El programa New Roots capacita en Kansas City a inmigrantes y personas reasentadas para crear pequeñas empresas agrícolas y fortalecer su bienestar
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Un programa de agricultura sostenible desarrollado en Kansas City, Estados Unidos, está ayudando a refugiados reasentados e inmigrantes a mejorar su bienestar físico y mental mientras adquieren conocimientos para establecer negocios agrícolas independientes. Investigadores de la Universidad de Kansas estudiaron la experiencia de los participantes y documentaron beneficios relacionados con la autonomía laboral, la convivencia y el sentido de pertenencia.
La iniciativa, denominada New Roots, ofrece cuatro años de capacitación a agricultores refugiados, inmigrantes y estudiantes de inglés. Cada participante puede arrendar un cuarto de acre —aproximadamente 0,1 hectáreas— dentro de una explotación de 7,5 acres, equivalente a unas tres hectáreas, situada en Kansas City, Misuri.
De la capacitación agrícola al negocio independiente
El programa combina conocimientos de producción sostenible a pequeña escala con formación empresarial. Los participantes aprenden métodos de cultivo resilientes al clima, manejo de plagas, utilización de equipos, planificación comercial, obligaciones tributarias y mantenimiento de registros.
La preparación también incluye comercialización, atención al cliente y venta de productos mediante mercados de agricultores, sistemas de agricultura apoyada por la comunidad y canales mayoristas. Esta estructura busca que los productores puedan avanzar gradualmente desde la formación hasta la gestión de una explotación propia.
Muchos participantes ya poseían experiencia agrícola en sus países de origen. New Roots les permite adaptar esos conocimientos a las condiciones productivas, comerciales y legales de Estados Unidos. Durante la temporada sin cultivos también reciben clases de inglés vinculadas con sus necesidades cotidianas y empresariales.
El modelo coincide con otros análisis sobre la necesidad de ampliar las oportunidades de los inmigrantes en la agricultura, especialmente mediante capacitación, acceso a tierras y políticas adaptadas a las pequeñas explotaciones.
Autonomía y contacto social mejoran la experiencia laboral
Joonmo Kang, profesor asistente de la Escuela de Bienestar Social de la Universidad de Kansas, y Cheryl Holmes, directora de proyectos de investigación, conocieron la iniciativa en 2022. Posteriormente participaron en reuniones, actividades y encuentros con agricultores, empleados y voluntarios.
El equipo organizó grupos de discusión con el personal e hizo entrevistas a los productores para conocer sus experiencias. Los participantes señalaron reiteradamente que el trabajo agrícola favorecía su salud física y mental, aunque el estudio se basó en testimonios y no en mediciones clínicas destinadas a establecer una relación causal.
Varios agricultores mantenían simultáneamente empleos en almacenes, plantas procesadoras de carne o empresas de servicios. Al comparar esas ocupaciones con el trabajo en New Roots, destacaron que la agricultura les permitía organizar mejor su tiempo, comunicarse con otras personas y percibir un valor más directo en las tareas realizadas.
Aunque algunos obtenían mayores ingresos en sus empleos principales, decidieron continuar en el programa por la independencia y el compañerismo encontrados en la granja. Esta dimensión social también aparece en investigaciones sobre los beneficios comunitarios y personales de la agricultura urbana.
La granja funciona como espacio de integración comunitaria
Los investigadores observaron que las actividades productivas facilitaban relaciones entre agricultores, familiares, voluntarios, compradores y organizaciones locales. Los participantes no solo vendían hortalizas, sino que compartían cultivos vinculados con sus tradiciones, recetas y conocimientos agrícolas.
Entre esos productos se encuentra la mchicha, una hortaliza de hoja utilizada en distintas cocinas africanas. Su presencia en los mercados permite atender preferencias alimentarias de comunidades migrantes y, al mismo tiempo, presentar nuevos ingredientes a otros consumidores.
Los mercados agrícolas ofrecieron un espacio para practicar inglés, desarrollar habilidades comerciales y establecer vínculos con residentes de Kansas City. Según el estudio, estos intercambios ayudaron a los participantes a sentirse integrantes activos de la comunidad receptora.
La experiencia aporta un ejemplo concreto de cómo la ampliación de la agricultura urbana y periurbana puede combinar producción de alimentos, formación profesional y construcción de redes sociales cuando existe apoyo institucional.
Una investigación construida con participación comunitaria
El estudio fue elaborado por investigadores de la Universidad de Kansas junto con Benjamin Carpenter, de Cultivate KC, y Kristin Selby, de Catholic Charities of Northeast Kansas, dos responsables vinculados con New Roots. Los resultados se publicaron en la revista Journal of Community Practice.
El equipo utilizó un enfoque de investigación participativa basado en la colaboración prolongada con la comunidad. Antes de formular sus conclusiones, los científicos asistieron durante años a reuniones y actividades, escucharon a los participantes y solicitaron retroalimentación sobre el trabajo.
Además del artículo académico, los investigadores prepararon un informe para la organización y lo tradujeron a las lenguas maternas de los agricultores. Esta decisión permitió que quienes aportaron sus experiencias pudieran consultar los resultados y utilizarlos dentro del propio programa.
Acceso a tierra y mercados condiciona la continuidad
La capacitación constituye solo una parte del camino hacia una empresa agrícola viable. Los productores también necesitan tierra asequible, agua, herramientas, infraestructura, transporte, financiamiento y canales de comercialización estables para continuar después de completar el programa.
New Roots reduce algunas de esas barreras durante la etapa formativa mediante parcelas, acompañamiento técnico y acceso organizado a compradores. El reto posterior consiste en trasladar las capacidades adquiridas a explotaciones independientes que generen ingresos suficientes y puedan mantenerse en el tiempo.
Los hallazgos corresponden a una iniciativa concreta y a las experiencias de sus participantes, por lo que no deben generalizarse automáticamente a todas las poblaciones refugiadas o inmigrantes. Sin embargo, muestran cómo la agricultura puede desempeñar simultáneamente funciones productivas, empresariales y comunitarias cuando los programas reconocen los conocimientos previos de las personas y responden a las condiciones del territorio.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Universidad de Kansas
Programa New Roots de Cultivate KC
Journal of Community Practice

