Fertilización y Riego

Australia registra una caída del precio del agua para riego

Publicado el 24/10/2026 ·

El informe agrícola oficial del 22 de octubre de 2026 sitúa la cotización del agua en una zona del río Murray en 324 dólares australianos por megalitro, mientras las reservas de la cuenca Murray-Darling descienden hasta el 67 % de su capacidad.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

El mercado del agua destinada al riego agrícola en Australia ha registrado una nueva variación de precios durante octubre de 2026. Según el informe publicado el 22 de octubre por la Oficina Australiana de Economía y Ciencias Agrícolas y de Recursos (ABARES), la cotización de las asignaciones temporales de agua en el tramo victoriano del río Murray situado aguas abajo de Barmah Choke descendió de 349 a 324 dólares australianos por megalitro en una semana.

La reducción equivale a 25 dólares australianos por megalitro, aproximadamente un 7,2 % respecto de la referencia del 15 de octubre. El movimiento se produjo mientras las reservas de agua de la cuenca Murray-Darling disminuyeron en 97 gigalitros durante el mismo período.

El dato resulta relevante para las explotaciones agrícolas que dependen de derechos de riego y participan en los mercados de asignaciones hídricas. En estos sistemas, el costo de acceder al agua puede influir directamente sobre los presupuestos productivos y las decisiones de los agricultores.

La disminución observada corresponde a un mercado regional específico y no representa una caída uniforme de los precios del agua en toda Australia.

El agua de riego bajó de 349 a 324 dólares australianos por megalitro

El informe semanal de ABARES identifica una reducción del precio de las asignaciones de agua en el Victorian Murray, aguas abajo de Barmah Choke, una zona vinculada al sistema hídrico del río Murray.

El 15 de octubre de 2026, la referencia publicada era de 349 dólares australianos por megalitro. Una semana después, el 22 de octubre, se situaba en 324 dólares australianos.

Un megalitro equivale a un millón de litros de agua, o 1.000 metros cúbicos. Esta unidad se utiliza habitualmente en la administración y comercialización de recursos hídricos agrícolas australianos.

La diferencia de 25 dólares australianos por megalitro puede tener consecuencias económicas para las explotaciones que necesitan adquirir asignaciones adicionales durante la campaña.

Como ejemplo exclusivamente aritmético, la compra de 100 megalitros a la nueva referencia representaría 2.500 dólares australianos menos que al precio registrado una semana antes, sin considerar gastos de transacción ni otras condiciones comerciales.

Esta comparación no significa que todos los agricultores puedan comprar esa cantidad de agua al mismo precio. La disponibilidad de derechos, la ubicación y las restricciones de transferencia condicionan las operaciones.

Los sistemas de asignación y comercialización del agua agrícola muestran que el precio no es la única variable que determina el acceso efectivo al recurso. También influyen las reglas institucionales y la capacidad financiera de los productores.

Las reservas de la cuenca Murray-Darling descendieron 97 gigalitros

El movimiento del mercado coincidió con una reducción del volumen de agua almacenada en la cuenca Murray-Darling, uno de los principales sistemas fluviales utilizados por la agricultura australiana.

De acuerdo con ABARES, entre el 15 y el 22 de octubre las reservas disminuyeron 97 gigalitros.

El volumen almacenado al cierre del período era de 14.931 gigalitros, equivalente al 67 % de la capacidad total considerada en el informe.

La cifra también se situaba 77 gigalitros por debajo del volumen registrado en la misma fecha del año anterior.

Los datos proceden de los registros de almacenamiento del Bureau of Meteorology, utilizados por ABARES para elaborar su actualización semanal.

La evolución de las reservas permite observar la disponibilidad general de agua almacenada, pero no debe confundirse con la cantidad que cada explotación tiene autorizada para utilizar.

Las asignaciones agrícolas dependen de reglas de distribución, derechos, condiciones hidrológicas y decisiones de gestión que pueden variar entre regiones.

Por tanto, la reducción de las reservas y el descenso del precio de una asignación pueden producirse simultáneamente sin que exista una contradicción: ambos indicadores describen aspectos diferentes del sistema.

Las restricciones de transferencia siguen condicionando el mercado

La actualización del 22 de octubre también identifica limitaciones en determinadas rutas de comercio de agua.

ABARES señala que las transferencias desde el sistema Goulburn hacia el Murray permanecían cerradas.

Asimismo, estaban cerradas las operaciones de transferencia aguas abajo a través de Barmah Choke y desde el sistema Murrumbidgee hacia el Murray.

Estas restricciones son importantes porque el agua disponible en una parte de la cuenca no puede necesariamente trasladarse a cualquier otra zona agrícola.

En los mercados hídricos, la posibilidad física y administrativa de transferir asignaciones puede resultar tan importante como su precio.

Un agricultor que necesita agua en un determinado distrito debe considerar no solamente la cotización, sino también la posibilidad de recibir efectivamente el volumen adquirido.

Las restricciones pueden responder a condiciones operativas y normas de administración del sistema. El informe semanal consultado identifica las rutas cerradas, pero no proporciona una explicación individual de cada cierre.

Por ello, no sería correcto atribuir automáticamente todas esas restricciones a la disminución de las reservas registrada durante la semana.

Por qué el costo del agua influye sobre las decisiones agrícolas

El riego constituye un componente esencial de numerosos sistemas agrícolas australianos, especialmente en explotaciones donde las precipitaciones no cubren por sí solas las necesidades de los cultivos.

Cuando el agua debe adquirirse mediante asignaciones temporales, su precio se incorpora a los costos variables de producción.

La importancia de ese gasto depende del cultivo, la superficie, el sistema de irrigación y la cantidad de agua necesaria durante cada fase del desarrollo vegetal.

