Agricultura

Argentina: Córdoba amplía la restricción al herbicida 2,4-D

Publicado el 19/08/2026 · REDACCION

La provincia argentina prohibió aplicar la formulación éster etilhexílico entre agosto y marzo para reducir la volatilización y proteger cultivos sensibles


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.

La provincia argentina de Córdoba amplió a todo su territorio la prohibición estacional de aplicar ácido 2,4-D en su formulación éster etilhexílico. La medida, establecida mediante la Resolución 275/2026 del Ministerio de Bioagroindustria, rige desde el 1 de agosto hasta el 31 de marzo de cada ciclo productivo.

Durante ese periodo queda prohibido utilizar esta formulación por vía aérea, terrestre, mecánica o manual en cualquier cultivo de la provincia. La disposición busca reducir los daños ocasionados por la volatilización y la deriva del herbicida hacia viñedos, explotaciones hortícolas, frutales y otras producciones sensibles.

La regulación no constituye una prohibición general de todas las formulaciones de 2,4-D. Su alcance se concentra específicamente en el éster etilhexílico, cuya capacidad para volatilizarse aumenta el riesgo de que el producto se desplace fuera del lote tratado bajo determinadas condiciones ambientales.

La restricción se extiende ahora a toda Córdoba

Hasta la aprobación de la Resolución 275/2026, la limitación territorial estaba concentrada en los departamentos Calamuchita, Colón y Santa María. El nuevo esquema reemplaza la Resolución 341/2025 y lleva la prohibición estacional a todos los departamentos cordobeses.

El periodo seleccionado coincide con los meses de mayor actividad agrícola y con condiciones ambientales que pueden favorecer la volatilización. Las temperaturas elevadas incrementan la posibilidad de que parte del producto pase a la atmósfera después de la aplicación y sea transportado hacia terrenos vecinos.

La deriva puede producirse de dos maneras. La primaria ocurre durante la pulverización, cuando gotas finas son desplazadas por el viento. La secundaria se presenta después de la aplicación, cuando el ingrediente activo se volatiliza y vuelve a movilizarse en forma de vapor.

La diferencia es importante porque suspender una aplicación durante una ráfaga no elimina necesariamente el riesgo posterior de volatilización. La formulación, la temperatura, la humedad, la velocidad del viento, la inversión térmica y la calidad de la pulverización intervienen en el desplazamiento fuera del objetivo.

El fenómeno ha sido examinado en investigaciones sobre el impacto ambiental y la deriva de herbicidas como 2,4-D y dicamba, cuyos resultados muestran que la formulación química condiciona el riesgo de movimiento hacia plantas no tratadas.

Los cultivos sensibles reciben mayor protección

El 2,4-D es un herbicida hormonal utilizado para controlar numerosas malezas de hoja ancha. Su eficacia y costo lo han convertido en una herramienta habitual dentro de sistemas extensivos de soja, maíz y cereales, especialmente durante el barbecho y la preparación de los lotes.

Sin embargo, cantidades muy pequeñas que lleguen a plantas sensibles pueden provocar deformaciones, alteraciones del crecimiento, pérdida de flores y reducción de la producción. Los daños potenciales adquieren especial relevancia en cultivos intensivos cuyo valor económico por hectárea es elevado.

Viñedos, frutales, hortalizas, legumbres y girasol figuran entre las producciones que pueden resultar afectadas por aplicaciones realizadas en campos vecinos. El riesgo no depende solamente de la distancia, ya que las condiciones atmosféricas determinan la dirección y el alcance del desplazamiento.

Los síntomas no siempre permiten identificar inmediatamente el origen. El análisis sobre cómo reconocer lesiones provocadas por herbicidas advierte que las hojas torcidas, el crecimiento anormal, la clorosis y la necrosis pueden relacionarse con herbicidas hormonales, pero también es necesario descartar enfermedades, deficiencias y errores dentro del propio lote.

La venta exige una declaración jurada

La Resolución 275/2026 también establece condiciones para comercializar el éster etilhexílico de 2,4-D. Los establecimientos habilitados pueden venderlo únicamente mediante una declaración jurada firmada por el comprador.

