Avicultura

Argentina aprueba una nueva vacuna contra la bronquitis infecciosa aviar

Publicado el 09/10/2026 ·

El INTA y Laboratorios INMUNER desarrollaron una vacuna atenuada basada en la variante viral A13, presente en granjas argentinas. El producto recibió la autorización del SENASA y ya está disponible para el sector avícola.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

La avicultura argentina dispone de una nueva vacuna para reforzar la prevención de la bronquitis infecciosa aviar, una enfermedad viral que puede provocar pérdidas económicas en las explotaciones dedicadas a la producción de carne y huevos. Investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en colaboración con Laboratorios INMUNER, desarrollaron una formulación basada en una variante del virus que circula en el país y para la cual no existían vacunas comerciales elaboradas con una cepa homóloga.

El avance fue anunciado oficialmente el 30 de septiembre de 2026. La vacuna obtuvo la aprobación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) para su comercialización y se encuentra disponible para los productores avícolas argentinos.

La formulación utiliza una cepa atenuada denominada A13, identificada y estudiada durante años por especialistas del Laboratorio de Aves del Instituto de Virología e Innovaciones Tecnológicas (IVIT), perteneciente al Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas del INTA.

El desarrollo busca mejorar la protección frente a una variante viral detectada en pollos de engorde, gallinas ponedoras y aves reproductoras de distintas regiones del país.

La importancia del anuncio reside en que las vacunas comerciales disponibles ofrecían cierta protección, pero no impedían completamente la circulación de esta variante en los establecimientos estudiados.

La bronquitis infecciosa afecta a diferentes sistemas de producción avícola

La bronquitis infecciosa aviar es una enfermedad causada por un coronavirus que afecta principalmente a las gallinas domésticas.

Se trata de una infección de distribución mundial que puede propagarse con rapidez dentro de los establecimientos cuando existen condiciones favorables para la transmisión.

Sus consecuencias dependen de la variante viral involucrada, la edad de las aves, su estado sanitario y las condiciones de manejo.

En pollos de engorde, la enfermedad puede provocar problemas respiratorios y afectar el crecimiento y la eficiencia productiva.

En gallinas ponedoras y reproductoras, determinadas infecciones pueden perjudicar la producción y calidad de los huevos.

Algunas variantes también pueden afectar los riñones y generar complicaciones adicionales.

La enfermedad constituye uno de los problemas incluidos en los principales cuadros respiratorios que afectan a los pollos y requieren medidas específicas de prevención.

Su control depende de la vacunación, la vigilancia sanitaria y la aplicación de prácticas adecuadas de bioseguridad.

La disponibilidad de una nueva vacuna no elimina estas necesidades, pero incorpora una alternativa dirigida a una variante concreta que ha sido identificada en Argentina.

Más de veinte años de vigilancia permitieron identificar cinco variantes

El desarrollo de la vacuna fue precedido por un trabajo prolongado de investigación epidemiológica.

Durante más de dos décadas, especialistas del Laboratorio de Aves del INTA estudiaron la circulación del virus de la bronquitis infecciosa en establecimientos avícolas argentinos.

Las investigaciones permitieron identificar cinco variantes genéticas presentes en el país.

Tres de ellas estaban relacionadas con cepas utilizadas en vacunas comerciales disponibles, mientras que las otras dos correspondían a variantes para las cuales no existían formulaciones específicas.

Esta diferencia resultó importante porque la protección proporcionada por una vacuna puede variar según las características del virus que circula en una explotación.

La correspondencia entre las cepas vacunales y las variantes presentes en el campo constituye uno de los factores que deben considerarse al diseñar programas de inmunización.

Sin embargo, la relación genética entre dos variantes no determina por sí sola el grado de protección. También es necesario realizar evaluaciones experimentales y considerar la respuesta inmunitaria de las aves.

El seguimiento desarrollado por el INTA permitió reconocer una necesidad sanitaria que no estaba completamente cubierta por las formulaciones disponibles.

La variante A13 fue aislada en 2013 y continuó circulando

Entre las variantes identificadas por los investigadores se encontraba A13, aislada en 2013 a partir de un caso registrado en condiciones de campo.

El hallazgo ocurrió en un período en el que la avicultura argentina enfrentaba pérdidas relacionadas con la bronquitis infecciosa.

Los estudios posteriores confirmaron que esta variante continuaba presente en diferentes regiones productivas.

Los investigadores la detectaron en establecimientos dedicados a pollos parrilleros, gallinas ponedoras y aves reproductoras.

Esta persistencia justificó profundizar los estudios sobre su comportamiento y las posibilidades de desarrollar una vacuna específica.

La identificación de una variante viral no significa necesariamente que todos los brotes presenten la misma gravedad.

La expresión clínica depende de diferentes factores, entre ellos las características del virus, la inmunidad de las aves y las condiciones sanitarias del establecimiento.

Por ello, el equipo científico evaluó experimentalmente la cepa antes de considerarla una candidata adecuada para el desarrollo vacunal.

