el estado de desarrollo de la maleza y las condiciones ambientales influyen directamente en el resultado.
La respuesta de una maleza a un tratamiento no depende únicamente del ingrediente activo. La calidad de la pulverización y el tamaño de las plantas tratadas también pueden explicar diferencias de eficacia entre parcelas.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria evaluó usos representativos para controlar malas hierbas anuales y perennes, así como rebrotes en viñedos. El análisis incluyó además la desecación de la parte aérea de la papa y aplicaciones en caminos, zonas con plantas leñosas, arbustos ornamentales, céspedes y jardines.
La renovación no autoriza cualquier aplicación
La aprobación europea afecta al ácido pelargónico como sustancia activa, pero no permite emplear cualquier formulación en cualquier cultivo. Cada producto comercial necesita una autorización nacional que determine los usos admitidos, las dosis, el número de aplicaciones y las condiciones obligatorias de manejo.
En España ya existen productos registrados que contienen este compuesto. Por tanto, la entrada en aplicación del reglamento europeo garantiza la continuidad de la sustancia dentro del marco fitosanitario, pero los agricultores deberán consultar el registro vigente y seguir estrictamente la etiqueta del formulado que utilicen.
La eficacia también puede variar según el momento elegido para tratar. Investigaciones sobre otras materias activas han mostrado, por ejemplo, que la radiación solar puede modificar la respuesta de determinados herbicidas, lo que refuerza la importancia de ajustar cada aplicación a sus condiciones técnicas específicas.
Pureza mínima y control de impurezas
El reglamento establece para el ácido pelargónico una pureza mínima de 889 gramos por kilogramo y exige calidad alimentaria conforme a la especificación europea E570 para determinados ácidos grasos. También fija límites para el agua, el material insaponificable, los residuos de ignición y metales como arsénico, plomo y mercurio.
La suma de tres impurezas consideradas relevantes desde el punto de vista toxicológico —ácidos hexanoico, heptanoico y octanoico— deberá mantenerse por debajo de 50 gramos por kilogramo en el material técnico.
Estas condiciones forman parte de la identidad y calidad exigidas a la sustancia activa. Los productos fitosanitarios comercializados, por su parte, continuarán sometidos a las evaluaciones y autorizaciones que correspondan en cada Estado miembro.
Origen natural no significa ausencia de riesgos
La renovación fue concedida después de que la evaluación europea no identificara un área crítica de preocupación que impidiera aprobar la sustancia. Sin embargo, la Comisión determinó que los Estados miembros deberán prestar atención a determinados riesgos ambientales y establecer medidas de mitigación cuando resulten necesarias.
Uno de los puntos señalados es la protección de las aguas subterráneas cuando el herbicida se aplique en zonas donde existan acuíferos vulnerables bajo suelos predominantemente alcalinos. Las autoridades también deberán considerar la protección de organismos acuáticos, organismos del suelo y artrópodos que no sean el objetivo del tratamiento, incluidas las abejas.
La posible exposición de polinizadores y vegetación ajena al tratamiento exige controlar la deriva. Estudios sobre el desplazamiento de pesticidas hacia zonas destinadas a proteger polinizadores han mostrado que la distancia, la precisión de la pulverización y las condiciones de aplicación son elementos relevantes para reducir impactos fuera de la parcela tratada.
El origen natural del ácido pelargónico describe su presencia en la naturaleza, pero no elimina la necesidad de utilizar equipos adecuados, respetar las dosis autorizadas y evitar el contacto con cultivos u otras plantas que se quiera conservar. Su carácter no selectivo implica que puede dañar cualquier tejido verde alcanzado por la pulverización.
Una herramienta adicional para el control de malezas
La continuidad del ácido pelargónico amplía las opciones disponibles para manejar malezas y rebrotes en usos concretos. No obstante, su acción de contacto y la ausencia de selectividad obligan a dirigir cuidadosamente el tratamiento y pueden hacer necesarias nuevas aplicaciones cuando la sustancia no alcanza todos los tejidos o cuando la planta vuelve a desarrollarse.
Su incorporación a un programa agrícola debe responder a las características de la parcela, las especies presentes, el cultivo y las restricciones incluidas en la autorización del producto. La renovación europea no sustituye la planificación agronómica ni convierte el compuesto en una solución universal frente a las malas hierbas.
El nuevo periodo regulatorio ofrece continuidad hasta septiembre de 2041, pero mantiene condiciones expresas de pureza y protección ambiental. Para el agricultor español, la referencia operativa seguirá siendo el producto comercial autorizado y su etiqueta, no la sustancia activa utilizada de manera aislada.
Fuentes referenciales:
El Español
Diario Oficial de la Unión Europea


