Un estudio en 407 fincas encontró modificaciones dirigidas a cumplir metas de sostenibilidad; ocultar los valores exigidos redujo los registros cuestionables del 25 % al 11 %
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.
Una investigación desarrollada en Costa de Marfil detectó que uno de cada cuatro registros examinados dentro de un programa de sostenibilidad para el cultivo de cacao había sido modificado con el propósito de satisfacer los criterios evaluados. El estudio, liderado por Federico Cammelli junto con investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH Zúrich) y la Universidad de Cambridge, fue publicado en la revista científica Science.
El equipo analizó información de seguimiento procedente de 407 fincas cacaoteras que participaban en un programa de plantación de árboles gestionado por una empresa internacional dedicada a la compra y exportación de cacao. La iniciativa invitaba a pequeños productores a incorporar árboles de sombra para favorecer la salud de los cacaoteros y aumentar la biodiversidad de las explotaciones.
Los resultados cuestionan la fiabilidad de los sistemas que dependen de verificaciones sobre el terreno para demostrar el cumplimiento de compromisos ambientales. La integridad de esos registros adquiere especial importancia ante las nuevas exigencias de trazabilidad que afronta el comercio internacional del cacao y otros productos agrícolas.
Los cambios se concentraron en los datos que decidían la aprobación
Durante el estudio, los agricultores podían recibir una recompensa si informaban correctamente cuántos árboles habían plantado. Posteriormente, los auditores acudían a las fincas, realizaban su propio conteo e introducían la información mediante teléfonos inteligentes. El sistema les indicaba de inmediato si el resultado coincidía con la cifra declarada inicialmente por el productor.
Cuando el conteo satisfacía el criterio desde el primer intento, solamente entre el 6 % y el 7 % de los registros recibió correcciones posteriores. La situación cambió cuando la finca no alcanzaba inicialmente el valor requerido: en esos casos, los investigadores observaron modificaciones retrospectivas en el 33 % de los registros.
El análisis también incluyó variables que no influían en la aprobación de la auditoría ni en la entrega de la recompensa. Esos datos no mostraron el mismo patrón de alteraciones, lo que permitió a los autores concluir que las modificaciones se concentraban específicamente en la información necesaria para superar la evaluación.
La investigación no atribuye el comportamiento a una sola causa. Entre los posibles incentivos identificados figuran el interés de los auditores por mantener buenas relaciones con los agricultores o la posibilidad de compartir con ellos la recompensa. Según Cammelli, existen conflictos de interés a lo largo de la cadena y pocos incentivos para verificar de forma independiente los datos recogidos en las plantaciones.
Ocultar la meta redujo a menos de la mitad las alteraciones
Para comprobar si era posible mejorar la calidad del seguimiento mediante un cambio sencillo, los investigadores dividieron las fincas en dos grupos. En uno, los auditores conocían el valor exacto que determinaba si el productor aprobaba la evaluación. En el otro, ese parámetro permanecía oculto durante la recopilación de los datos.
Cuando los evaluadores conocían la meta, los registros manipulados alcanzaron el 25 %. Al mantener oculto el criterio de aprobación, la proporción descendió al 11 %. La reducción indica que separar la recopilación de información del conocimiento de los resultados esperados puede disminuir las oportunidades de ajustar cifras deliberadamente.
Los autores sostienen que los programas de sostenibilidad y los organismos de certificación podrían aplicar este principio mediante auditorías ciegas, controles independientes y revisiones aleatorias. También proponen establecer incentivos vinculados a la exactitud de la información y no únicamente al número de fincas que consiguen aprobar.
La necesidad de controles sólidos se relaciona con el desafío de verificar el origen y las condiciones productivas del cacao. Distintas herramientas, como la identificación del grano para rastrear el cacao hasta su finca de origen y los sistemas de mapeo destinados a corregir errores en la ubicación de plantaciones, buscan reforzar la trazabilidad de las cadenas agrícolas.
Implicaciones para el cacao y la norma europea
Los hallazgos tienen una aplicación directa para el Reglamento de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación, conocido como EUDR. La normativa exige que las empresas demuestren que productos como cacao, café, soja, aceite de palma, carne bovina, caucho y madera no proceden de terrenos deforestados después del 31 de diciembre de 2020.
La aplicación está prevista desde finales de diciembre de 2026 para las empresas grandes y medianas, mientras que las pequeñas y microempresas dispondrán de plazo hasta finales de junio de 2027. Este calendario ya está impulsando ajustes en el sector, como muestran la adaptación del cacao a las nuevas exigencias ambientales del mercado europeo y los preparativos de la cadena cacaotera de Ghana frente a las reglas contra la deforestación.
Para acreditar el cumplimiento, las parcelas deben delimitarse mediante sistemas de información geográfica y su entorno forestal puede ser supervisado con imágenes satelitales. Sin embargo, la investigación advierte que el proceso todavía depende de datos recogidos manualmente: si las coordenadas, los límites o las condiciones observadas se registran de manera incorrecta desde el comienzo, la tecnología posterior podría procesar información que no representa fielmente la finca.
El estudio también señala que mejorar los formularios o esconder los valores objetivo no resolverá por sí solo los problemas estructurales de la producción cacaotera. Johan Six, profesor de agroecosistemas sostenibles de ETH Zúrich, considera necesario transformar la distribución de los ingresos dentro de la cadena, de modo que los productores reciban una mayor proporción del valor generado y cuenten con incentivos económicos reales para invertir en prácticas sostenibles.
Para agricultores, cooperativas, compradores y certificadoras, el trabajo plantea una advertencia concreta: alcanzar una meta en un formulario no garantiza que el resultado exista en la plantación. La credibilidad de los programas dependerá de controles independientes, criterios de evaluación protegidos y mecanismos que permitan detectar correcciones selectivas antes de utilizar los datos como prueba de sostenibilidad.
Fuentes referenciales:
Phys.org – Investigación sobre auditorías de sostenibilidad en fincas de cacao
Science – False reporting undermines the integrity of supply chain sustainability initiatives