Los investigadores comprobaron que A13 presentaba baja patogenicidad

El equipo encabezado por Ariel Vagnozzi, investigador del Laboratorio de Aves del IVIT, estudió las características biológicas de la variante A13.

Los ensayos permitieron observar que la cepa presentaba una baja patogenicidad natural.

Según explicó Vagnozzi en la comunicación oficial del INTA, esta característica hizo posible considerarla como candidata para desarrollar una vacuna atenuada.

Los investigadores aislaron el virus y evaluaron su comportamiento en animales bajo condiciones experimentales.

Durante esas pruebas comprobaron que no provocaba enfermedad severa ni mortalidad en las condiciones estudiadas.

Estos resultados constituyeron una parte importante de la evaluación inicial, aunque la seguridad y eficacia de una vacuna requieren considerar distintos aspectos del desarrollo y de su autorización sanitaria.

La formulación resultante utiliza una cepa atenuada, es decir, un virus cuyo comportamiento permite emplearlo con fines de inmunización bajo las condiciones establecidas para el producto.

La finalidad es estimular una respuesta protectora frente a la enfermedad sin reproducir los efectos perjudiciales asociados con una infección virulenta.

La vacuna debe utilizarse de acuerdo con las indicaciones autorizadas y dentro de un programa sanitario definido por profesionales veterinarios.

Las vacunas anteriores no impedían completamente la circulación del virus

Una de las razones que impulsaron el desarrollo fue la observación de infecciones en establecimientos que ya utilizaban vacunas comerciales.

Los investigadores analizaron la protección ofrecida por las formulaciones disponibles frente a la variante A13.

Los resultados mostraron que esas vacunas proporcionaban cobertura, pero existía una posibilidad de circulación del virus de campo.

En algunos establecimientos vacunados continuaban registrándose problemas sanitarios asociados con la presencia del virus.

Esta situación no significa que las vacunas anteriores carecieran de utilidad.

La protección frente a una enfermedad puede ser parcial y variar según la correspondencia entre las cepas vacunales y los virus circulantes.

El problema identificado por el INTA consistía en la ausencia de una formulación comercial específica basada en una cepa homóloga a A13.

La nueva vacuna fue desarrollada precisamente para ampliar las herramientas disponibles frente a esa variante.

La investigación también refleja la importancia de mantener sistemas de vigilancia que permitan detectar cambios en la circulación de agentes infecciosos.

Los ensayos compararon la nueva formulación con vacunas comerciales

Después de caracterizar la variante A13, el equipo científico realizó estudios destinados a evaluar el desempeño del candidato vacunal.

Parte de estos trabajos se desarrolló en el marco de la investigación doctoral de Rocío Gerez Miranda.

Los ensayos incluyeron comparaciones entre la formulación basada en A13 y vacunas comerciales utilizadas en Argentina.

Los resultados mostraron que el candidato presentaba potencial para fortalecer el control de la variante viral estudiada.

Estas evaluaciones proporcionaron evidencia para continuar el desarrollo y avanzar hacia una aplicación productiva.

Sin embargo, la información oficial divulgada no presenta una cifra única de eficacia que pueda aplicarse a todas las explotaciones.

Tampoco establece que la nueva vacuna proporcione protección absoluta frente a todas las variantes del virus de la bronquitis infecciosa.

Su principal característica es estar elaborada a partir de una variante concreta cuya circulación fue documentada mediante vigilancia epidemiológica.

La selección de vacunas y el diseño de programas sanitarios deben considerar las condiciones epidemiológicas de cada región y las recomendaciones veterinarias correspondientes.

El INTA y Laboratorios INMUNER unieron sus investigaciones

El desarrollo de la vacuna fue posible mediante una colaboración entre el sistema público de investigación agropecuaria y una empresa especializada en productos veterinarios.

Laboratorios INMUNER había aislado en 2007 un virus correspondiente a esta variante y mantenía un proyecto relacionado con el desarrollo de una vacuna.

Por su parte, el INTA había identificado y caracterizado la cepa A13 mediante sus investigaciones epidemiológicas y experimentales.

Ambas líneas de trabajo terminaron integrándose a través de un convenio de vinculación tecnológica vigente desde 2016.

La colaboración permitió combinar la experiencia científica del INTA con las capacidades tecnológicas, productivas y regulatorias de la empresa.

El proceso incluyó la integración de conocimientos sobre el virus, la evaluación del candidato vacunal y las etapas necesarias para transformar el desarrollo experimental en un producto comercial.

La aprobación del SENASA representa un resultado concreto de esta cooperación.

El organismo sanitario autorizó la comercialización de la vacuna, que ya cuenta con el certificado correspondiente.

La autorización confirma que el producto puede comercializarse conforme a las condiciones aprobadas por la autoridad competente, pero no debe interpretarse como garantía de ausencia total de infecciones en los establecimientos vacunados.

La prevención puede reducir pérdidas en carne y huevos

La bronquitis infecciosa aviar tiene consecuencias que van más allá de los síntomas respiratorios.

