Agricultura

Arrozales duplican sus emisiones de gases de efecto invernadero

Publicado el 27/06/2026 · REDACCION

Un estudio liderado por Boston College advierte que el cultivo mundial de arroz ya emite cerca de 1.100 millones de toneladas de CO₂ equivalente al año, aunque cambios agrícolas prácticos podrían reducir el metano sin bajar la producción.


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

Las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de los arrozales se han duplicado durante los últimos 60 años. La conclusión corresponde a un equipo científico liderado por Boston College, que publicó sus resultados en la revista Nature Food.

El arroz alimenta a más de la mitad de la población mundial, pero su producción tiene una huella climática creciente. Los arrozales inundados liberan metano y óxido nitroso, dos gases de efecto invernadero de gran importancia para el calentamiento global.

Un cultivo básico con una huella climática creciente

Desde la década de 1960, las emisiones de los arrozales aumentaron hasta alcanzar aproximadamente el equivalente a 1.100 millones de toneladas de dióxido de carbono al año. El metano es uno de los componentes principales, especialmente en regiones de Asia oriental, mientras que África aparece como un nuevo foco de crecimiento por la expansión del cultivo.

El profesor Hanqin Tian, del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de Boston College, explicó que el objetivo del trabajo fue medir el impacto climático completo de los sistemas arroceros, no solo el metano, sino también otros gases relevantes y los cambios en el carbono del suelo.

La investigación se relaciona con una preocupación ya presente en la agricultura mundial: el papel del metano procedente de la agricultura y su efecto en el calentamiento de corto plazo.

Datos de seis décadas y más de 21.000 observaciones

El estudio cubrió el periodo de 1961 a 2020 e incorporó metano, óxido nitroso y cambios en el carbono del suelo. Para realizar la evaluación, el equipo combinó aprendizaje automático entrenado con más de 21.000 observaciones de campo, un modelo ecosistémico basado en procesos y un metaanálisis global.

La superficie mundial dedicada al cultivo de arroz osciló entre 397,4 millones de acres en 2015 y 426 millones de acres en 2024. Esa expansión, junto con el manejo de residuos de cosecha, fue identificada como una de las causas centrales del aumento de las emisiones.

Asia oriental y África concentran señales clave

En Asia oriental, los investigadores detectaron nuevos aumentos de metano asociados a una fuerte incorporación de paja en los suelos inundados. En África, el área cultivada con arroz se multiplicó por siete entre 1961 y 2024, hasta llegar a 40 millones de acres, lo que convirtió a la región en un punto de crecimiento rápido de emisiones.

El aumento del cultivo arrocero en África subsahariana ya venía siendo observado como un factor de presión climática por el incremento del metano en sistemas inundados, un fenómeno analizado también en investigaciones sobre cultivo de arroz en África subsahariana.

Prácticas agrícolas para reducir emisiones sin bajar rendimientos

A pesar del aumento de las emisiones, el estudio identifica una oportunidad concreta: una mejor gestión agrícola podría reducir las emisiones cerca de un 10% sin comprometer los rendimientos. Las estrategias incluyen optimizar el manejo del agua, reducir el retorno excesivo de residuos al suelo y mejorar la eficiencia del fertilizante nitrogenado.

Susan Pan, profesora asociada de Ingeniería en Boston College y coautora del estudio, señaló que estas soluciones son prácticas y escalables, y que los agricultores pueden adoptarlas para contribuir a los objetivos climáticos de corto plazo.

La gestión del agua es especialmente importante porque los arrozales inundados favorecen procesos microbianos que producen metano. En esa línea, investigaciones previas han explorado cómo reducir las emisiones mediante cambios en variedades, drenaje y manejo del cultivo, incluyendo trabajos sobre arroz para reducir las emisiones de metano.

Residuos, agua y fertilización bajo revisión

El manejo de residuos de cosecha aparece como un punto crítico. Cuando la paja u otros restos vegetales se incorporan en suelos inundados, aumenta la disponibilidad de materia orgánica para los microorganismos que generan metano.

El trabajo también subraya la necesidad de mejorar la eficiencia del nitrógeno. El exceso de fertilización puede elevar las emisiones de óxido nitroso, otro gas de efecto invernadero relevante en la agricultura. Por eso, el estudio no plantea reducir la producción de arroz, sino modificar prácticas dentro del sistema productivo.

La selección de variedades también forma parte del debate científico. En los últimos años se han evaluado opciones de mejoramiento orientadas a disminuir la huella climática del arroz, como las variedades de arroz antimetano.

Un aporte a los objetivos globales sobre metano

El metano es prioritario para las políticas climáticas porque influye con fuerza en el calentamiento de corto plazo. El estudio vincula la reducción de emisiones en arrozales con iniciativas internacionales como el Global Methane Pledge, que busca reducir las emisiones de metano al menos un 30% durante esta década.

La investigación no presenta al arroz como un problema alimentario aislado, sino como un cultivo esencial que requiere ajustes técnicos para mantener la seguridad alimentaria y, al mismo tiempo, reducir su impacto climático. El desafío será aplicar esas prácticas en regiones con realidades productivas muy distintas.

Fuente(s) referenciales

Phys.org – Global rice paddy greenhouse gas emissions have doubled during the past six decades, study shows