Agricultura

Brasil ordena frenar la fumigación aérea con tres neonicotinoides

Publicado el 23/09/2026 · REDACCION

Un tribunal federal dio 180 días al Ministerio de Agricultura para aplicar plenamente las restricciones sobre imidacloprid, clotianidina y tiametoxam en todos los cultivos del país, dentro de un proceso centrado en la protección de polinizadores


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.

La Justicia Federal de Brasil ordenó al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAPA) implementar plenamente, en un plazo de 180 días, las restricciones ambientales que impiden la pulverización aérea de tres insecticidas neonicotinoides: imidacloprid, clotianidina y tiametoxam. La decisión fue adoptada por unanimidad por la Cuarta Sala del Tribunal Regional Federal de la 3.ª Región (TRF3) y tiene alcance nacional sobre los cultivos en los que estos productos pudieran utilizarse mediante aplicación aérea.

El fallo se produce después de años de evaluaciones ambientales, restricciones provisionales y modificaciones regulatorias relacionadas con estos ingredientes activos. El proceso judicial, identificado con el número 5021356-42.2021.4.03.6100, surgió de una acción civil pública promovida por el Ministerio Público Federal (MPF), que planteó riesgos asociados con la exposición de polinizadores y trabajadores rurales.

La decisión alcanza a tres insecticidas neonicotinoides

Imidacloprid, clotianidina y tiametoxam pertenecen al grupo de los neonicotinoides, insecticidas que actúan sobre el sistema nervioso de los insectos. Su utilización agrícola ha sido objeto de evaluaciones y restricciones en distintos países debido, entre otros factores, a los posibles efectos sobre abejas y otros organismos no objetivo.

La preocupación por estos compuestos cuenta con antecedentes experimentales. Un estudio de la Universidad de Lund analizó la exposición de abejas solitarias a clotianidina y encontró alteraciones en su comportamiento de alimentación y en la polinización, resultados abordados anteriormente por Mundo Agropecuario al explicar cómo la exposición a clotianidina afectó a las abejas que visitaban colza y fresa.

La resolución judicial no equivale a una prohibición general de todos los usos agrícolas de esos tres principios activos. El punto central del fallo es la aplicación por vía aérea y la obligación de ejecutar las restricciones ambientales establecidas para esa modalidad en todo el territorio brasileño.

Brasil mantiene restricciones que comenzaron hace más de una década

La regulación brasileña de estos insecticidas tiene un antecedente importante en 2012. El Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama) desautorizó cautelarmente la pulverización aérea de productos que contenían imidacloprid, tiametoxam, clotianidina o fipronil, al considerar los posibles efectos adversos sobre las abejas y el riesgo de exposición asociado con la deriva.

Posteriormente, una instrucción normativa conjunta del MAPA y el Ibama estableció reglas transitorias que permitieron determinadas aplicaciones aéreas de algunos de esos ingredientes en cultivos específicos cuando no existían alternativas disponibles o viables. Al mismo tiempo, se mantuvieron restricciones durante la floración para reducir la exposición de los polinizadores.

Las consecuencias de los neonicotinoides sobre estos insectos han sido objeto de numerosos estudios. Investigaciones experimentales han observado, por ejemplo, que el imidacloprid puede alterar respuestas neurológicas y de orientación de las abejas, aunque la magnitud de los efectos depende de la exposición, la especie y las condiciones analizadas.

Imidacloprid y clotianidina ya tenían prohibida la aplicación aérea

El propio Ministerio de Agricultura brasileño informa en sus orientaciones sobre aviación agrícola que la pulverización aérea de productos a base de imidacloprid y clotianidina se encuentra prohibida en todo el territorio nacional tras la finalización de los respectivos procedimientos de reevaluación ambiental.

Para el imidacloprid, las medidas derivaron de la reevaluación ambiental concluida por el Ibama y de actos regulatorios posteriores. En el caso de la clotianidina, el proceso siguió una trayectoria semejante y actualmente tampoco existen usos aprobados mediante pulverización aérea.

El escenario regulatorio del tiametoxam ha sido diferente. Durante años se mantuvieron excepciones para aplicaciones aéreas en determinados cultivos, entre ellos algodón, soja, caña de azúcar, arroz y trigo. La reevaluación ambiental concluida por el Ibama modificó posteriormente esas condiciones y estableció nuevas medidas para disminuir los riesgos ambientales asociados con el ingrediente activo.

El debate sobre estas sustancias no se limita a Brasil. Investigaciones realizadas en sistemas agrícolas europeos han encontrado residuos de distintos neonicotinoides en el polen recolectado por abejorros, incluso en lugares donde algunos de los compuestos no habían sido aplicados recientemente en los campos estudiados.

