El proyecto de 3.500 millones de dólares integrará cultivos forrajeros, un rebaño proyectado de 270.000 animales y plantas de leche en polvo en la provincia de Adrar
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
Argelia avanza en la construcción de uno de los mayores complejos lecheros integrados del mundo en la provincia desértica de Adrar. El proyecto, desarrollado por la empresa catarí Baladna y el Estado argelino, contempla una inversión de 3.500 millones de dólares, una superficie de 117.000 hectáreas y un rebaño que alcanzaría 270.000 animales cuando todas sus fases estén operativas.
La iniciativa busca producir localmente leche destinada principalmente a la elaboración de leche en polvo, un producto del que Argelia depende considerablemente para abastecer su mercado. La capacidad anunciada es de aproximadamente 1.700 millones de litros de leche al año, volumen con el que el complejo aspira a cubrir hasta el 50 % de la demanda nacional de leche en polvo.
El proyecto todavía se encuentra en ejecución y no alberga actualmente la totalidad del rebaño previsto. En abril de 2026, Baladna anunció contratos por más de 635 millones de dólares para su segunda fase y la preparación de un puente aéreo destinado a trasladar 30.000 vacas Holstein desde nueve estados de Estados Unidos.
Una asociación entre Baladna y el Estado argelino
El acuerdo marco fue firmado el 25 de abril de 2024 por Baladna y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Argelia. La empresa conjunta está participada en un 51 % por el grupo catarí y en un 49 % por el Estado argelino mediante el Fondo Nacional de Inversiones.
Las 117.000 hectáreas se organizarán en tres polos productivos. Cada uno combinará áreas agrícolas para producir forraje y cereales, instalaciones de ganadería lechera y de carne, y una planta destinada a transformar la leche en polvo. La integración vertical permitirá controlar desde la alimentación del ganado hasta el procesamiento industrial.
El objetivo oficial es reducir la exposición del país a las importaciones, fortalecer el suministro nacional y estabilizar una cadena considerada estratégica para la seguridad alimentaria. La primera formulación del proyecto estimó la creación de 5.000 empleos directos, mientras que Baladna calcula que su ejecución movilizará más de 15.000 puestos de trabajo locales.
Esta estrategia comparte el propósito de otras iniciativas que buscan reforzar la producción nacional como vía hacia la soberanía alimentaria, aunque la escala y las condiciones desérticas convierten al caso argelino en una operación especialmente exigente.
El forraje deberá producirse en pleno desierto
La alimentación del rebaño dependerá parcialmente de cultivos desarrollados dentro del propio complejo. El plan contempla sembrar cereales y forrajes mediante sistemas de riego por pivote central, utilizando agua subterránea disponible en la región de Adrar.
La producción local de alimento puede reducir la necesidad de transportar grandes volúmenes de forraje desde el norte de Argelia o desde mercados internacionales. También permite relacionar la superficie cultivada con los requerimientos nutricionales de las diferentes categorías del ganado.
Sin embargo, la disponibilidad de agua será una de las variables decisivas. Además del riego, una explotación con decenas de miles de animales necesita abastecer bebederos, sistemas de enfriamiento, limpieza, ordeño y procesamiento industrial. En condiciones cálidas, las vacas lactantes elevan considerablemente su consumo, como explican las recomendaciones sobre cantidad y calidad del agua para el ganado lechero.
El proyecto deberá gestionar la extracción de los acuíferos de manera compatible con su capacidad de renovación y con las necesidades de las comunidades de la región. Los anuncios empresariales consultados no detallan todavía el balance hídrico completo, los volúmenes anuales de extracción ni la estrategia de largo plazo para cada uno de los tres polos.
Protección de las vacas frente al calor del Sahara
El ganado previsto será mayoritariamente Holstein, raza reconocida por su elevada producción de leche, pero sensible al estrés térmico. Las temperaturas extremas de Adrar obligan a instalar alojamientos con sombra, ventilación intensiva y sistemas de enfriamiento capaces de mantener condiciones adecuadas durante el día y la noche.
Informaciones periodísticas sobre el proyecto describen establos climatizados o con aire acondicionado. Baladna confirma el empleo de tecnología y prácticas modernas de gestión, aunque los documentos corporativos revisados no precisan todavía la configuración final de la refrigeración en todas las instalaciones.
