La producción brasileña se estima ahora en aproximadamente 6 millones de toneladas, un 23,5% menos que en la campaña anterior, mientras la posible formación de El Niño eleva el riesgo de lluvias excesivas en las principales regiones trigueras del sur
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Brasil redujo nuevamente su proyección para la cosecha de trigo de 2026 y advirtió que las condiciones climáticas previstas para la segunda mitad del año podrían comprometer tanto el volumen producido como la calidad panadera del cereal.
La estimación fue ajustada a la baja en 270.900 toneladas debido principalmente a reducciones en la superficie cultivada de Rio Grande do Sul, Paraná y Santa Catarina, además de una menor productividad esperada en el Distrito Federal y Goiás.
La Compañía Nacional de Abastecimiento de Brasil, conocida como Conab, calcula ahora una producción de aproximadamente 6 millones de toneladas. Este volumen representa una caída del 23,5% frente a la cosecha anterior.
El nuevo recorte modifica las perspectivas del mercado brasileño, que ya enfrentaba una disminución de la superficie sembrada y una elevada dependencia de las compras externas. Un análisis previo sobre el mercado de trigo de Brasil también había reflejado la reducción de las previsiones productivas y los cambios en las necesidades de importación.
Menor superficie en los principales estados productores
Los ajustes realizados por Conab se concentran en varios de los estados con mayor relevancia para la producción brasileña de trigo. La disminución del área se registró principalmente en Rio Grande do Sul, Paraná y Santa Catarina.
En Santa Catarina, la siembra todavía se encuentra en una etapa inicial. En Rio Grande do Sul y Paraná, en cambio, las labores están próximas a completarse y la mayoría de los cultivos permanece en fase vegetativa.
Algunas zonas de Paraná presentan un desarrollo más avanzado, con los primeros lotes ingresando en floración. Esta diferencia entre regiones obliga a seguir por separado la evolución de los cultivos, debido a que la exposición a lluvias intensas o períodos de humedad prolongada cambia según la etapa fenológica.
La reducción de la superficie sembrada limita desde el comienzo el potencial de la campaña. A esta situación se suma la revisión negativa de los rendimientos previstos en el Distrito Federal y Goiás.
El cultivo avanza de forma desigual entre las regiones
En Bahía, los lotes de trigo se encuentran predominantemente en la etapa de desarrollo vegetativo. En Mato Grosso do Sul también prevalece esta fase, aunque las áreas más adelantadas ya ingresaron en el llenado del grano.
En São Paulo, los cultivos se distribuyen principalmente entre la floración y el llenado del grano. Estas etapas son determinantes para la formación del rendimiento y pueden verse afectadas por variaciones en la disponibilidad de agua, las temperaturas y la incidencia de enfermedades.
En Minas Gerais, el trigo se concentra sobre todo en el llenado del grano. En Goiás, mientras tanto, ya comenzó la cosecha de los cultivos de secano, mientras que los lotes implantados bajo sistemas de riego todavía necesitarían alrededor de dos semanas para completar su ciclo.
La evolución desigual de la campaña significa que un mismo fenómeno climático puede tener consecuencias diferentes en cada estado. Las lluvias pueden favorecer a los lotes que todavía necesitan humedad, pero también perjudicar a los cultivos próximos a la madurez o a la cosecha.
El Niño aumenta la vigilancia sobre el sur de Brasil
Conab considera que el clima será uno de los principales factores de seguimiento durante los próximos meses. La posible configuración de El Niño en la segunda mitad de 2026 podría incrementar los volúmenes de lluvia en el sur de Brasil.
El riesgo no se limita a una eventual pérdida de productividad. La humedad excesiva durante la maduración y la cosecha puede deteriorar las características del grano, afectar su clasificación comercial y reducir la disponibilidad de partidas aptas para panificación.
La influencia de El Niño sobre los cultivos básicos puede variar entre regiones, pero los cambios en la distribución e intensidad de las precipitaciones representan una amenaza relevante cuando coinciden con fases sensibles del trigo.
