El país busca reducir su elevada dependencia exterior mediante crédito industrial, incentivos fiscales y nuevas plantas de nutrientes agrícolas
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Brasil prepara nuevas medidas para ampliar su producción nacional de fertilizantes y reducir la exposición del sector agrícola a conflictos comerciales, restricciones logísticas y crisis geopolíticas. La estrategia fue uno de los asuntos centrales del 13.º Congreso Brasileño de Fertilizantes, celebrado el 25 de agosto de 2026 en São Paulo y organizado por la Asociación Nacional para la Difusión de Fertilizantes, conocida como ANDA.
El encuentro reunió a más de 3.600 participantes, una cifra récord según los organizadores. Representantes públicos y privados debatieron sobre seguridad de suministro, descarbonización de la industria y alternativas para disminuir la dependencia brasileña de materias primas y productos minerales procedentes del exterior.
Una dependencia que expone a la agricultura brasileña
Brasil importa alrededor del 85% de los fertilizantes que consume anualmente, de acuerdo con estimaciones citadas por instituciones del sector. Esa dependencia resulta especialmente sensible para una potencia agrícola cuya producción de soja, maíz, caña de azúcar, café y otros cultivos requiere aportes considerables de nutrientes.
La vulnerabilidad no afecta por igual a todos los productos. El país compra en el exterior aproximadamente entre el 96% y el 97% del potasio utilizado, con Canadá, Rusia y Bielorrusia entre sus principales proveedores. Las importaciones también cubren más de la mitad de la demanda brasileña de fertilizantes fosfatados.
El suministro de nitrógeno depende en buena medida de la urea importada. Parte de esos cargamentos utiliza corredores marítimos expuestos a tensiones geopolíticas, mientras que la fabricación nacional afronta dificultades relacionadas con el precio del gas natural, los costos industriales, la tributación y la disponibilidad de infraestructura.
La dependencia exterior obliga a los productores a vigilar tanto el precio internacional como el costo de transporte y la relación entre nutrientes y rendimiento. La experiencia analizada en la nutrición del maíz y su potencial productivo muestra que reducir aplicaciones sin un diagnóstico agronómico puede limitar la cosecha, aun cuando el ajuste responda a un encarecimiento de los insumos.
Créditos para sostener la industria de fertilizantes
Durante el congreso, el vicepresidente y ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Geraldo Alckmin, anunció una asignación de 4.000 millones de reales para apoyar al sector. Los recursos forman parte de un fondo más amplio de respuesta económica y se orientarían a líneas de crédito y capital de trabajo para empresas afectadas por aranceles y alteraciones del abastecimiento.
El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social será una de las instituciones responsables de canalizar el financiamiento. Las condiciones presentadas contemplan tasas reducidas, aunque el acceso efectivo dependerá de los criterios, plazos y requisitos establecidos para cada programa.
Estas medidas pretenden evitar que la escasez de materias primas o la falta de liquidez paralicen proyectos industriales. No obstante, la disponibilidad de crédito no elimina los desafíos estructurales de producir fertilizantes en condiciones competitivas frente a los proveedores internacionales.
El programa Profert impulsa nuevas plantas
Brasil también avanza con el Programa de Desarrollo de la Industria de Fertilizantes, conocido como Profert. La iniciativa aprobada por el Senado contempla incentivos para construir fábricas, modernizar instalaciones y ampliar la capacidad de producción dentro del país.
Entre sus mecanismos figura la concesión de beneficios tributarios vinculados a inversiones industriales y a la importación de equipos destinados a las nuevas plantas. Las previsiones difundidas sobre el programa consideran hasta 10.000 millones de reales en incentivos durante cinco años.
La propuesta incluye una participación mínima de fertilizantes nacionales en los productos comercializados en Brasil. Esa proporción comenzaría en el 2% y aumentaría gradualmente hasta alcanzar el 10%, con el propósito de crear demanda estable para la industria local sin interrumpir las importaciones necesarias.
El objetivo gubernamental consiste en disminuir la dependencia, no en prescindir inmediatamente del comercio exterior. Incluso los grandes países productores recurren a importaciones para equilibrar su disponibilidad de nitrógeno, fósforo y potasio, cuyas reservas, tecnologías y costos presentan una distribución geográfica desigual.