En ese documento debe quedar expresado que el producto no será aplicado durante el periodo comprendido entre el 1 de agosto y el 31 de marzo. Los comercios tienen además que remitir mensualmente las declaraciones recibidas y la información correspondiente a sus existencias a la Dirección General de Fiscalización y Control.

El requisito busca mantener la trazabilidad del producto sin impedir completamente su comercialización durante los meses de restricción. Su adquisición no autoriza a utilizarlo en Córdoba mientras se encuentre vigente la prohibición estacional.

Productores, aplicadores y asesores técnicos deben comprobar la formulación exacta indicada en la etiqueta etiqueta. La presencia del ingrediente activo 2,4-D no basta para determinar si un producto está alcanzado por la norma, porque la resolución se refiere específicamente a su presentación como éster etilhexílico.

Productores extensivos deberán reorganizar el control de malezas

La ampliación provincial obliga a los agricultores que dependían de esta formulación a revisar sus programas de barbecho. Las alternativas pueden incluir formulaciones menos volátiles de 2,4-D, otros ingredientes activos autorizados y prácticas agronómicas complementarias, siempre bajo una receta o recomendación profesional cuando la normativa lo requiera.

Representantes del sector extensivo han expresado preocupación por el costo y la disponibilidad de los sustitutos. No obstante, el impacto económico no será idéntico en todos los establecimientos: dependerá de las malezas presentes, el tamaño del lote, la rotación, los productos registrados y la cantidad de aplicaciones necesarias.

El reemplazo no debe realizarse automáticamente con otro herbicida hormonal, porque cada ingrediente tiene restricciones, riesgos de deriva, espectro de control y requisitos técnicos diferentes. La selección necesita considerar los cultivos vecinos y las condiciones ambientales previstas para el momento de aplicación.

En soja, la pérdida de una herramienta obliga a reforzar el monitoreo y la planificación. Las recomendaciones para controlar malezas de manera efectiva en los lotes argentinos incluyen identificar las especies presentes, intervenir en etapas tempranas y combinar herramientas para evitar que el banco de semillas continúe creciendo.

El manejo integrado reduce la dependencia química

La restricción también abre una discusión sobre la dependencia de programas basados casi exclusivamente en herbicidas. Rotar cultivos y modos de acción, utilizar coberturas, prevenir la producción de semillas y aplicar controles mecánicos donde resulten viables puede disminuir la presión sobre una sola molécula.

Estas prácticas cobran importancia frente a la expansión de malezas resistentes. Sustituir repetidamente un producto por otro sin cambiar el sistema de manejo puede seleccionar nuevas poblaciones resistentes y reducir la vida útil de las alternativas disponibles.

La protección de cultivos sensibles tampoco se resuelve únicamente mediante prohibiciones. La calibración de los pulverizadores, el tamaño de gota, la altura de la barra, las condiciones meteorológicas, las zonas de amortiguamiento y la comunicación entre vecinos siguen siendo componentes esenciales.

Incluso se investigan barreras físicas para interceptar compuestos que abandonan el lote, como las cercas de carbón destinadas a proteger hortalizas y frutales frente a la deriva. Estas soluciones experimentales no sustituyen el cumplimiento normativo, pero muestran la necesidad de abordar el problema desde distintas herramientas.

Una regulación que redistribuye costos y riesgos

La Resolución 275/2026 traslada parte del costo de prevención hacia los los productores extensivos que deberán ajustar sus programas de control, mientras reduce la exposición de actividades intensivas vulnerables a pérdidas causadas por aplicaciones ajenas.

Para horticultores, fruticultores y viticultores, la ampliación ofrece una protección uniforme durante las etapas sensibles de crecimiento, floración y formación de frutos. Para los agricultores de soja y maíz, implica anticipar compras y diseñar alternativas antes de iniciar las aplicaciones de barbecho.

El cumplimiento dependerá de la fiscalización provincial, la trazabilidad comercial y la capacitación de productores y aplicadores. La norma se encuentra vigente en toda Córdoba, pero cualquier decisión operativa debe comprobarse con el texto oficial, los registros de productos autorizados y las indicaciones del Ministerio de Bioagroindustria.

Fuentes referenciales:
AgroXXI
Resolución 275/2026 del Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba
Agroverdad



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