En el sur brasileño, una mayor frecuencia de lluvias durante el período de cosecha podría generar retrasos en las labores, germinación de los granos en la espiga, pérdidas de peso y deterioro de los parámetros utilizados por la industria molinera.
Riesgo para la calidad panadera del trigo
La advertencia de Conab se concentra especialmente en la posibilidad de que Brasil disponga de menos lotes con las especificaciones requeridas para producir harina panificable.
La calidad del trigo depende de factores como el contenido y la composición de las proteínas, la fuerza del gluten, el peso hectolítrico y el estado sanitario del grano. Las condiciones ambientales durante el llenado y la maduración pueden modificar varios de estos atributos.
La relación entre las condiciones de cultivo y la composición del gluten del trigo resulta especialmente importante para la industria. Incluso cuando se conserva el volumen de cosecha, un deterioro de las propiedades panaderas puede reducir el valor comercial de los lotes.
Las lluvias excesivas también pueden elevar la incidencia de enfermedades fúngicas y dificultar el ingreso de maquinaria a los campos. Si los productores no logran cosechar en el momento adecuado, aumenta la probabilidad de pérdidas cuantitativas y cualitativas.
Las primas del trigo panificable podrían fortalecerse
Una menor disponibilidad de trigo con calidad panadera podría ampliar la diferencia de precios entre los lotes que cumplen las especificaciones industriales y aquellos destinados a usos de menor exigencia.
Conab anticipa que los problemas de calidad podrían influir en la formación de precios y aumentar las primas pagadas por el trigo panificable. La industria molinera tendría que competir por un volumen más limitado de grano adecuado o recurrir a importaciones con mejores características.
La demanda por trigo diferenciado no depende únicamente de la cantidad de proteína. Los compradores también analizan la estabilidad de la harina y su comportamiento durante la elaboración de pan y otros productos.
Experiencias internacionales muestran que la obtención de trigo panadero de alta calidad requiere combinar variedades adecuadas, manejo agronómico y condiciones favorables durante el desarrollo y la cosecha.
Brasil necesitaría importar 6,85 millones de toneladas
La menor producción prevista reforzaría la dependencia brasileña del trigo importado. Conab estima que el país necesitará comprar en el exterior 6,85 millones de toneladas durante la presente campaña.
En el ciclo anterior, las importaciones habían alcanzado 6,17 millones de toneladas. La nueva proyección supone un incremento de 680.000 toneladas en las compras externas.
Las exportaciones brasileñas también se reducirían. El organismo calcula ventas al exterior por 1,56 millones de toneladas, frente a los 1,83 millones registrados en la campaña previa.
La combinación de una cosecha menor, mayores importaciones y una reducción de las exportaciones refleja un balance interno más ajustado. La situación podría agravarse si una parte de la producción nacional no alcanza la calidad requerida por los molinos.
Precios internos bajo presión durante la temporada baja
Conab considera que este escenario puede sostener los precios internos durante la temporada baja. El efecto sería más intenso si los problemas de calidad coinciden con una mayor presión cambiaria o con dificultades para reponer las existencias de la industria.
Una depreciación de la moneda brasileña encarece las importaciones expresadas en reales, incluso cuando los precios internacionales permanecen estables. El costo final también depende de los fletes, la logística portuaria y la disponibilidad de trigo con las especificaciones buscadas.
La necesidad de importar partidas de mejor calidad puede elevar el costo de abastecimiento de los molinos. Esta presión podría trasladarse a la harina y a otros productos elaborados, dependiendo de las condiciones comerciales y del comportamiento de la demanda interna.
La campaña brasileña entra así en una etapa decisiva. La producción estimada cayó a unos 6 millones de toneladas y la atención se concentra ahora en la evolución de las lluvias, la calidad del grano y la capacidad del mercado para cubrir mediante importaciones las necesidades de la industria panificadora.
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