La deriva aérea está en el centro de las restricciones

Una de las razones que explican el tratamiento regulatorio específico de la pulverización aérea es la posibilidad de deriva. Parte de las gotas puede desplazarse fuera del área objetivo durante una aplicación, dependiendo del tamaño de gota, las condiciones meteorológicas, la altura de vuelo, el equipo empleado y otras variables operativas.

El Ibama identificó históricamente la aplicación aérea como un escenario capaz de incrementar la exposición de las abejas a estos productos. Las normas brasileñas establecieron por ello medidas destinadas a reducir la deriva, incluidas especificaciones sobre gotas, altura de aplicación y distancias respecto de determinadas áreas sensibles.

En su reevaluación del tiametoxam, el organismo ambiental indicó que no podía descartarse el riesgo ambiental fuera del área tratada derivado de la pulverización. La evaluación tomó en consideración estudios técnico-científicos y condiciones agrícolas brasileñas antes de definir las medidas de mitigación.

La protección de las abejas tiene efectos directos sobre la agricultura

La exposición de los polinizadores a plaguicidas constituye un asunto productivo además de ambiental. Numerosos cultivos dependen en distinto grado de insectos para completar adecuadamente la polinización, por lo que los cambios en su abundancia, comportamiento o capacidad de desplazamiento pueden repercutir en los sistemas agrícolas.

La relación entre agroquímicos y mortalidad de polinizadores continúa generando conflictos en diferentes países. En agosto de 2026, episodios de mortalidad masiva de abejas en México reactivaron las demandas de controles sobre el uso de plaguicidas, en un contexto donde apicultura y producción agrícola comparten los mismos territorios.

Las evaluaciones científicas también muestran que los efectos no siempre pueden extrapolarse de una especie de abeja a otra. Las diferencias fisiológicas, los patrones de alimentación y las rutas de exposición obligan a considerar múltiples especies y escenarios al estimar el riesgo ambiental de un insecticida.

El tribunal también exige avanzar con la reevaluación del fipronil

La decisión del TRF3 incluye además al fipronil, aunque bajo una obligación diferente. El tribunal estableció un plazo para que el Ibama complete la reevaluación ambiental de este insecticida, cuyo proceso regulatorio lleva años en desarrollo.

La aplicación foliar de productos que contienen fipronil, tanto por vía aérea como terrestre, permanece suspendida cautelarmente mientras concluye la reevaluación ambiental, de acuerdo con la información vigente publicada por el Ibama. El organismo reforzó esa determinación en enero de 2026.

El caso ilustra el creciente peso que las evaluaciones ambientales tienen sobre las decisiones relacionadas con protección de cultivos. El debate sudamericano incluye tanto la necesidad de controlar plagas que comprometen el rendimiento como la reducción de impactos sobre organismos no objetivo, agua, suelo y biodiversidad, una discusión examinada en Mundo Agropecuario al analizar los desafíos para disminuir la dependencia de agroquímicos en Sudamérica.

El MAPA deberá trasladar las restricciones a la práctica agrícola

El plazo de 180 días fijado judicialmente coloca ahora el foco en la implementación administrativa. El Ministerio de Agricultura deberá asegurar que las restricciones ambientales aplicables a imidacloprid, clotianidina y tiametoxam queden reflejadas de manera efectiva en las condiciones de uso de los productos y en las operaciones de aplicación aérea.

La medida afecta una tecnología utilizada para tratar grandes superficies agrícolas en poco tiempo, por lo que productores y empresas de aviación agrícola deberán ajustar las estrategias fitosanitarias en los casos alcanzados por las restricciones. Las alternativas dependerán de cada cultivo, plaga, producto registrado y modalidad de aplicación legalmente disponible.

La experiencia internacional muestra que sustituir los neonicotinoides puede requerir una combinación de herramientas y no simplemente otro insecticida. En Francia, por ejemplo, la búsqueda de alternativas para proteger la remolacha azucarera frente a plagas y virosis ha requerido programas de investigación de varios años.

La resolución brasileña refuerza así un proceso regulatorio iniciado mucho antes del fallo actual. La diferencia es que la Justicia estableció ahora un plazo concreto para que las restricciones ambientales sobre los tres neonicotinoides sean plenamente ejecutadas, mientras el Ibama deberá completar el análisis pendiente sobre el fipronil.

Fuentes referenciales:
AgroPages
Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil
Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables



Mundo Agropecuario
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