Petrobras recupera capacidad de fertilizantes nitrogenados
La empresa estatal Petrobras trabaja en la reactivación y construcción de unidades vinculadas a los fertilizantes nitrogenados. Entre los proyectos prioritarios se encuentra la planta de Três Lagoas, en el estado de Mato Grosso do Sul, cuya conclusión busca elevar la oferta nacional de urea.
El Gobierno espera que las instalaciones de Petrobras permitan atender alrededor del 35% de las necesidades nacionales de fertilizantes nitrogenados en los próximos años. La cifra constituye una meta de cobertura y dependerá de la puesta en funcionamiento de las plantas, su capacidad real y la evolución del consumo agrícola.
Aumentar la oferta nacional podría reducir parte de la exposición a interrupciones marítimas, pero no garantiza automáticamente fertilizantes más baratos. El costo del gas, la eficiencia de las fábricas, la distancia hasta las zonas productoras y la carga tributaria continuarán influyendo sobre el precio pagado por los agricultores.
El debate también incluye la eficiencia de las aplicaciones. Estudios sobre la combinación de nitrógeno mineral y aportes orgánicos señalan que algunos sistemas pueden reducir el uso de productos sintéticos sin comprometer la productividad, aunque los resultados deben adaptarse a cada suelo y cultivo.
Potasio y fosfatos concentran los mayores desafíos
El potasio representa aproximadamente el 38% del consumo brasileño de fertilizantes, según los datos presentados en el congreso. Para ampliar la producción interna, uno de los proyectos destacados es la mina de Autazes, situada en el estado de Amazonas y promovida por la empresa Brazil Potash.
El proyecto está valorado en unos 2.500 millones de dólares y plantea producir 2,4 millones de toneladas anuales de cloruro de potasio. Las cifras corresponden a la capacidad prevista, por lo que no deben interpretarse como producción ya disponible en el mercado.
El potasio cumple funciones esenciales en el crecimiento vegetal, el transporte de agua y la respuesta frente al estrés. Ensayos sobre la aplicación de potasio en cultivos bajo fertirrigación confirman que la dosis influye tanto en el rendimiento como en la calidad, pero los niveles óptimos varían según el sistema productivo.
En el sector fosfatado, Brasil pretende abrir nuevas áreas para la exploración de roca fosfórica y aumentar el número de productores nacionales. La planificación difundida contempla elevar la capacidad a largo plazo, aunque estos proyectos necesitan inversión minera, permisos, plantas de procesamiento y conexiones logísticas antes de aportar fertilizantes al mercado.
La fabricación de fosfatos también se ha visto presionada por la menor disponibilidad y el encarecimiento internacional del azufre, materia prima empleada en la producción de ácido fosfórico. Algunas empresas solicitaron apoyo temporal para evitar que esa restricción reduzca el abastecimiento destinado a cultivos como la soja.
Ferrocarriles y puertos serán decisivos
Los nuevos yacimientos se encuentran en algunos casos lejos de las principales áreas agrícolas. Por esa razón, el BNDES prevé apoyar inversiones en ferrocarriles y terminales portuarias que permitan trasladar potasio, fosfatos y otros productos hacia los estados con mayor consumo.
La infraestructura será determinante para que la sustitución de importaciones resulte económicamente viable. Un fertilizante producido dentro del país puede perder competitividad si las distancias terrestres, el almacenamiento o los transbordos encarecen su llegada hasta la explotación.
Junto con la ampliación industrial, productores y técnicos deberán preservar la eficiencia agronómica. La evidencia sobre cómo el exceso de fertilizantes afecta a microorganismos importantes del suelo advierte que la seguridad de suministro debe acompañarse de análisis, dosificación precisa y seguimiento ambiental.
La estrategia brasileña combina producción nacional, importaciones diversificadas, financiamiento industrial e infraestructura. Sus resultados dependerán de la ejecución de las inversiones, la competitividad de las nuevas plantas y la capacidad de ofrecer nutrientes a precios que permitan sostener la productividad sin aumentar innecesariamente los costos del campo.
Fuentes referenciales:
AgroXXI
Reuters