Cuando afecta a lotes de pollos de engorde, puede alterar el crecimiento y perjudicar la eficiencia con la que los animales transforman el alimento en peso corporal.

En explotaciones de ponedoras, determinadas infecciones pueden reducir la cantidad de huevos producidos y afectar su calidad comercial.

La enfermedad también puede favorecer la aparición de complicaciones bacterianas secundarias.

Estas situaciones incrementan la complejidad del manejo sanitario y pueden generar costos adicionales para los productores.

Los investigadores del INTA consideran que una mayor protección frente a la variante A13 podría contribuir a disminuir esas pérdidas.

No obstante, la comunicación oficial no presenta una estimación económica general del ahorro que produciría la incorporación de la nueva vacuna.

La repercusión real dependerá de factores como la circulación regional del virus, el tipo de explotación, las condiciones de manejo y la correcta aplicación del programa sanitario.

La protección de los planteles es especialmente importante en una actividad donde los problemas sanitarios pueden afectar simultáneamente la productividad, los costos y la continuidad de la producción.

La vacunación debe combinarse con medidas de bioseguridad

La incorporación de una nueva vacuna no sustituye las prácticas de prevención que deben aplicarse dentro de las granjas.

Los virus respiratorios pueden transmitirse mediante diferentes vías asociadas con el contacto entre aves, los materiales contaminados y los movimientos dentro de los establecimientos.

Por ello, los programas de sanidad avícola deben incluir medidas destinadas a reducir las posibilidades de introducción y propagación de agentes infecciosos.

Entre las prácticas habituales se encuentran el control de visitantes, la limpieza y desinfección de equipos, la separación de lotes y el seguimiento del estado sanitario de las aves.

La importancia de estas acciones también quedó reflejada en investigaciones sobre medidas prácticas de bioseguridad capaces de reducir la contaminación en explotaciones avícolas.

La ventilación, la densidad de alojamiento y el mantenimiento de condiciones ambientales adecuadas también forman parte del manejo preventivo.

Una estrategia sanitaria eficaz requiere integrar diferentes herramientas, en lugar de depender exclusivamente de una vacuna o de un procedimiento de desinfección.

En el caso de la nueva formulación argentina, su utilización deberá responder a las indicaciones autorizadas y a la situación epidemiológica de los establecimientos.

La vigilancia sanitaria permite adaptar las vacunas a las variantes circulantes

La experiencia del INTA demuestra la importancia de sostener investigaciones epidemiológicas durante períodos prolongados.

La identificación de cinco variantes genéticas del virus permitió reconocer diferencias entre los agentes presentes en el país y las cepas utilizadas en formulaciones comerciales.

Sin ese seguimiento, habría resultado más difícil determinar la necesidad de desarrollar una vacuna específica.

La vigilancia también permite conocer si una variante continúa circulando, en qué sistemas productivos aparece y qué problemas sanitarios se relacionan con su presencia.

La aparición de enfermedades en establecimientos vacunados debe investigarse cuidadosamente, porque puede responder a múltiples factores.

Entre ellos se encuentran la aplicación del programa vacunal, las condiciones de manejo, la respuesta inmunitaria y las características del virus presente.

La identificación del agente mediante procedimientos de diagnóstico constituye una parte fundamental de esa evaluación.

Este enfoque de prevención y seguimiento también se relaciona con investigaciones que examinan cómo el control de enfermedades mediante vacunación puede mejorar la eficiencia de los sistemas pecuarios.

La relación entre sanidad y productividad resulta particularmente importante cuando las enfermedades reducen el crecimiento de los animales o incrementan los recursos necesarios para obtener alimentos.

La nueva vacuna está disponible para la avicultura argentina

El resultado más importante del proyecto es que la vacuna dejó de ser únicamente un desarrollo experimental.

La formulación basada en la variante A13 obtuvo la aprobación del SENASA y puede comercializarse en Argentina.

Su disponibilidad representa una herramienta adicional para los programas de prevención de la bronquitis infecciosa aviar.

La novedad consiste en disponer de una vacuna elaborada con una cepa homóloga a una variante que había sido identificada en el país y que continuaba circulando en diferentes sistemas productivos.

Los investigadores no afirman que el producto elimine por completo la enfermedad ni que sustituya las vacunas y medidas sanitarias utilizadas frente a otras variantes.

Su contribución debe evaluarse dentro de estrategias de prevención adaptadas a las condiciones de cada explotación.

El desarrollo también evidencia cómo la vigilancia epidemiológica puede conducir a soluciones aplicadas cuando sus resultados se integran con estudios experimentales, capacidades industriales y procedimientos de autorización sanitaria.

Después de más de veinte años de seguimiento del virus y de una colaboración tecnológica iniciada en 2016, el sector avícola argentino cuenta con una nueva alternativa para fortalecer el control de una enfermedad que continúa representando un desafío para la producción de carne y huevos.

Fuente referencial:
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina: Desarrollan una vacuna contra la bronquitis infecciosa aviar, 30 de septiembre de 2026