Una variación de precio puede modificar el presupuesto de una explotación, pero no determina automáticamente que resulte conveniente aumentar o reducir el riego.

El agricultor debe considerar el rendimiento esperado, el valor comercial de la cosecha y el riesgo de que una restricción hídrica afecte la productividad.

Investigaciones realizadas en otros sistemas agrícolas han demostrado que el acceso oportuno al recurso puede ser tan importante como su costo. Un análisis histórico sobre la distribución de agua mediante cuotas y subastas en España identificó diferencias productivas relacionadas con la capacidad de los agricultores para obtener agua durante las etapas decisivas del cultivo.

El caso australiano presenta condiciones institucionales distintas, pero comparte una cuestión económica fundamental: el agua tiene un valor productivo que depende del momento en que se utiliza.

El informe también anticipa lluvias en importantes regiones agrícolas

La actualización semanal de ABARES incorpora información meteorológica relevante para interpretar el contexto agrícola.

Durante la semana terminada el 21 de octubre, sistemas frontales y de baja presión provocaron precipitaciones en amplias zonas del noreste de Australia.

En regiones agrícolas de Queensland y del norte de Nueva Gales del Sur se registraron acumulados de entre 10 y 100 milímetros.

Estas lluvias pueden favorecer el desarrollo de cultivos estivales y el crecimiento de pasturas, aunque también tienen capacidad para retrasar determinadas labores de cosecha de invierno.

Para el período comprendido entre el 22 y el 29 de octubre, ABARES recogió previsiones de precipitaciones de entre 25 y 150 milímetros en áreas agrícolas del noreste.

En Victoria, Australia Meridional y sectores centrales y meridionales de Nueva Gales del Sur, los acumulados previstos eran generalmente menores, entre 15 y 50 milímetros.

Estas cantidades son pronósticos y no deben interpretarse como precipitaciones ya registradas.

El organismo advierte que, si se cumplen las previsiones de lluvias intensas en el noreste, podrían producirse nuevos retrasos en la cosecha y aumentar el riesgo de deterioro de la calidad del grano por exceso de humedad.

Esta situación ilustra una dificultad frecuente en la agricultura: las precipitaciones pueden resultar beneficiosas para la humedad del suelo y, simultáneamente, perjudicar las operaciones de recolección cuando los cultivos ya están maduros.

El manejo del riego requiere considerar la rentabilidad del cultivo

La relación entre disponibilidad de agua y resultados económicos no depende exclusivamente del volumen aplicado.

El momento del riego puede modificar tanto el rendimiento como el costo total de producción.

En Australia Meridional, por ejemplo, un ensayo de varios años sobre el manejo del riego en cultivos de alfalfa destinados a producir semillas encontró ventajas productivas y económicas cuando las aplicaciones se ajustaban a determinadas fases del desarrollo de las plantas.

Los resultados de aquel ensayo no pueden trasladarse automáticamente a todos los cultivos ni utilizarse para predecir las consecuencias del descenso del precio del agua registrado en octubre.

Sin embargo, ayudan a comprender por qué las decisiones de irrigación deben relacionar costos, necesidades agronómicas y valor de la producción.

En un sistema de asignaciones comerciales, el productor también necesita considerar si dispone de derechos suficientes para completar el ciclo del cultivo.

Una reducción temporal del precio puede representar una oportunidad de compra para determinadas explotaciones, pero su conveniencia depende de las condiciones particulares de cada operación.

Las perspectivas de ingresos agrícolas muestran un escenario favorable a escala nacional

El informe del 22 de octubre incluye además una referencia a los Indicadores Australianos de Sequía Agrícola correspondientes a septiembre de 2026.

Según esa evaluación, que considera los efectos del clima y los precios, los beneficios previstos para las explotaciones agrícolas extensivas durante 2026-2027 se situaban en el percentil 72 respecto de los últimos 33 años.

Esto significa que la estimación nacional se encuentra por encima del promedio histórico considerado en el indicador.

No significa que todas las explotaciones australianas estén obteniendo beneficios elevados ni que cada región presente condiciones favorables.

Los resultados económicos pueden diferir según la disponibilidad de agua, el tipo de producción, los costos de insumos y las condiciones de comercialización.

La evolución del mercado hídrico constituye solamente una de las variables que intervienen en esos resultados.

Además, la estimación de beneficios corresponde a una perspectiva para el ejercicio 2026-2027 y no a un balance definitivo de ingresos ya obtenidos.

Un descenso de precios que debe interpretarse a escala regional

La actualización de ABARES confirma que el precio de las asignaciones de agua en el Victorian Murray, aguas abajo de Barmah Choke, disminuyó aproximadamente un 7,2 % entre el 15 y el 22 de octubre.

Durante ese mismo período, el volumen almacenado en la cuenca Murray-Darling cayó 97 gigalitros y quedó en el 67 % de la capacidad total.

Ambos datos permiten describir una situación concreta del mercado y de las reservas hídricas, pero no demuestran que exista una tendencia nacional sostenida de abaratamiento del agua.

Las restricciones de transferencia entre determinadas zonas de la cuenca también recuerdan que las condiciones comerciales no son uniformes.

Para los productores que dependen del riego, el seguimiento de precios debe complementarse con información sobre asignaciones disponibles, almacenamiento, previsiones meteorológicas y necesidades de los cultivos.

El informe australiano aporta así una referencia actualizada sobre la relación entre mercado del agua y producción agrícola en una de las cuencas más importantes del país.

Fuente referencial:
ABARES — Weekly Australian Climate, Water and Agricultural Update, 22 de octubre de 2026