El control térmico será esencial porque el calor reduce el consumo de alimento, altera el comportamiento, afecta la fertilidad y puede disminuir la producción de leche. Estudios sobre enfriamiento diurno y nocturno de vacas lecheras han registrado menores temperaturas corporales, menos jadeo y un mejor desempeño cuando la protección continúa después de las horas más calurosas.
Las instalaciones necesitarán además planes de contingencia frente a interrupciones eléctricas, fallas de ventilación y olas de calor. En un sistema de esta escala, una avería prolongada podría afectar simultáneamente a un gran número de animales, por lo que la redundancia energética, los sensores ambientales y las alarmas deberán formar parte del manejo cotidiano.
La selección genética también puede adquirir relevancia. La investigación sobre tolerancia al estrés térmico en el ganado lechero muestra que productividad y adaptación al calor deben evaluarse conjuntamente en regiones expuestas a altas temperaturas.
Treinta mil vacas iniciarán la formación del rebaño
La segunda fase incluye la importación de 30.000 vacas Holstein procedentes de Estados Unidos. Baladna contrató 109 vuelos de carga para ejecutar el traslado desde nueve estados, en una operación presentada por la empresa como una de las mayores movilizaciones aéreas coordinadas de ganado lechero.
Los acuerdos fueron suscritos con proveedores especializados y empresas responsables de obras civiles, construcción de establos, movimientos de tierra, sistemas de riego, plantas de concreto y alojamientos para trabajadores. Siete de las diez compañías participantes en este paquete contractual son argelinas, según la información divulgada en abril de 2026.
El anuncio empresarial utilizó la expresión “lanzamiento” del puente aéreo, pero otras informaciones sobre la operación sitúan el comienzo efectivo de los traslados a partir de noviembre de 2026. Por tanto, no debe interpretarse que las 30.000 vacas ya se encuentran dentro del complejo.
El transporte aéreo reduce el tiempo de viaje frente a una operación marítima, pero requiere estrictos controles veterinarios, planificación de cuarentenas, adaptación gradual al clima y vigilancia durante el desplazamiento. La bioseguridad será especialmente importante al concentrar animales procedentes de múltiples establecimientos y regiones.
Una cadena diseñada para producir leche en polvo
El complejo no se limitará al ordeño. La leche será procesada dentro de las instalaciones para elaborar polvo destinado al mercado argelino. Este modelo busca reducir costos logísticos internos, aprovechar economías de escala y mantener el control sobre alimentación, producción primaria, transformación y comercialización.
La capacidad anual proyectada de 1.700 millones de litros representa una meta para la operación completa, no el volumen disponible durante las primeras fases. La producción crecerá a medida que se incorporen animales, entren en servicio los campos de forraje y comiencen a operar las plantas industriales.
El éxito económico dependerá del rendimiento real por vaca, la disponibilidad de alimento, el costo energético de refrigerar las instalaciones, la productividad del riego, la sanidad del rebaño y el desempeño de la planta de secado. También deberá compararse el costo final de la leche en polvo local con el de las importaciones que pretende reemplazar.
Escala productiva y riesgos ambientales
Una concentración de 270.000 animales generará grandes cantidades de estiércol y aguas residuales. Estos flujos pueden convertirse en fuentes de nutrientes, energía o fertilizantes si se tratan correctamente, pero también pueden provocar emisiones, olores, contaminación de agua y acumulación de nitrógeno si la infraestructura resulta insuficiente.
El manejo deberá coordinar almacenamiento, separación de sólidos, aprovechamiento agronómico y control sanitario. La dimensión del proyecto exige calcular la aplicación de nutrientes de acuerdo con las necesidades de los cultivos, evitando que la búsqueda de circularidad traslade el problema desde los establos hacia los suelos o acuíferos.
La evaluación completa deberá considerar además el consumo de electricidad para bombeo, refrigeración, ordeño y secado industrial. La producción en el Sahara puede aportar seguridad de suministro, pero esa ventaja necesita medirse junto con la huella hídrica, energética y ambiental de toda la cadena.
Baladna prevé que el proyecto alcance un 40 % de ejecución al finalizar 2026. La entrada progresiva del ganado y la construcción de la infraestructura mostrarán si la combinación de riego, producción forrajera, refrigeración y procesamiento puede sostener a largo plazo una explotación lechera de esta magnitud en el sur argelino.
Fuentes referenciales:
Primicias Rurales
Baladna – Acuerdo con el Ministerio de Agricultura de Argelia
Baladna – Segunda fase del proyecto lechero en Argelia

